{"id":67563,"date":"2026-09-28T00:08:58","date_gmt":"2026-09-27T22:08:58","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/?p=67563"},"modified":"2026-09-27T17:47:32","modified_gmt":"2026-09-27T15:47:32","slug":"confidencias","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/confidencias\/","title":{"rendered":"Confidencias"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"67563\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">4<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>\u00bfEn qu\u00e9 piensas?, me dice Leo, en la cama de al lado. Hemos regresado al hotel, cansadas de la visita a las calles y los museos de M\u00e9rida. Hace un calor t\u00f3rrido. Hemos firmado el acta y don Miguel, el notario nos ha declarado oficial y legalmente herederas del cortijo, la hacienda, las bodegas y las tierras de t\u00edo Gonzalo, que falleci\u00f3 tres semanas atr\u00e1s.<\/p>\n<p>Ahora, despu\u00e9s de la ducha estamos mi hermana y yo sentadas sobre los blandos colchones de la habitaci\u00f3n del hotel. El aire acondicionado no funciona muy bien y el calor nos impide dormir. Leo est\u00e1 como yo sin el fastidioso sost\u00e9n y ambas en braguita. Ella estaba leyendo su Del amor de Stendhal hasta que se volvi\u00f3 hacia m\u00ed, mir\u00e1ndome sobre el arco de las gafas a media nariz.<\/p>\n<p>\u00bfEn qu\u00e9 piensas Maripili?, repiti\u00f3. Suspiro sonoramente, me rasco la cabeza y respondo: Pensar\u2026, no pienso; estaba fantaseando. Por entretenerme\u2026 \u00bfY qu\u00e9 fantas\u00eda era \u00e9sa? Bueno\u2026, no, cosas m\u00edas. No me la quieres contar; \u00bfes eso? Se ha quitado las gafas y tiene una patilla entre los dientes. Cosas m\u00edas, repito. Insiste: \u00bfqu\u00e9 cosas? Calla un momento, eleva una ceja y me dice con una sonrisa de picard\u00eda: Entiendo\u2026, cosas \u00edntimas, \u00bfeh, golfita? Echas de menos a Juan, eh. \u00bfY t\u00fa a Bruno?, pregunto. No, para nada\u2026, \u00faltimamente\u2026 \u00bfTen\u00e9is problemas?, me intereso. Lo habitual, Maripili; como todas las parejas. \u00bfY t\u00fa? Tienes raz\u00f3n, todas estamos igual. Sabes, la miro lade\u00e1ndome un poco, hace un par de meses que no lo hacemos. Me sonr\u00ede: Bienvenida al club, hermanita.<\/p>\n<p>Ha dejado el libro en la mesilla. Yo vuelvo a mis pensamientos. Veo la escena como en una pel\u00edcula. Est\u00e1n las cuatro all\u00ed; \u00e9l tambi\u00e9n. Mi interior cosquillea. \u00bfEs sexual?&#8230;\u00bfT\u00fa fantas\u00eda\u2026, es sexual? Me paso la mano por debajo del cuello; con esta humedad, estoy transpirando (tengo gotas de sudor bajo la barbilla). Sorprendida, respondo: S\u00ed. Ella inmediatamente: \u00a1Ay, quiero que me expliques! Vamos, cuenta, cuenta\u2026 Me has puesto cachonda. Tuerzo la nariz y le digo: Vale, te lo voy a describir. Pero controla tu ardor. \u00bfA menudo haces esto? Pregunta ella. \u00bfDejarte llevar por las fantas\u00edas er\u00f3ticas? S\u00ed, digo; muchas veces: a veces es mejor que follar. Y me echo a re\u00edr. Venga, me estoy poniendo caliente e inquieta.<\/p>\n<p>Hab\u00eda una vez\u2026, bromeo. Leo estalla en risas, cruza las piernas en posici\u00f3n del loto y coloca infantilmente las manos sujetando su cabeza . Sus ojos brillan de inter\u00e9s. Son cuatro amigas. \u00bfLas conozco? No, tontita, respondo, son cuatro mujeres y son amigas. No me interrumpas. Est\u00e1n en una habitaci\u00f3n grande, de una mansi\u00f3n brit\u00e1nica. Las cuatro tienen el pelo recogido en una cola. Una es de origen hind\u00fa, dos son rubias y la otra tiene el pelo negro. Hay tambi\u00e9n un hombre, alto, delgado, maduro\u2026 Dos de las mujeres tambi\u00e9n lo son: la morena y una de las rubias\u2026<\/p>\n<p>Leo dice: \u00bfTodo eso imaginas? S\u00ed, es como lo veo, repongo. El hombre lleva cuatro vendas de color violeta en las manos, le da una a cada mujer. Las cuatro est\u00e1n sentadas en butacones victorianos, desnudas\u2026 El hombre tambi\u00e9n. Leo deja escapar un silbido agudo: \u00a1guau, Maripili: eres una calentorra! No sab\u00eda que\u2026 La corto: D\u00e9jame seguir. \u00bfQuieres o\u00edr o no? Perdona, dice, contin\u00faa. Ya estoy calentona.<\/p>\n<p>Las venda; les sujeta las vendas violeta, cubri\u00e9ndoles los ojos. A la rubia m\u00e1s joven la ata al sill\u00f3n. Comprueba una por una las tiras de tela y las ataduras de la rubia. Se retira y toma asiento a su vez en una silla baja, a unos pasos del grupo. La estancia est\u00e1 caliente por una gran chimenea de hogar. El hombre con voz suave, remolona, recuerda: Est\u00e1 prohibido hablar. Ninguna ha de saber quien la toca o a quien toca ella. Esa es la condici\u00f3n. Yo no puedo participar con vosotras, pero s\u00ed disfrutar como voyeur. Esas son las reglas. Disfrutad del sexo puro. Chasquea los dedos.<\/p>\n<p>Salvo la rubia que tiene las mu\u00f1ecas y los tobillos sujetos, las otras tres mujeres se levantan y caminan con precauci\u00f3n por la estancia. La hind\u00fa se topa con la rubia madura y se abrazan. Se besan. La hind\u00fa sujeta la cabeza de la otra e introduce su boca en la de ella. Las lenguas se acarician, mientras la rubia magrea las peque\u00f1as tetas de piel oscura. La hind\u00fa se pega a ella. Ambos pubis se juntan. Los dedos recorren el culo de la rubia. Y de la mano ambas caminan, buscando a la m\u00e1s joven en su butaca.<\/p>\n<p>El hombre se levanta y se sienta en uno de los victorianos vac\u00edo, y observa a pocos metros de las sacerdotisas s\u00e1ficas.<\/p>\n<p>La mujer morena ha tropezado con el sill\u00f3n donde est\u00e1 la rubia m\u00e1s joven. Tantea y le acaricia los hombros, baja a sus pechos y juega con los pezones. Despu\u00e9s se agacha y toca los pies. Las piernas y los muslos de la chica. Las otras se juntan con la tercera mujer. Cada una se coloca a un lado de la rubia que est\u00e1 sujeta. Le magrean las tetas. Ella gime. La morena se ha arrodillado y juega con la entrada del co\u00f1o de la chica, que abre las rodillas; le besa la raja y le abre los labios verticales.<\/p>\n<p>Paro un momento, Leo parece embobada. \u00bfTe gusta?, le pregunto. \u00a1Qu\u00e9 imaginaci\u00f3n, ufff! \u00bfHas imaginado muchas historias as\u00ed, como esta?, pregunta. S\u00ed\u2026, me vienen al pensamiento de forma espont\u00e1nea, por s\u00ed solas. \u00bfCu\u00e1ndo est\u00e1s caliente?, inquiere nuevamente. Respondo afirmativamente. Me he puesto\u2026, confiesa con los ojos abiertos como calices. Miro disimuladamente la entrepierna de su braguita: efectivamente, se puede ver claramente una sombra de humedad. \u00a1Sigue!, dice nerviosa, casi como una orden.<\/p>\n<p>El hombre, prosigo, se ha empalmado y se acaricia los test\u00edculos; luego se acaricia la polla. Con los muslos separados se agarra los huevos y se pasa los dedos por la bolsa escrotal, manose\u00e1ndose las pelotas. Palpa cada test\u00edculo. Despu\u00e9s se mira el miembro erecto. Su cipote muestra el glande de un rojo encendido. Sube y baja el prepucio. Sus dedos recorren el borde grueso del capullo, su l\u00ednea semicircular de color morado. Da ligeros golpecitos en la boquita del glande lo que le estimula todav\u00eda m\u00e1s. Sujeta el formidable falo vertical, que se balanceaba levemente. Est\u00e1 caliente, duro, con las venillas anchas y azuladas, visibles sobre la p\u00e1lida carne del miembro tieso. Deja caer saliva sobre el capullo e impregna con los dedos la cabeza del glande\u2026<\/p>\n<p>Leo emite una especie de bufido. Su rostro se ha enrojecido; los mofletes parecen a punto de estallar \u00a1Caray, nena\u2026, me has puesto super cachonda! Se lleva la mano a la braguita. Veo el dibujo de su vulva marcado en la braguita; la l\u00ednea de sus labios vulvares y el canal de entrada a la vagina. De repente, yo tambi\u00e9n me noto h\u00fameda. \u00a1Vamos, dice imperiosa moviendo din disimulo sus dedos en la peque\u00f1a duna de aprisiona su sexo impaciente, sigue!<\/p>\n<p>Vuelvo a m\u00ed fantas\u00eda y miro al vac\u00edo donde reposan los sue\u00f1os que auguran La tormenta de las delicias, el rel\u00e1mpago ciego del placer org\u00e1smico: La mujer madura est\u00e1 besando el co\u00f1o de la chica atada. Tiene los p\u00e9talos del chocho abiertos y su lengua entra y sale del agujero estrecho, recorre los l\u00f3bulos de los labios vaginales, se hunde en el co\u00f1o y sus labios chupan el cl\u00edtoris. La muchacha jadea intermitentemente. La hind\u00fa y la otra rubia maman los pezones peque\u00f1os y puntiagudos.<\/p>\n<p>La morena sigue el cunnilingus. Ahora est\u00e1 introduciendo los dedos en el chocho de la rubita. Los hunde. La otra jadea sin cesar. La hind\u00fa se tumba y la rubia madura se tumba en posici\u00f3n inversa a ella. Las dos se besan los co\u00f1os. La hind\u00fa succiona el cl\u00edtoris de la rubia; la madura comienza a follarla con dos dedos. Las dos gimen llenando la estancia, y sus sonidos se superponen a los de la rubita, que se agita en sus ataduras.<\/p>\n<p>\u00bfY \u00e9l\u2026, qu\u00e9 hace \u00e9l?, interrumpe Leo.<\/p>\n<p>Se manosea la polla; se est\u00e1 haciendo una paja\u2026 Leo vuelve a dejar escapar un bufido largo. Se acaricia el chumino ya sin cortarse por mi presencia. \u00bfNo te importa? Estoy tan caliente que no puedo aguantar. \u00bfTe pones caliente t\u00fa tambi\u00e9n? \u00bfCu\u00e1ndo fantaseas a solas\u2026, te masturbas, Maripili? Afirm\u00f3 con la cabeza. Ella aparta a un lado la tela y su peluso de pelitos casta\u00f1os queda al aire. Me mira afectuosamente, casi entrecortada por el placer germinal y ruega: prosigue. Entreabre los muslos. Perezosamente comienza a manosearse el co\u00f1o. En el propio interior de mi vagina resbala el flujo ardiente ante la imagen de los dedos de mi hermana acarici\u00e1ndose el co\u00f1o, recorriendo su abertura, los bordes labiales desiguales, separando el encantador vello de sus orillas.<\/p>\n<p>\u00c9l, continuo relatando lo que veo en mi imaginaci\u00f3n a petici\u00f3n de Leo, hace girar el capullo entre los dedos. Lo aprieta y lo hace girar hacia un lado y otro. Por su agujero brotan los primeros fluidos preseminales. Se moja toda la tranca con el l\u00edquido. Vuelve a dar golpecitos al mango duro y hace girar toda la verga en el aire. El poll\u00f3n est\u00e1 enrojecido asiado de los dedos. La joven rubia gru\u00f1e cuando le viene el orgasmo. Se agita en el sill\u00f3n.<\/p>\n<p>Aprieta los pu\u00f1os; hace cabalgar la boca de la morena pegada a su vulva gimiente. Enardecido por lo que ve, el hombre se masturba en\u00e9rgicamente. Apenas est\u00e1 sentado en el borde del sill\u00f3n. La leche sale a borbotones, caliente, espesa, con fuertes manguerazos, a la vez que se suceden los espasmos que expulsan el n\u00e9ctar viscoso, que resbala de sus dedos al suelo en siete y ocho explosiones.<\/p>\n<p>Mi estado de excitaci\u00f3n sexual ha llegado al m\u00e1ximo: un caudal templado llena mi vagina. Observo a Leo: sus dedos acarician con un ritmo m\u00e1s en\u00e9rgico. El brillo del flujo ha impregnado sus dedos \u00edndice y medio. \u00bfTe gusta el relato? Responde con una exclamaci\u00f3n suspirante, despu\u00e9s sonriendo sibilinamente dice: \u00bfLa morena no se satisface? Me r\u00edo y contesto: Ponte c\u00f3moda, hermanita, y me quito la braguita. Por supuesto, se lo vamos a proporcionar t\u00fa y yo ahora mismo. Leo se quita tambi\u00e9n la braguita su rajita deja ver claramente los labios vaginales engrosados por el deseo, dilatados. Se abre el higuito. Puedo ver el interior fresco, rosado y h\u00famedo.<\/p>\n<p>La cerecita violeta se distingue hinchada y luminosa. Los dedos vuelven a estimular el capullito violeta que se mueve entre su \u00edndice y su dedo medio. Sus ojos se fijan en mi vulva desnuda, en mi chocho desnudo y me hace una se\u00f1a. Las dos juntas, pregunta. Yo a la vez que asiento con la cabeza me acaricio la entrada del chocho, inserto un dedo que se llena de suave fluido. Los dedos de Leo que entran y salen del co\u00f1o completamente mojado hacen que se acelere mi ritmo respiratorio y desatan mi deseo de emularla. Me estimulo el cl\u00edtoris que se endurece y crece bajo el tacto certero de mis h\u00famedos dedos.<\/p>\n<p>Sigo contando:<\/p>\n<p>La mujer morena se sienta en la butaca, frente al hombre y comienza a estimularse el co\u00f1o. Se llena los dedos de saliva y mete uno tras otro dentro de su vagina dilatada y chorreante. Sus dedos giran en el conducto; se folla delante del hombre que vuelve a tener la polla dura y tiesa. \u00c9l tambi\u00e9n se pajea, mirando como la mujer se manosea el cl\u00edtoris y contin\u00faa foll\u00e1ndose a s\u00ed misma. La chica escucha el sonido que causa el rozamiento r\u00e1pido del pu\u00f1o del hombre mientras se masturba. Con movimientos r\u00e1pidos se masturba frotando el cl\u00edtoris hasta que se viene gimiendo. El vientre del hombre tiene un movimiento violento y su polla del hombre vuelve a expulsar varios chorros de leche\u2026<\/p>\n<p>Veo c\u00f3mo Leo juega con su cerecita, con su vello p\u00fabico, con los dos labios verticales, con su agujero ensanchado y goteante. Se frota el cl\u00edtoris intensamente. Yo introduzco tres placenteros dedos que hundo en mi cueva chorreante. Oigo que mi hermana dice: termina la historia\u2026, \u00a1va! Pero yo no puedo continuar: jade\u00f3 mientras me pajeo el chocho cuyo interior es un r\u00edo de fluidos incesante. Ver c\u00f3mo se masturba Leo me gusta tanto como follarme a m\u00ed misma y proporcionarme placer masturbatorio: voy de la vagina al abultado y erecto capullo. Se acerca el cl\u00edmax.<\/p>\n<p>Leo se convulsiona. Su cerecita es visible, brillante, encantadora. Gime, jadea. Yo sac\u00f3 los dedos y los hago deslizar sobre la uvita dura de mi cl\u00edtoris. Leo deja escapar un chillido cuando alcanza el orgasmo. No he de esperar: me corro tambi\u00e9n con el pecho galopando. Las dos tenemos un orgasmo entre fuertes espasmos que s\u00f3lo se van aplacando lentamente.<\/p>\n<p>Leo se recoge el cabello en una coleta y pide que termine la historia. Bueno, respondo, ya est\u00e1. Otro d\u00eda te cuento otra. Ella insinuante se acerca a mi cama con los ojos brillantes. \u00bfQu\u00e9 te parece si ahora te cuento yo otra historia, pero entre nosotras, como una obrita de teatro, aqu\u00ed, ahora, y se sienta junto a m\u00ed.<\/p>\n<p>Me acaricia los muslos. Cuando llega a mi sexo la hago tumbar a mi lado. Leo me acaricia la raja y yo hago lo mismo con la suya. As\u00ed, mejor, \u00bfno?, me dice. Asiento sin decir palabra. Sus dedos juegan con mi rub\u00ed. Yo la penetr\u00f3 hasta que gime. Ella repite mi gesto y sus dedos follan mi agujero. Las dos iniciamos una nueva masturbaci\u00f3n desde la vagina al cl\u00edtoris. Siento un placer libidinoso y profundo. Leo tiene los ojos cerrados; hago lo mismo mientras ambas nos concentramos en darnos placer mutuamente.<\/p>\n<p>El espasmo es tan fuerte que me agarr\u00f3 a la mano de mi hermana y la muevo vertiginosamente por mi cl\u00edtoris que palpita salvajemente. Vuelvo a meter los dedos y la masturbo, cuando not\u00f3 por sus jadeos que est\u00e1 a punto de venirse de nuevo, apres\u00f3 su capullito y lo hago dar vueltas entre mis dedos\u2026 Leo se lleva las manos a la nuca y chilla mientras se corre. Emite quejidos de gusto, hasta que su cl\u00edtoris deja de saltar entre las yemas de mis dedos.<\/p>\n<p>Ya calmadas las dos, le digo: me gusta tu fantas\u00eda, hermanita. Podemos combinarlas, \u00bfno te parece? Y ambas nos echamos a re\u00edr abrazadas.<\/p>\n<p>Sigue haciendo un calor agobiante. La noche va a ser larga. Me da un beso. Sabes, dice, lo que me resulta ahora m\u00e1s excitante es imaginar que en tu fantas\u00eda fuera yo la rubia joven a quien atan; y que fuese Bruno quien estaba contemplando la fiesta y masturb\u00e1ndose hasta correrse.<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_67563\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"67563\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" =0 title=\"\"><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>El hombre, prosigo, se ha empalmado y se acaricia los test\u00edculos; luego se acaricia la polla. Con los muslos separados se agarra los huevos y se pasa los dedos por la bolsa escrotal, manose\u00e1ndose las pelotas. Palpa cada test\u00edculo. Despu\u00e9s se mira el miembro erecto. Su cipote muestra el glande de un rojo encendido. Sube y baja el prepucio. Sus<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_67563\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"67563\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" border=0 \/><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"author":30942,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-67563","post","type-post","status-publish","format-standard","category-confesiones"],"a3_pvc":{"activated":true,"total_views":317,"today_views":19},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/67563","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/30942"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=67563"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/67563\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":67565,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/67563\/revisions\/67565"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=67563"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=67563"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=67563"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}