{"id":67582,"date":"2026-09-30T00:22:25","date_gmt":"2026-09-29T22:22:25","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/?p=67582"},"modified":"2026-09-29T18:28:23","modified_gmt":"2026-09-29T16:28:23","slug":"delia-la-mama-de-mi-exnovia-caps-1-a-4","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/delia-la-mama-de-mi-exnovia-caps-1-a-4\/","title":{"rendered":"Delia, la mam\u00e1 de mi exnovia (caps. 1 a 4)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"67582\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 11<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Cap\u00edtulo 1.<\/p>\n<p>Cuando terminas una relaci\u00f3n, el corte nunca es limpio. Siempre quedan cosas a medias, y en mi caso, fue la familia de Gisela. Durante los meses que anduvimos, yo me hab\u00eda ganado mi lugar en esa casa, sobre todo con Delia. Ella me hab\u00eda agarrado cari\u00f1o, me trataba como a un hijo m\u00e1s, y cuando todo se fue al diablo en diciembre (2024), esa confianza qued\u00f3 volando.<\/p>\n<p>Les cuento esto porque quiero que entiendan que lo que pas\u00f3 entre la mam\u00e1 de mi exnovia y yo no fue un calentur\u00f3n de un d\u00eda para otro. Todo se fue cocinando a fuego lento.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de que termin\u00e9 con Gisela, cort\u00e9 comunicaciones con ella, pero con Delia la cosa fue distinta. Desde hace tiempo, ella ten\u00eda mi n\u00famero por cualquier emergencia que se llegara a ofrecer con su hija, y por la misma confianza de siempre, ella fue la que me empez\u00f3 a mandar mensajes.<\/p>\n<p>&#8220;Mijo, \u00bfc\u00f3mo est\u00e1s? Supe lo que pas\u00f3, espero que te encuentres bien. Aqu\u00ed tienes tu casa para lo que necesites.&#8221;<\/p>\n<p>Yo ve\u00eda los mensajes en la pantalla, pero no le contestaba. La ignoraba. La verdad, andaba tan dolido y enojado por lo de Gisela que, para m\u00ed, cortar con ella significaba cortar de tajo con toda su familia.<\/p>\n<p>Entre diciembre y enero, llegu\u00e9 a ver a Delia de lejos un par de veces. En la ciudad donde vivo, terminas top\u00e1ndote a todos. Una vez la vi en Walmart haciendo los mandados, y otra tarde me la cruc\u00e9 en el centro, cerca de su negocio de abarrotes, cuando yo ven\u00eda de regreso del gimnasio. En las dos ocasiones me hice el desentendido, agach\u00e9 la cabeza o me iba para no tener que saludarla.<\/p>\n<p>Pero en febrero la evasi\u00f3n se acab\u00f3. Andaba yo caminando por el centro en mis rollos, cuando de pronto escuch\u00e9 su voz habl\u00e1ndome. Se acerc\u00f3 con una sonrisa bien amable. Ese d\u00eda tra\u00eda puesta una blusa color mel\u00f3n y un pantal\u00f3n caf\u00e9. Esa misma ropa se la hab\u00eda visto un mont\u00f3n de veces cuando iba a su casa siendo el novio de su hija, pero ese d\u00eda, verla en la calle, fuera del contexto de su casa, despert\u00f3 algo raro en m\u00ed. M\u00ednimo, pero ah\u00ed estaba. A fin de cuentas es una se\u00f1ora de 52 a\u00f1os, s\u00ed, pero la verdad se conservaba bastante bien.<\/p>\n<p>Por pura educaci\u00f3n me detuve a saludarla. Yo pens\u00e9 que iba a ser un momento s\u00faper inc\u00f3modo, que me iba a preguntar por su hija o a querer saber el chisme, pero nada de eso. Delia ni siquiera mencion\u00f3 a Gisela. Me pregunt\u00f3 c\u00f3mo andaba yo, c\u00f3mo iban mis clases en la universidad y c\u00f3mo segu\u00eda todo. Platicamos un rato ah\u00ed parados en la banqueta, de lo m\u00e1s normal.<\/p>\n<p>Ya para despedirnos, me sonri\u00f3 y me solt\u00f3: \u2014Un d\u00eda de estos deber\u00edas pasar al negocio, mijo. Para invitarte un caf\u00e9 y platicar a gusto.<\/p>\n<p>Le dije que s\u00ed. Mientras la ve\u00eda alejarse, me cay\u00f3 el veinte de algo, yo pod\u00eda seguir llev\u00e1ndome bien con Delia sin problema. Ella no ten\u00eda la culpa de las cosas que hizo su hija, y a m\u00ed su pl\u00e1tica siempre me hab\u00eda ca\u00eddo muy bien.<\/p>\n<p>Entre la universidad, los ex\u00e1menes y la vida en general, eso del caf\u00e9 se fue alargando bastante. Pasaron un par de meses. No fue hasta un lunes en la ma\u00f1ana de abril que me acord\u00e9, abr\u00ed su chat y le pregunt\u00e9 si andaba desocupada. Me contest\u00f3 luego que s\u00ed, que me echara la vuelta.<\/p>\n<p>Llegu\u00e9 a su local a media ma\u00f1ana. Como era lunes tempranito, casi no hab\u00eda clientes. Estaba detr\u00e1s del mostrador. Tra\u00eda una blusa verde sencilla, unos jeans y el cabello agarrado con una pinza. Me recibi\u00f3 con un abrazo y me invito un caf\u00e9.<\/p>\n<p>Nos sentamos en unas sillas de pl\u00e1stico ah\u00ed cerca de la bodega y nos pusimos a platicar. Le cont\u00e9 de mis proyectos, de la carrera, de la vida, y ella me contaba de lo cansado que era mantener el negocio. La pl\u00e1tica se dio s\u00faper f\u00e1cil. En una de esas, lleg\u00f3 el cami\u00f3n con el pedido y yo, por pura inercia, me par\u00e9 a ayudarle a cargar unas cajas pesadas hacia la bodega para que ella no hiciera el esfuerzo.<\/p>\n<p>Ya para el mediod\u00eda, vi la hora y me di cuenta de que ten\u00eda que irme a mi clase. Delia me acompa\u00f1\u00f3 a la puerta del local, d\u00e1ndome las gracias por ayudarle con las cajas y por el rato de pl\u00e1tica.<\/p>\n<p>\u2014Ya sabes d\u00f3nde estoy, mijo. Cuando quieras echar la vuelta, aqu\u00ed te espero \u2014me dijo.<\/p>\n<p>Me fui al Instituto sinti\u00e9ndome diferente. Hab\u00eda pasado un buen rato platicando con la mam\u00e1 de mi ex, ri\u00e9ndome y ayud\u00e1ndole con las cajas, y me hab\u00eda sentido mucho m\u00e1s tranquilo y c\u00f3modo que en los \u00faltimos meses con Gisela. No ten\u00eda idea de que ese lunes de abril (2025) era apenas el comienzo de una rutina que, semana a semana, me iba a ir cambiando la mentalidad, haciendo que dejara de verla con respeto para empezar a verla con mucho morbo.<\/p>\n<p>Cap\u00edtulo 2.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de ese primer caf\u00e9 en abril, mis visitas al negocio se volvieron una costumbre. Empec\u00e9 a ir casi todas las semanas. Mi rutina se acomod\u00f3 sola: sal\u00eda del gimnasio con la mochila al hombro y, en lugar de irme directo a mi casa, pasaba al local a ayudarle a Delia.<\/p>\n<p>Me pon\u00eda a acomodar mercanc\u00eda, a cargar las cajas pesadas de refrescos o aceite, y a despachar cuando se juntaba la gente. Ella, en agradecimiento, me empez\u00f3 a dar algo de dinero, pag\u00e1ndome casi como si fuera un empleado m\u00e1s. La verdad, el dinero me daba igual. Lo que me gustaba era estar ah\u00ed, platicando de cualquier tonter\u00eda mientras trabaj\u00e1bamos. Despu\u00e9s de cerrar, me iba a mi casa, me ba\u00f1aba, cenaba, adelantaba tareas y me acostaba a dormir. Una rutina de lo m\u00e1s normal.<\/p>\n<p>Pero, de un momento a otro, me di cuenta de que mi cabeza estaba cambiando.<\/p>\n<p>Empec\u00e9 a pensar en Delia m\u00e1s de la cuenta. Nuestro chat de ya era de casi todos los d\u00edas. Un d\u00eda, revisando mis mensajes, me cay\u00f3 el veinte de lo aislado que estaba: literalmente solo hablaba con mis mejores amigos de la carrera, con mi mam\u00e1, mi hermana, mi pap\u00e1 y con Delia. No hablaba con ninguna otra chava de mi edad, ni del gimnasio ni de la universidad. Mi atenci\u00f3n estaba concentrada en esa se\u00f1ora.<\/p>\n<p>Y luego empezaron las noches.<\/p>\n<p>Cuando me acostaba en mi cuarto, a oscuras, el cerebro me traicionaba y me pon\u00eda la imagen de Delia en la cabeza. Ojo, no voy a mentir. Delia no ten\u00eda el cuerpo de la t\u00edpica milf que todos fantasean. Era una se\u00f1ora de 52 a\u00f1os, de complexi\u00f3n llenita, madura, con las marcas normales de su edad. Pero ten\u00eda ese algo. Un magnetismo, una vibra de mujer real, con experiencia, que me empez\u00f3 a volver loco. En las semanas siguientes, ya no la ve\u00eda igual. Mientras acomodaba cosas en el local, mis ojos se iban solos hacia sus piernas, al volumen de sus gl\u00fateos cuando se agachaba o al escote de su blusa cuando se inclinaba sobre el mostrador.<\/p>\n<p>Lo m\u00e1s cabr\u00f3n es que hubo un cambio en ella tambi\u00e9n. Con el paso de las semanas, not\u00e9 que Delia se empez\u00f3 a arreglar m\u00e1s para ir al negocio. Se maquillaba un poco, se peinaba diferente y usaba ropa que le favorec\u00eda m\u00e1s. Un d\u00eda, vi\u00e9ndola tan arreglada detr\u00e1s de la caja registradora, me gan\u00f3 la curiosidad y se la solt\u00e9 directa:<\/p>\n<p>\u2014Oiga, \u00bfa poco tiene una cita saliendo de aqu\u00ed o qu\u00e9? Se ve muy bien hoy.<\/p>\n<p>Ella solt\u00f3 una risa fuerte, de esas que te contagian, y me hizo un adem\u00e1n con la mano rest\u00e1ndole importancia.<\/p>\n<p>\u2014Ay mijo, qu\u00e9 cosas dices&#8230; yo ya no estoy para esos trotes.<\/p>\n<p>A pesar de esa tensi\u00f3n que se estaba cocinando, mis visitas tuvieron que bajar de golpe. En junio casi no fui al local, y en julio de plano me desaparec\u00ed la mayor parte del mes porque me met\u00ed a trabajar de lleno a un campamento de verano de la universidad. Andaba muerto de cansancio y con otros rollos en la cabeza.<\/p>\n<p>Pasaron unas cositas en una fiesta en la playa a medidos de julio con una amiga que conoc\u00ed, que les prometo contar en otro relato. La siguiente semana de lo sucedido ese finde, el lunes saliendo del gimnasio y yendo de camino a ver a Delia, que el pasado me salt\u00f3 a la cara.<\/p>\n<p>Me top\u00e9 con Gisela en el centro.<\/p>\n<p>Ella me detuvo en plena banqueta. Me pregunt\u00f3 que c\u00f3mo estaba. Yo la mir\u00e9 sin sentir ya ning\u00fan resentimiento, estaba completamente neutro, as\u00ed que le respond\u00ed un &#8220;bien&#8221; a secas. Ella intent\u00f3 alargar la pl\u00e1tica, sacando temas, pero yo me mantuve cortante. Al ver que no le daba entrada, fue al grano: resulta que quer\u00eda unas cosas suyas que yo me hab\u00eda quedado. Al parecer, me lo hab\u00eda intentado pedir por mensaje, pero como yo la ten\u00eda bloqueada de todos lados, nunca hubo oportunidad de cruzar palabra.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfMe las puedes llevar a la casa el domingo? \u2014me pidi\u00f3.\u2014 Okay, yo te las llevo \u2014le contest\u00e9, sin darle muchas vueltas.<\/p>\n<p>Nos despedimos r\u00e1pido. Yo segu\u00ed mi camino rumbo al negocio de Delia. Llegu\u00e9, le ayud\u00e9 como siempre, platicamos y nos re\u00edmos, pero me guard\u00e9 el secreto. No le coment\u00e9 absolutamente nada de que me hab\u00eda encontrado con su hija, ni de que el domingo iba a ir a su casa a dejarle esa caja. Simplemente dej\u00e9 que las cosas siguieran su curso.<\/p>\n<p>Cap\u00edtulo 3.<\/p>\n<p>El domingo lleg\u00f3 y, tal como lo hab\u00eda acordado, agarr\u00e9 la caja con las cosas de Gisela y me fui para su casa. Era media tarde y hac\u00eda el calor t\u00edpico de Tampico. Nunca me dijo a qu\u00e9 hora llegar, as\u00ed que simplemente me par\u00e9 frente a la puerta y toqu\u00e9.<\/p>\n<p>Esper\u00e9 unos segundos hasta que escuch\u00e9 una voz desde adentro.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Voy!<\/p>\n<p>Era Delia. Cuando abri\u00f3 la puerta y me vio ah\u00ed parado con la caja, se sac\u00f3 un poco de onda, pero su sorpresa dur\u00f3 un segundo. Me sonri\u00f3 como siempre y me invit\u00f3 a pasar. Entr\u00e9 a la casa y la vibra se sinti\u00f3 rar\u00edsima; llevaba meses sin pisar esa sala.<\/p>\n<p>Delia me empez\u00f3 a platicar de su d\u00eda con una naturalidad tremenda, como si estuvi\u00e9ramos en el local o como si yo fuera una amiga suya que acababa de llegar de visita. Me dijo que la hab\u00eda agarrado justo a la hora de la comida, que apenas se iba a sentar a la mesa.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfYa comiste, mijo? \u2014me pregunt\u00f3, caminando hacia la cocina.<\/p>\n<p>\u2014S\u00ed, ya com\u00ed, gracias \u2014le contest\u00e9, dejando la caja sobre un sill\u00f3n en la sala.<\/p>\n<p>\u2014Bueno, \u00bfquieres un refresco? Acomp\u00e1\u00f1ame un ratito, la casa est\u00e1 bien sola.<\/p>\n<p>Me empez\u00f3 a dar el reporte familiar completo mientras sacaba un vaso, que la hija mayor andaba con sus suegros, que la de en medio estaba trabajando, que el nieto andaban con su pap\u00e1&#8230; y que Gisela hab\u00eda salido.<\/p>\n<p>Ah\u00ed me cay\u00f3 el veinte. La cabrona de mi ex nada m\u00e1s me hab\u00eda hecho llevarle las cosas y ni siquiera tuvo el valor de darme la cara, o de plano se le hab\u00eda olvidado. Pero, honestamente, ese coraje me dur\u00f3 un segundo. Se me olvid\u00f3 por completo en cuanto me enfoqu\u00e9 bien en Delia.<\/p>\n<p>Tra\u00eda el pelo mojado, reci\u00e9n salida de ba\u00f1ar. De ella emanaba un olor invasivo pero riqu\u00edsimo, a crema, a jab\u00f3n, a mujer limpia, de esos aromas que te erizan la piel sin querer. Llevaba puesta una blusa morada de tirantes con cuello en V que le resaltaba much\u00edsimo el escote, y un short de mezclilla negro. Jam\u00e1s la hab\u00eda visto en short.<\/p>\n<p>Me sent\u00e9 en el comedor de la cocina. Ella me sirvi\u00f3 el refresco con hielo y se sent\u00f3 enfrente de m\u00ed para seguir comiendo. Y fue ah\u00ed, con la luz de la cocina d\u00e1ndole de frente, que me di cuenta de un detalle que me descoloc\u00f3 por completo&#8230; no tra\u00eda brasier.<\/p>\n<p>En cuesti\u00f3n de segundos, se me puso dura como piedra. Fue una reacci\u00f3n f\u00edsica instintiva, brutal. Me pegu\u00e9 m\u00e1s a la mesa porque sab\u00eda que si me intentaba parar o acomodar, se me iba a notar la erecci\u00f3n a trav\u00e9s de la tela del pantal\u00f3n. Y la pl\u00e1tica que me estaba dando no ayudaba a que se me bajara, porque era imposible disimular que la forma de sus tetas y sus aureolas se marcaban clarito bajo la tela morada cada vez que ella se mov\u00eda para agarrar el vaso.<\/p>\n<p>Mi cabeza iba a mil por hora. Pensaba: &#8220;Es su casa, est\u00e1 c\u00f3moda, seguro no esperaba visita&#8221;. A lo mejor si hubiera tocado el del gas o un vecino, hubiera corrido al cuarto a ponerse algo, pero conmigo hab\u00eda tanta confianza que ni le import\u00f3.<\/p>\n<p>Entre bocado y bocado, me pregunt\u00f3:<\/p>\n<p>\u2014Oye, y a todo esto, \u00bfqu\u00e9 milagro que andas por ac\u00e1?<\/p>\n<p>Fue ah\u00ed cuando le expliqu\u00e9 que me hab\u00eda topado a Gisela en el centro, que me pidi\u00f3 sus cosas y que por eso andaba ah\u00ed, para devolverle la caja que dej\u00e9 en la sala.<\/p>\n<p>Delia dej\u00f3 el tenedor en el plato. Se qued\u00f3 en silencio un momento, pensativa.<\/p>\n<p>\u2014S\u00ed&#8230; me dijo que iba a salir hace rato \u2014suspir\u00f3, recarg\u00e1ndose en la silla\u2014. Mijo, te voy a ser bien sincera. Cuando ustedes terminaron, yo estuve a nada de preguntarte qu\u00e9 hab\u00eda pasado. De hecho te mand\u00e9 mensajes, pero vi que no me quer\u00edas contestar y lo entend\u00ed.<\/p>\n<p>Me qued\u00e9 callado, escuch\u00e1ndola.<\/p>\n<p>\u2014Gisela nunca me cont\u00f3 bien qu\u00e9 pas\u00f3 \u2014continu\u00f3, mir\u00e1ndome a los ojos\u2014, pero yo no soy tonta. A principios de a\u00f1o vi a Armando por aqu\u00ed con ella. Y tambi\u00e9n me di cuenta cuando se volvieron a separar al poco tiempo. Yo me imagin\u00e9 por d\u00f3nde iba la cosa.<\/p>\n<p>Yo medio sab\u00eda el chisme por amigos en com\u00fan, pero que su propia madre me lo confirmara le pon\u00eda el \u00faltimo clavo al ata\u00fad de esa relaci\u00f3n. Delia me confes\u00f3 que en todos estos meses que nos estuvimos viendo en el negocio, nunca me mencion\u00f3 a su hija porque crey\u00f3 que no hac\u00eda falta, que era revolver aguas pasadas. Me dijo que me ve\u00eda como un muchacho maduro y que le daba gusto que yo siguiera con mi vida.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de un rato, Delia se par\u00f3 para levantar los platos y lavarlos en el fregadero. Yo me par\u00e9 detr\u00e1s de ella acomedido para ayudarle a secarlos. En un momento, se agach\u00f3 para guardar una olla en la parte de abajo de la alacena. Ver la curva de sus caderas y sus gl\u00fateos embutidos en ese short negro me dej\u00f3 impactado al instante. Estaba tan acostumbrado a verla con jeans holgados o pantalones de vestir en el negocio, que ver la realidad de sus piernas y sus muslos en su propia cocina me vol\u00f3 la cabeza.<\/p>\n<p>La pl\u00e1tica sigui\u00f3 relajada y me propuso ver una pel\u00edcula en la sala.<\/p>\n<p>\u2014Deja busco algo para botanear \u2014dijo, sec\u00e1ndose las manos.<\/p>\n<p>Se dirigi\u00f3 a la alacena, pero las papas que buscaba estaban en el \u00faltimo estante de arriba. Se estir\u00f3, pero por su estatura no alcanzaba. Jal\u00f3 un banquito de pl\u00e1stico y se subi\u00f3. Aun as\u00ed le costaba trabajo.<\/p>\n<p>\u2014A ver, esp\u00e9reme, yo te ayudo \u2014le dije, acerc\u00e1ndome.<\/p>\n<p>Me estir\u00e9 por encima de su hombro para alcanzar la bolsa de papas con facilidad, pero calcul\u00e9 mal el espacio. Al acercarme tanto, y con ella subida en el banquito, la diferencia de alturas cre\u00f3 una alineaci\u00f3n peligrosa. Sus nalgas quedaron exactamente a la altura de mi entrepierna, rozando mi pantal\u00f3n, y mi cara qued\u00f3 a cent\u00edmetros de su pecho y su cuello.<\/p>\n<p>Fueron apenas dos segundos. La cocina era peque\u00f1a, chocamos un poco y nos separamos r\u00e1pido, pero el roce fue el\u00e9ctrico. Esa fricci\u00f3n accidental gener\u00f3 una tensi\u00f3n pesad\u00edsima entre los dos. Le entregu\u00e9 la bolsa de papas. Delia la agarr\u00f3, baj\u00e1ndose del banquito con un nerviosismo que no supo disimular bien. Se acomod\u00f3 el pelo detr\u00e1s de la oreja, evitando mirarme directo, y carraspe\u00f3.<\/p>\n<p>\u2014Vente, vamos a la sala \u2014murmur\u00f3.<\/p>\n<p>Cap\u00edtulo 4.<\/p>\n<p>Nos fuimos a la sala con las papas y los refrescos. Pusimos una pel\u00edcula en la televisi\u00f3n, pero la verdad es que casi ni la vimos. El roce en la cocina hab\u00eda dejado el ambiente cargado de una tensi\u00f3n muy espesa, y Delia, tratando de disimular el nerviosismo, empez\u00f3 a hablar para llenar el silencio.<\/p>\n<p>Se acomod\u00f3 en el otro extremo del sill\u00f3n, abrazando un coj\u00edn, y la pl\u00e1tica se fue volviendo cada vez m\u00e1s profunda. Me empez\u00f3 a contar cosas de su pasado que yo no sab\u00eda, detalles que solo complementaban las piezas sueltas que Gisela me hab\u00eda llegado a soltar en su momento.<\/p>\n<p>Me cont\u00f3 que a su hija mayor la tuvo muy joven, producto de un amor temprano con un hombre que a la mera hora no se quiso hacer cargo. Al a\u00f1o de eso, conoci\u00f3 a su exmarido. Se casaron y con \u00e9l tuvo a la hija de en medio y, a\u00f1os despu\u00e9s, a Gisela. Pero la historia no tuvo un final feliz. Unos a\u00f1os despu\u00e9s de que Gisela naciera, Delia descubri\u00f3 que el cabr\u00f3n andaba queriendo con otra se\u00f1ora. En cuanto se enter\u00f3 de la infidelidad, no se anduvo con rodeos y le pidi\u00f3 el divorcio. El se\u00f1or agarr\u00f3 sus cosas y se fue a formar otra familia con esa mujer, desentendi\u00e9ndose de ellas.<\/p>\n<p>Desde ese momento, Delia se blind\u00f3. Me platicaba c\u00f3mo se centr\u00f3 por completo en salir adelante, en levantar el negocio de abarrotes desde cero y en sacar a sus tres hijas adelante. En todo ese proceso, ella misma se hizo a un lado. Me confes\u00f3 que su prioridad siempre fueron ellas, y ahora sus nietos; prefer\u00eda gastar dinero en comprarles algo a ellos que comprarse un vestido o arreglarse para ella misma. Se hab\u00eda anulado como mujer para convertirse \u00fanicamente en madre y proveedora.<\/p>\n<p>Escucharla hablar as\u00ed, vi\u00e9ndola a los ojos, no solo me dio mucha empat\u00eda, sino que encendi\u00f3 un morbo diferente en m\u00ed. Ya no solo era el f\u00edsico, era la idea de que esa mujer llevaba a\u00f1os sin sentirse deseada, a\u00f1os sin que nadie la viera como a una mujer de verdad.<\/p>\n<p>La tarde se nos fue volando y, cuando me di cuenta, ya estaba oscureciendo. Delia bostez\u00f3, cerrando los ojos por un segundo; se notaba que el cansancio de la semana y de haber comido pesado le estaba cobrando factura.<\/p>\n<p>\u2014Ya es tarde, ya me paso a retirar para que descanses \u2014le dije, poni\u00e9ndome de pie.<\/p>\n<p>\u2014Ay mijo, perd\u00f3name, me estoy cayendo de sue\u00f1o \u2014respondi\u00f3 ella, levant\u00e1ndose del sill\u00f3n y acomod\u00e1ndose el short.<\/p>\n<p>Caminamos hacia la puerta de la entrada. Me agradeci\u00f3 la compa\u00f1\u00eda y nos despedimos como siempre, con un abrazo. Pero este abrazo fue diferente. Fue largu\u00edsimo. Por la diferencia de estaturas, su cabeza qued\u00f3 recargada en mi pecho. Ella me rode\u00f3 con los brazos, y de pronto, se qued\u00f3 quieta. Por un segundo pens\u00e9 que de verdad se hab\u00eda quedado dormida ah\u00ed parada, pero entonces sent\u00ed sus manos. Empez\u00f3 a acariciarme la espalda lentamente, deslizando las palmas por mi camisa sin decir una sola palabra.<\/p>\n<p>Ese fue el pase libre que mi cerebro estaba esperando.<\/p>\n<p>Le respond\u00ed el movimiento. Mis manos, que estaban en su cintura, la apretaron un poco y la jal\u00e9 hacia m\u00ed, pegando mi cuerpo contra el suyo. Al hacerlo, sus tetas chocaron contra mi torso y ella inevitablemente sinti\u00f3 la erecci\u00f3n que yo ven\u00eda cargando desde la cocina.<\/p>\n<p>Delia solt\u00f3 un quejido ahogado, un sonido chiquito, que me vibr\u00f3 en el pecho. Lejos de detenerme, baj\u00e9 mis manos de su cintura y le agarr\u00e9 los gl\u00fateos por encima de la mezclilla, apret\u00e1ndolos con fuerza.<\/p>\n<p>Ese apret\u00f3n la sac\u00f3 del trance. Delia reaccion\u00f3 de golpe, apart\u00e1ndome con las manos en mi pecho y dando un paso hacia atr\u00e1s, respirando agitada.<\/p>\n<p>\u2014No&#8230; no puede ser \u2014me dijo, vi\u00e9ndome con los ojos muy abiertos, asustada de s\u00ed misma\u2014. Vete, mijo. Ya vete.<\/p>\n<p>No dije nada. Sab\u00eda que si abr\u00eda la boca lo iba a arruinar todo. Asent\u00ed con la cabeza, di media vuelta, sal\u00ed de la casa y cerr\u00e9 la puerta detr\u00e1s de m\u00ed.<\/p>\n<p>El camino de regreso a mi casa fue un infierno. Mientras manejaba en la noche, la cabeza me daba vueltas. Sent\u00eda una mezcla rar\u00edsima de culpa por lo que acababa de hacer, pero al mismo tiempo, las manos me temblaban de la adrenalina. No pod\u00eda dejar de pensar en lo suave que se sent\u00eda su piel, en c\u00f3mo se le marcaban los pechos bajo esa blusa morada y en el sonido de ese gemido.<\/p>\n<p>La semana completa fue una tortura. Iba a la uni, iba al gimnasio, hac\u00eda mis mandados, pero mi mente estaba estancada en ese domingo. Quer\u00eda mandarle mensaje todos los d\u00edas. Escrib\u00eda cosas en el chat y las borraba. No me atrev\u00eda. El miedo al rechazo o a haber arruinado la amistad me frenaba en seco.<\/p>\n<p>Aguant\u00e9 hasta el s\u00e1bado. Ya no pod\u00eda m\u00e1s. Agarr\u00e9 el celular y le mand\u00e9 un mensaje directo, sin rodeos: &#8220;Quiero hablar contigo.&#8221;<\/p>\n<p>Los minutos que tard\u00f3 en contestar se sintieron como horas. Finalmente, mi pantalla se ilumin\u00f3. &#8220;Ahorita estoy ocupada en el negocio, mijo. Pero ma\u00f1ana voy a estar sola en la casa otra vez.&#8221;<\/p>\n<p>Sonre\u00ed, sintiendo c\u00f3mo el pulso se me aceleraba de golpe. Le contest\u00e9 r\u00e1pido: &#8220;Llego a la misma hora, o un poco antes que la otra vez.&#8221;<\/p>\n<p>El anzuelo estaba puesto. Ahora solo faltaba ver qui\u00e9n de los dos iba a dar el primer jal\u00f3n.<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_67582\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"67582\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" =0 title=\"\"><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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