{"id":67605,"date":"2026-10-04T00:00:36","date_gmt":"2026-10-03T22:00:36","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/?p=67605"},"modified":"2026-10-03T17:26:15","modified_gmt":"2026-10-03T15:26:15","slug":"el-beso-sexual-del-arlequin","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/el-beso-sexual-del-arlequin\/","title":{"rendered":"El beso sexual del arlequ\u00edn"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"67605\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">2<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 9<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>\u2014Me har\u00e9 una paja para ti \u2014dijo el arlequ\u00edn.<\/p>\n<p>El camerino ol\u00eda a alcohol de quemar. Sobre una c\u00f3moda desvencijada la llama inveros\u00edmil de la lamparilla bailoteaba en las paredes, fantasmal como una niebla nocturna en un muelle londinense; un l\u00fagubre tono amarillento dominaba la estancia; el bochorno del verano meridional casi se pod\u00eda palpar.<\/p>\n<p>La enana se sent\u00f3 en un taburete cojo y coloc\u00f3 sus manos en la faldilla plisada de muselina de color rosa. Se acarici\u00f3 una rodilla cubierta con la media blanca que ten\u00eda un par de agujeros y mostraba su piel p\u00e1lida. El coraz\u00f3n, bajo las tetitas le palpitaba acelerado; la boca se le llen\u00f3 de saliva espumosa; los pezones comenzaron a ponerse erectos por el deseo. El arlequ\u00edn, sentado en el lado de la cama de hierro, se abri\u00f3 el lazo que sujetaba sus pantalones a rombos negros y rojos. Su mirada se concentr\u00f3 en la tarea de sacar su chisme grueso y largo; endurecido ya. Cuando el falo se irgui\u00f3 victorioso sobre la tela lo agarr\u00f3 por la base y se lo mostr\u00f3 a la mujer.<\/p>\n<p>Los ojos de Mirta miraban hipn\u00f3ticamente la tranca enorme, el capullo sonrosado, el anillo viol\u00e1ceo bajo el cual el mango descapullado de V\u00edctor se elevaba deseable. En la pared se dibujaba una gris sombra gemela. Cuando el arlequ\u00edn comenz\u00f3 a sobar la polla enhiesta, el somier de muelles se quej\u00f3 agriamente. Ten\u00eda las piernas separadas y su nariz aguile\u00f1a estaba apenas a doce cent\u00edmetros del borde troquelado del cuello de su pat\u00e9tico traje.<\/p>\n<p>\u2014S\u00e1cate las bolas.<\/p>\n<p>\u00c9l levant\u00f3 la mirada y le hizo un gui\u00f1o. Con un sencillo movimiento de mu\u00f1eca hizo que los dos test\u00edculos emergieran. Dos pelotas ovoides con algunos pelillos como ra\u00edces entrecanas que celebraron los ojillos redondos de la enana del circo. La mano del hombre los acarici\u00f3 sin dejar de mirar a la mujer. Los cogi\u00f3 en una palma de su mano nervuda y los levant\u00f3. El cipote se manten\u00eda r\u00edgido y retador, con su prepucio tirante, el glande rosado descubierto, la punta humedecida.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfTe gustan?<\/p>\n<p>\u2014\u00bfPuedo toc\u00e1rtelas? \u2014El arlequ\u00edn asinti\u00f3 sonriendo sibilinamente.<\/p>\n<p>\u2014No s\u00f3lo toc\u00e1rmelas; no s\u00f3lo los huevos. El precio es el mismo.<\/p>\n<p>Mirta se levant\u00f3 y se acerc\u00f3. V\u00edctor se levant\u00f3: su chisme se balance\u00f3 apenas unos mil\u00edmetros y se qued\u00f3 tieso como una ca\u00f1a. Se reclin\u00f3 sobre la almohada cuando Mirta se sent\u00f3 a su lado.<\/p>\n<p>\u2014Hace mucho que no los vac\u00edas. \u2014El hombre afirm\u00f3 secamente\u2014. \u00bfTe excita que te vea masturbarte y correrte\u2026? \u2014En realidad no era una pregunta; en realidad ambos ten\u00edan un pacto prefijado. Pero el juego del di\u00e1logo encend\u00eda las brasas y los dos conoc\u00edan las reglas. Ninguno pensaba respetarlas.<\/p>\n<p>Los dedos de Mirta acariciaron la piel rugosa, los pilosos estambres rizados. La enana pudo definir la forma de aquellos cojones repletos de semen.<\/p>\n<p>\u2014Apri\u00e9talos \u2014pidi\u00f3 \u00e9l.<\/p>\n<p>Mirta dudo.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfNo te har\u00e9 da\u00f1o?<\/p>\n<p>El arlequ\u00edn neg\u00f3. La mano se cerr\u00f3 y palp\u00f3 las dos bolas a la vez: estaban duras y apretadas contra la bolsa del escroto. Apret\u00f3 ligeramente. El hombre jade\u00f3.<\/p>\n<p>\u2014M\u00e1s fuerte.<\/p>\n<p>La garra atenaz\u00f3 la carne haciendo que ambos test\u00edculos se juntar\u00e1n; increment\u00f3 la presi\u00f3n. El arlequ\u00edn, con los ojos fijos en los genitales, dej\u00f3 escapar un peque\u00f1o gemido. Ella no afloj\u00f3 la presa.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfM\u00e1s? \u2014pregunt\u00f3 con voz provocativa.<\/p>\n<p>\u2014M\u00e1s\u2026, y con la otra mano apri\u00e9tame la polla.<\/p>\n<p>La lengua de V\u00edctor sobresali\u00f3 entre los labios cuando la enana agarr\u00f3 el falo y cerr\u00f3 la tenaza de sus dedos.<\/p>\n<p>\u2014As\u00ed, as\u00ed, nenita.<\/p>\n<p>Mirta apret\u00f3 con firmeza hasta que V\u00edctor dej\u00f3 escapar un gemido m\u00e1s agudo. Afloj\u00f3 la tenaza.<\/p>\n<p>\u2014No; no pares, sigue, coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>Ella se inclin\u00f3 y deposit\u00f3 un beso sobre el glande, justo en el centro, donde los diminutos pliegues del orificio comenzaban a dejar salir unas gotitas viscosas. La enana se llev\u00f3 las gotas y las palade\u00f3. La humedad se esparci\u00f3 con abundancia por la vagina. El juego deb\u00eda continuar, pero ella ya rememoraba la \u00faltima penetraci\u00f3n en su co\u00f1o\u2026 No la de V\u00edctor: \u00e9l era \u201cnuevo&#8221;. Hasta que una semana antes August, el domador, pidi\u00f3 la cuenta y parti\u00f3 en direcci\u00f3n a Suiza, donde Artie Becker le hab\u00eda ofrecido un salario m\u00e1s alto y una pareja de leones j\u00f3venes e inexpertos.<\/p>\n<p>Hasta entonces, aunque la cosa no era nueva; Paulito hab\u00eda considerado las relaciones entre ellos. Su pareja era impotente, y Mirta y \u00e9l hab\u00edan convenido en que no le importaba que ella satisficiese su necesidad de coitos y placer con otro hombre. Con una condici\u00f3n\u2026<\/p>\n<p>Ahora Paulito, desde su escondrijo, experimentaba la mezcla de celos y lujuria al ver c\u00f3mo la boca de Mirta se apoderaba del capullo completo del arlequ\u00edn y se iba tragando el falo despacio.<\/p>\n<p>V\u00edctor exhal\u00f3 un largo suspiro cuando m\u00e1s de la mitad de su polla era melosamente chupada por la boca de la mujer, cuya lengua recorr\u00eda circularmente el bast\u00f3n duro y tieso, caliente y sabroso del hombre.<\/p>\n<p>\u2014Los huevos\u2026 \u2014dijo entrecortadamente el hombre. Acariciaba los cabellos de la enana. Esta desobedeci\u00f3 ex profeso la petici\u00f3n.\u2014 \u00a1Las pelotas! \u2014insisti\u00f3 con exigencia\u2014 \u00a1Apri\u00e9talos! \u2014Ella extendi\u00f3 la tensi\u00f3n del placer y sigui\u00f3 inmutablemente la despaciosa mamada. El arlequ\u00edn, casi furioso exclam\u00f3\u2014: \u00a1Fuerte\u2026ya!<\/p>\n<p>Mirta obedeci\u00f3 est\u00e1 vez. Sus labios chupaban la polla, sus dientes se cerraron sobre el miembro. V\u00edctor se quej\u00f3 levemente.<\/p>\n<p>\u2014S\u00ed\u2026, s\u00ed, nenita.<\/p>\n<p>Desde la abertura del armario, Paulito sinti\u00f3 encenderse su pecho y la lubricidad de su pensamiento le proporcion\u00f3 un gusto un poquito doloroso, pero placentero. Los dedos de Mirta juguetearon con los cojones duros del arlequ\u00edn. Cog\u00eda uno y lo sobaba, lo apretaba, lo empuja y arrastraba hacia arriba y hacia abajo en su bolsa granulosa y peludita; luego repet\u00eda con el otro. Un sabor espeso brotaba del meato clavado en el paladar de la mujer. Mirta trasladaba las leves gotas de fluido y las tragaba sonoramente entre su saliva caliente: V\u00edctor no deb\u00eda irse todav\u00eda.<\/p>\n<p>Se sac\u00f3 el vergajo que cimbre\u00f3 varias veces al liberarse de la felaci\u00f3n. V\u00edctor emiti\u00f3 una queja contenida, quejosa, l\u00facida: sab\u00eda lo que Mirta quer\u00eda. No era lo pactado: con sus miradas enfebrecidas ambos hab\u00edan reformulado los puntos. Ella le iba a pagar, y \u00e9l deb\u00eda cumplir su parte. La mano de la enana liber\u00f3 las pelotas endurecidas y dolorosas. Su enano compa\u00f1ero sent\u00eda en su interior el extra\u00f1o placer desexualizado cuando Mirta se repas\u00f3 los labios y los chupete\u00f3.<\/p>\n<p>Pens\u00f3 en el co\u00f1o lubricado de su mujer, que \u00e9l conoc\u00eda perfectamente y con el que hab\u00eda jugado cientos de veces\u2026, miles, haciendo que se corriera: pod\u00eda casi recordar olfativamente su olor, la salubridad de sus jugos, el color blanquecino de sus corridas, el rostro contra\u00eddo, los labios de la boca prietos antes de abrirse h\u00famedos y estremecidos. La hendidura distendida, la cuevecita rosada del chocho burbujeante y el peque\u00f1o caramelito del cl\u00edtoris dilatado, palpitante. Todo ello insuficiente para Mirta.<\/p>\n<p>Por ello, \u00e9l que la amaba profundamente le propuso mantener relaciones con alguien\u2026, con August que, despu\u00e9s que ella se le insinuase, quiso experimentar y gozar a la enana. La primera vez result\u00f3 doloroso para Paulito; luego recordaba el placer sexual de su mujer; m\u00e1s tarde descubri\u00f3 que \u00e9l gozaba con la supuesta infidelidad\u2026 hasta que le hizo saber a Mirta que pod\u00edan disfrutar los dos cuando el domador jod\u00eda con ella: una especie de secreto m\u00e9nage \u00e1 trois.<\/p>\n<p>La idea encant\u00f3 a Mirta. Paulito se lo dijo una ma\u00f1ana lluviosa y fr\u00eda, cuando debajo de las mantas la masturb\u00f3 y le hizo un espl\u00e9ndido cunnilingus que ella goz\u00f3 con una pizca de necesidad de sentir que la follaba una polla dura y tiesa: su pareja ten\u00eda un pijo que no sufr\u00eda ning\u00fan cambio, aunque Paulito si sintiera una potente rijosidad del sexo en su mente.<\/p>\n<p>Mirta se acost\u00f3 en la cama y se baj\u00f3 las medias bajo las cuales no hab\u00eda braga. Se quit\u00f3 la camisola y se abri\u00f3 de piernas. V\u00edctor se coloc\u00f3 sobre ella. Y le bes\u00f3 los pechos peque\u00f1os. Los pezones estaban completamente erectos, como dos bolas oscuras sobre las peque\u00f1\u00edsimas colinas mamarias femeninas de Mirta. La lengua del arlequ\u00edn recorr\u00eda los senos y trazaba c\u00edrculos con los pezones dentro de la boca. Sorb\u00eda y lam\u00eda los bulbos duros de la mujer, que resoplaba al sentir el calor salivar de la boca de su nuevo amante.<\/p>\n<p>El hombre la tom\u00f3 por las carnes respingonas del culito. Descendi\u00f3 con besos ensalivados desde las tetitas hasta el escasamente elevado monte de Venus, pasando por el rugosito ombligo. Mirta ten\u00eda un escaso pelamen sobre la entrada del co\u00f1o, y muy suavecito. V\u00edctor hizo espirales sobre el mantito de vello rubio y lo bes\u00f3. El otro vello, el de los antebrazos de la mujer se erizaron instant\u00e1neamente. Luego, el hombre lleg\u00f3 al chocho.<\/p>\n<p>Entre los labios apretados del corte entre los labios vaginales de Mirta un sendero semi blanquecino se\u00f1alaba el estado de excitaci\u00f3n sexual de la peque\u00f1a artista del circo. V\u00edctor acarici\u00f3 la boquita vertical del chocho: la capita de flujo se fij\u00f3 en las yemas de sus dedos. Emiti\u00f3 una especie de gorjeo. Mirta abri\u00f3 los ojos y levant\u00f3 la cabeza. El hombre le mostr\u00f3 los dedos humedecidos.<\/p>\n<p>\u2014Est\u00e1s disfrutando, nenita. Creo que mi tarifa deber\u00eda ser m\u00e1s alta \u2014se ech\u00f3 a re\u00edr\u2014; pero\u2026 \u2014se cogi\u00f3 el bast\u00f3n todav\u00eda erecto de su pene y lo mostr\u00f3 triunfante\u2014,yo tambi\u00e9n\u2026, as\u00ed que, la pr\u00f3xima vez, veremos. \u2014Se inclin\u00f3 hacia el sexo de la mujer.<\/p>\n<p>Paulito sinti\u00f3 una punzada en el pecho al asistir a lo \u00faltimo. Al mismo tiempo una descarga er\u00f3tica difusa le recorri\u00f3. Ya sab\u00eda que Mirta gozaba de los encuentros sexuales con August. La relaci\u00f3n dur\u00f3 tres a\u00f1os y hab\u00eda visto los sucesivos orgasmos de su mujer con el domador. Escuch\u00f3 sus exclamaciones de placer; asisti\u00f3 a sus estremecimientos cuando se corr\u00eda; observaba las penetraciones profundas y animales del otro hombre dentro del co\u00f1o de su mujer; al derrame de sus jugos en el interior de su vagina o sobre su vientre o sus tetas, su espalda o su culo.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n hab\u00eda o\u00eddo a Mirta llamarle \u201ccari\u00f1o&#8221;, \u201cvida&#8221; y hasta\u2026 \u201camor&#8221; en medio de sus folladas; o al domador cuando la ten\u00eda agarrada por los cabellos, con su polla en el co\u00f1o y a veces, mientras se descargaba en la boca de Mirta, dejaba escapar palabras soeces como &#8220;puta; as\u00ed, mi putita\u201d, &#8220;te voy a traspasar\u201d, &#8220;tragate mi leche\u2026, todita&#8221;; hasta una tarde en que le lleg\u00f3 a decir: &#8220;te voy a dar por el culo, hasta romp\u00e9rtelo\u201d (cosa que, \u00e9l era testigo, jam\u00e1s ocurri\u00f3).<\/p>\n<p>A su mujer eso no parec\u00eda desagradable: era como si formase parte de la furiosa relaci\u00f3n pasional. Le gustaba como la jod\u00eda August, con todo; y aquello tambi\u00e9n. Follar con aquel joven domador fornido, de cabello rizado, que la tumbaba boca abajo para penetrarla o la arrodillaba y se la met\u00eda, haciendo que ella chillase de placer cuando ambos se corr\u00edan a la vez. Lo \u00fanico de que la enana artista circense se quejaba era de que August no parec\u00eda muy inclinado a comerle su co\u00f1o fam\u00e9lico de besos y caricias. Se lo hizo notar a Paulito una vez. Su nuevo amante, V\u00edctor, a diferencia del domador parec\u00eda gozar del chochito suave y delicado de ella: miraba aquella vulvita fascinante como si la estuviera gozando en sus labios masculinos.<\/p>\n<p>El arlequ\u00edn se quit\u00f3 la ropa acto seguido. Era notablemente mayor que August, pero su cuerpo era flexible y, desde luego, aquel chisme, que acababa de probar Mirta, obten\u00eda un sobresaliente en comparaci\u00f3n con la polla del domador, su antiguo amante.<\/p>\n<p>Los brazos de V\u00edctor abrieron con suavidad los muslos hambrientos de la mujer que se arquearon en su total ofrecimiento. Nuevamente repas\u00f3 la hendidura del chumino y sus dedos se llevaron de la miel fluida vaginal de Mirta; condujo los dedos a\u00f1os labios de ella.<\/p>\n<p>\u2014Ch\u00fapalos.<\/p>\n<p>Ella lo hizo y capt\u00f3 por vez primera su propio sabor interior. Los dedos empujaron deferentemente la entrada al conducto vaginal y aquella boca vertical se abri\u00f3 hasta llenarse con los dedos humedecidos. Las miradas de los dos amantes se estrecharon y una sonrisa compartida celebr\u00f3 los ruidos que generaba la absorci\u00f3n del jugo femenino. Entonces, \u00e9l se amorr\u00f3 y bes\u00f3 el co\u00f1o con gran delicadeza; la lengua repas\u00f3 una y otra vez los labios calientes y penetr\u00f3 la cuevecita vaginal hasta donde alcanzaba. Un gran gemido de Mirta retumb\u00f3 en la peque\u00f1a habitaci\u00f3n entre sombras. Paulo trag\u00f3 saliva y trat\u00f3 de controlar su respiraci\u00f3n alterada. El desnudo arlequ\u00edn no pod\u00eda saber que estaba siendo espiado.<\/p>\n<p>La lengua frotaba por el interior, lam\u00eda las paredes, arrastraba hasta su garganta aquel fluido ligeramente espeso que tragaba sin dejar de chupar, lamer, sorber: buscaba desatar el placer de la mujer. Mirta temblaba ante la avalancha de placer continuo.<\/p>\n<p>Comenz\u00f3 a mover las caderas. El desarlequinado amante abr\u00eda los labios del chumino y hac\u00eda entrar y salir los dedos alternativamente intercambiando la exploraci\u00f3n con las incursiones de su lengua \u00e1vida de la humedad salina: los dedos acababan en la boca de la mujer y en la suya propia antes de acariciar la vulva c\u00e1lida. Termin\u00f3 con una secuencia de besos entre ambos, que se trocaban de suaves a feroces cuando los dedos masculinos alcanzaban el peque\u00f1o bot\u00f3n clitor\u00eddeo y lo frotaban h\u00e1bilmente. Los jadeos de la peque\u00f1a mujer dejaron paso a un seguido de gemidos. V\u00edctor crey\u00f3 llegada la hora.<\/p>\n<p>Se coloc\u00f3 con los brazos a ambos lados del cuerpo de Mirta. La descabalada cama cruji\u00f3 bajo el peso y el esfuerzo de los brazos musculosos del hombre. Su falo, en el m\u00e1ximo de excitaci\u00f3n y dureza, entr\u00f3 de un s\u00f3lo empuj\u00f3n hasta lo m\u00e1s profundo de la vagina de la mujer, cuyo gemido se combin\u00f3 con los ara\u00f1azos que propin\u00f3 en las nalgas del hombre.<\/p>\n<p>Paulito instintivamente busc\u00f3 su propio \u00f3rgano y descubri\u00f3 que a pesar de las nuevas sensaciones er\u00f3ticas segu\u00eda en su habitual flacidez, aunque su mente reciba el impacto lujurioso de ver c\u00f3mo la polla de V\u00edctor jod\u00eda el chocho de su pareja; disfrutaba de aquella sesi\u00f3n algo improvisada entre los dos amantes. La polla se mov\u00eda al comp\u00e1s de unos movimientos de pelvis del hombre, que eran respondidos al un\u00edsono por el cuerpo enano pero ardiente de Mirta.<\/p>\n<p>Le levant\u00f3 las piernas mientras la follaba. V\u00edctor observaba sus embestidas, c\u00f3mo su \u00f3rgano entraba en las carnes de la mujer, y sal\u00eda impregnado de los fluidos salinos espesos y ardientes. Paulito miraba y\u2026 gustaba de la penetraci\u00f3n, como si fuera \u00e9l mismo quien jodiera el chocho insaciable de Mirta. Experimentaba en su cerebro un placer imaginado: el de tener su polla crecida entre las paredes chorreantes de la vagina sedosa, en el canal viscoso llegando hasta lo m\u00e1s profundo de aquel chumino amado; tambi\u00e9n era capaz de llegar a experimentar el v\u00e9rtigo del folleteo entre los dos amantes.<\/p>\n<p>El falo volvi\u00f3 al exterior. V\u00edctor lo condujo a la boca de la mujer que lo recibi\u00f3 con la boca abierta y la lengua dispuesta. Mirta ten\u00eda frente a s\u00ed los cojones de V\u00edctor, que se balanceaban provocadores: los acarici\u00f3 y volvi\u00f3 a apretar.<\/p>\n<p>\u2014M\u00e1s, cielo \u2014musit\u00f3 \u00e9l.<\/p>\n<p>Estaban muy duros, y la bolsa que los conten\u00eda estaba caliente.<\/p>\n<p>La mujer lam\u00eda el miembro envidiablemente juvenil del hombre maduro, al que estaba proporcionando un placer extremo. Sab\u00eda c\u00f3mo hacerlo, conoc\u00eda los puntos exactos que provocaban un crecimiento del ardor y el instant\u00e1neo deseo de eyacular, de llenarle la boca con la hirviente leche del orgasmo. Tambi\u00e9n para ella eso era una necesidad. Prob\u00f3 con su marido varias veces, besando el ab\u00falico miembro, bes\u00e1ndolo cari\u00f1osamente, manoseando el capullito suave y forzando la piel del prepucio; chupando e introduci\u00e9ndolo en el interior de su expectante boquita.<\/p>\n<p>Paulito observaba y una chispa de lujuria encend\u00eda sus ojos\u2026; pero eso era todo. Ahora su mano masturbaba la tranca ajena, subiendo y bajando aquella piel transl\u00facida y sensible. \u00c9l acariciaba el cl\u00edtoris erecto y sangu\u00edneo de su compa\u00f1era sexual. La respiraci\u00f3n indic\u00f3 el momento exacto:<\/p>\n<p>Cuando sub\u00eda el esperma, desafiando la Ley newtoniana, Mirta alcanz\u00f3 el punto del \u00e9xtasis justamente cuando V\u00edctor se coloc\u00f3 dentro del espacio vaginal. El co\u00f1o comenz\u00f3 sus espasmos en el instante en que los huevos descargaban el primer golpe l\u00e1cteo en el conducto chorreante de la mujer: uno dos, tres, cuatro, cinco\u2026 Latigazos seguidos, apenas con medio segundo de diferencia, ba\u00f1aron el chocho incandescente de la mujer enana, que se debat\u00eda en sus propios calambres de placer. Mirta contuvo un grito de placer, mientras V\u00edctor aull\u00f3 su corrida en el chumino receptor.<\/p>\n<p>Paulito no pudo ocultar un pinchazo de dolor en aquellos momentos en que su mujer alcanzaba el paroxismo compartido y los fluidos sexuales se entremezclaban al igual que los jadeos, el abrazo sudoroso, los alientos mezclados, el furor de las miradas.<\/p>\n<p>V\u00edctor sac\u00f3 su polla del co\u00f1o de Mirta. Un reguero ancho y blanquecino llen\u00f3 los labios de la peque\u00f1a vulva. La ardiente lava seminal bajaba por los cachetes de la mujer mojando la \u00e1spera s\u00e1bana, dejando un rodal que se iba ensanchando circularmente bajo la satisfecha raja. V\u00edctor observaba; se recuperaban sus s\u00edstoles y di\u00e1stoles; su tranca iba menguando poco a poco. Mirta dej\u00f3 caer las piernas y otro chorro de esperma brot\u00f3 burbujeante entre los labios de su chumino.<\/p>\n<p>El hombre se levant\u00f3 y se limpi\u00f3 el normalizado falo y se visti\u00f3 sin dejar de mirar el cuerpo de la enana, laxo y relajado en la cama. Sus muslos brillaban por la humedad de la leche que hab\u00eda inundado el conducto de su co\u00f1o minutos antes. Se dio la vuelta y qued\u00f3 boca abajo.<\/p>\n<p>En su escondrijo, Paulito suspir\u00f3 con una mezcla de emociones y sentimientos: predominaba el alivio de haber terminado la sesi\u00f3n de jodienda de su mujer y el arlequ\u00edn, ya otra vez compuesto dentro de su festivo traje. El artista enano hab\u00eda un participado a su manera (qui\u00e9n sabe si equivalente) de aquel sexo furtivo en el ambiente m\u00f3rbido de luz mortecina, respirando el bochorno estival. Pod\u00eda \u201csentir&#8221; de alguna manera los roces, los sabores, las descargas de fluidos a golpes placenteros\u2026 Era un sexo repercutido y traspasado, como un alquiler; sin embargo, en su interior lo hab\u00eda gozado por reflejo y el dolor sentimental reflu\u00eda poco a poco, como todas las veces anteriores<\/p>\n<p>\u2014Ma\u00f1ana te llevo el dinero \u2014dijo una Mirta deliciosamente reposada, con los brazos en \u00e1ngulo sobre la cabeza. A V\u00edctor le pareci\u00f3 que hab\u00eda un ligero contoneo de su cintura contra la s\u00e1bana. Su voz se asemejaba a una borracha que comenzaba a caer en el sue\u00f1o.<\/p>\n<p>Se acerc\u00f3 a la cama y se agach\u00f3. Le bes\u00f3 los dos carrillos del culo y percibi\u00f3 el olor de su semen en el cuerpo de la mujer; una franja L\u00e1ctea manaba entre los muslos, desliz\u00e1ndose desde la hendidura vulvar.<\/p>\n<p>\u2014Puedes d\u00e1rmelo en el siguiente encuentro, nenita. \u00bfCu\u00e1ndo vuelve a marchar Paulito a la ciudad?<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_67605\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"67605\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" =0 title=\"\"><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 9<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>En su escondrijo, Paulito suspir\u00f3 con una mezcla de emociones y sentimientos: predominaba el alivio de haber terminado la sesi\u00f3n de jodienda de su mujer y el arlequ\u00edn, ya otra vez compuesto dentro de su festivo traje. 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