{"id":67682,"date":"2026-10-10T14:02:40","date_gmt":"2026-10-10T12:02:40","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/?p=67682"},"modified":"2026-10-10T13:53:06","modified_gmt":"2026-10-10T11:53:06","slug":"sellado-en-su-placer","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/sellado-en-su-placer\/","title":{"rendered":"Sellado en su placer"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"67682\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 5<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>La mazmorra es estrecha y el aire no circulaba. Las paredes de chapa tienen un brillo grasiento bajo la luz baja, y las cortinas negras de un lado cuelgan pesadas, absorbiendo cualquier eco. Al fondo, el ba\u00fal met\u00e1lico sostiene un cr\u00e1neo da un aspecto l\u00fagubre al aposento; unas cadenas cuelgan de un gancho que no se usan, solo tintinean si alguien roza el soporte. El suelo de baldosa est\u00e1 fr\u00edo como toda la estancia, solo el calor de los cuerpos de sus usuarios y de los trajes lo va templando. Huele a l\u00e1tex nuevo, a abrillantador de silicona y al sudor que ya no puede evaporarse.<\/p>\n<p>Yo llevo puesto el catsuit desde hace rato. Me lo cerraron despacio, cremallera desde el tobillo hasta la garganta, y cada diente que sub\u00eda me recordaba que despu\u00e9s no habr\u00eda holgura, el material de mi traje es grueso, negro, de un brillo casi l\u00edquido, que me ci\u00f1e el abdomen y me mete los muslos uno contra el otro y me deja la entrepierna completamente delineada antes incluso de que algo ocurra. Las botas forman parte del mismo traje; no hay costura visible en los tobillos. Me dejaron encadenado de pie en medio de la estancia, con aislamiento total en una espera entre agonizante y gozosa.<\/p>\n<p>Cuando me encadenaron, vi mis captoras me colocaron una capucha, que me calzaron con las dos manos, estirando el l\u00e1tex sobre la frente, metiendo las orejas, sellando la boca. Los agujeros de los ojos son estrechos y la abertura de la boca es apenas una ranura. Al primer aliento ya not\u00e9 la diferencia, por cuanto el aire entra caliente, sale m\u00e1s caliente, y el sonido de mi propia respiraci\u00f3n me llena la cabeza como si estuviera bajo el agua. Ahora, de pie en el centro, el interior de la capucha est\u00e1 h\u00famedo. El sudor nace en el cuero cabelludo y baja por la nuca sin poder escapar. Cada inhalaci\u00f3n profunda hace que el l\u00e1tex se pegue un segundo a la piel y vuelva a separarse con un ruido m\u00ednimo.<\/p>\n<p>Hab\u00eda dos mujeres en la estancia dispuesta para mi suplicio placentero, a mi izquierda hab\u00eda una hermosa mujer de pelo negro cortado recto a la altura de la mand\u00edbula, flequillo que le roza las cejas, ojos oscuros delineados y labios de un rojo tan cerrado que parece casi negro cuando la luz le da de lado.<\/p>\n<p>Usaba un top blanco de manga larga hasta justo debajo de las costillas; la tela, fina, se le pegaba al est\u00f3mago por el calor y deja ver el movimiento de la respiraci\u00f3n, ajustados con unos largos guantes de l\u00e1tex negro que le llegaban hasta su hombro, usaba unos pantalones del mismo material de talle alto, le marcaban la cadera con una l\u00ednea dura y le dibujan los muslos hasta la rodilla, donde el brillo se quiebra en pliegues peque\u00f1os cada vez que flexiona.<\/p>\n<p>Usaba un cintur\u00f3n estrecho que le part\u00eda la cintura. Usaba unas botas que le llegan a media pantorrilla y crujen cuando apoya el peso en una pierna. Se coloca tan cerca que su cadera roza la m\u00eda. Su perfume es dulce, casi empalagoso, y se mezcla con el olor qu\u00edmico de mi traje.<\/p>\n<p>A mi derecha, hab\u00eda otra mujer, una sumisa fetichista la otra est\u00e1 sellada como yo, usaba un catsuit negro le sube en cuello alto, su cabeza totalmente cubierta por una capucha del mismo material de su traje, con espacio para sus ojos y boca, una cremallera desaparec\u00eda entre los pechos, y guantes largos le cubren los brazos hasta perderse bajo la manga. El l\u00e1tex le ci\u00f1e los pechos, le marca la cintura y le redondea las caderas con un brillo continuo. Cuando respira, el cuello del traje se tensa. Su mano enguantada descansa primero en mi hombro, comprueba la tensi\u00f3n del material, y luego baja por el brazo hasta el codo, lenta, sin apretar todav\u00eda.<\/p>\n<p>La de la cara descubierta me toca, empieza por el pecho. Posa la palma enguantada abierta sobre la cremallera de mi traje, justo donde el metal hace relieve bajo el l\u00e1tex. No hablaba. Solo deja los dedos quietos un momento para que yo sienta el calor, y despu\u00e9s los mueve. Sigue la costura hacia abajo, cent\u00edmetro a cent\u00edmetro. Pasa por el estern\u00f3n, donde mi respiraci\u00f3n levanta el traje, y llega al abdomen.<\/p>\n<p>All\u00ed el l\u00e1tex ya est\u00e1 tirante. Sus yemas presionan lo justo para que la presi\u00f3n se transmita a la piel de debajo. Yo inhalo m\u00e1s hondo. La capucha se llena de vaho, los agujeros de los ojos se empa\u00f1an un segundo, y el sonido de mi aliento me retumba en los o\u00eddos. Ella lo nota y repite el recorrido, m\u00e1s lento, deteni\u00e9ndose donde el vientre empieza a marcarse.<\/p>\n<p>La erecci\u00f3n no pidi\u00f3 permiso. Primero es un calor bajo, despu\u00e9s un engrosamiento que el catsuit registra al instante. El pene se endurece contra la entrepierna sellada, empuja el l\u00e1tex hacia fuera y queda atrapado en una vaina que no cede. La costura central me roza el glande con cada m\u00ednimo movimiento. El pulso se siente amplificado porque no hay espacio y cada latido separa un poco el material y vuelve a pegarlo. Trago saliva. El gesto mueve la capucha contra la garganta y me recuerda lo cerrada que est\u00e1.<\/p>\n<p>Ella baja la mano sin apartar la mirada de los agujeros de mis ojos. Apoya los dedos sobre el bulto y lo recorre de la base hacia la punta con la yema del \u00edndice, muy despacio, siguiendo la forma que el l\u00e1tex dibuja. No hay piel contra piel. Solo goma contra goma, y aun as\u00ed la sensaci\u00f3n es precisa. La de negro se pega m\u00e1s a mi costado. Su pecho de l\u00e1tex roza mi brazo, su muslo se apoya contra el m\u00edo, y su mano enguantada me rodea la cintura para mantenerme quieto, por cuanto me mov\u00eda pese a las cadenas me conten\u00edan. El chirrido de los dos trajes negros es constante, bajo, casi \u00edntimo. Huelen igual, a calor y a abrillantador.<\/p>\n<p>La mano descubierta abre un poco los dedos y envuelve el contorno. Aprieta justo lo bastante para que yo sienta mi propio pulso contra su palma. Sube, baja, hace un c\u00edrculo peque\u00f1o sobre el glande atrapado. Cada pasada hace que el l\u00e1tex interior, ya h\u00famedo de sudor, se deslice un mil\u00edmetro y vuelva a adherirse. Yo intento no mover las caderas y no lo consigo del todo. Un avance m\u00ednimo. Ella lo contiene con la otra mano en mi cadera y sigue el ritmo, paciente. La de negro inclina la cabeza; su aliento cae sobre el hombro cubierto y su guante sube otra vez hasta el pecho, acompa\u00f1ando la respiraci\u00f3n que ya no controlo.<\/p>\n<p>El sudor me corre por las sienes bajo la capucha, est\u00e1 pegada a las mejillas. La visi\u00f3n por los agujeros es estrecha y borrosa. Todo el cuerpo se reduce a la presi\u00f3n entre las piernas, al calor que no sale, al sonido de mi propia respiraci\u00f3n rasposa. Ella aumenta apenas la presi\u00f3n, circular, constante, sin prisa. El glande late contra la goma caliente. Las rodillas quieren ceder. Un gemido se me escapa dentro de la capucha y me rebota en los o\u00eddos, h\u00famedo, ahogado.<\/p>\n<p>El orgasmo llega sin aviso claro, solo como una tensi\u00f3n que ya no admite m\u00e1s. El primer pulso me recorre desde la base hasta el vientre y el semen empapa el interior del catsuit en oleadas largas, espesas. Siento cada contracci\u00f3n contra el l\u00e1tex que no perdona, el calor se queda atrapado, la humedad se extiende por la entrepierna y sube un poco por el abdomen, y el material se pega todav\u00eda m\u00e1s, fr\u00edo un segundo y despu\u00e9s otra vez caliente.<\/p>\n<p>Sigo eyaculando en espasmos que no tienen salida. Gimo otra vez, m\u00e1s largo, y la capucha se llena de vaho hasta que casi no veo. Las piernas flaquean de verdad. Ellas me sostienen, una por la cintura y la cadera, la otra por el brazo y el hombro, firmes, sin soltar, hasta que los pulsos bajan y solo queda el temblor y la respiraci\u00f3n entrecortada.<\/p>\n<p>Me quedo de pie, pesado, con el l\u00e1tex interior encharcado y adherido a la piel, la capucha empa\u00f1ada y pegada a la boca, el coraz\u00f3n golpeando contra el traje. Sus manos no se apartan del todo. Una sigue apoyada sobre el bulto h\u00famedo, sin moverse ya, solo registrando el calor que queda. La otra me mantiene erguido.<\/p>\n<p>El cuarto sigue en silencio salvo por el roce m\u00ednimo del material y mi aliento rasposo dentro del rojo.<\/p>\n<p>Entonces la mujer de pelo negro ordena a la mujer enfundada en l\u00e1tex, que abra la cremallera de mi traje y le ordena que con su lengua me limpie la suciedad, la mujer en forma solicita me limpia con su lengua y quita todo material, mientras lo hace se me produce una nueva erecci\u00f3n entonces la mujer enmascarada me hace una felaci\u00f3n, por un momento que se me hizo eterno hasta que me corr\u00ed en la boca de la mujer, la mujer me limpia y me pone el cierre y me enfunda totalmente en mi segunda piel.<\/p>\n<p>Entonces la mujer de pelo negro me obliga a tomar agua, mucha agua, me dijo en forma ir\u00f3nicamente para hidratarme, y me dejaron solo, al cabo de un tiempo, me dieron unas ganas locas de orinar, me mov\u00eda dentro de mi encierro, por cuanto no deseaba orinar dentro de mi traje, debo haberme movido mucho por cuanto el ruido de la cadena hizo llegaran mis dulces captoras, entonces se me ordeno mirar de frente y sent\u00ed me abrieron el cierre de la entrepierna, entonces sent\u00ed una succi\u00f3n en mi entrepierna, mi captora me indico- me diste pena, orina, antes que me arrepienta.<\/p>\n<p>Entonces orine en forma profusa y evacue mi vejiga, cuando termine, la mujer r\u00edo estruendosamente, y me hizo mirar hacia abajo y vie el embudo llegaba directamente a un mecanismo que legaba a la boca de la mujer enmascarada, quien a\u00fan se encontraba bebiendo de mis orines , la vista me sorprendi\u00f3, entonces la mujer de improvisto solt\u00f3 mis cadenas y me dejo tirado en el suelo y me dijo, ahora descansa que ma\u00f1ana tendremos una nueva jornada de placer enfundado, y me dio de comer, me observo sonriendo y antes de salir me dijo &#8211; te dejare con la enmascarada para que se haga cargo de tus deposiciones, ya que en tu comida coloque un laxante, &#8211; entonces ri\u00e9ndose cerro estruendosamente la puerta de la mazmorra.<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_67682\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"67682\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" =0 title=\"\"><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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