{"id":67781,"date":"2026-10-22T00:01:57","date_gmt":"2026-10-21T22:01:57","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/?p=67781"},"modified":"2026-10-21T19:51:38","modified_gmt":"2026-10-21T17:51:38","slug":"katherine-y-el-pastor-1","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/katherine-y-el-pastor-1\/","title":{"rendered":"Katherine y el Pastor (1)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"67781\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">4<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Katherine ten\u00eda 34 a\u00f1os y un cuerpo que, a pesar de los dos partos y los a\u00f1os de matrimonio, segu\u00eda siendo de esos que hacen girar la cabeza. Trigue\u00f1a de piel morena clara, cabello negro largo que casi siempre se recog\u00eda en un mo\u00f1o cuando iba a la iglesia, senos grandes y pesados que apenas cab\u00edan en los brasieres, cintura marcada y un culo redondo, amplio, firme, de esos que se mov\u00edan con peso propio cada vez que caminaba. Pascual, su esposo de 37, la segu\u00eda mirando con deseo despu\u00e9s de tantos a\u00f1os, aunque en la cama las cosas se hab\u00edan vuelto rutinarias y casi siempre terminaban con \u00e9l encima de ella por pocos minutos.<\/p>\n<p>Eran una familia cristiana evang\u00e9lica de verdad. Todos los domingos sin falta estaban en la iglesia del barrio San Fernando, en Cali. Los dos muchachos \u2014Andr\u00e9s de 11 y Camilo de 7\u2014 tambi\u00e9n iban. Katherine ayudaba en la cocina de la iglesia los s\u00e1bados, limpiaba los salones los mi\u00e9rcoles y a veces se quedaba hasta tarde ayudando al pastor Jhon Jairo con la contabilidad o preparando materiales para la escuela dominical.<\/p>\n<p>El pastor Jhon Jairo ten\u00eda 45 a\u00f1os. Negro, alto, de casi un metro noventa, cuerpo fornido de hombre que nunca dej\u00f3 de entrenar. Hombros anchos, pecho amplio, brazos gruesos y unas manos enormes. La voz grave y pausada que usaba en el p\u00falpito se volv\u00eda todav\u00eda m\u00e1s baja y profunda cuando hablaba en privado. Katherine lo respetaba. Todos lo respetaban. Era el hombre de Dios de esa congregaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Esa noche de jueves Katherine se qued\u00f3 m\u00e1s de la cuenta. Hab\u00edan terminado de organizar las sillas para el retiro de j\u00f3venes del fin de semana y ella se ofreci\u00f3 a terminar de limpiar la oficina del pastor. Cuando se dio cuenta, ya eran casi las nueve y media. La iglesia estaba en silencio. Solo quedaban las luces del pasillo y la de la oficina de Jhon Jairo.<\/p>\n<p>Entr\u00f3 sin golpear, como siempre hac\u00eda.<\/p>\n<p>\u2014Pastor\u2026 ya termin\u00e9. Voy a dejar las llaves y me voy.<\/p>\n<p>Jhon Jairo estaba sentado detr\u00e1s del escritorio. Se levant\u00f3 despacio. La mir\u00f3 de arriba abajo con esa calma que lo caracterizaba.<\/p>\n<p>\u2014Qu\u00e9dese un momento, hermana Katherine. Tengo algo que compartirle. Algo revelador.<\/p>\n<p>Ella cerr\u00f3 la puerta por costumbre y se qued\u00f3 de pie frente a \u00e9l. El pastor abri\u00f3 un caj\u00f3n y sac\u00f3 una botellita de vidrio oscuro, peque\u00f1a, con un aceite espeso de color \u00e1mbar.<\/p>\n<p>\u2014Este aceite es especial \u2014dijo con voz baja\u2014. El Se\u00f1or me lo puso en el coraz\u00f3n. Es para ungirla. Pero no de la forma en que la gente cree.<\/p>\n<p>Katherine frunci\u00f3 el ce\u00f1o, confusa.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfUngirme\u2026 c\u00f3mo?<\/p>\n<p>Jhon Jairo dio la vuelta al escritorio y se qued\u00f3 frente a ella. Era mucho m\u00e1s alto y ancho. Su presencia llenaba el espacio.<\/p>\n<p>\u2014El Se\u00f1or me mostr\u00f3 que usted necesita ser ungida en su cuerpo. En la carne. Especialmente\u2026 por detr\u00e1s.<\/p>\n<p>Ella sinti\u00f3 un calor raro subir por el pecho. No se movi\u00f3. \u00c9l destap\u00f3 la botella y el olor a algo dulce y denso llen\u00f3 el aire.<\/p>\n<p>\u2014Qu\u00edtese la falda y la ropa interior, hermana. Despacio.<\/p>\n<p>Katherine abri\u00f3 la boca para protestar, pero la voz del pastor era firme, casi paternal, y al mismo tiempo ten\u00eda un peso que la paraliz\u00f3. Sus manos temblaron mientras se desabrochaba la falda negra. La dej\u00f3 caer al piso. Despu\u00e9s baj\u00f3 las bragas blancas, modestas, y se qued\u00f3 solo con la blusa y el brasier. Su culo qued\u00f3 al descubierto: grande, redondo, de cachetes firmes y una hendidura profunda.<\/p>\n<p>Jhon Jairo la mir\u00f3 sin disimulo.<\/p>\n<p>\u2014Dios la bendijo con un cuerpo poderoso. Ahora volteese. Ap\u00f3yese en el escritorio.<\/p>\n<p>Ella obedeci\u00f3. Se inclin\u00f3 hacia adelante, las manos sobre la madera oscura, el culo expuesto hacia el pastor. Sinti\u00f3 sus manos enormes separar los cachetes. El aire fresco de la oficina le roz\u00f3 el ano.<\/p>\n<p>\u2014Esto es sagrado \u2014murmur\u00f3 \u00e9l.<\/p>\n<p>Verti\u00f3 el aceite directamente sobre la raja. El l\u00edquido caliente y espeso resbal\u00f3 entre los cachetes, ba\u00f1ando el agujero apretado. Katherine se estremeci\u00f3. Los dedos gruesos del pastor empezaron a untar el aceite, frot\u00e1ndolo en c\u00edrculos lentos alrededor del ano, presionando suavemente el centro. El dedo \u00edndice, grueso y calloso, empuj\u00f3 y entr\u00f3 un poco. Katherine solt\u00f3 un gemido.<\/p>\n<p>\u2014Rel\u00e1jese, hermana. Esto es unci\u00f3n. El aceite tiene que entrar bien.<\/p>\n<p>Empuj\u00f3 m\u00e1s. El dedo se hundi\u00f3 hasta el nudillo. Katherine apret\u00f3 los dientes. Nunca hab\u00eda tenido nada ah\u00ed por supuesto. Pascual nunca le hab\u00eda tocado el culo de esa forma. El dedo del pastor era grueso y se mov\u00eda con calma, girando, abri\u00e9ndola, untando el interior con el aceite caliente. Sac\u00f3 el dedo y volvi\u00f3 a echar m\u00e1s aceite. Esta vez meti\u00f3 dos. Katherine jade\u00f3 y se levant\u00f3 un poco, pero la mano libre del pastor la empuj\u00f3 de nuevo hacia el escritorio.<\/p>\n<p>\u2014Qu\u00e9dese quieta. Tiene que abrirse para el Se\u00f1or.<\/p>\n<p>Los dos dedos entraron y salieron despacio, estirando el anillo muscular. El aceite hac\u00eda que todo resbalara con facilidad. Katherine sent\u00eda el ardor y al mismo tiempo un calor extra\u00f1o que le sub\u00eda por la espalda. Sus tetas grandes colgaban dentro del brasier y rozaban la madera cada vez que el pastor empujaba.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de varios minutos, Jhon Jairo retir\u00f3 los dedos. Katherine escuch\u00f3 el sonido del cintur\u00f3n y el cierre. Cuando mir\u00f3 por encima del hombro, lo vio. El pene del pastor era enorme. Grueso, largo, negro, con la cabeza ancha y ya completamente duro. Las venas marcadas. Era casi el doble de lo que ella hab\u00eda visto en Pascual en veinte a\u00f1os de matrimonio.<\/p>\n<p>\u2014Pastor\u2026 eso no va a entrar\u2026 es muy grande.<\/p>\n<p>\u2014S\u00ed va a entrar \u2014respondi\u00f3 \u00e9l con voz grave\u2014. El aceite est\u00e1. Y usted est\u00e1 ungida. Qu\u00e9dese relajada y separe los caches con las dos manos.<\/p>\n<p>Ella obedeci\u00f3. \u00c9l se coloc\u00f3 detr\u00e1s de ella y apoy\u00f3 la cabeza gruesa del pene contra el ano aceitado. Empuj\u00f3 despacio. Katherine abri\u00f3 la boca en un grito silencioso. El ardor fue intenso. La cabeza se abri\u00f3 paso cent\u00edmetro a cent\u00edmetro, forzando el anillo muscular hasta que entr\u00f3 por completo. Ella tembl\u00f3 de pies a cabeza.<\/p>\n<p>\u2014Hijueputa\u2026 \u2014susurr\u00f3 ella sin poder controlarse, usando la palabra que nunca dec\u00eda en la iglesia.<\/p>\n<p>Jhon Jairo no se detuvo. Sigui\u00f3 empujando. El tronco grueso fue entrando, abri\u00e9ndola, estir\u00e1ndola m\u00e1s de lo que cre\u00eda posible. Cuando sinti\u00f3 que m\u00e1s de la mitad estaba adentro, se detuvo un momento, dejando que ella se acostumbrara. Katherine respiraba agitada, los ojos llorosos, el culo ardiendo.<\/p>\n<p>\u2014Ahora s\u00ed \u2014dijo \u00e9l.<\/p>\n<p>Empuj\u00f3 el resto de una sola vez. El pene completo desapareci\u00f3 dentro de ella. Katherine grit\u00f3. El sonido se perdi\u00f3 en la iglesia vac\u00eda. Se sinti\u00f3 completamente llena, invadida, abierta hasta el fondo. El pastor se qued\u00f3 quieto unos segundos, con las manos grandes agarrando sus caderas anchas, y despu\u00e9s empez\u00f3 a moverse.<\/p>\n<p>Las embestidas fueron lentas al principio. Cada entrada hac\u00eda que el aceite saliera por los bordes y resbalara por los muslos de Katherine. El sonido era obsceno: h\u00famedo, pesado, el choque de la pelvis del pastor contra su culo grande. Ella apretaba los pu\u00f1os sobre el escritorio y gem\u00eda con cada embestida. El pene era tan grueso que sent\u00eda cada vena, cada movimiento.<\/p>\n<p>\u2014M\u00e1s despacio\u2026 por favor\u2026 pero no pare \u2014pidi\u00f3 ella.<\/p>\n<p>Jhon Jairo no le hizo caso. Aument\u00f3 la velocidad. Las nalgas de Katherine rebotaban con cada embestida. Los cachetes se mov\u00edan como gelatina. El pastor los separaba con las manos para ver c\u00f3mo su pene negro entraba y sal\u00eda del ano rosado, ahora estirado y brillante de aceite y saliva. Cada vez que se hund\u00eda hasta el fondo, Katherine soltaba un gemido ahogado.<\/p>\n<p>\u2014Esto es lo que necesitaba, hermana. Que un hombre de Dios la abriera por detr\u00e1s.<\/p>\n<p>La embisti\u00f3 m\u00e1s fuerte. El escritorio cruj\u00eda. Katherine sent\u00eda que el pene le llegaba tan profundo que le costaba respirar. El ardor se mezclaba con un placer oscuro y vergonzoso que no quer\u00eda admitir. Sus tetas se mec\u00edan dentro del brasier. El sudor le corr\u00eda por la espalda.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de un rato, el pastor la levant\u00f3 del escritorio y la llev\u00f3 hasta el sof\u00e1 que ten\u00eda en la oficina. La puso de rodillas sobre el asiento, el pecho apoyado en el respaldo, el culo a\u00fan m\u00e1s expuesto. Volvi\u00f3 a entrar de un solo empuj\u00f3n. Katherine grit\u00f3 otra vez. En esa posici\u00f3n el pene entraba todav\u00eda m\u00e1s profundo. Jhon Jairo empez\u00f3 a darle con fuerza, sin piedad, agarr\u00e1ndola de la cintura y tirando de ella hacia atr\u00e1s para que se embistiera contra \u00e9l.<\/p>\n<p>El aceite se hab\u00eda calentado con el roce. El sonido de la carne contra carne llenaba la oficina. Katherine no dec\u00eda nada. Solo gem\u00eda, con la cara enterrada en el sof\u00e1, el culo completamente entregado. El pastor le daba palmadas ocasionales en los cachetes, haciendo que temblaran.<\/p>\n<p>\u2014M\u00edreme \u2014orden\u00f3.<\/p>\n<p>Ella gir\u00f3 la cabeza. \u00c9l le meti\u00f3 dos dedos en la boca. Katherine los chup\u00f3 mientras la embest\u00eda. El contraste entre los dedos en la boca y el pene enorme en el culo la hac\u00eda sentir completamente usada.<\/p>\n<p>Jhon Jairo se detuvo un momento, sali\u00f3 casi por completo y volvi\u00f3 a entrar de golpe. Katherine solt\u00f3 un grito largo. Entonces \u00e9l aceler\u00f3. Las embestidas se volvieron r\u00e1pidas y profundas. El culo de Katherine estaba rojo de tanto golpe. El ano, completamente abierto y aceitado, se cerraba apenas cuando el pene sal\u00eda y se abr\u00eda de nuevo cuando entraba.<\/p>\n<p>\u2014Me voy a venir adentro \u2014avis\u00f3 \u00e9l con voz ronca\u2014. El aceite y mi semilla. As\u00ed queda ungida de verdad.<\/p>\n<p>Katherine solo pudo asentir con la cabeza, sin palabras. El pastor se hundi\u00f3 hasta el fondo y se qued\u00f3 quieto, respirando pesado. Sinti\u00f3 c\u00f3mo el pene lat\u00eda y despu\u00e9s la sensaci\u00f3n caliente y espesa de \u00e9l corri\u00e9ndose profundo en su ano. Chorros gruesos que llenaban el interior. Katherine tembl\u00f3 al sentir c\u00f3mo el semen caliente se mezclaba con el aceite.<\/p>\n<p>\u00c9l se qued\u00f3 adentro un rato, dej\u00e1ndola llena. Despu\u00e9s sali\u00f3 despacio. El ano de Katherine qued\u00f3 abierto, rojo, brillando, y un hilo de semen y aceite empez\u00f3 a salir y resbalar por sus muslos. El pastor tom\u00f3 un pa\u00f1uelo y le limpi\u00f3 un poco, pero no todo. Quiso que se fuera con su semilla adentro.<\/p>\n<p>\u2014P\u00f3ngase la ropa \u2014dijo con calma\u2014. Y no diga nada. Esto queda entre usted, yo y el Se\u00f1or.<\/p>\n<p>Katherine se visti\u00f3 con las manos temblando. La falda le qued\u00f3 pegada a la piel por el aceite. Sent\u00eda el semen espeso movi\u00e9ndose dentro de ella cada vez que daba un paso. Sali\u00f3 de la oficina sin mirarlo a la cara. Camin\u00f3 por el pasillo vac\u00edo de la iglesia, sali\u00f3 a la calle y se subi\u00f3 a su carro.<\/p>\n<p>En el camino a la casa, con las luces de Cali pasando por la ventana, sent\u00eda el culo ardiendo y lleno. Cada vez que se mov\u00eda en el asiento, el semen y el aceite sal\u00edan un poco m\u00e1s. Lleg\u00f3 a la casa. Pascual y los muchachos ya estaban acostados. Se meti\u00f3 al ba\u00f1o, se mir\u00f3 en el espejo y vio las marcas rojas en las caderas donde el pastor la hab\u00eda agarrado. Se limpi\u00f3 por fuera, pero no se lav\u00f3 por dentro. Se qued\u00f3 con la semilla del pastor adentro.<\/p>\n<p>Se meti\u00f3 a la cama al lado de Pascual. \u00c9l se removi\u00f3 y le pas\u00f3 un brazo por la cintura, como todas las noches. Katherine cerr\u00f3 los ojos. El culo todav\u00eda le lat\u00eda. El aceite y el semen segu\u00edan ah\u00ed. Y aunque el cuerpo le dol\u00eda, una parte oscura de ella ya estaba pensando en el pr\u00f3ximo jueves, cuando tal vez se quedara otra vez hasta tarde en la iglesia.<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_67781\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"67781\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" =0 title=\"\"><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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