{"id":67783,"date":"2026-10-22T00:01:51","date_gmt":"2026-10-21T22:01:51","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/?p=67783"},"modified":"2026-10-21T21:06:48","modified_gmt":"2026-10-21T19:06:48","slug":"romance-clandestino-de-oficina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/romance-clandestino-de-oficina\/","title":{"rendered":"Romance clandestino de oficina"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"67783\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 12<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Hay historias que no empiezan con un flechazo. Empiezan con una suma de ma\u00f1anas id\u00e9nticas: el mismo despertador, la misma ruta, el mismo tr\u00e1fico, el mismo caf\u00e9. Y un d\u00eda, sin avisar, una de esas ma\u00f1anas se rompe y ya no hay manera de volver atr\u00e1s.<\/p>\n<p>Esto pas\u00f3 aqu\u00ed. En Monterrey, Nuevo Le\u00f3n. Entre cerros, calor\u00f3n de mediod\u00eda, fr\u00edos que te cortan la cara y un tr\u00e1fico que te va desgastando el alma. Como todo lo importante, pas\u00f3 sin permiso.<\/p>\n<p>Todo comenz\u00f3 cuando mi entonces jefe consigui\u00f3 una oportunidad en otra empresa. Al irse, yo qued\u00e9 a cargo del \u00e1rea. El detalle: su esposa trabajaba en la misma empresa, as\u00ed que ella sigui\u00f3 ah\u00ed.<\/p>\n<p>Todos los d\u00edas por la ma\u00f1ana y tardes nos encontr\u00e1bamos en el estacionamiento. Como el lugar estaba retirado de las oficinas, ten\u00edamos que caminar un buen tramo juntos. Al principio, nada fuera de lo com\u00fan:<\/p>\n<p>\u2014Buenos d\u00edas.<\/p>\n<p>\u2014Hola, buenos d\u00edas\u2026<\/p>\n<p>Ella trabajaba en el \u00e1rea administrativa y, como yo estaba a cargo de la parte t\u00e9cnica, era com\u00fan que me marcara por alguna &#8220;falla&#8221; de su computadora o del sistema. Fallas que, con el tiempo, empec\u00e9 a sospechar que no eran tan urgentes. Yo iba, la ayudaba, y de paso nos qued\u00e1bamos platicando. Primero de lo de siempre: el trabajo, el clima, los Rayados, los Tigres, la comida. Ya despu\u00e9s, una que otra cosa m\u00e1s personal, con esa confianza que se cocina a fuego lento.<\/p>\n<p>Ella es chaparrita. En ese entonces ya era mam\u00e1 y su cuerpo hab\u00eda cambiado un poco, pero segu\u00eda siendo muy atractiva: cara bonita, figura equilibrada \u2014ni gorda ni flaca\u2014, personalidad agradable. Y si te fijabas bien, hab\u00eda algo en ella, un aire &#8220;antojable&#8221;, de esos que te mantienen alerta sin que sepas por qu\u00e9. Caminaba con una cadencia que no ped\u00eda permiso, y cuando se re\u00eda echaba la cabeza atr\u00e1s y se le marcaba el cuello, ese cuello que despu\u00e9s me pasar\u00eda horas besando.<\/p>\n<p>El tr\u00e1fico se puso cada vez m\u00e1s insoportable, as\u00ed que opt\u00e9 por llegar m\u00e1s temprano. No s\u00e9 si fue coincidencia, pero ella tambi\u00e9n empez\u00f3 a llegar temprano. Primero minutos despu\u00e9s de m\u00ed. Despu\u00e9s, a veces ya estaba ah\u00ed esper\u00e1ndome, con el motor apagado y el celular en la mano.<\/p>\n<p>Al principio nos salud\u00e1bamos de lejos. Pero not\u00e9 algo: cada d\u00eda se acomodaba m\u00e1s cerca. Hasta que un d\u00eda qued\u00f3 justo a mi lado. Y luego ya busc\u00e1bamos estacionarnos juntos, como si fuera lo m\u00e1s natural del mundo.<\/p>\n<p>As\u00ed pasaba e l tiempo, un d\u00eda llegaba con caf\u00e9, otro con unos tacos, otro con un pan. Nos empezamos a mandar mensajes fuera de horario \u2014de esos que empiezan con &#8220;\u00bfya llegaste?&#8221; y terminan a las once de la noche hablando de la vida. Empec\u00e9 a saberme sus gustos, sus man\u00edas, costumbres, lo que le molestaba de su casa. Y ella se aprendi\u00f3 los m\u00edos. Nos re\u00edamos de los mismos compa\u00f1eros, de los mismos jefes. Hab\u00eda una sinton\u00eda que ya no se pod\u00eda fingir.<\/p>\n<p>Tard\u00e9 en entenderlo, porque ella no se quejaba. Pero un d\u00eda, entre pl\u00e1ticas de nada, lo solt\u00f3 sin querer:<\/p>\n<p>\u2014Es que en mi casa\u2026 pues ya sabes uno c\u00f3mo es. Llevas a\u00f1os con la misma persona y todo se vuelve un tr\u00e1mite.<\/p>\n<p>Llevaban a\u00f1os juntos y el sexo se hab\u00eda convertido en un formulario que llenaban una vez cada cierto tiempo, a veces al mes, casi siempre un domingo por la noche, casi siempre con la luz apagada y la tele prendida en la rec\u00e1mara.<\/p>\n<p>\u00c9l la buscaba solo cuando ya ten\u00eda ganas, y las ganas le duraban lo que dura un comercial. Se le sub\u00eda encima, le met\u00eda la verga sin m\u00e1s pre\u00e1mbulo \u2014a veces ni la tocaba antes\u2014, le daba tres o cuatro empujones, se ven\u00eda y se volteaba a dormir.<\/p>\n<p>Y ella se quedaba ah\u00ed, con las piernas abiertas y el deseo a medias, viendo el techo.<\/p>\n<p>Ella aprendi\u00f3 a fingir. Aprendi\u00f3 a decir &#8220;ya estuvo&#8221; cuando apenas empezaba, para no incomodarlo. Y muchas veces, despu\u00e9s de que \u00e9l roncaba, se met\u00eda a ba\u00f1ar solo para terminar con la mano lo que \u00e9l hab\u00eda dejado a medias. Se tocaba r\u00e1pido, con culpa, bajo el chorro de agua, pensando en cualquier cosa. En nada. En nadie.<\/p>\n<p>As\u00ed llevaba tiempo. Sinti\u00e9ndose invisible. Sinti\u00e9ndose un hueco en su propia casa: la que hac\u00eda la comida, la que lavaba, la que organizaba las posadas y los cumplea\u00f1os. Pero mujer, mujer deseada, mujer caliente, mujer con ganas\u2026 eso nadie se lo recordaba.<\/p>\n<p>Hasta que llegu\u00e9 yo, con mis ma\u00f1anas, mis tacos y mis preguntas pendejas, y empec\u00e9 a mirarla de otra manera.<\/p>\n<p>Eso fue lo que la volvi\u00f3 loca. No el sexo, todav\u00eda no. El sexo vino despu\u00e9s. Lo que la desarm\u00f3 primero fue sentirse vista.<\/p>\n<p>Lleg\u00f3 la \u00e9poca de fr\u00edo. El frio entr\u00f3 a la ciudad y amaneci\u00f3 con ese viento que te corta la cara. Esa ma\u00f1ana llegu\u00e9 temprano, dej\u00e9 el carro encendido con la calefacci\u00f3n, esperando la hora de caminar a la oficina. En eso llega ella, toda arropada, temblando, con la nariz roja.<\/p>\n<p>Se acerc\u00f3 a mi ventana y me dijo:<\/p>\n<p>\u2014Hola\u2026 oye, no seas gacho, inv\u00edtame a entrar a tu carro. T\u00fa tienes calefacci\u00f3n y yo me estoy muriendo de fr\u00edo.<\/p>\n<p>\u2014S\u00ed, p\u00e1sale, con confianza.<\/p>\n<p>Tra\u00eda dos chocolates y pan. Me dijo: &#8220;Ten, te traje chocolate&#8221;. Nos quedamos ah\u00ed, desayunando, envueltos en el calor del auto, con el viento golpeando los vidrios y el mundo entero reducido a esa burbuja de aire tibio.<\/p>\n<p>De repente me dice:<\/p>\n<p>\u2014Tengo much\u00edsimo fr\u00edo, mira mis manos, est\u00e1n heladas.<\/p>\n<p>Me las mostr\u00f3 y, con una timidez que me result\u00f3 provocativa, me indic\u00f3 que las tocara. Tom\u00e9 sus manos. Efectivamente, parec\u00edan trozos de hielo. Las mantuve entre las m\u00edas, frot\u00e1ndolas suave. Fue el primer roce real. El primer contacto.<\/p>\n<p>Hasta ese segundo yo la ve\u00eda solo como una compa\u00f1era. Y sobre todo, como alguien prohibido. Pero sentir su piel, el aroma de su perfume en ese espacio cerrado, la cercan\u00eda de nuestros cuerpos\u2026 algo se encendi\u00f3. Sent\u00ed una descarga de excitaci\u00f3n inmediata; la verga se me puso dura en segundos y me qued\u00e9 callado, disfrutando el silencio. Por la forma en que ella me miraba, por c\u00f3mo se acomodaba en el asiento, entend\u00ed que a ella tampoco le disgustaba.<\/p>\n<p>Desde ese d\u00eda dej\u00e9 de ver el estacionamiento como un lugar de paso. Empec\u00e9 a buscarla. A querer estar cerca. Con una curiosidad peligrosa: quer\u00eda saber hasta d\u00f3nde era capaz de llegar y qu\u00e9 tan dispuesta estaba ella a jugar con fuego.<\/p>\n<p>En nuestras charlas siempre estaba la indirecta: &#8220;\u00bfCu\u00e1ndo vamos a comer?&#8221; Y ah\u00ed sal\u00edan lugares, tacos, una carnita asada, un caf\u00e9 en San Pedro, el Barrio Antiguo. Una promesa latente. Un d\u00eda, despu\u00e9s de que la ayud\u00e9 con un reporte que le urg\u00eda, me dijo:<\/p>\n<p>\u2014Te debo una comida. Siempre me ayudas y me salvas la vida, jaja.<\/p>\n<p>\u2014Cuando quieras. T\u00fa di la hora, yo estoy listo.<\/p>\n<p>Ella replic\u00f3 con una sonrisa p\u00edcara:<\/p>\n<p>\u2014\u00bfHoy o qu\u00e9? Adem\u00e1s, quiero platicarte unas cosas\u2026<\/p>\n<p>Quedamos en el estacionamiento para salir desde ah\u00ed, por si alg\u00fan compa\u00f1ero nos ve\u00eda juntos. No s\u00e9 por qu\u00e9, pero desde ese momento empezamos a sentirnos c\u00f3mplices del peque\u00f1o ocultismo. Llegamos al lugar, nos sentamos en una esquina oscura. La tensi\u00f3n se pod\u00eda cortar con un cuchillo.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfDe qu\u00e9 quer\u00edas platicar? \u00bfTodo bien?<\/p>\n<p>\u2014Simplemente quer\u00eda salir de lo aburrido que es el comedor de la oficina. Y la verdad, me gusta mucho estar contigo. No s\u00e9\u2026 te he tomado un sentimiento especial.<\/p>\n<p>\u2014Gracias. T\u00fa tambi\u00e9n me agradas. Los dem\u00e1s compa\u00f1eros me parecen tan aburridos, pero contigo siento que estamos en la misma sinton\u00eda.<\/p>\n<p>Ella baj\u00f3 la voz, con cierta timidez:<\/p>\n<p>\u2014Te voy a confesar algo que me ha estado haciendo ruido en la cabeza, pero no s\u00e9 c\u00f3mo lo vas a tomar.<\/p>\n<p>\u2014A caray, \u00bfde qu\u00e9 se trata? Me est\u00e1s asustando, jaja.<\/p>\n<p>Tom\u00f3 aire.<\/p>\n<p>\u2014Hace tiempo que venimos platicando y cada vez me siento m\u00e1s en confianza contigo. Te hablo de mis cosas, de mi matrimonio, y t\u00fa me escuchas, no me juzgas, no me criticas, no minimizas nada. Como quisiera que as\u00ed fuera en mi casa.<\/p>\n<p>\u2014Gracias \u2014le dije, sintiendo esa conexi\u00f3n.<\/p>\n<p>En ese momento me tom\u00f3 la mano, pero antes volte\u00f3, nerviosa, para asegurarse de que no hubiera nadie conocido cerca. Me susurr\u00f3:<\/p>\n<p>\u2014No s\u00e9 si solo sea cosa m\u00eda, pero cada vez que estamos cerca siento ganas de abrazarte.<\/p>\n<p>Se agach\u00f3 un poco, ruborizada, casi temblando.<\/p>\n<p>\u2014No s\u00e9\u2026 esto me est\u00e1 volviendo loca.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfC\u00f3mo es eso?<\/p>\n<p>Confes\u00f3, casi en un susurro:<\/p>\n<p>\u2014No s\u00e9 qu\u00e9 me pasa cuando estoy cerca de ti. Como si te deseara. Quisiera abrazarte y darte un beso.<\/p>\n<p>La tom\u00e9 suavemente de la barbilla, me acerqu\u00e9 despacio y sin dudarlo le di un beso tierno. Luego otro. Y otro, hasta que se apart\u00f3 un poco, sorprendida.<\/p>\n<p>\u2014No\u2026 espera, \u00bfqu\u00e9 estamos haciendo? \u2014pregunt\u00f3, con la respiraci\u00f3n entrecortada.<\/p>\n<p>\u2014Lo que hemos estado deseando cada d\u00eda.<\/p>\n<p>Se recarg\u00f3 en mi hombro, las manos entrelazadas, y nos abrazamos. Busqu\u00e9 sus labios con hambre contenida. El mundo entero se desvaneci\u00f3. Afuera segu\u00eda la ciudad: los coches, la gente, el ruido. Adentro de ese rinconcito oscuro, solo nosotros.<\/p>\n<p>Terminamos de comer y regresamos a la oficina, platicando de cu\u00e1ndo empez\u00f3 esto en cada uno, de lo dif\u00edcil que fue decirlo porque tem\u00edamos que todo pudiera salir mal. Pero ya nada importaba.<\/p>\n<p>Ya en el estacionamiento, antes de volver a trabajar, sin decir palabra nos acercamos y nos besamos de una manera tan intensa que, solo de recordarlo, todav\u00eda me pone duro. Nos com\u00edamos a besos de todas las formas: mordiditas, lengua, yo le besaba suave el cuello mientras le acariciaba las piernas y las manos, explorando todo lo que pod\u00eda.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Qu\u00e9 rico besas! \u2014susurr\u00f3, agitada\u2014. Hace tiempo que no sent\u00eda algo as\u00ed\u2026 esa electricidad recorri\u00e9ndome todo el cuerpo.<\/p>\n<p>Not\u00e9 c\u00f3mo su cuerpo respond\u00eda, h\u00fameda por el deseo.<\/p>\n<p>\u2014Me mojas toda \u2014dijo, con la voz apenas contenida\u2014. L\u00e1stima que ya tengamos que regresar. \u00bfQu\u00e9 pasar\u00eda si no fuera as\u00ed?<\/p>\n<p>\u2014Pasar\u00e1 lo que tenga que pasar.<\/p>\n<p>Tom\u00e9 su mano y la puse sobre mi pene, duro, a punto de estallar.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfY eso? \u2014pregunt\u00f3, sorprendida.<\/p>\n<p>\u2014Lo que me provocas. Deber\u00edamos escaparnos, aprovechar la hora de comida para que ocurra todo lo que deseamos.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9 cosas dices? \u2014mordi\u00f3 su labio\u2014. La verdad, hace d\u00edas que no tengo nada, y traigo unas ganas acumuladas que contigo s\u00ed quisiera sacar.<\/p>\n<p>\u2014Ma\u00f1ana nos vamos a un lugar \u00edntimo y privado.<\/p>\n<p>\u2014No s\u00e9\u2026 esto es tan repentino. D\u00e9jame pensarlo, \u00bfva? Por cierto, qu\u00e9 rico besas, papi.<\/p>\n<p>Se fue rumbo a la oficina y yo esper\u00e9 unos minutos para no llegar juntos. No pod\u00eda creerlo: tal vez estaba a punto de tener sexo con una mujer casada. El morbo y la excitaci\u00f3n me recorr\u00edan cada fibra.<\/p>\n<p>Al d\u00eda siguiente, como siempre, estacionados juntos, pero todo era distinto. Cuando ella lleg\u00f3, se baj\u00f3 de su auto y se subi\u00f3 al m\u00edo sin dudar. Continuamos la sesi\u00f3n de besos del d\u00eda anterior, pero ahora ella fue directa y llev\u00f3 la mano a mi pene, que reaccion\u00f3 al instante.<\/p>\n<p>\u2014Qu\u00e9 rico, papi\u2026 \u2014susurr\u00f3 mientras me acariciaba\u2014. Qu\u00e9 rico se siente aqu\u00ed.<\/p>\n<p>Me mir\u00f3 con decisi\u00f3n.<\/p>\n<p>\u2014Ya lo pens\u00e9 bien. Quiero ser tuya, entregarme a ti. Quiero que me quites este deseo, que nos quitemos las ganas. Te espero a la hora de comida. No llegues tarde; recuerda que tenemos poco tiempo, as\u00ed que piensa d\u00f3nde vamos a ir.<\/p>\n<p>Desde ese instante el reloj se volvi\u00f3 mi enemigo. Las manecillas se arrastraban, burl\u00e1ndose, y yo no dejaba de mirarlas cada dos por tres, como si con la mirada pudiera apurarlas. Cuando por fin dio la hora, aguant\u00e9 unos minutos \u2014no fuera a parecer desesperado\u2014 y sal\u00ed disparado. Ella ya me esperaba. Nos subimos al coche y arranqu\u00e9 hacia el lugar que ten\u00eda pensado: un motel discreto, lejos de ojos conocidos.<\/p>\n<p>En el trayecto no hac\u00edamos otra cosa que besarnos. Cada sem\u00e1foro en rojo era una excusa, una tregua que agradec\u00edamos. Yo le deslizaba la mano por la pierna, subiendo despacio, muy despacio, hasta acariciarla justo en medio. Ella, sin dejar de besarme, bajaba la suya hasta mi pene ya duro y me lo acariciaba de arriba abajo con una lentitud que me sacaba de quicio.<\/p>\n<p>\u2014Qu\u00e9 rico se siente \u2014murmuraba contra mi boca\u2014. No sabes las ganas que tengo de sentirlo dentro de m\u00ed.<\/p>\n<p>Llegamos a la habitaci\u00f3n y no perdimos ni un segundo. Parec\u00edamos dos adolescentes estrenando el cuerpo, torpes de puro deseo. Nos abrazamos con fuerza, con esa urgencia de quien lleva demasiado tiempo aguant\u00e1ndose, y nos besamos tan rico que ella empez\u00f3 a gemir antes de que yo siquiera le tocara un bot\u00f3n.<\/p>\n<p>Empec\u00e9 a desvestirla. Ese d\u00eda tra\u00eda una blusa de tirantes roja, de escote sexy, una chaqueta de mezclilla, jeans ajustados que dibujaban una figura hermosa y tacones rojos \u2014uff, c\u00f3mo se ve\u00eda\u2014. Su estatura me permit\u00eda cargarla; me rode\u00f3 con las piernas y sent\u00ed sus pechos contra mi pecho, una sensaci\u00f3n riqu\u00edsima. Empec\u00e9 a besarle el cuello, a recorrerle los l\u00f3bulos con la lengua, y mientras ella echaba la cabeza atr\u00e1s, yo le acariciaba las nalgas cuanto pod\u00eda, abri\u00e9ndolas de arriba abajo para pasar por su vagina.<\/p>\n<p>La sent\u00e9 sobre el lavabo. Le quit\u00e9 la chaqueta y di un paso atr\u00e1s solo para mirarla: esa mujer prohibida que en unos minutos iba a ser m\u00eda. Bes\u00e9 sus hombros, le baj\u00e9 los tirantes, le quit\u00e9 la blusa. Ah\u00ed estaba ese par de tetas, llenas, con los pezones ya duros. Le baj\u00e9 el brasier y me puse a besarlas, a succionarlas, a masajearlas como si me sobrara tiempo. Para ese punto ella ya solo jadeaba.<\/p>\n<p>\u2014Ay, qu\u00e9 rico\u2026 uff\u2026 ahh, qu\u00e9 rico, mi vida. Se ve que traes muchas ganas. C\u00f3melas, son tuyas. Mu\u00e9rdeme los pezones rico, aaagh\u2026 te deseo, hazme tuya.<\/p>\n<p>Y no paraba de decir cosas. Ah\u00ed entend\u00ed lo incomprendida, lo abandonada que estaba esa mujer. Cu\u00e1ntos a\u00f1os de silencio cab\u00edan en cada gemido.<\/p>\n<p>Me quit\u00e9 los zapatos y la ropa. Ella se quit\u00f3 el pantal\u00f3n y qued\u00f3 en una tanguita roja por la que bien se ve\u00eda lo mojada que estaba. La ayud\u00e9 a quit\u00e1rsela y, en cuanto la tir\u00f3, me lanc\u00e9 a darle un tremendo beso mientras pasaba la lengua por entre esos labios ricos, meti\u00e9ndola como si quisiera follarla con ella. Ella solo gimi\u00f3 fuerte.<\/p>\n<p>\u2014Ahhhg\u2026 aaagh, \u00bfqu\u00e9 haces? \u2014le temblaban las piernas mientras yo saboreaba ese sabor de mujer cachonda.<\/p>\n<p>La guie hacia la cama a besos, acarici\u00e1ndole la panochita con los dedos. Le ped\u00ed que se pusiera los tacones: verla as\u00ed me prend\u00eda m\u00e1s. Fui bes\u00e1ndola desde los pies \u2014los tobillos, las rodillas, las piernas, el interior de los muslos\u2014, disfrutando ese aroma que emanaba de ella, aroma de placer puro, hasta llegar a esa ricura en medio de sus piernas.<\/p>\n<p>Pas\u00e9 la lengua suave, una y otra vez, hasta que con sus manos me presion\u00f3 contra ella. Ah\u00ed empec\u00e9 a introducir la lengua, buscando su cl\u00edtoris, pero tambi\u00e9n metiendo y sacando. Le abr\u00ed las piernas y las sostuve con las manos mientras me hund\u00eda cada vez m\u00e1s.<\/p>\n<p>A los pocos minutos, con la mano derecha fui acariciando hasta meter un dedo, luego otro. Con la izquierda le masajeaba las tetas, le presionaba un poco los pezones color caf\u00e9 claro. Ella gem\u00eda y dec\u00eda cosas.<\/p>\n<p>\u2014Oh, no\u2026 qu\u00e9 rico. Lo haces bien. Me tienes bien caliente, bien mojada. No sab\u00eda que eras buen\u00edsimo, qui\u00e9n lo dir\u00eda, tan serio y calladito\u2026 oh, qu\u00e9 ricooo. No sab\u00eda que se sent\u00eda tan rico con la lengua ah\u00ed\u2026 oooh, f\u00f3llame, f\u00f3llamee.<\/p>\n<p>De pronto levant\u00f3 las caderas y gimi\u00f3 largo, profundo.<\/p>\n<p>\u2014Aaaaag\u2026 aaaaah.<\/p>\n<p>Sus piernas temblaban y me presionaban m\u00e1s contra ella. Sin dejar de mover la lengua, sent\u00ed su orgasmo: se retorc\u00eda, temblaba, tard\u00f3 minutos en recuperarse.<\/p>\n<p>\u2014Oh, no, qu\u00e9 placer\u2026 nunca hab\u00eda gozado as\u00ed, nunca hab\u00eda podido venirme tan rico con una lengua, ohhh.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfTe gust\u00f3?<\/p>\n<p>\u2014Lo haces riqu\u00edsimo. Oooh, afortunada la que te tenga en su vida, jaja.<\/p>\n<p>Y ah\u00ed estaba la prueba de todo. Su esposo nunca le hab\u00eda bajado la cabeza en a\u00f1os. Yo la hab\u00eda hecho venir con la boca en menos de diez minutos, y ella lo dijo con esa mezcla de asombro y reclamo contenido que solo da una vida entera de sexo mediocre.<\/p>\n<p>Sin dejarla recuperar del todo, bes\u00e9 su ombligo, sus costillas, le succion\u00e9 cada pez\u00f3n, la bes\u00e9 en el cuellito y en los labios. Me acomod\u00e9 encima, en misionero, y pas\u00e9 la punta de mi verga por ella varias veces. Ella se retorc\u00eda.<\/p>\n<p>\u2014Qu\u00e9 rico se siente, y m\u00e1s porque ya estoy sensible. M\u00e9temela ya, no aguanto m\u00e1s, quiero tu verga dentro de m\u00ed.<\/p>\n<p>Fui entrando poco a poco, queriendo disfrutar la calidez de esa vagina. Hasta el fondo. Vi c\u00f3mo puso los ojos en blanco.<\/p>\n<p>\u2014Aaaah, qu\u00e9 rica verga\u2026 se siente c\u00f3mo me va abriendo, la tienes riqu\u00edsima, est\u00e1 gruesa, uffff.<\/p>\n<p>Empez\u00f3 a moverse de arriba abajo y yo tom\u00e9 esa se\u00f1al para iniciar el mete y saca: primero suave, despacio, despu\u00e9s subiendo el ritmo. Le abr\u00ed las piernas, las sub\u00ed a mis hombros, puse una almohada bajo sus caderas y sent\u00eda c\u00f3mo se la met\u00eda hasta el tope. Ella gem\u00eda, se entregaba. Se escuchaba el choque de nuestros cuerpos como aplausos, ese sonido tan rico de mi verga entrando en su humedad una y otra vez, como coditos en mayonesa, jajaja.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s la puse de lado, sin soltarle la pierna derecha, levantada, y segu\u00ed meti\u00e9ndosela fuerte y duro. Esas ricas nalgas hab\u00eda que disfrutarlas, porque uno nunca sabe si ser\u00e1 la \u00fanica vez o habr\u00e1 m\u00e1s. Se cans\u00f3. La puse en cuatro. Se acomod\u00f3 riqu\u00edsimo, con esas nalguitas paraditas, y yo no dejaba de besar y abrir para toquetear con la lengua su vagina y el anillito de su trasero. Ella se retorc\u00eda.<\/p>\n<p>Estuve cogi\u00e9ndola as\u00ed varios minutos. Cada que pod\u00eda le daba una nalgada y ella respond\u00eda:<\/p>\n<p>\u2014Ay, ay, ay, dame m\u00e1s, m\u00e1s, c\u00f3geme, m\u00e9tela, uuuf, aaaah.<\/p>\n<p>Sent\u00eda que pod\u00eda venirme en cualquier momento, pero me concentraba: quer\u00eda m\u00e1s.<\/p>\n<p>\u2014Ahora te toca a ti descansar, jaja \u2014me dijo.<\/p>\n<p>Me recost\u00e9 y ella fue mont\u00e1ndose poco a poco, introduciendo mi verga despacio. Recuerdo c\u00f3mo le temblaban las piernas hasta que se acomod\u00f3 y empez\u00f3 a cabalgar riqu\u00edsimo, moviendo las caderas con una intensidad que me desarmaba. Yo tambi\u00e9n hac\u00eda lo m\u00edo, empujando hacia arriba para meter todo lo que pod\u00eda, mientras le besaba y le masajeaba las tetas. Unos diez minutos y su cuerpo volvi\u00f3 a temblar.<\/p>\n<p>\u2014Aaaah\u2026 aaaaagh\u2026 aaaaaaah \u2014se ech\u00f3 hacia atr\u00e1s.<\/p>\n<p>Yo segu\u00ed movi\u00e9ndome, la tomaba de las caderas y la jalaba hacia m\u00ed. Con las piernas aun temblando, se dej\u00f3 caer sobre mi pecho. Se hab\u00eda venido un par de veces m\u00e1s, seguidas. Tard\u00f3 unos minutos en recuperarse, dec\u00eda que se le acababa el aire.<\/p>\n<p>\u2014Y t\u00fa, \u00bfno te piensas venir, o qu\u00e9?<\/p>\n<p>\u2014\u00bfD\u00f3nde quieres que me venga?<\/p>\n<p>\u2014Donde quieras, menos adentro, pues ando en los d\u00edas peligrosos.<\/p>\n<p>Revis\u00e9 la hora: ya casi est\u00e1bamos al l\u00edmite para regresar a la oficina.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfMe ayudas?<\/p>\n<p>Tom\u00f3 mi verga con la mano y empez\u00f3 a masturbarme mientras yo acariciaba sus tetas una vez m\u00e1s. Sent\u00eda que la corrida se acercaba.<\/p>\n<p>\u2014Oh, me vengo, me vengo \u2014le avis\u00e9, pensando que se quitar\u00eda.<\/p>\n<p>Se acomod\u00f3 un poco y el primer chorro de semen le dio en la cara. Los dem\u00e1s ella misma los guio hacia sus tetas. Mordi\u00e9ndose el labio, dec\u00eda:<\/p>\n<p>\u2014Uy, qu\u00e9 rico, papi, qu\u00e9 rico\u2026<\/p>\n<p>Y s\u00ed, en ese momento tan sensible, despu\u00e9s de un sexo as\u00ed, mi verga necesitaba recuperarse. Quedamos recostados.<\/p>\n<p>\u2014Ufff, qu\u00e9 delicia. En verdad lo necesit\u00e1bamos. Te deseaba tanto, hacerte m\u00eda, sentir tu cuerpo junto al m\u00edo, abrazaditos.<\/p>\n<p>\u2014Lo s\u00e9, tambi\u00e9n yo lo necesitaba. A\u00fan no creo lo que pas\u00f3, pero estuvo riqu\u00edsimo.<\/p>\n<p>Salimos y volvimos a la oficina. Una o dos horas m\u00e1s tarde me llega un mensaje:<\/p>\n<p>\u2014No manches, estoy adolorida de las piernas, se me dificulta fingir que camino bien. Coges rico. Espero que lo hayas disfrutado tanto como yo eh. Pero debemos tener cuidado, conf\u00edo en ti.<\/p>\n<p>\u2014No te preocupes, qu\u00e9date tranquila.<\/p>\n<p>Intentamos seguir con nuestra vida normal. Segu\u00edamos trabajando en el mismo lugar, y no dej\u00e1bamos de besarnos, de toquetearnos, todo a escondidas. A veces le dec\u00eda que subiera a mi oficina, hab\u00eda un \u00e1rea solitaria, pero dec\u00eda que le daba miedo, jajaja.<\/p>\n<p>Unos meses despu\u00e9s me cambi\u00e9 de trabajo. No sin antes decirle que quedaba algo pendiente.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9 es?<\/p>\n<p>\u2014Pues que a\u00fan me falta saber c\u00f3mo es la calidez de tu boquita aqu\u00ed.<\/p>\n<p>Le tom\u00e9 la mano y la puse sobre mi verga.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Est\u00e1s locooo! Nos pueden ver, jajaja.<\/p>\n<p>Pasaron algunas semanas desde aquel encuentro que cambi\u00f3 nuestras vidas. A pesar de la rutina diaria, la tensi\u00f3n entre nosotros nunca se enfri\u00f3; al contrario, crec\u00eda en la clandestinidad de miradas furtivas, mensajes cargados de doble sentido y encuentros robados en la sombra del estacionamiento o en peque\u00f1os descansos.<\/p>\n<p>Una tarde, mientras compart\u00edamos un caf\u00e9 en una banca apartada del parque cercano a la oficina, ella se anim\u00f3 a abrir una puerta que hasta entonces hab\u00eda mantenido cerrada. Sus palabras salieron t\u00edmidas, como si temiera desnudarse m\u00e1s all\u00e1 de lo f\u00edsico.<\/p>\n<p>\u2014Te voy a contar algo que nunca le he dicho a nadie\u2026 \u2014susurr\u00f3, mirando hacia otro lado para evitar que mi mirada la delatara\u2014. En casa\u2026 bueno, con mi esposo\u2026 es muy distinto. \u00c9l solo quiere lo b\u00e1sico. R\u00e1pido, sin juegos, sin detalles. Me mete, se viene pronto, y ya. Queda todo ah\u00ed, y yo\u2026 me quedo con ganas de m\u00e1s, con el deseo sin saciar.<\/p>\n<p>Su mano jugaba con la taza, nerviosa pero liberadora al mismo tiempo.<\/p>\n<p>\u2014Contigo \u2014continu\u00f3, con una voz que bajaba casi a un gemido\u2014, es diferente. T\u00fa me escuchas, me entiendes, me haces sentir\u2026 deseada de verdad. No solo quieres mi cuerpo, me quieres a m\u00ed. Y eso\u2026 eso me vuelve loca.<\/p>\n<p>Los colores del atardecer te\u00f1\u00edan su piel y hac\u00edan brillar sus ojos, llenos de una sinceridad que me calaba profundo. La mezcla entre su vulnerabilidad y el fuego que guardaba en su interior era embriagadora.<\/p>\n<p>\u2014Nunca \u2014sigui\u00f3, ya sin miedo\u2014, nunca me hab\u00edan besado el cuello as\u00ed. Nunca me hab\u00edan bajado hasta abajo a besarme con la lengua. Nunca me hab\u00edan cargado, ni me hab\u00edan hablado al o\u00eddo mientras me la met\u00edan, ni me hab\u00edan dado una nalgada, ni me hab\u00edan esperado para que yo terminara primero. Nunca me hab\u00edan hecho sentir que era yo la que importaba. Y t\u00fa, en una sola tarde, me hiciste todo eso. Y m\u00e1s.<\/p>\n<p>Baj\u00f3 la mirada y luego la subi\u00f3, directa, con una valent\u00eda nueva.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfSabes qu\u00e9 es lo m\u00e1s cabr\u00f3n? Que con \u00e9l llevo a\u00f1os, y contigo\u2026 contigo me siento viva. Se me olvida que soy mam\u00e1, que soy esposa, que tengo que estar fingiendo todo el d\u00eda. Contigo soy otra. Soy yo, la de antes. La que ten\u00eda ganas. La que se sent\u00eda bonita.<\/p>\n<p>Se acerc\u00f3 un poco m\u00e1s, hasta que su rodilla toc\u00f3 la m\u00eda.<\/p>\n<p>\u2014Y ahorita, nada m\u00e1s de tenerte aqu\u00ed al lado, ya estoy mojada. Y me da coraje, porque es una banca de parque, jajaja.<\/p>\n<p>\u2014Entonces no es cosa m\u00eda.<\/p>\n<p>\u2014No es cosa tuya \u2014dijo, y me tom\u00f3 la mano\u2014. Es cosa de los dos. Y no pienso soltarlo.<\/p>\n<p>Lleg\u00f3 el d\u00eda en que me tocaba salir de esa empresa. Y como no pod\u00eda ser de otra manera, nos vimos en el estacionamiento por la ma\u00f1ana, temprano, cuando todav\u00eda no llegaba nadie. Nos metimos al carro y nos dimos un rico faje; le baj\u00e9 la blusa, le saqu\u00e9 una teta y la lam\u00ed, la succion\u00e9 a m\u00e1s no poder, mientras ella me apretaba la nuca y se retorc\u00eda en el asiento.<\/p>\n<p>\u2014Espera\u2026 espera \u2014dijo, con la respiraci\u00f3n cortada\u2014, ya estoy mojad\u00edsima y no me quiero quedar con las ganas.<\/p>\n<p>Baj\u00f3 un poco el asiento, se desabroch\u00f3 el pantal\u00f3n y met\u00ed la mano por dentro de su tanga. Estaba empapada, caliente, palpitando. Le met\u00ed dos dedos y con el pulgar le trabaj\u00e9 el cl\u00edtoris, despacio primero, despu\u00e9s&#8230;<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_67783\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"67783\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" =0 title=\"\"><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 12<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>En el trayecto no hac\u00edamos otra cosa que besarnos. Cada sem\u00e1foro en rojo era una excusa, una tregua que agradec\u00edamos. Yo le deslizaba la mano por la pierna, subiendo despacio, muy despacio, hasta acariciarla justo en medio. Ella, sin dejar de besarme, bajaba la suya hasta mi pene ya duro y me lo acariciaba de arriba abajo con una lentitud<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_67783\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"67783\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" border=0 \/><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"author":27170,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[15],"tags":[],"class_list":["post-67783","post","type-post","status-publish","format-standard","category-infidelidad"],"a3_pvc":{"activated":true,"total_views":837,"today_views":837},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/67783","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/27170"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=67783"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/67783\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":67785,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/67783\/revisions\/67785"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=67783"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=67783"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=67783"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}