{"id":67801,"date":"2026-10-24T00:31:45","date_gmt":"2026-10-23T22:31:45","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/?p=67801"},"modified":"2026-10-23T17:21:28","modified_gmt":"2026-10-23T15:21:28","slug":"infiel-a-mi-novio-en-el-trabajo-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/infiel-a-mi-novio-en-el-trabajo-2\/","title":{"rendered":"Infiel a mi novio en el trabajo (2)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"67801\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">2<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>El aire nocturno en el cerro ya no ten\u00eda la misma violencia; ahora solo era un fr\u00edo h\u00famedo que se pegaba a la piel sudorosa de Yoalli, enfriando el calor del acto a golpes bruscos. Armando se separ\u00f3 de ella con un movimiento torpe, el sonido de la bragueta al cerrarse resonando con una crueldad met\u00e1lica en el silencio de la monta\u00f1a. Ajust\u00f3 su cintur\u00f3n, sin mirarla a los ojos, mientras ella se quedaba contra la barandilla, las piernas temblando por el esfuerzo y la adrenalina que se drenaba lentamente de su cuerpo.<\/p>\n<p>Baj\u00f3 los leggings y la tanga con movimientos descoordinados, la tela el\u00e1stica rozando la piel sensible de sus muslos, todav\u00eda marcada por la presi\u00f3n de los dedos de \u00e9l. No hubo palabras de despedida, solo el chasquido de su encendedor encendiendo otro cigarrillo, la peque\u00f1a llama iluminando por un segundo su perfil satisfecho y distante antes de que \u00e9l se girara y empezara a bajar el sendero.<\/p>\n<p>Yoalli se qued\u00f3 sola bajo la luz de la luna llena. El viento se col\u00f3 por debajo del delantal manchado de azafr\u00e1n, record\u00e1ndole que su uniforme blanco estaba desordenado, con las manchas de vino tinto extendidas como un mapa de culpa en el pecho. Se pas\u00f3 la mano por el cabello, intentando desenredar los nudos que el sudor y las manos de Armando hab\u00edan creado, sabiendo que era in\u00fatil. El olor a tabaco, a pino y a sexo crudo emanaba de ella, una nube invisible que la preceder\u00eda antes de que pusiera un pie en la casa. Camin\u00f3 hacia el coche con las piernas todav\u00eda inseguras, cada paso un recordatorio f\u00edsico de la traici\u00f3n que acababa de consumar.<\/p>\n<p>El trayecto de vuelta fue una mancha de luces urbanas y asfalto. Dentro del coche, con las ventanas cerradas, el aroma se volvi\u00f3 asfixiante. Ella intent\u00f3 ventilarse, bajando la ventanilla un poco, pero el aire fr\u00edo solo sirvi\u00f3 para avivar el rubor en sus mejillas. Al llegar a la calle de Miguel, apag\u00f3 las luces del coche y se qued\u00f3 sentada un momento, inhalando profundamente, intentando componer una expresi\u00f3n de normalidad que ya no le pertenec\u00eda. Se mir\u00f3 en el retrovisor: los labios estaban hinchados, el maquillaje corrido, y hab\u00eda un brillo en los ojos que no hab\u00eda sido provocado por el cansancio del turno.<\/p>\n<p>Abri\u00f3 la puerta de la casa con cuidado. El interior estaba en penumbra, iluminado solo por la luz c\u00e1lida de una l\u00e1mpara de pie en el sal\u00f3n. Miguel estaba all\u00ed, sentado en el sof\u00e1, leyendo un libro que pareci\u00f3 ignorar en cuanto escuch\u00f3 el cierre de la puerta. \u00c9l se levant\u00f3, sus movimientos pausados y familiares, y se acerc\u00f3 a recibirla. Yoalli se tens\u00f3, los hombros subiendo hacia las orejas, prepar\u00e1ndose para una pregunta, para un grito, para cualquier cosa que no fuera la calma que \u00e9l irradiaba.<\/p>\n<p>\u2014Llegaste tarde \u2014dijo Miguel, su voz suave, sin acusaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Mientras hablaba, se inclin\u00f3 para besarla en la mejilla, pero se detuvo a medio camino. Su nariz se frunci\u00f3 imperceptiblemente, un movimiento peque\u00f1o y animal\u00edstico. \u00c9l aspir\u00f3 el aire cerca de su cuello, donde el perfume barato de Yoalli se hab\u00eda mezclado irrevocablemente con el humo del cigarrillo de Armando y la resina de los pinos del mirador. Miguel se retir\u00f3 apenas unos cent\u00edmetros, sus ojos oscuros escaneando su rostro. Yoalli desvi\u00f3 la mirada, fij\u00e1ndose en una costura del hombro de la chaqueta de \u00e9l, incapaz de sostener esa mirada que parec\u00eda despojarla de capas.<\/p>\n<p>\u2014El tr\u00e1fico estaba&#8230; denso \u2014minti\u00f3 ella, su voz rasposa, m\u00e1s baja de lo habitual.<\/p>\n<p>Miguel no respondi\u00f3 de inmediato. Su mano subi\u00f3, no para tocarla, sino para apartar un mech\u00f3n de pelo pegado a su frente sudorosa. Sus dedos rozaron la piel de su mejilla, donde el rubor caliente contrastaba con la palidez de su cuello. \u00c9l not\u00f3 la textura grasienta de la piel, el residuo del sudor ajeno, y vio c\u00f3mo sus pupilas estaban dilatadas, no por la oscuridad de la calle, sino por algo m\u00e1s qu\u00edmico, reciente. En lugar de retroceder o de soltar una explosi\u00f3n de ira, Miguel tom\u00f3 su mano con una firmeza tranquila.<\/p>\n<p>\u2014Si\u00e9ntate \u2014dijo, gui\u00e1ndola hacia el sof\u00e1.<\/p>\n<p>Yoalli obedeci\u00f3, sintiendo que las piernas le fallaban al llegar al borde del asiento. \u00c9l se arrodill\u00f3 frente a ella, a la altura de sus rodillas, una posici\u00f3n que ella esperaba fuera de s\u00faplica, pero que en \u00e9l emanaba control. Le quit\u00f3 las zapatillas con cuidado, dej\u00e1ndolas a un lado con precisi\u00f3n. Luego, mir\u00f3 hacia arriba, directo a sus ojos evasivos.<\/p>\n<p>\u2014Hueles a tabaco y a bosque \u2014dijo Miguel, su tono plano, casi cl\u00ednico. Y no es el olor de la cocina. Hueles a \u00e9l.<\/p>\n<p>Yoalli sinti\u00f3 un nudo en el est\u00f3mago, el p\u00e1nico subi\u00e9ndole por la garganta. Abri\u00f3 la boca para negarlo, para inventar alguna excusa absurda sobre un cliente fumador en la terraza, pero Miguel levant\u00f3 una mano para silenciarla.<\/p>\n<p>\u2014No quiero mentiras, Yoalli. No quiero perderla \u2014continu\u00f3 \u00e9l, sus ojos fijos en los suyos, buscando algo m\u00e1s all\u00e1 del miedo. Pero s\u00e9 que algo pas\u00f3. Puedo verlo en tu cara, puedo sentirlo en tu piel.<\/p>\n<p>La respiraci\u00f3n de Yoalli se aceler\u00f3, el pecho subiendo y bajando bajo el uniforme manchado. Miguel acerc\u00f3 sus manos a las caderas de ella, deslizando las yemas de los dedos por la tela de los leggings deportivos. La presi\u00f3n de sus manos era familiar, pero la intenci\u00f3n era nueva, desconocida y peligrosa.<\/p>\n<p>\u2014Vamos a hacer algo \u2014propuso Miguel, su voz bajando a un murmullo que vibr\u00f3 en el aire tranquilo de la sala. Vas a cont\u00e1rmelo todo. Con lujo de detalles. Cada cosa que hizo, cada lugar donde te toc\u00f3, cada palabra que te dijo.<\/p>\n<p>Mientras hablaba, una de sus manos se desliz\u00f3 desde su cintura hacia el centro de sus muslos, presionando con firmeza a trav\u00e9s de la tela. Yoalli contuvo la respiraci\u00f3n, su cuerpo reaccionando instintivamente al contacto, mezclando el recuerdo del orgasmo en el cerro con la seguridad de la presencia de Miguel.<\/p>\n<p>\u2014Mientras me lo cuentas&#8230; \u2014Miguel desliz\u00f3 su mano hacia adentro, bordeando la cintura el\u00e1stica de los leggings y encontrando la tela de la tanga h\u00fameda y fr\u00eda, todav\u00eda manchada por el encuentro anterior. Yo te voy a tocar as\u00ed. Lento.<\/p>\n<p>Sus dedos \u00e1speros, acostumbrados al trabajo manual, comenzaron a moverse sobre el tejido y la piel expuesta, trazando c\u00edrculos lentos y deliberados. No hubo prisa en sus movimientos, solo una exploraci\u00f3n minuciosa que transform\u00f3 la confesi\u00f3n en un juego f\u00edsico. Yoalli cerr\u00f3 los ojos, la cabeza cayendo hacia atr\u00e1s contra el respaldo del sof\u00e1, atrapada entre la verg\u00fcenza de la revelaci\u00f3n inminente y el placer creciente que la mano de Miguel provocaba con una precisi\u00f3n calculada.<\/p>\n<p>\u2014Empieza por el principio \u2014orden\u00f3 \u00e9l, aumentando levemente la presi\u00f3n de sus dedos en el punto exacto donde la tensi\u00f3n de ella se concentraba. Dime c\u00f3mo subi\u00f3 al coche, o a d\u00f3nde te llev\u00f3. Y no te saltes nada, Yoalli. Todo.<\/p>\n<p>La din\u00e1mica hab\u00eda cambiado irrevocablemente; la culpa ya no era un peso que la aplastaba, sino el combustible que Miguel usaba para reafirmar su dominio, convirtiendo la memoria de la traici\u00f3n en el presente de su propia intimidad.<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_67801\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"67801\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" =0 title=\"\"><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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