{"id":67812,"date":"2026-10-24T00:32:00","date_gmt":"2026-10-23T22:32:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/?p=67812"},"modified":"2026-10-23T20:44:47","modified_gmt":"2026-10-23T18:44:47","slug":"la-habitacion-de-al-lado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/la-habitacion-de-al-lado\/","title":{"rendered":"La habitaci\u00f3n de al lado"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"67812\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">2<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 12<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Yo llevaba casi diez minutos esperando en la recepci\u00f3n del hotel, con una maleta negra junto a mis piernas y un libro entre las manos que hab\u00eda elegido para fingir que aquel fin de semana ten\u00eda un prop\u00f3sito. Hab\u00eda llegado poco despu\u00e9s de las ocho de la noche, cuando la ciudad empezaba a iluminarse y las calles adquir\u00edan ese aire de promesa que tienen los viernes.<\/p>\n<p>Hab\u00eda reservado dos noches en un hotel del centro, lejos de mis obligaciones, de las conversaciones pendientes y de las personas que cre\u00edan tener derecho a saber por qu\u00e9 necesitaba estar sola.<\/p>\n<p>Quer\u00eda silencio. Una cama c\u00f3moda. Una copa de vino. Tal vez una cena tard\u00eda.<\/p>\n<p>Y, sobre todo, no tener que explicarle nada a nadie.<\/p>\n<p>El vest\u00edbulo era c\u00e1lido, casi \u00edntimo. Hab\u00eda sillones de terciopelo oscuro, l\u00e1mparas bajas y un piano junto a los ventanales. Una m\u00fasica instrumental flotaba en el aire sin imponerse, como si el hotel hubiese sido dise\u00f1ado para que sus hu\u00e9spedes olvidaran el mundo exterior.<\/p>\n<p>Entonces lo vi.<\/p>\n<p>Estaba sentado en uno de los sillones pr\u00f3ximos al bar, con un vaso bajo entre los dedos y un libro abierto. Vest\u00eda una camisa oscura con las mangas ligeramente remangadas. No parec\u00eda estar esperando a nadie. Tampoco parec\u00eda especialmente interesado en su lectura.<\/p>\n<p>Levant\u00f3 la vista cuando la recepcionista me pidi\u00f3 que confirmara mis datos. Nuestros ojos se encontraron apenas un instante. Despu\u00e9s volvi\u00f3 a su libro. No s\u00e9 por qu\u00e9 aquello me llam\u00f3 la atenci\u00f3n. Tal vez porque estaba acostumbrada a que una mirada durara m\u00e1s de lo necesario cuando alguien quer\u00eda hacerse notar. \u00c9l, en cambio, parec\u00eda perfectamente capaz de mirarme y continuar con su vida.<\/p>\n<p>Me entregaron la llave de la habitaci\u00f3n 417.<\/p>\n<p>\u2014El ascensor est\u00e1 al fondo, a la derecha \u2014me indic\u00f3 la recepcionista\u2014. Espero que disfrute de su estancia.<\/p>\n<p>Le di las gracias y recog\u00ed mi maleta.<\/p>\n<p>Al pasar junto al bar, sent\u00ed de nuevo aquella mirada. Esta vez no gir\u00e9 la cabeza. Me limit\u00e9 a seguir caminando, consciente de que una parte de m\u00ed deseaba comprobar si \u00e9l volver\u00eda a mirarme.<\/p>\n<p>Lo hizo.<\/p>\n<p>Lo supe sin necesidad de verlo.<\/p>\n<p>Y me molest\u00f3 un poco descubrir que sonre\u00eda.<\/p>\n<p>Mi habitaci\u00f3n era m\u00e1s bonita de lo que esperaba. Ten\u00eda una cama amplia, cortinas pesadas, un escritorio de madera y una ventana desde la que pod\u00edan verse las luces de los edificios vecinos. Dej\u00e9 la maleta junto al armario, me quit\u00e9 los zapatos y permanec\u00ed unos segundos en medio de la estancia.<\/p>\n<p>Por fin, sola.<\/p>\n<p>Me duch\u00e9, me puse un vestido negro sencillo y me recog\u00ed el cabello antes de bajar al bar. No ten\u00eda hambre suficiente para cenar, pero s\u00ed ganas de una copa. Adem\u00e1s, me negaba a pasar la primera noche de mi peque\u00f1o escape mirando el techo.<\/p>\n<p>El hombre segu\u00eda all\u00ed. Esta vez, el libro descansaba cerrado junto a su vaso. Eleg\u00ed un taburete en el extremo de la barra y ped\u00ed una copa de vino tinto. El camarero la dej\u00f3 frente a m\u00ed, y yo me dediqu\u00e9 a observar el movimiento tranquilo del vest\u00edbulo a trav\u00e9s del espejo que cubr\u00eda la pared.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfSiempre lees tan poco? \u2014pregunt\u00f3 una voz a mi lado.<\/p>\n<p>Gir\u00e9 la cabeza.<\/p>\n<p>Era \u00e9l.<\/p>\n<p>De cerca parec\u00eda algo mayor de lo que hab\u00eda imaginado, aunque no habr\u00eda sabido decir cu\u00e1nto. Ten\u00eda una expresi\u00f3n serena y unos ojos atentos, de esos que daban la impresi\u00f3n de escuchar incluso antes de que alguien comenzara a hablar. Mir\u00e9 el libro que llevaba bajo el brazo.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfPerd\u00f3n?<\/p>\n<p>\u2014El libro que tra\u00edas al llegar. Lo abriste mientras esperabas la llave, pero no pasaste de la primera p\u00e1gina.<\/p>\n<p>Lo mir\u00e9 con una ceja levantada.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfEstabas observ\u00e1ndome?<\/p>\n<p>\u2014Estaba sentado frente a la recepci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u2014Eso no responde a mi pregunta.<\/p>\n<p>Sonri\u00f3 apenas.<\/p>\n<p>\u2014Entonces s\u00ed.<\/p>\n<p>Deber\u00eda haberme parecido impertinente. En cambio, me sorprendi\u00f3 descubrir que no me molestaba tanto como habr\u00eda querido.<\/p>\n<p>\u2014Quiz\u00e1 el libro no era tan interesante como promet\u00eda.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfY qu\u00e9 te promet\u00eda?<\/p>\n<p>Tom\u00e9 un sorbo de vino antes de responder.<\/p>\n<p>\u2014Una buena historia.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfY qu\u00e9 historia buscas esta noche?<\/p>\n<p>La pregunta qued\u00f3 entre nosotros con una naturalidad sospechosa. Podr\u00eda haberle dicho que ninguna. Que hab\u00eda venido para descansar. Que no estaba interesada en conversaciones con desconocidos. En lugar de eso, lo mir\u00e9 directamente.<\/p>\n<p>\u2014Todav\u00eda no lo he decidido.<\/p>\n<p>\u00c9l asinti\u00f3, como si aquella respuesta le pareciera suficiente.<\/p>\n<p>\u2014Entonces espero que encuentres una buena.<\/p>\n<p>Se present\u00f3 como Daniel. Yo le dije mi nombre, y durante los minutos siguientes hablamos de cosas peque\u00f1as: la ciudad, el hotel, los restaurantes de la zona y los libros que uno compra convencido de que cambiar\u00e1n su vida, aunque despu\u00e9s los deje abandonados en una mesilla. Daniel ten\u00eda una manera particular de conversar. No llenaba los silencios por nerviosismo ni hac\u00eda preguntas solo para hablar de s\u00ed mismo despu\u00e9s. Me dejaba espacio para responder, y esa atenci\u00f3n, tan sencilla en apariencia, resultaba m\u00e1s desconcertante que cualquier cumplido.<\/p>\n<p>Cuando le pregunt\u00e9 qu\u00e9 lo hab\u00eda llevado al hotel, se\u00f1al\u00f3 su vaso.<\/p>\n<p>\u2014Necesitaba un par de d\u00edas lejos de todo.<\/p>\n<p>Me re\u00ed.<\/p>\n<p>\u2014Eso suena sospechosamente parecido a mi respuesta.<\/p>\n<p>\u2014Quiz\u00e1 el hotel tenga debilidad por las personas que necesitan escapar.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfY t\u00fa de qu\u00e9 escapas, Daniel?<\/p>\n<p>Su sonrisa desapareci\u00f3 durante un segundo.<\/p>\n<p>\u2014De algunas decisiones que llevo demasiado tiempo aplazando.<\/p>\n<p>No insist\u00ed. Hab\u00eda algo en su expresi\u00f3n que me hizo entender que la respuesta verdadera no era asunto m\u00edo. Seguimos hablando hasta que mir\u00e9 el reloj y descubr\u00ed que hab\u00eda transcurrido casi una hora.<\/p>\n<p>\u2014Deber\u00eda subir \u2014dije.<\/p>\n<p>\u2014Deber\u00edas.<\/p>\n<p>No hizo adem\u00e1n de acompa\u00f1arme ni intent\u00f3 detenerme. Aquello volvi\u00f3 a despertar mi curiosidad. Me levant\u00e9, recog\u00ed mi bolso y me desped\u00ed con una sonrisa.<\/p>\n<p>\u2014Buenas noches, Daniel.<\/p>\n<p>\u2014Buenas noches.<\/p>\n<p>Camin\u00e9 hasta el ascensor sin mirar atr\u00e1s. Esta vez, sin embargo, no necesit\u00e9 adivinar si me observaba. Sent\u00eda su presencia a mis espaldas como una pregunta que todav\u00eda no me hab\u00eda atrevido a formular. El ascensor se detuvo en la cuarta planta. Sal\u00ed al pasillo y avanc\u00e9 entre las puertas numeradas. La alfombra amortiguaba mis pasos y las luces del techo dibujaban peque\u00f1os c\u00edrculos dorados sobre las paredes.<\/p>\n<p>Encontr\u00e9 mi habitaci\u00f3n, busqu\u00e9 la tarjeta en el bolso y estaba a punto de abrir cuando escuch\u00e9 el ascensor detr\u00e1s de m\u00ed.<\/p>\n<p>No me volv\u00ed inmediatamente. Primero introduje la tarjeta. Despu\u00e9s gir\u00e9 la cabeza. Daniel caminaba por el pasillo con una llave en la mano. Se detuvo al verme.<\/p>\n<p>\u2014Parece que tenemos algo en com\u00fan \u2014dijo.<\/p>\n<p>Mir\u00e9 la puerta junto a la que estaba parado.<\/p>\n<p>Entre nuestras habitaciones hab\u00eda otra puerta: la 418.<\/p>\n<p>Tres n\u00fameros consecutivos. Un pasillo silencioso. Dos desconocidos que, hasta hac\u00eda una hora, no ten\u00edan ning\u00fan motivo para volver a encontrarse.<\/p>\n<p>\u2014No me digas que tambi\u00e9n has venido a buscar una buena historia \u2014respond\u00ed.<\/p>\n<p>Daniel mir\u00f3 su llave y despu\u00e9s a m\u00ed.<\/p>\n<p>\u2014No hab\u00eda pensado en ello. Pero empiezo a creer que este hotel tiene sentido del humor.<\/p>\n<p>Me apoy\u00e9 ligeramente contra el marco de mi puerta.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfY qu\u00e9 piensas hacer al respecto?<\/p>\n<p>No respondi\u00f3 enseguida. Su mirada descendi\u00f3 hasta la tarjeta que yo sosten\u00eda entre los dedos y regres\u00f3 a mis ojos.<\/p>\n<p>\u2014Todav\u00eda no lo he decidido.<\/p>\n<p>Sonre\u00ed. Era mi propia respuesta, devuelta con una precisi\u00f3n que me hizo sentir extra\u00f1amente expuesta.<\/p>\n<p>\u2014Buenas noches, vecino.<\/p>\n<p>\u2014Buenas noches.<\/p>\n<p>Entr\u00e9 en la habitaci\u00f3n y cerr\u00e9 la puerta. Me qued\u00e9 inm\u00f3vil unos segundos, con la espalda apoyada contra la madera. No hab\u00eda ocurrido nada. Hab\u00edamos hablado, compartido una copa y descubierto que nuestras habitaciones estaban separadas por una sola puerta. Nada que justificara la sonrisa que segu\u00eda dibuj\u00e1ndose en mi rostro.<\/p>\n<p>Nada que explicara por qu\u00e9, cuando me met\u00ed en la cama, prest\u00e9 m\u00e1s atenci\u00f3n a los sonidos del pasillo que al murmullo de la ciudad.<\/p>\n<p>A la ma\u00f1ana siguiente despert\u00e9 m\u00e1s tarde de lo habitual.<\/p>\n<p>La luz entraba a trav\u00e9s de las cortinas y la habitaci\u00f3n ol\u00eda a caf\u00e9 reci\u00e9n hecho, porque hab\u00eda pedido uno al servicio de habitaciones. Me sent\u00e9 junto a la ventana, abr\u00ed por fin el libro y le\u00ed varias p\u00e1ginas.<\/p>\n<p>La historia era bastante buena. O quiz\u00e1 simplemente estaba de mejor humor.<\/p>\n<p>A media ma\u00f1ana sal\u00ed a caminar. Almorc\u00e9 en un restaurante peque\u00f1o, compr\u00e9 una revista y regres\u00e9 al hotel despu\u00e9s de las cuatro. Hab\u00eda decidido que el resto de la tarde ser\u00eda para m\u00ed: un ba\u00f1o largo, m\u00fasica y una cena tranquila. Cuando abr\u00ed la puerta de mi habitaci\u00f3n, encontr\u00e9 un papel doblado en el suelo.<\/p>\n<p>No ten\u00eda sobre ni nombre. Lo recog\u00ed y lo abr\u00ed.<\/p>\n<p>&#8220;Hay libros que uno lleva para leer y otros que lleva para no tener que explicar qu\u00e9 est\u00e1 pensando&#8221;. Debajo, una segunda l\u00ednea:<\/p>\n<p>&#8220;\u00bfCu\u00e1l de los dos era el tuyo anoche?&#8221;<\/p>\n<p>Me qued\u00e9 mirando la nota.<\/p>\n<p>No hab\u00eda firma. No hac\u00eda falta.<\/p>\n<p>Sent\u00ed una sonrisa lenta, involuntaria. Despu\u00e9s mir\u00e9 hacia la puerta 419, al otro lado de la habitaci\u00f3n intermedia. El pasillo estaba vac\u00edo. Pod\u00eda haber llamado a su puerta. Pod\u00eda haberle devuelto el papel con una respuesta ingeniosa. Pod\u00eda, simplemente, haberlo ignorado. En lugar de hacer cualquiera de esas cosas, entr\u00e9 en mi habitaci\u00f3n, busqu\u00e9 una hoja en blanco y escrib\u00ed:<\/p>\n<p>&#8220;Depende. \u00bfSiempre haces preguntas que no te atreves a formular en persona?&#8221;<\/p>\n<p>Dobl\u00e9 el papel y lo dej\u00e9 junto a la puerta. Durante los siguientes minutos me sent\u00ed rid\u00edcula. \u00bfQu\u00e9 estaba haciendo? \u00bfTen\u00eda otra vez quince a\u00f1os? \u00bfDesde cu\u00e1ndo una nota an\u00f3nima bastaba para convertir una tarde corriente en algo que merec\u00eda mi atenci\u00f3n?<\/p>\n<p>Puse m\u00fasica. Intent\u00e9 leer. A las seis menos cuarto, escuch\u00e9 pasos en el pasillo. Despu\u00e9s, el sonido discreto de un papel desliz\u00e1ndose por debajo de mi puerta. Esper\u00e9 hasta que los pasos se alejaron para recogerlo.<\/p>\n<p>&#8220;Depende. \u00bfSiempre respondes a las preguntas que dices que no quieres contestar?&#8221;<\/p>\n<p>Esta vez me re\u00ed en voz alta. Daniel no estaba simplemente jugando. Hab\u00eda entendido algo que yo todav\u00eda no quer\u00eda admitir: aquella conversaci\u00f3n, tan inocente en apariencia, se hab\u00eda convertido en una forma de acercarnos sin que ninguno tuviera que reconocerlo abiertamente.<\/p>\n<p>Escrib\u00ed:<\/p>\n<p>&#8220;Solo cuando la pregunta merece la pena&#8221;<\/p>\n<p>La respuesta lleg\u00f3 diez minutos despu\u00e9s.<\/p>\n<p>&#8220;Entonces quiz\u00e1 deber\u00edamos hablar de algo que merezca la pena.<\/p>\n<p>Ocho y media. Bar del hotel. Si te apetece&#8221;<\/p>\n<p>Mir\u00e9 el reloj.<\/p>\n<p>Faltaban casi tres horas. Dej\u00e9 la nota sobre el escritorio y trat\u00e9 de convencerme de que no iba a bajar. Naturalmente, a las ocho y veinticinco ya estaba frente al espejo, decidiendo entre dos vestidos.<\/p>\n<p>Daniel hab\u00eda elegido una mesa apartada, junto a los ventanales. Cuando llegu\u00e9, se puso de pie para saludarme. Llevaba una camisa clara y el mismo aire tranquilo de la noche anterior.<\/p>\n<p>\u2014Pens\u00e9 que quiz\u00e1 no vendr\u00edas \u2014dijo.<\/p>\n<p>\u2014Yo tambi\u00e9n.<\/p>\n<p>Su sonrisa fue suficiente para que ambos nos ech\u00e1ramos a re\u00edr. Pedimos algo de beber y hablamos durante largo rato. Esta vez, sin embargo, las preguntas fueron un poco m\u00e1s personales. Le cont\u00e9 que me costaba pedir ayuda, que a menudo confund\u00eda la independencia con la necesidad de demostrar que pod\u00eda hacerlo todo sola. \u00c9l me habl\u00f3 de una relaci\u00f3n que hab\u00eda terminado hac\u00eda unos meses y de lo extra\u00f1o que resultaba acostumbrarse al silencio cuando uno llevaba a\u00f1os compartiendo su vida con otra persona. No hubo confesiones dram\u00e1ticas ni promesas improvisadas.<\/p>\n<p>Solo dos personas reconociendo, poco a poco, que sus soledades no eran tan distintas.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfPor qu\u00e9 viniste realmente? \u2014me pregunt\u00f3 Daniel cuando el camarero retir\u00f3 nuestras copas vac\u00edas.<\/p>\n<p>Mir\u00e9 hacia la ventana. La ciudad brillaba detr\u00e1s del cristal.<\/p>\n<p>\u2014Porque estaba cansada de ser la persona que todos esperan que sea.<\/p>\n<p>\u00c9l no respondi\u00f3 inmediatamente.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfY qui\u00e9n eres cuando nadie espera nada de ti?<\/p>\n<p>La pregunta me sorprendi\u00f3 m\u00e1s que cualquier otra cosa que hubiera dicho aquella noche. Baj\u00e9 la mirada hacia mis manos.<\/p>\n<p>\u2014No estoy segura.<\/p>\n<p>\u2014Quiz\u00e1 este fin de semana sea una buena oportunidad para averiguarlo.<\/p>\n<p>Lo mir\u00e9. No hab\u00eda iron\u00eda en su voz. Tampoco la intenci\u00f3n de convertirse en el protagonista de una historia que no le pertenec\u00eda. Por primera vez desde que hab\u00eda llegado, sent\u00ed que pod\u00eda hablar sin necesidad de defender cada una de mis palabras.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfY t\u00fa? \u2014pregunt\u00e9\u2014. \u00bfYa sabes qui\u00e9n eres cuando nadie espera nada de ti?<\/p>\n<p>Daniel apoy\u00f3 los antebrazos sobre la mesa.<\/p>\n<p>\u2014Estoy empezando a descubrirlo.<\/p>\n<p>Hubo un silencio. No fue inc\u00f3modo. Al contrario, parec\u00eda contener algo que ninguno de los dos necesitaba apresurarse a nombrar. Cuando regresamos al ascensor, ya era tarde. En la cuarta planta, las puertas se abrieron y salimos al pasillo. Esta vez caminamos despacio. Nos detuvimos frente a mi habitaci\u00f3n. La suya quedaba unos metros m\u00e1s all\u00e1.<\/p>\n<p>\u2014Ha sido una buena noche \u2014dije.<\/p>\n<p>\u2014S\u00ed.<\/p>\n<p>Daniel parec\u00eda dispuesto a marcharse. No se acerc\u00f3 m\u00e1s, no intent\u00f3 besarme ni busc\u00f3 una excusa para entrar.<\/p>\n<p>Y, de pronto, comprend\u00ed que quer\u00eda que se quedara un poco m\u00e1s. No porque estuviera obligada a hacer algo con aquella atracci\u00f3n. No porque le debiera una respuesta a sus notas. Simplemente porque quer\u00eda seguir hablando con \u00e9l, descubrir qu\u00e9 hab\u00eda detr\u00e1s de aquella serenidad y comprobar si el silencio entre nosotros pod\u00eda convertirse en algo distinto.<\/p>\n<p>\u2014Daniel.<\/p>\n<p>Se volvi\u00f3.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfS\u00ed?<\/p>\n<p>Mir\u00e9 mi tarjeta, todav\u00eda entre mis dedos, y despu\u00e9s levant\u00e9 los ojos hacia \u00e9l.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfVas a pasar todo el fin de semana haciendo preguntas desde el otro lado de una puerta?<\/p>\n<p>Su expresi\u00f3n cambi\u00f3. No mucho. Apenas una sonrisa que apareci\u00f3 lentamente y una mirada que dej\u00f3 de fingir indiferencia.<\/p>\n<p>\u2014Solo si t\u00fa prefieres que sea as\u00ed.<\/p>\n<p>Sent\u00ed que aquella respuesta me gustaba m\u00e1s de lo que estaba dispuesta a reconocer. Porque no daba por hecho nada. Porque me dejaba elegir.<\/p>\n<p>Y porque, de pronto, la decisi\u00f3n ya no parec\u00eda tan dif\u00edcil.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfQuieres pasar? \u2014pregunt\u00e9 finalmente.<\/p>\n<p>Daniel no respondi\u00f3 de inmediato.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfEst\u00e1s segura?<\/p>\n<p>Asent\u00ed.<\/p>\n<p>\u2014S\u00ed. Pero quiero que sepas algo.<\/p>\n<p>\u2014Te escucho.<\/p>\n<p>\u2014No s\u00e9 qu\u00e9 estoy buscando este fin de semana. Ni siquiera s\u00e9 qu\u00e9 quiero encontrar.<\/p>\n<p>\u00c9l me mir\u00f3 con una seriedad que no hab\u00eda visto hasta entonces.<\/p>\n<p>\u2014No tienes que saberlo ahora.<\/p>\n<p>Aquellas palabras hicieron m\u00e1s por m\u00ed que cualquier intento de seducci\u00f3n. Abr\u00ed la puerta. Daniel esper\u00f3 a que me apartara antes de cruzar el umbral. No entr\u00f3 como si aquella invitaci\u00f3n significara que ya conoc\u00eda el final de la historia. Entr\u00f3 como quien comprende que le han confiado algo peque\u00f1o y valioso: la posibilidad de quedarse.<\/p>\n<p>Dej\u00e9 mi bolso sobre el escritorio. Daniel mir\u00f3 el libro que hab\u00eda terminado de leer esa tarde.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfY qu\u00e9 tal la historia? \u2014pregunt\u00f3.<\/p>\n<p>Tom\u00e9 el libro y se lo tend\u00ed.<\/p>\n<p>\u2014Mejor de lo que esperaba.<\/p>\n<p>Daniel examin\u00f3 la cubierta.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfMe lo recomendar\u00edas?<\/p>\n<p>\u2014Depende.<\/p>\n<p>Levant\u00f3 la vista, divertido.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfDe qu\u00e9?<\/p>\n<p>Me acerqu\u00e9 un poco.<\/p>\n<p>\u2014De si sabes leer entre l\u00edneas.<\/p>\n<p>Su sonrisa se volvi\u00f3 m\u00e1s lenta.<\/p>\n<p>\u2014Creo que podr\u00eda intentarlo.<\/p>\n<p>Dej\u00f3 el libro sobre el escritorio y volvi\u00f3 a mirarme.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfSiempre invitas a desconocidos a tu habitaci\u00f3n para hablar de literatura? \u2014pregunt\u00f3.<\/p>\n<p>\u2014Solo a los que hacen demasiadas preguntas.<\/p>\n<p>\u2014Entonces deber\u00eda tener cuidado.<\/p>\n<p>\u2014Much\u00edsimo.<\/p>\n<p>Sonri\u00f3, pero esta vez ninguno de los dos se rio. Hab\u00eda cambiado algo en el ambiente. Quiz\u00e1 fuera la hora, la luz tenue de las l\u00e1mparas o la conciencia de que est\u00e1bamos solos, sin camareros que interrumpieran nuestras conversaciones ni puertas de ascensor que nos obligaran a separarnos.<\/p>\n<p>Daniel se acerc\u00f3 despacio.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfPuedo besarte? \u2014pregunt\u00f3.<\/p>\n<p>La sencillez de la pregunta me desarm\u00f3. No hab\u00eda arrogancia en su voz ni una expectativa que yo tuviera que satisfacer. Solo una posibilidad que pod\u00eda aceptar o rechazar.<\/p>\n<p>\u2014S\u00ed \u2014respond\u00ed.<\/p>\n<p>Su mano roz\u00f3 mi mejilla antes de que sus labios encontraran los m\u00edos.<\/p>\n<p>El primer beso fue suave, casi prudente. Una pregunta m\u00e1s, formulada de una manera distinta. Le respond\u00ed acerc\u00e1ndome un poco, apoyando una mano en su hombro y dejando que el beso durara lo suficiente para que desapareciera la \u00faltima duda. Cuando nos separamos, Daniel mantuvo la frente cerca de la m\u00eda.<\/p>\n<p>\u2014Creo que llevo toda la noche intentando no hacer eso \u2014confes\u00f3.<\/p>\n<p>\u2014Pues se te daba bastante bien disimularlo.<\/p>\n<p>Su sonrisa fue breve, pero sincera. Esta vez fui yo quien acort\u00f3 la distancia.<\/p>\n<p>El segundo beso tuvo menos cautela. Mis manos encontraron sus hombros y las suyas descansaron en mi cintura, acerc\u00e1ndome con suavidad. Sent\u00ed el calor de su cuerpo y el roce de su camisa bajo mis dedos. Por primera vez desde que hab\u00eda llegado al hotel, dej\u00e9 de pensar en lo que deb\u00eda hacer, en lo que los dem\u00e1s esperaban de m\u00ed o en c\u00f3mo explicar\u00eda aquella decisi\u00f3n al d\u00eda siguiente.<\/p>\n<p>Estaba all\u00ed porque quer\u00eda estar. Y eso bastaba.<\/p>\n<p>Nos separamos para respirar. Daniel me apart\u00f3 un mech\u00f3n de cabello del rostro y me mir\u00f3 con una ternura que me result\u00f3 casi m\u00e1s desconcertante que el deseo.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfEn qu\u00e9 est\u00e1s pensando? \u2014pregunt\u00f3.<\/p>\n<p>\u2014En que hab\u00eda venido aqu\u00ed para estar sola.<\/p>\n<p>\u2014Puedo marcharme.<\/p>\n<p>Negu\u00e9 con la cabeza y entrelac\u00e9 mis dedos con los suyos.<\/p>\n<p>\u2014No he dicho que quiera que te marches.<\/p>\n<p>\u00c9l esper\u00f3, d\u00e1ndome tiempo para encontrar las palabras.<\/p>\n<p>\u2014Solo estoy intentando recordar cu\u00e1ndo fue la \u00faltima vez que hice algo sin preguntarme primero si era conveniente.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfY qu\u00e9 has decidido?<\/p>\n<p>Sonre\u00ed.<\/p>\n<p>\u2014Que esta noche no quiero ser conveniente.<\/p>\n<p>Daniel solt\u00f3 una risa baja y volvi\u00f3 a besarme.<\/p>\n<p>Nos quedamos cerca de la ventana, alternando los besos con conversaciones interrumpidas y silencios que ya no necesitaban explicaciones. Afuera, las luces de la ciudad parec\u00edan peque\u00f1as estrellas atrapadas entre los edificios. Dentro, el tiempo hab\u00eda perdido aquella urgencia que siempre me acompa\u00f1aba. En un momento dado, apoy\u00e9 la cabeza contra su pecho. \u00c9l me rode\u00f3 con los brazos y permanecimos as\u00ed, escuchando el murmullo lejano del tr\u00e1fico.<\/p>\n<p>No necesit\u00e1bamos fingir que aquello era el comienzo de una gran historia de amor. Ni prometer que volver\u00edamos a encontrarnos. Ni ponerle nombre a una atracci\u00f3n que apenas comenz\u00e1bamos a comprender. Solo \u00e9ramos dos personas que, por una noche, hab\u00edan decidido dejar de esconderse detr\u00e1s de las respuestas f\u00e1ciles. Levant\u00e9 el rostro y lo bes\u00e9 una vez m\u00e1s.<\/p>\n<p>Daniel sonri\u00f3 contra mis labios.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9? \u2014pregunt\u00e9.<\/p>\n<p>\u2014Nada.<\/p>\n<p>\u2014Daniel.<\/p>\n<p>\u2014Estaba pensando que quiz\u00e1 deber\u00eda haber reservado una habitaci\u00f3n en otro hotel.<\/p>\n<p>Me apart\u00e9 lo suficiente para mirarlo, fingiendo indignaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfAh, s\u00ed?<\/p>\n<p>\u2014No. \u2014Me estrech\u00f3 un poco m\u00e1s entre sus brazos\u2014. Creo que habr\u00eda sido un error.<\/p>\n<p>Me re\u00ed y volv\u00ed a apoyar la cabeza en su pecho. Permanecimos juntos un rato m\u00e1s, hablando de cosas que no hab\u00edamos contado en el bar y descubriendo que, a veces, la intimidad comienza mucho antes de que dos personas se atrevan a tocarse. Comienza cuando dejan de preparar sus respuestas y se permiten decir lo que realmente piensan.<\/p>\n<p>En alg\u00fan momento, Daniel tom\u00f3 mi mano y acarici\u00f3 mis dedos distra\u00eddamente.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfPuedo preguntarte algo sin que me respondas con otra pregunta?<\/p>\n<p>\u2014No prometo nada.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfTe gustar\u00eda volver a verme despu\u00e9s de este fin de semana?<\/p>\n<p>La pregunta me tom\u00f3 desprevenida.<\/p>\n<p>Hab\u00eda pasado buena parte de aquellos dos d\u00edas convenci\u00e9ndome de que no quer\u00eda expectativas. Sin embargo, escucharla no me produjo el miedo que hab\u00eda anticipado. Me hizo pensar que quiz\u00e1 la libertad no consist\u00eda en evitar cualquier posibilidad de apego, sino en elegir sin sentirse obligada por el resultado.<\/p>\n<p>\u2014S\u00ed \u2014respond\u00ed\u2014. Me gustar\u00eda.<\/p>\n<p>Daniel sonri\u00f3, pero no intent\u00f3 convertir mi respuesta en una promesa.<\/p>\n<p>\u2014Entonces podemos empezar por el desayuno de ma\u00f1ana.<\/p>\n<p>\u2014A las nueve.<\/p>\n<p>\u2014A las nueve.<\/p>\n<p>Nos besamos junto a la puerta antes de despedirnos. Fue un beso tranquilo, sin la urgencia de demostrar nada, pero cuando Daniel se apart\u00f3 sent\u00ed que me habr\u00eda gustado prolongarlo un poco m\u00e1s.<\/p>\n<p>\u2014Buenas noches \u2014dijo.<\/p>\n<p>\u2014Buenas noches, Daniel.<\/p>\n<p>Esper\u00e9 hasta que lleg\u00f3 a su habitaci\u00f3n antes de cerrar la puerta.<\/p>\n<p>Me qued\u00e9 unos segundos en medio de la habitaci\u00f3n, escuchando el silencio. La cama segu\u00eda perfectamente hecha. Las cortinas continuaban abiertas y el libro descansaba sobre el escritorio. Todo parec\u00eda exactamente igual que antes de que Daniel entrara. Sin embargo, yo ya no era la misma mujer que hab\u00eda llegado al hotel el viernes por la noche.<\/p>\n<p>No porque un desconocido me hubiera cambiado la vida en unas horas. No era tan ingenua como para confundir una noche agradable con una promesa de felicidad.<\/p>\n<p>Hab\u00eda algo m\u00e1s sencillo y, al mismo tiempo, m\u00e1s importante. Me hab\u00eda permitido desear algo sin sentir que ten\u00eda que justificarlo.<\/p>\n<p>Me hab\u00eda permitido decir que s\u00ed porque quer\u00eda, no porque alguien insistiera. Y hab\u00eda descubierto que pod\u00eda mostrar una parte de m\u00ed sin tener que entregarlo todo.<\/p>\n<p>Me quit\u00e9 los zapatos, apagu\u00e9 las l\u00e1mparas y me met\u00ed en la cama. Antes de cerrar los ojos, escuch\u00e9 una puerta cerrarse al otro lado del pasillo. Sonre\u00ed en la oscuridad. Ma\u00f1ana volver\u00eda a verlo. Tendr\u00edamos que hablar de libros, de desayunos y de todas aquellas cosas peque\u00f1as que, sin que uno se d\u00e9 cuenta, empiezan a importar.<\/p>\n<p>Pero aquella noche me qued\u00e9 con una certeza.<\/p>\n<p>A veces, lo que cambia una historia no es una gran decisi\u00f3n ni un encuentro extraordinario. A veces, basta una puerta.<\/p>\n<p>Una pregunta.<\/p>\n<p>Y el valor de dejarla abierta.<\/p>\n<p>A las nueve en punto baj\u00e9 al restaurante del hotel. Daniel ya estaba sentado junto a una ventana, con dos tazas de caf\u00e9 sobre la mesa. Al verme, levant\u00f3 una mano para saludarme.<\/p>\n<p>\u2014Empiezo a pensar que eres puntual por naturaleza \u2014dijo cuando me sent\u00e9.<\/p>\n<p>\u2014Y yo empiezo a pensar que haces demasiadas observaciones.<\/p>\n<p>\u2014Es una de mis virtudes.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfEst\u00e1s seguro de que no es uno de tus defectos?<\/p>\n<p>Se rio y me acerc\u00f3 una taza. Desayunamos sin prisa. Hablamos de nuestros planes para el d\u00eda, de los lugares que todav\u00eda quer\u00eda visitar y de la novela que le hab\u00eda prestado. Daniel prometi\u00f3 devolverla antes de marcharse, aunque ambos sab\u00edamos que no necesitaba una excusa para volver a verme. En alg\u00fan momento, mientras untaba una tostada, me sorprend\u00ed observ\u00e1ndolo.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9 pasa? \u2014pregunt\u00f3.<\/p>\n<p>\u2014Nada. Solo estaba pensando que esto es bastante agradable.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfEl caf\u00e9?<\/p>\n<p>\u2014El caf\u00e9 tambi\u00e9n.<\/p>\n<p>Sonri\u00f3. No nos hicimos promesas sobre el futuro. No hablamos de destinos ni de relaciones perfectas. Nos limitamos a intercambiar n\u00fameros de tel\u00e9fono y a acordar que, cuando terminara el fin de semana, intentar\u00edamos encontrar otra ocasi\u00f3n para vernos.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1 no funcionara.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1 descubri\u00e9ramos que nuestra conexi\u00f3n pertenec\u00eda \u00fanicamente a aquel hotel, a aquellas conversaciones nocturnas y a la libertad extra\u00f1a de estar lejos de nuestras vidas habituales. Pero no quer\u00eda decidirlo antes de tiempo. Cuando terminamos de desayunar, Daniel me acompa\u00f1\u00f3 hasta el vest\u00edbulo. Afuera, la ciudad segu\u00eda con su ritmo habitual, ajena a lo que hab\u00eda ocurrido entre dos desconocidos en la cuarta planta.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfA qu\u00e9 hora te marchas? \u2014pregunt\u00f3.<\/p>\n<p>\u2014Ma\u00f1ana por la ma\u00f1ana.<\/p>\n<p>\u2014Entonces todav\u00eda tenemos tiempo para terminar esa conversaci\u00f3n sobre libros.<\/p>\n<p>\u2014Cre\u00eda que ya hab\u00edamos terminado.<\/p>\n<p>\u2014Eso ser\u00eda una l\u00e1stima.<\/p>\n<p>Lo mir\u00e9 y sonre\u00ed.<\/p>\n<p>\u2014Tendr\u00e1s que encontrar una pregunta mejor.<\/p>\n<p>Daniel se inclin\u00f3 y me bes\u00f3 suavemente. Esta vez no necesit\u00e9 preguntarme qu\u00e9 significaba aquel gesto. No significaba para siempre, ni siquiera significaba necesariamente el comienzo de una relaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Significaba que ambos quer\u00edamos volver a vernos.<\/p>\n<p>Y, por ahora, era suficiente. La \u00faltima noche lleg\u00f3 m\u00e1s r\u00e1pido de lo que esperaba. Despu\u00e9s de pasar el d\u00eda recorriendo la ciudad, regres\u00e9 al hotel con una mezcla de satisfacci\u00f3n y melancol\u00eda. Hab\u00eda disfrutado de la soledad que tanto necesitaba, pero ahora me descubr\u00eda deseando que las horas transcurrieran un poco m\u00e1s despacio. Daniel y yo cenamos juntos en el restaurante del hotel. Hablamos de nuestras vidas, de las decisiones aplazadas y de las cosas que hab\u00edamos aprendido demasiado tarde. Por momentos, la conversaci\u00f3n se volvi\u00f3 tan natural que olvid\u00e9 que apenas nos conoc\u00edamos desde hac\u00eda unos d\u00edas. Al despedirnos, subimos juntos al cuarto piso.<\/p>\n<p>Nos detuvimos frente a la habitaci\u00f3n 417.<\/p>\n<p>\u2014Me alegro de haberte conocido \u2014dijo Daniel.<\/p>\n<p>\u2014Yo tambi\u00e9n.<\/p>\n<p>Me bes\u00f3, y durante unos segundos permanecimos abrazados en el pasillo, sin necesidad de decir nada m\u00e1s. Despu\u00e9s se apart\u00f3.<\/p>\n<p>\u2014Escr\u00edbeme cuando llegues a casa.<\/p>\n<p>\u2014Lo har\u00e9.<\/p>\n<p>Esta vez no me qued\u00e9 esperando junto a la puerta. Termin\u00e9 de preparar mi maleta. Hab\u00eda llegado al hotel buscando un fin de semana a solas y me marchar\u00eda con algo inesperado: el recuerdo de una conversaci\u00f3n, un beso y la certeza de haber elegido por m\u00ed misma.<\/p>\n<p>\u2014Freyja Bellmont<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_67812\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"67812\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" =0 title=\"\"><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 12<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Nos quedamos cerca de la ventana, alternando los besos con conversaciones interrumpidas y silencios que ya no necesitaban explicaciones. Afuera, las luces de la ciudad parec\u00edan peque\u00f1as estrellas atrapadas entre los edificios. Dentro, el tiempo hab\u00eda perdido aquella urgencia que siempre me acompa\u00f1aba. En un momento dado, apoy\u00e9 la cabeza contra su pecho. \u00c9l me rode\u00f3 con los brazos y<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_67812\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"67812\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" border=0 \/><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"author":33745,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[7],"tags":[],"class_list":["post-67812","post","type-post","status-publish","format-standard","category-erotismo-y-amor"],"a3_pvc":{"activated":true,"total_views":290,"today_views":290},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/67812","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/33745"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=67812"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/67812\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":67814,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/67812\/revisions\/67814"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=67812"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=67812"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=67812"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}