{"id":67851,"date":"2026-10-28T15:33:39","date_gmt":"2026-10-28T14:33:39","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/?p=67851"},"modified":"2026-10-28T15:18:58","modified_gmt":"2026-10-28T14:18:58","slug":"infiel-con-un-viejo-amigo-de-su-esposo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/infiel-con-un-viejo-amigo-de-su-esposo\/","title":{"rendered":"Infiel con un viejo amigo de su esposo"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"67851\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">4<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 10<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Mario hab\u00eda insistido toda la semana con esa pinche carne asada. &#8220;Es solo para convivir, mi amor, son los del trabajo, unos tragos, unos taquitos&#8221;, le hab\u00eda dicho mientras ella se pintaba los labios frente al espejo. Sof\u00eda ya se hab\u00eda cansado de discutir. Al final, como siempre, la casa terminaba siendo suya: la limpieza, la comida, la sonrisa de anfitriona, y \u00e9l con una cerveza en la mano haci\u00e9ndose el importante.<\/p>\n<p>As\u00ed que decidi\u00f3 que, al menos iba a verse espectacular. Se puso un vestido de tirantes, corto, color rojo, ajustado al cuerpo, con un escote que dejaba a la vista ese par de tetas que todav\u00eda le levantaban miradas en la calle aunque ya tuviera treinta y cuatro. Se calz\u00f3 unas sandalias de tac\u00f3n alto que le hac\u00edan las piernas infinitas y se solt\u00f3 el pelo oscuro sobre los hombros. Se mir\u00f3 en el espejo y sonri\u00f3. Estaba buena, y lo sab\u00eda.<\/p>\n<p>Los invitados empezaron a llegar como a las dos de la tarde. Poco a poco el patio se fue llenando de risas, de m\u00fasica norte\u00f1a, del humo del carb\u00f3n y de las carcajadas de borrachos. Estaban los del equipo: el flaco Beto y su esposa Karla, la gordita Lupita y su marido el Chilango, el joven Kevin que hab\u00eda ido solo porque estaba reci\u00e9n separado. Todos la saludaban, todos le dec\u00edan lo mismo: &#8220;Sof\u00ed, est\u00e1s guap\u00edsima&#8221;, &#8220;ay, mira nada m\u00e1s c\u00f3mo te ves&#8221;, &#8220;Mario, cuida a esta mujer que te la van a robar&#8221;. Las mujeres, con un poquito de envidia bien disimulada, le tocaban el vestido y le preguntaban d\u00f3nde lo hab\u00eda comprado. Sof\u00eda sonre\u00eda y repart\u00eda la comida, y con cada paso se mov\u00eda con esa gracia que hac\u00eda que m\u00e1s de uno dejara de masticar. Y luego lleg\u00f3 Ramiro.<\/p>\n<p>Ramiro era uno de los amigos m\u00e1s viejos de Mario. Ten\u00eda cincuenta y ocho a\u00f1os, barriga de cervecero que le colgaba sobre el cintur\u00f3n, cara redonda y sudorosa, bigote ralo y unos ojos peque\u00f1os y brillantes que no paraban quietos. Feo no era la palabra exacta; era m\u00e1s bien desagradable a la vista. Y ven\u00eda con su esposa, la pobre Marta, una mujer callada, flaca, de cara cansada, que llevaba veinte a\u00f1os aguant\u00e1ndole los desplantes.<\/p>\n<p>Sof\u00eda los salud\u00f3 con la cortes\u00eda de siempre, un beso en la mejilla a Marta y un apret\u00f3n de manos a Ramiro. Y en ese apret\u00f3n not\u00f3 algo. La mano del viejo era grande, h\u00fameda, y la sostuvo un segundo de m\u00e1s mientras la miraba de arriba abajo sin disimulo, deteni\u00e9ndose en el escote, luego en las piernas, luego otra vez en el escote.<\/p>\n<p>\u2014Qu\u00e9 guapa est\u00e1 la esposa de mi amigo, es un gusto\u2014dijo \u00e9l, con una voz ronca\u2014.<\/p>\n<p>\u2014Ay, gracias \u2014respondi\u00f3 ella, y se fue a atender a los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>Al principio no pas\u00f3 nada. Ramiro se sent\u00f3 en una silla de pl\u00e1stico cerca de la parrilla, con su cerveza en la mano, y desde ah\u00ed la observaba. Cada vez que Sof\u00eda se agachaba a servir los platos, cada vez que se estiraba a alcanzar los vasos en la mesa alta, cada vez que cruzaba las piernas, esos ojitos brillantes la segu\u00edan. Y ella lo empez\u00f3 a notar. Notaba c\u00f3mo el viejo se acomodaba en la silla, c\u00f3mo se pasaba la lengua por el bigote, c\u00f3mo se le quedaba viendo las nalgas cuando se daba la vuelta.<\/p>\n<p>Era un coqueteo t\u00edmido, silencioso. Ella serv\u00eda la carne y \u00e9l le dec\u00eda &#8220;gracias, preciosa&#8221;. Ella le rellenaba el vaso y \u00e9l le rozaba los dedos. Cosas peque\u00f1as, de esas que se pueden echar a la basura o guardar. Pero Sof\u00eda las guard\u00f3.<\/p>\n<p>A las cuatro de la tarde, Mario se fue con Beto y el Chilango a la tienda por m\u00e1s hielo y m\u00e1s cerveza. Kevin se puso a jugar con el perro en el patio. Karla y Lupita se sentaron a platicar de sus cosas. Y Sof\u00eda qued\u00f3 de pronto m\u00e1s cerca de Ramiro de lo que esperaba, porque Marta se hab\u00eda metido a la cocina a ayudarle con la salsa.<\/p>\n<p>El viejo aprovech\u00f3.<\/p>\n<p>\u2014Oye, Sof\u00ed \u2014dijo, levant\u00e1ndose y acerc\u00e1ndose\u2014, \u00bfnecesitas ayuda con algo?<\/p>\n<p>\u2014No, gracias, ya casi\u2026<\/p>\n<p>\u2014D\u00e9jame aunque sea cargar esto.<\/p>\n<p>Y al estirar el brazo para tomar una charola, pas\u00f3 por detr\u00e1s de ella, muy cerca, y le roz\u00f3 la cintura con la barriga. Fue un roce breve, pero ella sinti\u00f3 el calor del cuerpo del viejo, ese olor a colonia barata y a sudor limpio, y por primera vez se le puso la piel de gallina.<\/p>\n<p>\u2014Perd\u00f3n \u2014murmur\u00f3 \u00e9l.<\/p>\n<p>\u2014No, no pasa nada \u2014dijo ella, y le sonri\u00f3.<\/p>\n<p>Y esa sonrisa \u00e9l lo vio como una invitaci\u00f3n. Ramiro se anim\u00f3. Empez\u00f3 a platicarle de su trabajo, de sus cosas, con esa labia que tienen los viejos cuando se proponen conquistar. Le contaba chistes, la hac\u00eda re\u00edr, le dec\u00eda cosas como &#8220;es que t\u00fa no pareces de treinta y cuatro, pareces de veinticinco&#8221; y &#8220;Mario s\u00ed que se sac\u00f3 la loter\u00eda contigo&#8221;. Y Sof\u00eda, que llevaba a\u00f1os casada y a\u00f1os de que ning\u00fan hombre le dijera esas cosas con intenci\u00f3n, empez\u00f3 a coquetear de vuelta.<\/p>\n<p>Primero fue suave. Una risa de m\u00e1s cuando \u00e9l dec\u00eda algo gracioso. Una mano en el brazo cuando le contaba algo. Un &#8220;ay, Ramiro, exageras&#8221; que no era un rechazo sino un permiso.<\/p>\n<p>\u2014Es que mira \u2014le dijo \u00e9l, ya con tres cervezas encima\u2014, cuando t\u00fa entras a un cuarto, todos voltean. Todos. Hasta los viejos como yo.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfComo t\u00fa? \u2014se burl\u00f3 ella\u2014.<\/p>\n<p>\u2014Viejo, gordo y feo \u2014dijo \u00e9l, y se dio una palmada en la panza\u2014. Pero con buen ojo. Y ese vestido, Sof\u00ed\u2026 ese vestido es un pecado.<\/p>\n<p>Sof\u00eda sinti\u00f3 c\u00f3mo le sub\u00eda el calor a las mejillas. Se pas\u00f3 la mano por el pelo, se acomod\u00f3 el tirante del vestido, y ese gesto \u2014tan simple\u2014 hizo que Ramiro se quedara mirando el escote como un ni\u00f1o frente a un pastel.<\/p>\n<p>Ella ya lo ten\u00eda caliente. Y lo sab\u00eda. Y le gustaba.<\/p>\n<p>Conforme pasaba la tarde, los coqueteos se subieron de nivel. Ramiro se hab\u00eda ido soltando, y Sof\u00eda tambi\u00e9n. Ya no era solo la mano en el brazo: ahora ella le tocaba la espalda cuando pasaba detr\u00e1s de \u00e9l, se inclinaba m\u00e1s de lo necesario al servirle, dejando que \u00e9l mirara hacia abajo del escote. Y \u00e9l, animado por el alcohol y por la respuesta, se atrev\u00eda m\u00e1s.<\/p>\n<p>\u2014Si yo tuviera veinte a\u00f1os menos \u2014le dijo en un momento, cuando los dos quedaron solos junto a la mesa de las bebidas.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfY qu\u00e9 har\u00edas? \u2014pregunt\u00f3 ella, con una sonrisa torcida.<\/p>\n<p>\u2014Te robar\u00eda \u2014dijo \u00e9l, mir\u00e1ndola fijo.<\/p>\n<p>Y ah\u00ed, en ese instante, Sof\u00eda sinti\u00f3 el clic. Se dio cuenta de que aquel viejo, gordo y feo, la deseaba. De que llevaba toda la tarde dese\u00e1ndola. De que le temblaban un poco las manos cuando le hablaba. Y le pareci\u00f3 de pronto lo m\u00e1s halagador del mundo: que un hombre que no ten\u00eda ninguna obligaci\u00f3n de mirarla la mirara as\u00ed, como si fuera la \u00fanica mujer del patio.<\/p>\n<p>As\u00ed que decidi\u00f3 jugar.<\/p>\n<p>Empez\u00f3 a insinuarse de verdad. Cuando Ramiro fue al ba\u00f1o, ella aprovech\u00f3 para pasar por el pasillo justo cuando \u00e9l sal\u00eda, y le roz\u00f3 todo el cuerpo al pasar. &#8220;Uy, perd\u00f3n&#8221;, dijo, y no se movi\u00f3 tan r\u00e1pido como deb\u00eda. Cuando \u00e9l se sent\u00f3 otra vez, ella se sent\u00f3 a su lado \u2014no enfrente, a su lado\u2014 y le dej\u00f3 el muslo casi pegado al suyo. Cuando le hablaba, le tocaba la rodilla para enfatizar. Cuando se re\u00eda, se inclinaba hacia \u00e9l y le dejaba el escote ah\u00ed, a cent\u00edmetros de la cara.<\/p>\n<p>Ramiro ya no sab\u00eda ni qu\u00e9 decir. Ten\u00eda las orejas rojas. Y en un descuido, cuando ella se levant\u00f3 a buscar m\u00e1s limones, le puso la mano en la cintura para &#8220;dejarla pasar&#8221;, y esa mano se qued\u00f3 un segundo de m\u00e1s, bajando apenas hacia la cadera.<\/p>\n<p>Sof\u00eda se volte\u00f3.<\/p>\n<p>\u2014Qu\u00e9 manos tienes, Ramiro \u2014dijo.<\/p>\n<p>\u2014Qu\u00e9 cintura tienes t\u00fa \u2014contest\u00f3 \u00e9l.<\/p>\n<p>Y los dos se rieron, pero la risa ten\u00eda otra cosa debajo.<\/p>\n<p>Marta, desde la cocina, no se daba cuenta de nada. Karla s\u00ed. Karla le dijo a Lupita, en voz baja: &#8220;Mira nom\u00e1s a Sof\u00ed con el viejo, ya lo tiene babeando&#8221;. Y Lupita se rio y dijo: &#8220;Es que est\u00e1 buen\u00edsima la desgraciada, qui\u00e9n no&#8221;.<\/p>\n<p>Como a las siete, Mario y los dem\u00e1s regresaron con el hielo y lo dem\u00e1s que se necesitaba. Sof\u00eda tuvo que volver a su papel de anfitriona, a servir, a sonre\u00edr a todos, a sentarse junto a su esposo. Pero cada vez que pod\u00eda, buscaba los ojos de Ramiro al otro lado del patio. Y \u00e9l la buscaba a ella. Era un juego silencioso, de miradas que duraban un segundo de m\u00e1s, de sonrisitas c\u00f3mplices que nadie m\u00e1s notaba.<\/p>\n<p>La cosa se puso buena cuando empez\u00f3 a oscurecer y la gente se fue acomodando en el patio con las luces de la serie. Sof\u00eda puso m\u00fasica m\u00e1s suave, y alguien sugiri\u00f3 bailar. Mario, que ya estaba bastante borracho, se puso a bailar con Karla. Marta se sent\u00f3 porque le dol\u00edan los pies. Y Ramiro, &#8220;por no quedarse solo&#8221;, le tendi\u00f3 la mano a Sof\u00ed.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfBailas? \u2014le dijo.<\/p>\n<p>Sof\u00ed se levant\u00f3 y la tom\u00f3 de la cintura. Y ah\u00ed, pegados, con la m\u00fasica lenta, fue otra cosa. \u00c9l la ten\u00eda cerca, muy cerca, y por primera vez ella sinti\u00f3 su aliento en el cuello, su panza contra su vientre, sus manos grandes en su cintura y bajando, poquito, hasta la parte alta de las nalgas. Bailaba mal, el pobre, pis\u00e1ndola a cada rato, pero ten\u00eda algo. Algo que Sof\u00eda no hab\u00eda sentido en mucho tiempo con Mario.<\/p>\n<p>\u2014Est\u00e1s temblando \u2014le susurr\u00f3 \u00e9l al o\u00eddo.<\/p>\n<p>\u2014Es el fr\u00edo \u2014minti\u00f3 ella.<\/p>\n<p>\u2014No hace fr\u00edo.<\/p>\n<p>Sof\u00eda levant\u00f3 la cara y lo mir\u00f3. Estaban a un palmo. Y en ese momento, con las luces bajas y la m\u00fasica y el alcohol, a ella le dieron ganas de besarlo. Pero no lo bes\u00f3. Solo se mordi\u00f3 el labio y se separ\u00f3 cuando termin\u00f3 la canci\u00f3n, dej\u00e1ndolo plantado con las manos en el aire.<\/p>\n<p>\u2014Gracias por el baile \u2014dijo, y se fue a servir m\u00e1s.<\/p>\n<p>Ramiro se qued\u00f3 parado, mir\u00e1ndola irse, y se pas\u00f3 la mano por la cara. Estaba perdido. Y ella, con cada paso, sab\u00eda perfectamente lo que le estaba dejando: las ganas.<\/p>\n<p>A las diez, la fiesta empez\u00f3 a desinflarse. Beto y Karla se fueron. El Chilango y Lupita tambi\u00e9n, medio borrachos. Kevin se qued\u00f3 un rato m\u00e1s, hasta que tambi\u00e9n agarr\u00f3 su camioneta y se larg\u00f3. Quedaron solo Ramiro y su esposa, que viv\u00edan lejos y a los que Mario, generoso, hab\u00eda invitado a quedarse &#8220;a dormir si se les hac\u00eda tarde&#8221;.<\/p>\n<p>Y ah\u00ed empez\u00f3 lo bueno.<\/p>\n<p>Mario, ya bastante pedo, dijo que iba a poner el partido en la tele de la sala. Marta se acost\u00f3 en el sill\u00f3n con una cobija, porque el calor y la cerveza la ten\u00edan muerta de sue\u00f1o. Y Sof\u00eda dijo que iba a &#8220;recoger un poco la cocina&#8221;. Ramiro dijo que iba a &#8220;ayudarle&#8221;.<\/p>\n<p>Y los dos se metieron a la cocina.<\/p>\n<p>Apenas cruzaron la puerta, la cosa cambi\u00f3. Ya no hab\u00eda p\u00fablico. Ya no hab\u00eda disimulo. Sof\u00eda cerr\u00f3 la puerta corrediza que separaba la cocina de la sala \u2014&#8221;para que no entre el humo del carb\u00f3n&#8221;, dijo, aunque nadie se lo crey\u00f3\u2014 y se volte\u00f3 a verlo.<\/p>\n<p>\u2014Bueno \u2014dijo\u2014. Aqu\u00ed solos.<\/p>\n<p>\u2014Solos \u2014repiti\u00f3 \u00e9l.<\/p>\n<p>Y se acerc\u00f3. La tom\u00f3 de la cintura, ahora s\u00ed, sin disimulo, y la jal\u00f3 hacia \u00e9l. Sof\u00eda no se resisti\u00f3. Se dej\u00f3 pegar, sinti\u00f3 la barriga del viejo contra su vientre, las manos grandes subiendo por su espalda, y levant\u00f3 la cara.<\/p>\n<p>\u2014Ramiro \u2014dijo.<\/p>\n<p>\u2014Sof\u00ed.<\/p>\n<p>Y se besaron.<\/p>\n<p>Fue un beso de hambre contenida. El viejo besaba bien, mejor de lo que ella esperaba, con lengua, con ganas, como si llevara toda la tarde aguant\u00e1ndose. Le agarr\u00f3 las nalgas con las dos manos, se las apret\u00f3, y Sof\u00eda solt\u00f3 un gemidito que se le escap\u00f3 de las tripas. \u00c9l le pas\u00f3 la boca por el cuello, por la clav\u00edcula, y lleg\u00f3 al escote, y ah\u00ed se detuvo, respirando fuerte.<\/p>\n<p>\u2014Estas tetas \u2014murmur\u00f3\u2014. Me han tenido loco toda la tarde.<\/p>\n<p>\u2014Pues son tuyas \u2014dijo ella\u2014. Ahorita.<\/p>\n<p>Y se baj\u00f3 el tirante. Y luego el otro. Y el vestido le qued\u00f3 a la cintura, con las tetas de fuera, y el viejo se qued\u00f3 vi\u00e9ndola como si hubiera ganado la loter\u00eda.<\/p>\n<p>\u2014Hijo de tu madre \u2014dijo\u2014. Qu\u00e9 buenas est\u00e1s.<\/p>\n<p>Y se le ech\u00f3 encima, chup\u00e1ndole los pezones como un desesperado, y Sof\u00eda se agarr\u00f3 del filo de la mesa para no caerse. Le agarr\u00f3 la cabeza, le pas\u00f3 los dedos por el pelo ralo, y le dec\u00eda bajito &#8220;ay, s\u00ed, as\u00ed, no pares&#8221;. El viejo le chupaba, le mord\u00eda, y con una mano le bajaba el vestido hasta los tobillos, y con la otra le agarraba el culo.<\/p>\n<p>\u2014Ven \u2014dijo ella, jal\u00e1ndolo de la camisa\u2014. Ven.<\/p>\n<p>Y \u00e9l la levant\u00f3 como pudo \u2014era viejo y gordo, pero ten\u00eda fuerza de cargador\u2014 y la sent\u00f3 en el filo de la barra de la cocina, con las piernas abiertas, y se puso entre ellas. Y ah\u00ed, parado, con el pantal\u00f3n ya inc\u00f3modo de la erecci\u00f3n, se le fue encima otra vez.<\/p>\n<p>\u2014Est\u00e1s bien mojada \u2014dijo \u00e9l, meti\u00e9ndole la mano .<\/p>\n<p>\u2014C\u00e1llate \u2014dijo ella\u2014 y m\u00e9temela.<\/p>\n<p>En la sala, a cinco metros, Mario ve\u00eda el partido con una cerveza en la mano. Y Marta dorm\u00eda en el sill\u00f3n con la boca abierta. Ninguno de los dos ten\u00eda la menor idea de lo que estaba pasando en la cocina.<\/p>\n<p>Sof\u00eda se baj\u00f3 de la barra, le baj\u00f3 el z\u00edper a Ramiro y le sac\u00f3 la verga que estaba dura y era gruesa, y a ella se le hizo agua la boca. Se agach\u00f3 y se la meti\u00f3 a la boca, y el viejo solt\u00f3 un &#8220;aaaay, Sof\u00ed&#8221; que casi se oye en toda la casa. Le chup\u00f3 la cabeza, le pas\u00f3 la lengua por el tronco, se la meti\u00f3 hasta el fondo hasta que le dieron arcadas, y \u00e9l le agarr\u00f3 la cabeza con las dos manos y le mov\u00eda la cadera despacito, gimiendo como un perro.<\/p>\n<p>\u2014No, ya \u2014dijo \u00e9l\u2014, ya, que me vengo.<\/p>\n<p>\u2014Pues vente \u2014dijo ella, levant\u00e1ndose\u2014. Pero no adentro. Ahorita.<\/p>\n<p>Ramiro la volvi\u00f3 a sentar en la barra, le baj\u00f3 la tanga y se la sac\u00f3 por los tobillos. Le abri\u00f3 las piernas, se mir\u00f3 la verga, la acomod\u00f3, y la penetr\u00f3 de un solo golpe.<\/p>\n<p>Sof\u00eda tuvo que taparse la boca con la mano. Entr\u00f3 hasta el fondo, la llen\u00f3 completa, y por un segundo los dos se quedaron quietos, respirando, mir\u00e1ndose, con la boca abierta.<\/p>\n<p>\u2014Hijo de puta \u2014susurr\u00f3 ella\u2014. Qu\u00e9 rico.<\/p>\n<p>Y el viejo empez\u00f3 a moverse. Primero despacio, saliendo casi hasta la punta y volviendo a entrar hasta el fondo, y cada embestida le sacaba un gemido que Sof\u00eda trataba de ahogar con la mano. Le agarr\u00f3 las nalgas, le jal\u00f3 las caderas para pegarle m\u00e1s, y le embest\u00eda con esa fuerza de hombre grande, de hombre que lleva a\u00f1os esperando.<\/p>\n<p>\u2014As\u00ed, papi \u2014le dec\u00eda ella al o\u00eddo\u2014. As\u00ed, m\u00e1s fuerte.<\/p>\n<p>\u2014Qu\u00e9 rica est\u00e1s \u2014jadeaba \u00e9l\u2014. Qu\u00e9 rica, cabr\u00f3n.<\/p>\n<p>\u2014M\u00e1s fuerte, m\u00e1s fuerte, no te aguantes.<\/p>\n<p>El viejo la agarr\u00f3 del pelo, se lo jal\u00f3 un poquito, y le empez\u00f3 a dar duro, fuerte, de verdad, con la barra crujiendo y las cosas de la cocina temblando. Sof\u00eda ya no se aguantaba; se mord\u00eda el labio, cerraba los ojos, y sent\u00eda que el orgasmo le sub\u00eda desde las rodillas. Le pas\u00f3 las u\u00f1as por la espalda, le clav\u00f3 los talones en los ri\u00f1ones, y le dijo &#8220;no pares, no pares, no pares&#8221;.<\/p>\n<p>Y en la sala, Mario le subi\u00f3 el volumen a la tele porque no quer\u00eda perderse el gol.<\/p>\n<p>Ramiro la sac\u00f3 de la barra y la volte\u00f3. La puso de espaldas, inclinada sobre la mesa, le escupi\u00f3 el ano y poco a poco fue introduciendo su verga, cuando la tuvo hasta adentro y dejando un momento para que ella se acoplar\u00e1 as\u00ed, sin verle la cara, con la mano en su nuca y la otra en su cadera, le dio como un animal. La mesa se mov\u00eda, los platos saltaban, y Sof\u00eda ten\u00eda la cara pegada al mantel y gem\u00eda sin disimulo ya, sin importarle nada.<\/p>\n<p>\u2014Est\u00e1s bien apretada \u2014dijo \u00e9l\u2014. Qu\u00e9 rico aprietas.<\/p>\n<p>\u2014Es que me la tienes bien dura \u2014contest\u00f3 ella\u2014. No sab\u00eda que un viejo como t\u00fa\u2026<\/p>\n<p>\u2014\u00bfC\u00f3mo t\u00fa? \u2014la interrumpi\u00f3 \u00e9l, d\u00e1ndole m\u00e1s fuerte.<\/p>\n<p>\u2014No sab\u00eda que un viejo como t\u00fa la tuviera tan buena.<\/p>\n<p>Y \u00e9l se rio y le dio una nalgada. Y otra. Y Sof\u00eda grit\u00f3 un poquito y luego se rio tambi\u00e9n, y luego los dos se callaron porque Marta se movi\u00f3 en el sill\u00f3n.<\/p>\n<p>Esperaron. Silencio. La respiraci\u00f3n de Marta se oy\u00f3 de nuevo, lenta, dormida.<\/p>\n<p>\u2014Sigue \u2014susurr\u00f3 Sof\u00eda\u2014. Sigue, pero despacio.<\/p>\n<p>Y \u00e9l sigui\u00f3 despacio, profundo, largo, con la panza pegada a sus nalgas, susurr\u00e1ndole cosas al o\u00eddo: que estaba buen\u00edsima, que se la quer\u00eda comer toda, que por qu\u00e9 no la hab\u00eda conocido antes. Sof\u00eda cerr\u00f3 los ojos y se dej\u00f3 llevar. Nunca se hab\u00eda sentido tan deseada, tan deseable. Se sent\u00eda como una diosa, doblada sobre su propia mesa, con un viejo gordo y feo meti\u00e9ndole la verga como si fuera la \u00faltima vez de su vida.<\/p>\n<p>\u2014Ya voy \u2014dijo \u00e9l\u2014. Ya voy, ya voy.<\/p>\n<p>\u2014Ven \u2014dijo ella\u2014. Vente, pero s\u00e1cala.<\/p>\n<p>Y \u00e9l se la sac\u00f3, se la empez\u00f3 a sobar con la mano, y Sof\u00eda se dio la vuelta, se agach\u00f3, y le abri\u00f3 la boca. El viejo se vino con un gemido ronco, largo, y le llen\u00f3 la boca, y ella lo recibi\u00f3 todo, y se lo trag\u00f3, y se limpi\u00f3 el labio con el pulgar mientras lo miraba desde abajo.<\/p>\n<p>\u2014Ay, Sof\u00ed \u2014dijo \u00e9l, sin aliento\u2014. Ay, Sof\u00ed.<\/p>\n<p>Ella se levant\u00f3, se arregl\u00f3 el vestido, se acomod\u00f3 las tetas y se pas\u00f3 los dedos por el pelo. \u00c9l se subi\u00f3 el pantal\u00f3n como pudo. Los dos estaban colorados, sudados, y con esa cara de quien acaba de hacer una travesura.<\/p>\n<p>Y en ese momento, desde la sala, Mario grit\u00f3:<\/p>\n<p>\u2014\u00bfSof\u00ed, ya vas a venir o qu\u00e9?<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Ya voy, mi amor! \u2014contest\u00f3 ella, con una voz que le sali\u00f3 m\u00e1s o menos firme.<\/p>\n<p>Ramiro se rio por lo bajo. Sof\u00eda le dio un codazo y le puso un dedo en los labios.<\/p>\n<p>\u2014Ni una palabra \u2014dijo.<\/p>\n<p>\u2014Ni una \u2014prometi\u00f3 \u00e9l.<\/p>\n<p>Y abrieron la puerta corrediza, y salieron los dos a la sala, con las caras m\u00e1s inocentes del mundo, a sentarse como si nada junto a Mario que ve\u00eda el partido y junto a Marta que dorm\u00eda tranquila en el sill\u00f3n, sin saber que a cinco metros de ellos acababa de pasar todo.<\/p>\n<p>Mario se acomod\u00f3 y le pas\u00f3 el brazo por encima a Sof\u00eda.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfYa terminaste? \u2014pregunt\u00f3, sin mirarla.<\/p>\n<p>\u2014Ya \u2014dijo ella, y le dio un beso en la mejilla.<\/p>\n<p>Y Ramiro, desde su sill\u00f3n, con la cerveza en la mano y una sonrisa que no se le pod\u00eda quitar, la mir\u00f3 por encima del vaso.<\/p>\n<p>Y ella le devolvi\u00f3 la mirada.<\/p>\n<p>Y los dos supieron que eso no hab\u00eda terminado ah\u00ed.<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_67851\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"67851\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" =0 title=\"\"><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 10<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Y \u00e9l sigui\u00f3 despacio, profundo, largo, con la panza pegada a sus nalgas, susurr\u00e1ndole cosas al o\u00eddo: que estaba buen\u00edsima, que se la quer\u00eda comer toda, que por qu\u00e9 no la hab\u00eda conocido antes. Sof\u00eda cerr\u00f3 los ojos y se dej\u00f3 llevar. Nunca se hab\u00eda sentido tan deseada, tan deseable. 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