{"id":67927,"date":"2026-11-08T00:00:51","date_gmt":"2026-11-07T23:00:51","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/?p=67927"},"modified":"2026-11-07T16:00:22","modified_gmt":"2026-11-07T15:00:22","slug":"el-despertar-de-las-formas-7-amanece-un-nuevo-dia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/el-despertar-de-las-formas-7-amanece-un-nuevo-dia\/","title":{"rendered":"El despertar de las formas (7): Amanece un nuevo d\u00eda"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"67927\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 11<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>El viernes amaneci\u00f3 con esa luz dorada que solo llega cuando el cuerpo ya sabe que algo grande est\u00e1 por ocurrir. Lenin despert\u00f3 antes que el resto de la Casa Volga, el coraz\u00f3n lati\u00e9ndole con una mezcla de ansiedad y euforia contenida. Sab\u00eda que, al terminar las clases, el disfraz de muchacho quedar\u00eda atr\u00e1s. El fin de semana comenzaba esa misma noche y, por primera vez, no ser\u00eda un robo de horas, sino un territorio completo para habitar.<\/p>\n<p>En el colegio las clases del viernes se dilu\u00edan siempre hacia las actividades extracurriculares. Mary y Lenin aprovecharon el horario libre para refugiarse en el sal\u00f3n de danza. La profesora hab\u00eda cedido el d\u00eda a los estudiantes; ella misma estaba en el escenario junto a los tramoyistas, midiendo telas, discutiendo ca\u00eddas de gasa y el peso de los telones para la gala de cierre de cursos de diciembre. Aprovechando la ausencia de miradas ajenas, la maestra \u2014que conoc\u00eda el secreto de Lenin y lo guardaba con una discreci\u00f3n f\u00e9rrea\u2014 lo llam\u00f3 al centro de la pista.<\/p>\n<p>\u2014Hoy perfeccionamos \u2014dijo, sin rodeos\u2014. Tu cuerpo ya no miente. Cada l\u00ednea, cada extensi\u00f3n, cada giro\u2026 eres una bailarina prodigio. Ese talento no puede quedarse en la penumbra.<\/p>\n<p>Lenin sinti\u00f3 el calor subirle al rostro. Los cumplidos lo llenaban de una verg\u00fcenza dulce, casi dolorosa. Ejecut\u00f3 las secuencias con una precisi\u00f3n que hac\u00eda que la profesora asintiera en silencio. Cuando termin\u00f3, ella se acerc\u00f3 y le tom\u00f3 el ment\u00f3n con suavidad.<\/p>\n<p>\u2014En diciembre necesito que est\u00e9s en el escenario. No como apoyo t\u00e9cnico. Como solista. El p\u00fablico merece verte.<\/p>\n<p>Lenin baj\u00f3 la mirada, el pecho apretado bajo la sudadera.<\/p>\n<p>\u2014No puedo \u2014susurr\u00f3\u2014. Si salgo a la luz\u2026 se acaba todo. No estoy lista para que el mundo sepa.<\/p>\n<p>La profesora no insisti\u00f3. Solo le apret\u00f3 el hombro y le dijo, con una sonrisa triste:<\/p>\n<p>\u2014El cuerpo ya eligi\u00f3. Solo falta que t\u00fa te atrevas.<\/p>\n<p>Las clases terminaron. Lenin recog\u00edan sus cosas cerca de la salida cuando Juli\u00e1n apareci\u00f3, como siempre, con esa sonrisa torcida que anunciaba humillaci\u00f3n. Se interpuso en el camino de Lenin, empuj\u00e1ndolo apenas con el hombro.<\/p>\n<p>\u2014Volga Cifuentes\u2026 qu\u00e9 raro verte tan callado hoy \u2014dijo, bajando la voz para que solo \u00e9l lo escuchara\u2014. Dime algo de tu prima. Esa Ninel. \u00bfD\u00f3nde vive? \u00bfVuelve pronto? No me digas que se te esfum\u00f3.<\/p>\n<p>Lenin sinti\u00f3 el est\u00f3mago cerrarse. Antes de que pudiera responder, Mary y Jos\u00e9 aparecieron desde el pasillo lateral. Jos\u00e9 se coloc\u00f3 delante de Juli\u00e1n con la misma firmeza con la que lo hab\u00eda enfrentado semanas atr\u00e1s.<\/p>\n<p>\u2014Ya basta \u2014dijo Jos\u00e9, la voz baja pero cortante\u2014. Al\u00e9jate.<\/p>\n<p>Juli\u00e1n levant\u00f3 las manos en gesto de inocencia fingida, pero sus ojos siguieron clavados en Lenin un segundo m\u00e1s, buscando informaci\u00f3n que no obtuvo. Se retir\u00f3 entre risas, dejando tras de s\u00ed el mismo rastro de amenaza. Mary tom\u00f3 el brazo de Lenin y le susurr\u00f3 al o\u00eddo:<\/p>\n<p>\u2014Ahora s\u00ed. La venganza tiene que venir de Ninel. \u00c9l ya est\u00e1 enganchado. Solo falta apretar el lazo.<\/p>\n<p>Se cambiaron en el ba\u00f1o del fondo del edificio de danza. Lenin volvi\u00f3 a ponerse la misma ropa del d\u00eda anterior: minifalda negra, medias, bralette, baby-doll, tocado. No ten\u00eda m\u00e1s prendas femeninas. Mary, en cambio, se puso un vestido ligero. Salieron del colegio juntas, el coraz\u00f3n de Lenin latiendo con fuerza ante la certeza de que, esta vez, no habr\u00eda regreso inmediato al uniforme.<\/p>\n<p>Fueron directo al centro comercial. Compraron con prisa y precisi\u00f3n: dos vestidos cortos \u2014uno negro de escote barco y otro verde esmeralda ce\u00f1ido\u2014, un par de zapatillas de tac\u00f3n bajo, un estuche completo de maquillaje, un juego nuevo de lencer\u00eda de sat\u00e9n y encaje, y una diadema con extensiones de cabello que alargaban la melena hasta la mitad de la espalda. La bolsa de papel negro creci\u00f3. Mary pag\u00f3 en efectivo. En menos de una hora estaban de regreso en la casa de Mary, donde los padres ya hab\u00edan salido de viaje y Jos\u00e9 hab\u00eda avisado que no volver\u00eda hasta el domingo.<\/p>\n<p>El ritual comenz\u00f3 apenas cerraron la puerta de la habitaci\u00f3n de hu\u00e9spedes. Ninel se desnud\u00f3 frente al espejo de cuerpo entero. Mary le ayud\u00f3 a depilar con precisi\u00f3n las cejas, abri\u00e9ndolas apenas lo suficiente para darles una curva m\u00e1s alta, m\u00e1s femenina. Luego le lim\u00f3 y pint\u00f3 las u\u00f1as de un rosa nude brillante. Aplic\u00f3 base, colorete, sombra suave en los p\u00e1rpados, m\u00e1scara de pesta\u00f1as y un labial de tono rosa amarantino que hac\u00eda resaltar la carne de los labios. Las extensiones se sujetaron con la diadema, transformando el cabello en una cascada oscura y sedosa. Por \u00faltimo se coloc\u00f3 el vestido negro de escote barco, las medias nuevas, el bralette y la braga de sat\u00e9n.<\/p>\n<p>Cuando se mir\u00f3 al espejo, el reflejo ya no era el de una chica improvisada: era Ninel, completa, deseable, lista.<\/p>\n<p>La noche los encontr\u00f3 en el centro comercial, cerca de la fuente donde d\u00edas atr\u00e1s hab\u00edan coincidido con las compa\u00f1eras. Luc\u00eda, Sof\u00eda y Valeria estaban all\u00ed, acompa\u00f1adas de Miguel, Pedro, Ra\u00fal\u2026 y Renato, el bailar\u00edn de grado superior que siempre observaba a Lenin en el taller de danza con una atenci\u00f3n silenciosa. Las chicas las invitaron a quedarse. La fiesta improvisada se movi\u00f3 hacia una terraza exterior donde la m\u00fasica sonaba baja y las luces de ne\u00f3n ba\u00f1aban las mesas. A su alrededor, otras parejas se acariciaban con naturalidad: manos en cuellos, piernas entrelazadas bajo la mesa, besos largos que nadie disimulaba. Aquella terraza era un territorio donde el deseo se exhib\u00eda sin verg\u00fcenza.<\/p>\n<p>Renato se acerc\u00f3 a Ninel con una sonrisa tranquila. No hab\u00eda en \u00e9l la brusquedad de los otros. Le ofreci\u00f3 una bebida, le habl\u00f3 de la coreograf\u00eda que ensayaban, le roz\u00f3 el brazo sin querer. Ninel respondi\u00f3. Aprendi\u00f3 a sostener la mirada un segundo de m\u00e1s, a re\u00edr con la cabeza ligeramente inclinada, a dejar que su pecho rozara el costado de \u00e9l cuando se inclinaba para escuchar. Las caricias empezaron leves: una mano en la cintura, un dedo trazando la l\u00ednea de la clav\u00edcula, un beso en la mejilla que se desliz\u00f3 hacia la comisura de los labios. Renato le acarici\u00f3 la nuca bajo la melena oscura, y Ninel se inclin\u00f3 hacia \u00e9l, los labios separados, el aliento entrecortado.<\/p>\n<p>\u00c9l la bes\u00f3 despacio, con una paciencia de ensayo, como si midiera cada gesto. La boca de Ninel se abri\u00f3 bajo la suya y el beso se profundiz\u00f3: lenguas que se buscaban, dientes que mord\u00edan labios inferiores, manos que sub\u00edan por la espalda de ella hasta la nuca. Alrededor, otras parejas hac\u00edan lo mismo, pero Ninel solo registraba el calor de Renato, el peso de su mano bajando por la columna vertebral hasta la curva de las nalgas sobre el vestido negro. \u00c9l la apret\u00f3 contra su cuerpo y ella sinti\u00f3 la erecci\u00f3n presionando contra su vientre a trav\u00e9s de la ropa.<\/p>\n<p>Cuando la noche ya se inclinaba hacia la madrugada, Renato y Ninel se separaron del grupo y se refugiaron tras una columna de concreto en un rinc\u00f3n de la terraza. \u00c9l la bes\u00f3 con lentitud, las manos recorri\u00e9ndole la espalda, bajando hasta la curva de las nalgas sobre el vestido, apret\u00e1ndolas con firmeza mientras su lengua exploraba la boca de ella. Ninel respondi\u00f3, abriendo la boca, dejando que la lengua de \u00e9l explorara la suya, sintiendo el calor subirle por el vientre. Las manos de Renato bajaron por sus caderas, acariciaron la carne de los muslos por encima de la tela, y cuando intent\u00f3 subir la falda hacia el monte de Venus, ella le detuvo la mano con suavidad pero con firmeza.<\/p>\n<p>\u2014No ah\u00ed \u2014susurr\u00f3 contra sus labios\u2014. Todav\u00eda no.<\/p>\n<p>Renato no insisti\u00f3. Se content\u00f3 con besar su cuello, morderle suavemente el l\u00f3bulo de la oreja, apretarla contra su cuerpo mientras ambos respiraban agitados. Cuando regresaron al grupo, las mejillas de Ninel ard\u00edan y la humedad entre sus muslos era imposible de ignorar.<\/p>\n<p>Estaban a punto de despedirse cuando Ninel se separ\u00f3 un momento para ir al ba\u00f1o. Al doblar el pasillo lateral del centro comercial, una mano la tom\u00f3 del brazo y la empuj\u00f3 contra la pared. Era Juli\u00e1n. Los ojos le brillaban con una lujuria oscura, la respiraci\u00f3n agitada.<\/p>\n<p>\u2014Te encontr\u00e9, preciosa \u2014gru\u00f1\u00f3, arrincon\u00e1ndola con el cuerpo\u2014. No pensaba dejarte ir otra vez sin probarte de verdad.<\/p>\n<p>Ninel sinti\u00f3 el miedo antiguo mezclarse con un fuego nuevo, m\u00e1s intenso. El mismo hombre que la hab\u00eda humillado ahora la deseaba con una urgencia que le hac\u00eda temblar las piernas. Juli\u00e1n desliz\u00f3 las manos por su cintura, subi\u00f3 hasta los senos y los apret\u00f3 a trav\u00e9s de la tela del vestido, sintiendo los pezones duros bajo el sat\u00e9n. Baj\u00f3 una mano por el muslo, subi\u00f3 la falda, rasg\u00f3 apenas la media y acarici\u00f3 la carne desnuda de la cadera. Ninel gimi\u00f3. El calor entre sus piernas se volvi\u00f3 insoportable. Juli\u00e1n le bes\u00f3 el cuello, mordi\u00f3 la clav\u00edcula, y su mano intent\u00f3 subir hacia el monte de Venus, pero Ninel la detuvo, entrelazando los dedos con los de \u00e9l y apart\u00e1ndolos hacia su cadera.<\/p>\n<p>\u2014No ah\u00ed \u2014jade\u00f3\u2014. Pero puedo darte algo mejor.<\/p>\n<p>Juli\u00e1n la mir\u00f3 con los ojos entrecerrados, la mand\u00edbula apretada. Ninel baj\u00f3 la mirada hacia la cremallera de su pantal\u00f3n. \u00c9l entendi\u00f3. Con un movimiento brusco, la hizo arrodillarse contra la pared del pasillo. Ninel abri\u00f3 la cremallera, sac\u00f3 el miembro ya duro y lo tom\u00f3 entre los labios pintados de rosa. Lo chup\u00f3 con hambre, dejando que la saliva le escurriera por la comisura, sintiendo el peso sobre la lengua, el pulso acelerado contra el paladar. La verga de Juli\u00e1n palpitaba en su boca, caliente y gruesa, y ella la hundi\u00f3 m\u00e1s profundo, tragando hasta sentir la punta rozar el fondo de su garganta. Juli\u00e1n le sujetaba la cabeza con ambas manos, gem\u00eda, empujaba las caderas hacia adelante.<\/p>\n<p>\u2014Joder\u2026 qu\u00e9 boca tienes\u2026 as\u00ed, m\u00e1s profundo\u2026 tr\u00e1gatelo todo\u2026<\/p>\n<p>Ninel obedeci\u00f3. Su cabeza sub\u00eda y bajaba con un ritmo fren\u00e9tico, los labios apretados alrededor del tronco, la lengua trazando c\u00edrculos bajo el glande cada vez que llegaba a la punta. La saliva le escurr\u00eda por la barbilla, goteaba sobre el sat\u00e9n del vestido. Juli\u00e1n le agarr\u00f3 la melena y tir\u00f3 de ella, marcando el ritmo, follando su boca con embestidas cortas y hondas. Ninel gimi\u00f3 alrededor de su miembro, la vibraci\u00f3n haci\u00e9ndolo gemir m\u00e1s fuerte. Cuando sinti\u00f3 que \u00e9l estaba al borde, aceler\u00f3 el ritmo, succionando con fuerza, las mejillas hundidas. Juli\u00e1n se corri\u00f3 con un gemido gutural, el cuerpo tens\u00e1ndose, las caderas empujando mientras eyaculaba en la boca de Ninel.<\/p>\n<p>Ella trag\u00f3, sintiendo el sabor salado, el calor espeso del semen desliz\u00e1ndose por su garganta, y un orgasmo propio la sacudi\u00f3 al mismo tiempo: un espasmo profundo que le hizo temblar las rodillas, un gemido ahogado alrededor del miembro todav\u00eda en su boca, la humedad empapando la braga de sat\u00e9n mientras el placer le recorr\u00eda el vientre en olas calientes.<\/p>\n<p>Juli\u00e1n la levant\u00f3, la bes\u00f3 con violencia, saboreando su propio semen en los labios de ella.<\/p>\n<p>\u2014Eres m\u00eda \u2014mascull\u00f3, todav\u00eda jadeando\u2014. No te voy a soltar. Nunca.<\/p>\n<p>Ninel se acomod\u00f3 el vestido con manos temblorosas. El fuego segu\u00eda ardiendo entre sus piernas. Sab\u00eda que la obsesi\u00f3n de Juli\u00e1n acababa de profundizarse. Y sab\u00eda, tambi\u00e9n, que la venganza hab\u00eda empezado de verdad.<\/p>\n<p>Ninel se acomod\u00f3 el vestido con manos todav\u00eda temblorosas. El sabor de Juli\u00e1n persist\u00eda en su lengua, caliente y salado, y el fuego entre sus muslos no se hab\u00eda apagado. Juli\u00e1n la mir\u00f3 un segundo m\u00e1s, los ojos oscuros de obsesi\u00f3n, y le roz\u00f3 la mejilla con el dorso de los dedos.<\/p>\n<p>\u2014No te voy a soltar \u2014repiti\u00f3, la voz ronca\u2014. La pr\u00f3xima vez no me conformar\u00e9 con tu boca.<\/p>\n<p>Ninel sostuvo la mirada, el coraz\u00f3n desbocado, y le respondi\u00f3 con una sonrisa lenta, casi cruel:<\/p>\n<p>\u2014Entonces aseg\u00farate de encontrarme otra vez.<\/p>\n<p>Se separaron. Juli\u00e1n desapareci\u00f3 por el pasillo opuesto, todav\u00eda ajust\u00e1ndose el pantal\u00f3n. Ninel se qued\u00f3 un momento apoyada contra la pared, respirando hondo, sintiendo c\u00f3mo la humedad del sat\u00e9n le recordaba cada segundo de lo que acababa de hacer. Cuando Mary apareci\u00f3 busc\u00e1ndola, la encontr\u00f3 con las mejillas encendidas y los labios hinchados.<\/p>\n<p>\u2014Te estaba buscando \u2014dijo Mary, tomando su brazo\u2014. Es hora de irnos. La casa nos espera.<\/p>\n<p>Regresaron a la casona en silencio. Jos\u00e9 no estaba. Los padres segu\u00edan de viaje. La casa era solo de ellas. En la habitaci\u00f3n de hu\u00e9spedes, Ninel se quit\u00f3 el vestido y se dej\u00f3 caer sobre la cama todav\u00eda con las medias y el bralette. Mary se sent\u00f3 a su lado, le ofreci\u00f3 un vaso de agua y esper\u00f3.<\/p>\n<p>\u2014Contame todo \u2014pidi\u00f3 al fin.<\/p>\n<p>Ninel habl\u00f3. Cont\u00f3 el encuentro con Renato, los besos, la mano detenida a tiempo. Cont\u00f3 a Juli\u00e1n en el pasillo, la urgencia, la rodilla contra el suelo, el semen caliente en la garganta, el orgasmo propio que la hab\u00eda sacudido mientras \u00e9l se corr\u00eda. Mary escuch\u00f3 sin interrumpir, los ojos brillantes de c\u00e1lculo y de complicidad.<\/p>\n<p>\u2014Est\u00e1 obsesionado \u2014dijo cuando Ninel termin\u00f3\u2014. Perfecto. Ma\u00f1ana vamos a la plaza por las telas de la escenograf\u00eda. \u00c9l sabe que yo me encargo de las compras de la escuela. Aparecer\u00e1. Y cuando aparezca, lo usaremos.<\/p>\n<p>Planearon hasta entrada la madrugada. Cada roce, cada mirada, cada palabra que Ninel le dedicar\u00eda a Juli\u00e1n ser\u00eda un hilo m\u00e1s del lazo. La venganza ya no era una idea abstracta: ten\u00eda forma de labios pintados, de falda corta y de una boca que sab\u00eda exactamente c\u00f3mo hacer que un hombre se arrodillara.<\/p>\n<p>El s\u00e1bado amaneci\u00f3 claro. Se vistieron temprano. Ninel eligi\u00f3 el vestido verde esmeralda ce\u00f1ido, las medias nuevas, el bralette de sat\u00e9n negro y las zapatillas de tac\u00f3n bajo. Mary le ayud\u00f3 a fijar las extensiones y a repasar el maquillaje. Cuando salieron de la casa, Ninel caminaba con la certeza de quien sabe que ser\u00e1 deseada.<\/p>\n<p>La plaza comercial ya estaba llena cuando llegaron. Se dirigieron a la tienda de textiles donde la profesora de danza hab\u00eda encargado gasas, rasos y ca\u00eddas de seda para los telones de diciembre. Estaban midiendo rollos de tela blanca cuando una voz familiar las interrumpi\u00f3.<\/p>\n<p>\u2014Qu\u00e9 casualidad\u2026 \u2014dijo Juli\u00e1n, acerc\u00e1ndose con las manos en los bolsillos y una sonrisa que no lograba disimular el hambre\u2014. Justo pensaba en ustedes.<\/p>\n<p>Mary levant\u00f3 la vista con calma fingida. Ninel sinti\u00f3 el est\u00f3mago contraerse de anticipaci\u00f3n. Juli\u00e1n ya estaba a su lado, demasiado cerca. Sin pedir permiso, pas\u00f3 un brazo por la cintura de Ninel y la atrajo un poco hacia \u00e9l, como si tuviera derecho.<\/p>\n<p>\u2014D\u00e9jenme ayudarlas \u2014ofreci\u00f3\u2014. Cargar rollos de tela no es trabajo para dos chicas tan\u2026 delicadas.<\/p>\n<p>Aceptaron. Juli\u00e1n se convirti\u00f3 en su sombra. Cada vez que Ninel se inclinaba para revisar una muestra, su mano rozaba la curva de su cadera. Cuando caminaban entre los pasillos, le daba peque\u00f1as nalgadas disimuladas bajo el pretexto de \u201capurarla\u201d. En un momento, mientras Mary hablaba con el vendedor, Juli\u00e1n la atrajo detr\u00e1s de un estante de telas pesadas y la bes\u00f3 con la misma violencia del d\u00eda anterior, la lengua invadiendo su boca, una mano apret\u00e1ndole el pecho a trav\u00e9s del vestido.<\/p>\n<p>\u2014Te so\u00f1\u00e9 anoche \u2014susurr\u00f3 contra sus labios\u2014. Me corr\u00ed pensando en tu boca.<\/p>\n<p>Ninel le respondi\u00f3 mordi\u00e9ndole el labio inferior.<\/p>\n<p>\u2014Entonces aseg\u00farate de que esta vez sea real otra vez.<\/p>\n<p>Juli\u00e1n gru\u00f1\u00f3. La mano baj\u00f3 por su espalda y le dio una nalgada m\u00e1s firme, casi dolorosa. Ninel gimi\u00f3 bajito, el sonido perdido entre el bullicio de la tienda. Cada roce, cada palabra, cada mirada la hac\u00eda m\u00e1s deseable a sus ojos. Ella lo sab\u00eda. Y lo usaba.<\/p>\n<p>Pasaron a otra secci\u00f3n. En un aparador de una boutique contigua hab\u00eda un conjunto de lencer\u00eda negra y un vestido corto de sat\u00e9n rojo que Ninel y Mary miraron un segundo de m\u00e1s. Juli\u00e1n lo not\u00f3 al instante.<\/p>\n<p>\u2014Les gusta \u2014dijo, sonriendo de lado\u2014. Se lo compro. Pero a cambio\u2026 me lo model\u00e1s. Aqu\u00ed. Ahora.<\/p>\n<p>Ninel y Mary intercambiaron una mirada r\u00e1pida, c\u00f3mplice. Ninel inclin\u00f3 la cabeza, coqueta, y respondi\u00f3 con voz suave:<\/p>\n<p>\u2014Solo si promet\u00e9s portarte bien\u2026 o mal, seg\u00fan se presente.<\/p>\n<p>Juli\u00e1n pag\u00f3 sin dudar. Las tres se dirigieron al probador del fondo de la boutique. Mary entr\u00f3 primero con el vestido completo que hab\u00eda elegido, cerrando la cortina tras de s\u00ed. Ninel tom\u00f3 el conjunto de lencer\u00eda negra y se desliz\u00f3 en el cub\u00edculo contiguo. Juli\u00e1n se qued\u00f3 afuera, impaciente, las manos en los bolsillos, la mirada fija en las telas que apenas se mov\u00edan.<\/p>\n<p>Minutos despu\u00e9s, la cortina de Ninel se abri\u00f3 apenas. Ella apareci\u00f3 de pie en el umbral, vestida solo con el bralette de encaje negro que apenas conten\u00eda el relieve firme de sus senos y la braga de tiro alto que se adher\u00eda al monte de Venus como una segunda piel, sin revelar nada m\u00e1s. Las medias nuevas sub\u00edan hasta la mitad del muslo, sujetas por delgadas ligas. La luz del probador ba\u00f1aba su piel de alabastro, acentuando la curva de las caderas, la suavidad de la cintura y la tensi\u00f3n de los pezones bajo el encaje.<\/p>\n<p>Juli\u00e1n dio un paso adelante como si lo empujara una fuerza invisible. Extendi\u00f3 las manos, listo para atraerla contra su cuerpo, para besarla, para tocarla all\u00ed mismo.<\/p>\n<p>Ninel levant\u00f3 una mano con suavidad pero con firmeza, deteni\u00e9ndolo a cent\u00edmetros de distancia. Detr\u00e1s de la cortina contigua se escuchaba el roce de la tela: Mary todav\u00eda se estaba cambiando.<\/p>\n<p>\u2014No ahora \u2014susurr\u00f3 Ninel, la voz baja, casi un hilo de provocaci\u00f3n\u2014. Mary est\u00e1 al lado. S\u00e9 paciente.<\/p>\n<p>Juli\u00e1n apret\u00f3 la mand\u00edbula, el pecho subiendo y bajando con fuerza, pero retrocedi\u00f3. Sus ojos no se apartaron de ella ni un segundo. Ninel le dedic\u00f3 una sonrisa lenta, deliberada, y cerr\u00f3 la cortina otra vez.<\/p>\n<p>Dentro del probador se coloc\u00f3 el vestido encima de la lencer\u00eda. Era un mini negro de corte ce\u00f1ido desde el torso hasta el borde inferior, terminando en la parte superior del muslo. El escote recto y moderadamente abierto dejaba ver la l\u00ednea de las clav\u00edculas y el inicio del pecho; los tirantes anchos se apoyaban firmes sobre los hombros. Sin mangas, el tejido el\u00e1stico de grosor medio se adher\u00eda a cada curva con una textura lisa y una ligera reflectancia que capturaba la luz. Peque\u00f1os motivos decorativos claros \u2014flores o figuras abstractas\u2014 se repart\u00edan por toda la superficie, discretos pero suficientes para darle un aire moderno y casual.<\/p>\n<p>El ajuste era entallado, resaltando una silueta estilizada y uniforme, sencilla pero elegante en su precisi\u00f3n. La lencer\u00eda negra se adivinaba apenas bajo la tela: el relieve de los senos, la l\u00ednea de la braga, el brillo sutil de las medias.<\/p>\n<p>Cuando volvi\u00f3 a abrir la cortina, Mary ya hab\u00eda salido de su propio cub\u00edculo, vestida con el modelo completo que hab\u00eda elegido. Las dos se colocaron una al lado de la otra frente a Juli\u00e1n. Ninel ya no era solo la muchacha en lencer\u00eda: era una figura completa, el vestido negro ce\u00f1ido marcando cada l\u00ednea de su cuerpo, las piernas largas acentuadas por las medias, el cabello con extensiones cayendo sobre los hombros, y debajo, invisible pero presente, la lencer\u00eda que \u00e9l acababa de ver.<\/p>\n<p>Juli\u00e1n se qued\u00f3 inm\u00f3vil. La respiraci\u00f3n se le ator\u00f3 en la garganta. Todo el aire del pasillo pareci\u00f3 concentrarse en ella. Ya no intent\u00f3 tocarla de inmediato. Solo la mir\u00f3, devor\u00e1ndola con los ojos, completamente entregado a la imagen que ten\u00eda delante. La obsesi\u00f3n se le hab\u00eda grabado en la mirada con una intensidad casi dolorosa.<\/p>\n<p>\u2014Joder\u2026 \u2014murmur\u00f3, la voz ronca de rendici\u00f3n absoluta\u2014. Eres\u2026 perfecta. Las dos, pero vos\u2026 vos me est\u00e1s matando.<\/p>\n<p>Ninel sostuvo su mirada un segundo m\u00e1s, sabiendo que el lazo acababa de apretarse todav\u00eda m\u00e1s. Mary, a su lado, sonri\u00f3 apenas, c\u00f3mplice, mientras Juli\u00e1n segu\u00eda clavado en el mismo sitio, incapaz de apartar los ojos de Ninel.<\/p>\n<p>Juli\u00e1n no se separ\u00f3 de ellas el resto de la tarde. Carg\u00f3 los rollos de tela, pag\u00f3 alg\u00fan caf\u00e9 \u201cpor compromiso\u201d y aprovech\u00f3 cada momento para rozar la cintura de Ninel, darle una nalgada disimulada o besarla cuando Mary se distra\u00eda unos segundos. Pero su mente ya trabajaba en otra direcci\u00f3n. Hab\u00eda escuchado, entre risas y comentarios r\u00e1pidos, que Ninel practicaba danza, que su cuerpo se mov\u00eda con una disciplina que \u00e9l solo hab\u00eda visto de lejos en el colegio. Esa informaci\u00f3n se le clav\u00f3 como una idea fija.<\/p>\n<p>Antes de despedirse en la salida del centro comercial, se acerc\u00f3 a Ninel por detr\u00e1s mientras Mary revisaba el ticket de las telas. Le desliz\u00f3 una bolsa de papel negro discreta entre las manos, apret\u00e1ndole los dedos un segundo de m\u00e1s.<\/p>\n<p>\u2014Para vos \u2014susurr\u00f3 contra su o\u00eddo, la voz baja y cargada de promesa\u2014. Un enterizo rosa claro, sin costuras, con tirantes que se cruzan en la espalda\u2026 justo para cuando ensay\u00e9s. Y otro conjunto de lencer\u00eda. Quiero verte con las dos cosas puestas. Y quiero arranc\u00e1rtelas de la piel yo mismo.<\/p>\n<p>Ninel sinti\u00f3 el calor subirle por el cuello. No abri\u00f3 la bolsa ah\u00ed. Solo lo mir\u00f3 de reojo, una sonrisa lenta dibuj\u00e1ndose en los labios pintados.<\/p>\n<p>\u2014Entonces aseg\u00farate de estar cerca cuando me las ponga \u2014respondi\u00f3, apenas audible.<\/p>\n<p>Juli\u00e1n le dio una \u00faltima nalgada, m\u00e1s firme esta vez, y se alej\u00f3 con las manos en los bolsillos, la obsesi\u00f3n escribi\u00e9ndosele en cada paso. Mary se acerc\u00f3 en cuanto \u00e9l desapareci\u00f3 entre la gente.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9 te dio?<\/p>\n<p>Ninel le mostr\u00f3 la bolsa sin abrirla todav\u00eda. Las dos caminaron de regreso a la casa en silencio, el peso de las prendas secretas balance\u00e1ndose entre los dedos de Ninel como una promesa oscura y deliciosa.<\/p>\n<p>La llamada lleg\u00f3 cuando todav\u00eda estaban en la casa de Mary, revisando las telas compradas. El tel\u00e9fono de Ninel vibr\u00f3 con el tono de emergencia de la cl\u00ednica. Era Daniela. En la \u00faltima sucursal que Ernesto hab\u00eda abierto, un robo hab\u00eda desencadenado el caos: vitrinas rotas, viales desaparecidos y la polic\u00eda ya en el lugar. Carmen e Ivanova deb\u00edan salir de inmediato. La Casa Volga se quedaba bajo la responsabilidad de Daniela y Alexandra, y necesitaban a Lenin de regreso para cerrar la farmacia y el consultorio de la casa.<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_67927\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"67927\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" =0 title=\"\"><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 11<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Juli\u00e1n no se separ\u00f3 de ellas el resto de la tarde. Carg\u00f3 los rollos de tela, pag\u00f3 alg\u00fan caf\u00e9 \u201cpor compromiso\u201d y aprovech\u00f3 cada momento para rozar la cintura de Ninel, darle una nalgada disimulada o besarla cuando Mary se distra\u00eda unos segundos. Pero su mente ya trabajaba en otra direcci\u00f3n. Hab\u00eda escuchado, entre risas y comentarios r\u00e1pidos, que Ninel<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_67927\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"67927\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" border=0 \/><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"author":33375,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[32],"tags":[],"class_list":["post-67927","post","type-post","status-publish","format-standard","category-transexuales"],"a3_pvc":{"activated":true,"total_views":103,"today_views":103},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/67927","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/33375"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=67927"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/67927\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":67928,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/67927\/revisions\/67928"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=67927"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=67927"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=67927"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}