{"id":67943,"date":"2026-11-08T00:01:19","date_gmt":"2026-11-07T23:01:19","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/?p=67943"},"modified":"2026-11-07T18:02:16","modified_gmt":"2026-11-07T17:02:16","slug":"por-que-me-dejaste-subir","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/por-que-me-dejaste-subir\/","title":{"rendered":"\u00bfPor qu\u00e9 me dejaste subir?"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"67943\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">5<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 9<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>\u00bfPor qu\u00e9 me dejaste subir? Lo he repetido como si fuera un monos\u00edlabo estrecho y plano. \u00bfLo he repetido o no lo he hecho\u2026?; tal vez, s\u00f3lo lo he pensado y no ha salido una sola s\u00edlaba entre mis labios, secos y apretados como mis ojos mientras la mir\u00f3 fijamente.<\/p>\n<p>La miro ah\u00ed, tumbada, con las piernas abiertas, algo fofas, m\u00f3rbidas, p\u00e1lidas, con un placer inquisitorial; frente a mi soledad y la apariencia de imperturbabilidad de un sabueso de novela policial. Ha dejado la braga sobre la colcha, arrugada, irreconocible rollito rosado que acaba de contener su cuerpo caliente, los cachetes de su culo, los labios hendidos de su co\u00f1o; una raja entre esferas y una raja comprimida (la veo desde aqu\u00ed, como una l\u00ednea casi recta, una frontera entre la carne que se abre como una hucha, por dinero.<\/p>\n<p>Me mira sin hablar. Sin moverse, tan solo respirando, esperando&#8230;<\/p>\n<p>\u00bfVirginia \u2014ahora si he despegado los labios; estoy seguro\u2014, por qu\u00e9 me dejaste subir?<\/p>\n<p>No responde, o, s\u00ed, responde con una mirada que achica sus ojos marrones profundos. Se acaricia las rodillas y luego coloca en \u00e1ngulo la pierna derecha. Deja escapar un suspiro. Virginia pasa su lengua por el labio inferior y se encoge de hombros. Me doy la vuelta y observ\u00f3 a trav\u00e9s de la blanca cortina ondulada la cornisa del edificio de enfrente. &#8220;La est\u00e1s acosando&#8221;, me digo.<\/p>\n<p>Finalmente la paloma echa el vuelo. Eso s\u00f3lo supone que el macho, tras un milisegundo en que ve el vac\u00edo que ha dejado el ave renuente, con pasitos c\u00f3micos y acelerados, comienza el ritual de un baile ajustado a los pocos cent\u00edmetros de anchura de la cornisa met\u00e1lica gris. La otra hembra tampoco est\u00e1 interesada en la copula propuesta e imita a la anterior: sus alas a franjas se deslizan en la enojosa tarde de nubes blancas y perezosas.<\/p>\n<p>&#8220;Porque t\u00fa lo quieres&#8221;. Su voz delicada ha dejado en la estancia seis sonidos engarzados, musicales y leves que han hecho un eco en mis o\u00eddos, antes de dirigirse a mi cerebro y adquirir las dimensiones de la realidad viscosa que suponen.<\/p>\n<p>Bajo la mirada antes de volverme. Tengo salpicaduras barrosas sobre los zapatos. C\u00f3mo evitar el arco autom\u00e1tico y doliente de mis cejas confesantes.<\/p>\n<p>\u00bfDesde cu\u00e1ndo&#8230;? \u2014pregunto. No la dejo responder\u2014 \u00bflo sabe Esteve? En realidad no quiero que responda: me es indiferente que \u00e9l lo sepa o no lo sepa. Tampoco me interesa conocer los detalles. Simplemente, ella est\u00e1 ah\u00ed, desnuda, salvo por el sost\u00e9n beige. Quiero el sexo; su sexo blando, gratificante, c\u00e1lido y meloso.<\/p>\n<p>La braga plegada sobre s\u00ed, el\u00e1stica y todav\u00eda templada.<\/p>\n<p>Entr\u00f3 en la habitaci\u00f3n sin mediar palabra, sin volver a mirar hacia atr\u00e1s por ver si la segu\u00eda o si mis pasos eran dubitativos, o si me hab\u00eda parado al salir del ascensor. Por qu\u00e9 subi\u00f3 arrastr\u00e1ndome consigo. Y yo&#8230;, por qu\u00e9 obedec\u00ed el movimiento de sus nalgas cimbreantes, alternativas y seguras.<\/p>\n<p>Se desabrocha el sujetador. Los senos grandes, carnosos, se separan entre s\u00ed y ocupan su espacio calibrado prest\u00e1ndose al efecto de la gravedad. Nunca le hab\u00eda visto los pezones. Son como dos flores redondas con dos \u00f3vulos sobresaliendo en su centro. El sujetador cae al suelo con un movimiento que hace bailar las tetas voluminosas. Aparto la vista de ellas y vuelvo a sus ojos color madera, expectantes y pl\u00e1cidos.<\/p>\n<p>Meto las manos en los bolsillos y hago chasquear los labios. Echo la vista a un lado y desde all\u00ed \u00e9l me mira atento, oblicuo. Virginia tambi\u00e9n est\u00e1 invertida en la imagen brillante entre biseles. Desde all\u00ed, sus tetas parecen m\u00e1s l\u00facidas, su entrepierna est\u00e1tica se afirma en la habitaci\u00f3n. Me observ\u00f3 a m\u00ed mismo entre un mar de preguntas revueltas, como las olas estrell\u00e1ndose contra las rocas puntiagudas y h\u00famedas. Las salpicaduras son alas de mariposas que se elevan an\u00e1rquicamente.<\/p>\n<p>No hay respuesta, me dice. Prefiero esto, a volver a lo de antes.<\/p>\n<p>Pienso. Callo. Reflexiono.<\/p>\n<p>Lo \u00fanico que importa soy yo. Entiendes&#8230;<\/p>\n<p>Saco las manos de los bolsillos. El calor de las manos permanece sobre los muslos. Me acerco a la cama y me siento a sus pies. Aspiro el perfume que desprende Virginia. Desdobla la pierna. El olor mezcla carne y perfume, deseo ya no furtivo, sino abierto, a vello y carne h\u00fameda.<\/p>\n<p>Esto, no cambia nada, me dice. Hace una pausa y a\u00f1ade: Lo \u00fanico, es que no se debe enterar mam\u00e1; est\u00e1 claro.<\/p>\n<p>Me vuelvo hacia ella: Ya sabes que no&#8230;; no por m\u00ed.<\/p>\n<p>Asiente y se relaja se deja regalar ligeramente. Coloca los brazos por debajo de la cabeza. Los cabellos hacen una especie de mo\u00f1o a ambos lados. Me da un golpecitos con el pie. Virginia sonr\u00ede y le devuelvo una sonrisa que trato que no parezca de cortes\u00eda ni melanc\u00f3lica.<\/p>\n<p>No pod\u00eda seguir as\u00ed, Sergi, aduce. Mi vida era mec\u00e1nica y me sent\u00eda cada vez peor. Esteve solo piensa en su trabajo. Pasa m\u00e1s tiempo cada vez en la oficina, y las reuniones, y llega tarde a casa&#8230; agotado. No creas que no le entiendo. Pero, y yo&#8230;, qu\u00e9 saco. Sabes, en tres meses hemos tenido sexo una vez. Vuelve a hacer una pausa. Y antes de&#8230;, se\u00f1ala la habitaci\u00f3n haciendo un arco amplio como un giro planetario. Antes, prosigue, de esto. No me digas t\u00fa tambi\u00e9n que soy ego\u00edsta, que deber\u00eda tener paciencia&#8230; \u00a1Tres a\u00f1os, Quim&#8230; tres a\u00f1os!<\/p>\n<p>Le cojo los pies. Est\u00e1n fr\u00edos; son suaves y est\u00e1n helados. La habitaci\u00f3n est\u00e1 templada, pero sus pies parecen los de un ser muerto. Los cojo entre los dedos y los froto. La piel es como la de un beb\u00e9, como cuando era ni\u00f1a. \u00bfPor qu\u00e9 se despierta ese arrebato en medio de la ola de ternura de la visi\u00f3n del pasado? Maldigo este segundo.<\/p>\n<p>Sabes que te vi&#8230;<\/p>\n<p>Abandono los pies y levanto la cabeza hacia ella, hacia sus ojos, sus mejillas algo encarnadas. Hay unas manchas rojizas en su cuello; tambi\u00e9n en uno de sus senos. Sus ojillos, peque\u00f1os pero encendidos de un mar albino de olas espumosas. El aroma de su sexo me alcanza, me rodea, me fuerza; incendia ya mi sexo.<\/p>\n<p>No entiendo.<\/p>\n<p>Cuando nos espiabas&#8230; Otra pausa. Yo y Gerard&#8230;, en la azotea de La Cerdanya.<\/p>\n<p>S\u00ed, recuerdo. Virginia ten\u00eda 18 y el hijo del socio de pap\u00e1, Rigalt estaba con nosotros. Hab\u00edamos acabado de comer. Todos estaban tomando caf\u00e9 en el sal\u00f3n que da al jard\u00edn. Los tres nos fuimos a la piscina, a tomar el sol mediano de junio. Virginia subi\u00f3 a su habitaci\u00f3n a ponerse el ba\u00f1ador. Al poco, Gerad entr\u00f3 en la casa. Y yo ten\u00eda una sospecha. Despu\u00e9s de un par de minutos sub\u00ed las escaleras en silencio. Virginia no estaba en la habitaci\u00f3n. &#8220;En la azotea&#8221;, pens\u00e9.<\/p>\n<p>La puerta estaba entornada, pero una franja de luz delataba su presencia. Me agach\u00e9 y mir\u00e9 procurando contener la respiraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Gerard estaba acariciando las tetas de Virginia; uno de sus senos estaba desnudo y los dedos de Gerard lo sujetaban como una garra. Ella ten\u00eda una pierna subida al z\u00f3calo. Sus bragas estaban ca\u00eddas sobre el otro pie. \u00c9l le met\u00eda mano en la enredadera rubia del chocho. Ella ten\u00eda la cabeza echada hacia atr\u00e1s; le sujetaba la polla y se la meneaba lentamente. Virginia no pudo reprimir un gemido cuando el m\u00e1stil se clav\u00f3 en su hendidura. Gerard ten\u00eda el pantal\u00f3n ca\u00eddo. A cada empell\u00f3n sus cojones se balanceaban. Yo not\u00e9 c\u00f3mo mi propia polla crec\u00eda dentro de mis pantalones. Cautivado por la escena sent\u00ed palpitar mi coraz\u00f3n hasta desbocarse. La serpiente de mis genitales se despert\u00f3 y se encabrit\u00f3 la trompa furiosa y hambrienta.<\/p>\n<p>Te vi, Quim. T\u00fa no dijiste nada; pero te vi mirando, goloso&#8230; y<\/p>\n<p>Fue la primera vez, inquir\u00ed.<\/p>\n<p>La segunda.<\/p>\n<p>Y&#8230;, \u00e9l se corri\u00f3.<\/p>\n<p>Fue cuando te vi. Mientras \u00e9l se dejaba ir yo me agarr\u00e9 a sus hombros y vi la sombra en el vano&#8230; Tomaba anticonceptivos; no hab\u00eda problema. Y mientras&#8230;, t\u00fa. Tus ojos absortos<\/p>\n<p>Me vio sin duda. C\u00f3mo.<\/p>\n<p>El movimiento dejaba entrar una l\u00e1mina de luz. Tus movimientos&#8230;<\/p>\n<p>Me masturb\u00e9. En\u00e9rgicamente me paje\u00e9.<\/p>\n<p>Lo vi: te vi. Tus movimientos, el brazo&#8230;, el pu\u00f1o subiendo y bajando.<\/p>\n<p>\u00c9l, la interrump\u00ed, estaba dentro de ti.<\/p>\n<p>Pero mis ojos eran para ti, tuyos.<\/p>\n<p>Por qu\u00e9 me has dejado subir, pregunto.<\/p>\n<p>Ya lo sabes, Quim.<\/p>\n<p>Desde cu\u00e1ndo lo haces, Virginia.<\/p>\n<p>Se reclina sobre la cabecera de la cama. Sus tetas se yerguen con el movimiento; esos pezones, con sus puntas oscuras. Se recoge las rodillas; las tetas quedan sostenidas. Los pies se juntan. Ya no distingo la matita de vello rojizo.<\/p>\n<p>Tengo derecho a sentir \u2014Se acaricia los tobillos. Sin mirarme. Contempla los dedos de sus pies que bailotean. Levanta la vista\u2014 Lo hago por placer, Quim; no por el dinero. El dinero es un veh\u00edculo tambi\u00e9n para m\u00ed&#8230;, para sentirme deseada&#8230;, para gozar. Esteve no significa nada; ya no me quiere: ya no me quer\u00eda.<\/p>\n<p>Asiento con la cabeza.<\/p>\n<p>\u00a1Ven!, me dice. Ya no es como entonces. \u00bfQuieres? No hace falta que nadie lo sepa&#8230;, \u00a1y menos&#8230;!<\/p>\n<p>Mam\u00e1, termino yo.<\/p>\n<p>Abre las piernas. Abre las piernas para m\u00ed. El arbusto rubio queda al descubierto. Los pechos se mueven como dos flanes perfectos, que esperan los labios, ser paladeados, notar el calor de otra piel que busca entre el sabor unas gotas de un imposible n\u00e9ctar l\u00e1cteo.<\/p>\n<p>S\u00e9 que quieres \u2014Se tumba. Su mirada se centra en mi entrepierna\u2014. Fue por eso: sab\u00eda que cuando entraste ya lo sab\u00edas; como sab\u00edas que vengo aqu\u00ed muchas tardes. No quer\u00edas comprobarlo, o no s\u00f3lo. No tienes que reprimirte. Somos solamente dos personas, dos cuerpos. Sabes que yo tambi\u00e9n lo deseo&#8230; Lo sabes \u2014pregunta. Estira los brazos, con los dedos de las dos manos abiertos como sargazos que bailan por la fuerza del movimiento del mar profundo. De nuevo percibo el olor del cuerpo genital. Mi seco arde en el pantal\u00f3n; se aprieta ya incontenible\u2014. Vamos, quiero que goces de m\u00ed, que entres en m\u00ed, que esparzas tu esperma en mi vagina. Quiero sentir el roce de tu polla en el conducto mojado, que llegues hasta el fondo; moverme contigo&#8230;, con tu verga dentro.<\/p>\n<p>\u00ab\u00bfA qu\u00e9 he venido?\u00bb, me pregunto: \u00abA esto, en realidad, a esto: a poseerla, a ser pose\u00eddo por ella. Y ella tambi\u00e9n lo quiere. No se inmut\u00f3 al verme entrar en el local. \u00bfLo esperaba\u2026, no hoy, ning\u00fan d\u00eda en concreto, sino alg\u00fan d\u00eda, cualquier d\u00eda, un d\u00eda cualquiera? \u00bfHabr\u00eda ensayado mentalmente el di\u00e1logo, la forma de desnudarse, como se bajar\u00eda ja braguita, haciendo un rollo de tela bajando por sus caderas, los muslos; mostrando la rubicundez de su vientre; esperando ver mis ojos \u00e1vidos, hipnotizados por su co\u00f1o desnudo para m\u00ed?\u00bb<\/p>\n<p>Aut\u00f3mata convencido, me bajo los pantalones. Apretado contra la goma superior el glande grueso est\u00e1 h\u00famedo. Estiro la el\u00e1stica y el capullo liberado aparece grueso, rizado. La polla se yergue, el prepucio cede y el aro viol\u00e1ceo destella un momento. Los test\u00edculos liberados se separan. Los ojos de Virginia observan. Los ojos de Virginia observan fijamente. Pienso que por dentro debe sentir la mucosidad del flujo. Mi boca se hace pastosa bajo la fuerza de la lubricidad. Me acerco a ella ya sin ropa alguna.<\/p>\n<p>Mi polla se balancea frente a su mirada. Virginia me coge por las caderas. Se arrodilla; me tima por los cachetes del culo. Sus ojos miran mis genitales: suben al capullo, se desplazan de huevo a huevo\u2026, despu\u00e9s\u2026<\/p>\n<p>Hueles bien. Lo ha dicho en un susurro c\u00e1lido, con una pausa entre las dos palabras. Ahora me acaricia el vientre, juega con los rizos de mi pubis. Sus dedos se desplazan, encuentran la base del pene erecto; suben por \u00e9l, alcanzan el grueso glande y lo aprietan. Emite un sonido de placer. Sus dedos est\u00e1n calientes: saben lo que hacen. Juega con la boca diminuta, con la hendidura min\u00fascula y consiguen que mane la transl\u00facida apetencia. La otra mano sopesa, eval\u00faa, contiene uno tras otro los cojones endurecidos; estira los ondulados estambres del vello.<\/p>\n<p>Me gusta tu olor\u2026, me gusta el tacto de tu flujo.<\/p>\n<p>Cierro los ojos, pregunt\u00e1ndome si podr\u00e9 aguantar mucho rato. Respiro con fuerza; yo mismo me escucho respirar. Se acumula el semen. Trag\u00f3 saliva. Quieto que ella\u2026. Y como adivin\u00e1ndolo musita:<\/p>\n<p>Una mamada\u2026 \u2014no es una pregunta es la manifestaci\u00f3n de un deseo no oculto que ha esperado tanto tiempo\u2026\u2014. Hasta ese punto; no m\u00e1s all\u00e1. \u2014Estira la piel hasta el m\u00e1ximo. Not\u00f3 el calor que brota de sus fosas nasales; el calor de sus labios cuando se funden con la carne tensa de mi glande. Fagocita todo el miembro, que se desliza por encima de la forma acanalada de su lengua mojada. Y succiona despacio. La mir\u00f3: nuestros ojos se confabulan en un acto misterioso de unidad. Virginia me chupa y sorbe. Vuelvo a cerrar los ojos.<\/p>\n<p>Es delicioso.<\/p>\n<p>No hace nada con los dedos: deja que su boca trabaje: entran y salen sus labios. La verga brillante de saliva aparece y se esconde entre sus mofletes que se hinchan y deshinchan con el baile seductor de la boca receptiva. Dej\u00f3 de mirarla, ya estoy a punto. Y ella:<\/p>\n<p>\u00a1No! \u2014De su boca emerge toda la polla erecta y dura. Unos chorretes de saliva caliente recorren el miembro y se posan en el vello de mi pubis\u2014 Virginia chupa sus labios, la punta de la lengua recorre la abertura rosada de su boca. Se recuesta. Abre los muslos. Sus dedos abren la matita pelirroja. Los labios de su co\u00f1o aparecen h\u00famedos y exigentes\u2014: \u00a1Ahora, t\u00fa! \u00a1C\u00f3memelo!<\/p>\n<p>Obedezco. Retiro sus manos y abro la almeja reluciente de flujo. Aspiro el aroma, el olor que ahora es pleno y me llena por fuera y por dentro. La capa de fluido sexual de Virginia es untuosa al tacto. Hundo mi rostro en la vulva jugosa. Beso y me impregn\u00f3 del flujo, de su olor, de su sabor. Meto la lengua por el orificio dilatado. Es el mar y la miel: todo en uno. Bebo y cosecho, trago. Siento como mi propio flujo va saliendo por el agujero tenso de mi capullo. El para\u00edso es sentir esto. Virginia gime y mueve sus caderas. Penetr\u00f3 al m\u00e1ximo dentro del co\u00f1o caliente. Hurgo entre las paredes sabrosas. Palade\u00f3 e inund\u00f3 con mi propia saliva el conducto sexual de Virginia.<\/p>\n<p>Ha exclamado un \u201d\u00a1ahhhh!\u201d prolongado, estirado en el segundero. Me concentro ven el exterior de su co\u00f1o. Abro los labios, descubr\u00ed completamente el cl\u00edtoris brillante enrojecido entre los labios distendidos. Descubro una peque\u00f1a pequita oscura en uno de los lados. Beso la joyita viol\u00e1cea y la atrap\u00f3 entre mis labios, como si fuera un caramelo lo chupo y le doy vueltas entre mis labios extasiados. Ella se agita, gime y jadea alternativamente. Se tensa\u2026 Se corre. Se viene con fuertes latidos de su vulva contra mi boca, mi barbilla, mi ment\u00f3n. Gime y el gemido se hace casi doloroso. Se frota contra mi boca que no deja de besar el bot\u00f3n duro del cl\u00edtoris, lo circunvala. Est\u00e1 en ebullici\u00f3n. Ambos ardemos.<\/p>\n<p>Virginia me coge por los cabellos, los estruja entre sus dedos nerviosos. El orgasmo no cesa\u2026, apenas un instante. Yo mano el capullito y sigo jugando con \u00e9l, atrapado entre mis labios. Grita: se vuelve a correr:<\/p>\n<p>\u00a1Ya\u2026, no m\u00e1s! \u00a1No puedo..!<\/p>\n<p>Me retiro. Siento la l\u00e1grima caliente y dura de la perlita que sigue latiendo. Me quedo observando los movimientos espasm\u00f3dicos del co\u00f1o entero de Virginia. Subo hacia sus pechos. Los beso, lamo los pezones oscuros. Mi polla se sit\u00faa sobre el co\u00f1o y de un s\u00f3lo movimiento penetr\u00f3 en la cavidad totalmente mojada. Somos un solo vientre unido, gemelo, vello p\u00fabico que se hace un conjunto: el rojizo pelamen recortado de Virginia y el m\u00edo, casta\u00f1o oscuro.<\/p>\n<p>Nos besamos, nuestras bocas se hacen una sola, nuestras lenguas se besan, se enroscan, se chupan una a otra. La sensaci\u00f3n de lujuria aumenta. Virginia mordisquea mis labios. Una fuente insaciable de saliva inunda mi boca. Los dos jadeamos. Mi polla se hunde una y otra vez en sus carnes. Mis test\u00edculos golpean los cachetes de su culo. Entr\u00f3 y salgo. Mis jadeos aumentan entre los gemidos agudos de ella. Aprieto sus tetas y pellizco sus pezones. Bajo y los chupo con fruici\u00f3n. Estaba deseando este momento desde mi adolescencia. Desde aquel junio lejano, en la azotea. Hubiera querido ser yo quien follase con Virginia y no Esteve; yo quien entrase en aquel co\u00f1ito joven; quien dejase escapar chorros de leche en su vagina entonces prieta\u2026<\/p>\n<p>El l\u00edquido centelleante se esparce dentro del canal del chocho de Virginia, latigazos dolorosos brotan desde la base de mi tranca. Mis huevos se vac\u00edan a golpes secos. Virginia jadea fuerte. Me acaricia los cabellos mientras me termino de vaciar dentro de ella. Mi miembro poco a poco se desinfla. Salgo de ella. Me quedo a su lado. Nuestros manos se juntan. Mir\u00f3 sus ojos azules. Me sonr\u00ede.<\/p>\n<p>Esta ser\u00e1 la \u00faltima vez\u2026<\/p>\n<p>La \u00faltima, pregunto.<\/p>\n<p>Ahora s\u00ed; ahora ha llegado la hora de aprovechar el tiempo, Quim; contigo: t\u00fa y yo y\u2026<\/p>\n<p>Acarici\u00f3 la entrada de su vagina. Mi dedo se llena de la espuma de mi propio esperma. Termin\u00f3 la frase:<\/p>\n<p>\u201csin que mam\u00e1 se entere.\u201d<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_67943\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"67943\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" =0 title=\"\"><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 9<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Nos besamos, nuestras bocas se hacen una sola, nuestras lenguas se besan, se enroscan, se chupan una a otra. La sensaci\u00f3n de lujuria aumenta. Virginia mordisquea mis labios. Una fuente insaciable de saliva inunda mi boca. Los dos jadeamos. Mi polla se hunde una y otra vez en sus carnes. Mis test\u00edculos golpean los cachetes de su culo. Entr\u00f3 y<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_67943\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"67943\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" border=0 \/><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"author":30942,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[8],"tags":[],"class_list":["post-67943","post","type-post","status-publish","format-standard","category-fantasias-eroticas"],"a3_pvc":{"activated":true,"total_views":647,"today_views":647},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/67943","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/30942"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=67943"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/67943\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":67944,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/67943\/revisions\/67944"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=67943"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=67943"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=67943"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}