La prueba de la esclava de látex
Recoge lo que necesitamos y nos vamos a casa. Esta semana quiero que me sirvas con ese con ese traje puesto, tal como estás ahora. Ella sintió que las rodillas le flaqueaban dentro de las botas altas. Un calor intenso se extendió por su cuerpo, concentrándose bajo el látex apretado.—Sí, amo —respondió con voz suave y temblorosa...