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Relatos Eróticos

Erotismo y Amor

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Tambores y cornetas

Mi marido y yo íbamos a desfilar en una procesión de Semana Santa un jueves por la noche cuando, sin esperarlo, nos entregamos a otros quehaceres
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  • 9,20 (10 Val.)

Cuestión de tamaños

Él me miraba como mira un lobo a una oveja, y yo no intentaba provocarlo, es que soy bastante culona y tengo pechos grandes y debía usar un uniforme rojo furioso de la oficina de trajecito y pollera a media pierna que me hacía ver demasiado llamativa, pero no podía hacer nada, todos usaban uniforme
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  • 9,51 (35 Val.)

Penélope, la mujer ideal (Final)

Ella tomó con suavidad una de mis manos y la apoyó en su pecho izquierdo, al que palpé con delicadeza, para susurrar, Quiero que me hagas el amor, acá, ahora
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  • 9,70 (20 Val.)

Penélope, la mujer ideal (Parte 2 de 3)

No pude solo que volver a embriagarme con su figura, tenía un top blanco cortito sin hombros, apretado, dibujando sus tetas perfectas, marcando sus pezones, como siempre su vientre desnudo con su cintura avispada, unas calzas negras con corte que simulaban ser un pantalón con cierre dorado
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  • 8,89 (9 Val.)

Penélope, la mujer ideal (Parte 1 de 3)

Fue entonces cuando mi vida cambió, cuando mi corazón se paró de golpe, cuando todo lo que estaba en orden quedó patas para arriba, un ser angelical salió desde una de las habitaciones, de curvas exageradas y formas voluptuosas, era perfecta, perfecta por donde la mirase, no tenía nada que cambiarle
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  • 8,73 (11 Val.)

Fundiéndonos en un sólo cuerpo

Te pido que te vuelvas, una vez boca arriba me vuelvo a quedar exhorto con la visión de tu cuerpo
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  • 9,25 (4 Val.)

La chica, la pelirroja

Horas más tarde, en una habitación de una pensión barata, le chupé su gruesa polla hasta que eyaculó en mi lengua
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  • 10,00 (10 Val.)

Tu placer, mi descanso

El dar placer a una mujer es el mayor de mis placeres
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  • 9,39 (33 Val.)

Un chalet en la serranía

El calor de sus cuerpos venció sus voluntades. Primero, Eliana se tumbó sobre el hijastro; luego, él despertó oyendo su nombre: Bruno. Más tarde, el camisón de Eliana cayó sobre su almohada
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  • 9,46 (35 Val.)

Un recuerdo con Nadia

Ocho años que estuvimos casados y que a pesar que siempre me salían excusas para otras aventuras, mi mujer siempre tenía la aventura para mantenerme ocupado
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Seduciendo con imaginación

Una mujer madura toma la iniciativa para reavivar el mundo de eros con su marido
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  • 9,53 (19 Val.)

El día siguiente a San Valentín

Todavía no había amanecido cuando desperté sobresaltada. Una pesadilla. Miré a mi esposo. Su torso musculado, su ombligo alargado. Levanté la manta y vi su polla dormida. No dudé ni un momento
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  • 9,51 (39 Val.)

Solo quería decirte

Quizás eso me excitaba más, esa cosa de querer y no poder, esa angustia que hacía que mis pezones se pusieran en alerta y que mis bragas se llenaran de humedad con solo su mirada
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  • 8,73 (15 Val.)

Un día de frio con mi maestra

La fantasía de casi cualquier alumno, coger con su maestra
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Un beso y más: El juego de Emmanuelle

Creo que no hacía falta que me dijera que quería follar conmigo. Ya aquello había pasado del teatro, la broma o el juego
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Tu rosa

Había noches en que mi calentura de hembra me llevaba a inesperadas ensoñaciones en las que el payo que me miraba a diario se metía en mi cama y me follaba
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El primer orgasmo de Rocío

El joven, con un empalme, brutal, acarició aquella pequeña teta, suave como la seda, y dura como un limón
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Niki, la chica de la lencería

La imaginé con toda esa lencería que le obsequié, un día llegó y me modeló esa ropa íntima en un fin de semana de mucha pasión
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Carnaval

Nuestro grupo andaba desperdigado; yo estaba viendo y oyendo a unos cantantes bastante cómicos cuando, de pronto, noté que alguien me sujetó por el codo; después me susurró algún oído. Quedé petrificada
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Virgen por un rato

La oí taconear mientras regresaba y sentí que cada vez estaba más cerca de ver caer esas ropas y tenerla como la quería ver desde hacía unos días
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