Sexo con maduras

Confusa y ¿necesitada?

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RESUMEN

De como una mujer casada se siente deprimida y realiza un viaje para reencontrar su equilibrio emocional, así como el vaginal, bucal y anal.

Venía alegre, había hablado bien, se le notaba en la cara, por eso paso a ver a su amigo al bar y tomarse unas copas para ver el ambiente, le gustaba el lugar, siempre charlaba distendido y con confianza; quien lo iba a decir, ya llevaba 12 años aquí, vino con 16, aún se acuerda de los primeros trabajos de repartidor y recadero, pero la vida sigue y ahora no es su máxima preocupación. Están dando fútbol, pero él nunca ha sido muy del fútbol, así que se fue hasta la barra para pedir su mojito.

—Hola qué tal Macario, me habían dicho que estabas por tu tierra, qué, cómo ha ido.

—Bien, ya ves que algo moreno –risas- de tanto tomar el sol.

—Siempre con ese humor, muchos negros son reticentes a decir estás lindezas, pero tú te has adaptado bien.

—Ya llevo tiempo, el color de la piel solo es lo superficial; sabes está tarde he ido a una entrevista de trabajo y creo que les he gustado, es en el súper nuevo que han abierto, a ver si puedo dejar el curro de la construcción. Pero, y tú, qué tal con la novia, ya vivís juntos me dijiste; qué tal lo llevas, aquí con tanta juventud y trajín de gente el contraste al llegar a casa debe ser bestial.

—Sí acostumbrado a las salidas y eso, a veces lo echas de menos, incluso estoy mirando de cambiar de curro, quiero una relación sería.

—Ya, te entiendo, pero limítate a trabajar y a casa, tampoco es problema.

—Siempre están esas ganas, sin ir más lejos, con el Esteban me fui a tomar algo en un pub, no quería, pero acepte.

—Qué problema hay en ello, ella no se pondrá celosa por eso.

—Ya, pero aparecieron dos niñatas y …

—¿Y qué?

—Pues que me tiré a una, no lo pude evitar

—Qué cabronazo, hijo puta.

—Bueno, el ambiente no está muy animado, por lo que veo, yo que venía a ver si había ganado –risa sarcástica- disponible. Aconséjame algo.

—Es temporada baja para las veraneantes, sólo veo con posibilidades a esa madura que está en aquel rincón.

— Como sabes que hay posibilidades; desde luego parece desubicada y algo amanerada en sus movimientos, o desde aquí es lo que veo.

—Pues el Carlos, el antiguo barman, te acuerdas, pues anteayer se la agencio y me dijo que la pava se dejó sin más.

Se sentía cansada y insatisfecha en su matrimonio, a pesar de que el pequeño negocio de su marido iba viento en popa, se sentía no arropada y algo desengañada de la vida, ella que de joven era tan vivaracha y ferianta había tenido que venirse a la otra punta de España para volver a encontrarse, con la excusa de ir a un balneario- aún así, su móvil le ponía al día de lo que pasaba en su familia: la Carla de ya veinte años, parecía que hacía dos días que era una niña, la había tenido con 26 años, después vino fran-. “ viento en popa mami, un 10 en civil” ponía el móvil. La verdad es que había llegado anteayer y esa misma noche se había entregado sin contemplaciones a un desconocido; nada más llegar, a una hora tardía, por retraso del viaje, se vistió y salió, no sin antes haberse achispado tomando el licor del mini bar de la habitación, recalando poco tiempo después en un bar casi vacío. En la segunda copa ya se encontraba algo más relajada, alegre; no era ese ser vacío sin peso anterior. Cierto es, que el camarero del local le había ayudado algo dándole charla, con modales achulados, con chistes baratos y al final con insinuaciones; era el típico dueño del local, hortero, casado –por el anillo-, empalagoso; tendría unos cuarenta y pocos, de aspecto dejado y vulgar. Pese al insulso personaje cometió una de las frivolidades de su vida: Carmen,a las dos horas de entrar en ese bar y tras unas cinco copas  estaba en la trastienda apoyada en unas cajas de bebidas y recibiendo tranca del personaje en cuestión, con el vestido subido y con el tanga a un lado la estaban fornicando sin contemplaciones; cierto es, que ella también gozo y a duras penas pudo llegar al balneario con la ayuda de un taxi. Al despertarse por la mañana observo que su vestido  estaba lleno de semen del tal Carlos –cree recordar. Ahora, absorta en sus pensamientos y habiendo su mente renovada, se encontraba en otro bar, era su tercer combinado, desde su lugar observaba como la miraban subrepticiamente desde la barra, el camarero y un joven de color, viéndose algo indecisa y nerviosa, pero con esa voluntad exuberante del otro día hizo acuse de saber estar a conciencia de que los pormenores que pudieran devenir no serían transmitidos en conocimiento de conocidos, más bien pasaría inadvertida para con sus conocidos, viniéndole a la mente que cuando era joven era la más alta de las amigas y la más garbosa, en ese intenso momento de autoestima se levantó para ir al lavabo; procuro levantarse con solemnidad y empezó a caminar con porte altanero y seguro, moviendo el culo como un péndulo; al pasar al lado de los contertulios de la barra, vióse observada,- el negrito la magreaba ocularmente-, ya en el baño se miró al espejo –su cara era algo gastada, pero tenía esos rasgos interesantes, así como ese cuerpo algo en carnes pero prieta, en su puntos. Entro en el váter, se levantó la falda solamente- no llevaba bragas, para que no le marcaran- y se sentó quedándose a gusto. De vuelta volvió a mirarse en el espejo, se sentía realizada-la bebida ayudaba- por eso salió con el mismo porte garboso y estirado, mirando picarescamente al morenito y siguió hasta la mesa.

—Jo con la jaca Macario, has visto el paseíllo de la menda, o he visto mal, yo en tu lugar probaría con ella, por tener experiencia con una madura, ya te agencias a bastantes otras niñatas.

—Pues voy a entrarle, la pava no pinta mal, tiene cuerpo y un culo potente para ser la madura, por no hablar del tetamen; no vaya a ser que otro me la levante, la tía creo que pide guerra, sus gestos lo son, aunque muy de pose automática, como si hubiera venido de caza.

Macario se levantó, camino con movimientos flexibles, hinchado como un pavo, seguro y galán. Como buen ligón, el momento imponía un ataque frontal.

—Buenas noches – dijo él

—Bu…buenas

—Sorprendida…no te preocupes, solo quería invitarte a tomar algo, te veo aburrida y sola.

—Yo…no…perdón, claro, que tonta soy, estaba despistada.

—Qué, de vacaciones…

—Sí…pasaba unos días…aca…tu también.

—Jajaja, no,  aunque quizá lo diga por el color de piel

—Hablas…mu…muy bien el español.

—Llevo aquí ya bastantes años

—Ah…perdo…perdón.

—Para nada mujer, bueno me llamo Macario.

—Carmen, mucho gusto.

—Igualmente, pero bueno, tomas algo, yo un mojito, me encantan.

—Lo mismo para mi.

—La verdad es que he venido del país donde nací, precisamente, que es Republica dominicana.

—Mu…muy bien, y qué tal por aquí.

—Bueno currando,  sino no hay pasta, jajaja

Sonido de móvil ( wasap) lo coge nerviosamente: “Buenas noches mama”

—Perdón… es qué…

—No no pasa nada, yo también siempre estoy liado, mira me he comprado el nuevo Iphone, es la ostia.

—Ya…yo no entiendo de móviles.

—Aquí están los mojitos, toma…salud, que bueno está, yo siempre lo tomo.

—Los jóvenes sabéis lo bueno, estáis al día.

—Ni que fuera una anciana, qué tiene 35, 36 -risa fingida por parte de ella.

Al levantar el vaso, con el nerviosismo a ella se le cayo el móvil, Macario se agacho y pudo observar unos muslos aún prietos, bajo más la vista y vio un clítoris en su esplendor, depilado, con los labios salidos. El olfato le decía que está noche triunfaría.

—Gracias…gra…soy tan torpe -visiblemente algo aturdida.

—Entra bien la bebida, veo que te gusta.

—Jiji…sí…la verdad es que no está mal.

—Vienes sola, tu familia, no tienes nadie.

—Yo…sí…no…sabes…es que…tengo

—Nada, nada, tranquila, no quiero indagar, cambio de tema, mira de dominicana me he traído buena marihuana, sabes; te gusta la marihuana.

—Deje de fumar hace años, pero…no…quiz….

—Venga mujer, que no pasa nada por fumar unos canutos.

—Bue…bueno…dame.

—Los tengo en mi apartamento, podemos ir allí, además aquí en medio de la gente, no me gusta fumetear.

—Val…vale, pero…

—Hecho, tranquila, voy a pagar y vamos para allá, y no te preocupes, solo es cruzar la calle.

Se levanta dirigiéndose a la barra, su faz es de ganador, el amigo lo ve, lleva la sonrisa en la cara.

—Qué te debo de los mojitos.

—Cabronazo, ya la has levantado, que cabrón, eres un puto crack.

—Jijiji, algo trastornada y rara la tía, pero creo que me la voy a poder cepillar.

Salen juntos, ella algo aletargada, pero decidida; se ha cumplido el pronóstico, ahora viene el devenir. Suben las escaleras, el sitio es bastante modesto. Abré la puerta.

—Pasa Carmen, como si fuera tu casa.

Era una apartamento minúsculo,  con una salita con cocina y dormitorio, en el medio un sofá a topos de piel de leopardo, la luz era roja, en las paredes colgaban posters de motos, coches y chicas desnudas, olía a tabaco y a sexo, era el típico picadero. La puerta del dormitorio estaba abierta, se veía la cama sin hacer, encima de la cómoda se divisaban preservativos, tabaco y pañuelos.

—Ponte cómoda en el sofá ahora traigo el canuto. Toma dale la primera calada.

—Ufff, me marea algo, no estoy acostumbrada.

—Tranquila, reten el humo un rato, es buena hierba.

En el posterior relajamiento de los efectos de la marihuana, ella se sentía más relajada, un ser sin peso, con la mente en blanco. Él por su parte, y como buen chulapo, era sabedor que era la ocasión para entrar en acción. No dudando le pasó la mano detrás de la nuca y ejecuto un morreo a presión -succionando la lengua de ella- con el correspondiente movimiento consabido de sospesar el tetamen, es decir, el primer tanteo de género. Ella emitió un breve susurro de satisfacción. Sequidamente paso a sacar el tetamen de la guarida, quedando sueltos con el sostén debajo -era bastante tetuda, con ligera caída y unos pezones grandes. Ella cerraba los ojos y respiraba hondo, acto seguido pasó a la maniobra de meter mano en la entrepierna, la cual sabía de antemano que estaba depilada: estaba viscoso, incluso ella abrió los muslos; metió dedo, el cuál entro como cuchillo en la mantequilla, dedeo un rato, los suspiros de ella eran entrecortados. Busco bragueta con los ojos cerrados, noto la inflamación bastante grande.

—¿Has probado nunca tranca negra?

—No…no…no…había…

—Ahora sabrás la potencia de una entonces.

—Yo…yo…yo…estoy algo con…con…confusa.

Se quitó la camiseta -Nike no original- quedando su pecho al descubierto, pasando a quitarse el pantalón vaquero, quedando en calzoncillos-color rojo, con grandes letras- y al mismo tiempo levantándose quedando frente a ella sentada, se bajó dichos calzoncillos y su polla salto como si llevara un muelle apuntando al techo, estaba empalmado en todo su potencial; alrededor de sus testículos llevaba un aro que los dejaba comprimidos y tensos, como si de unas bolsitas se tratara; su tranca era de dimensiones considerables. Por su parte ella quedó confundida por la puesta en escena, tenía a unos pocos centímetros de ella una tranca considerable, como nunca había visto en directo. Quedó estática, era la hora de la verdad: él estaba empezando su recital pre-follada.  Acercándose, casi rozando su cara se agarró los testículos, pasando después a darse unos pajeos.

—Abre esa boguita, a ver qué tal peteas

Empezó por el glande, pasó a tragar tronco, intento abarcar lo que pudo, pero no cabía toda.

—Lámeme el tronco, hasta el huevamen y ya de paso chúpalo también, veo que pones ganas, pero no tienes práctica.

Así lo hizo ella, de su parte el miraba como trabajaba ella, no se sentía muy convencido, era hora de mostrar sus dotes chulescas. La cogió de las sienes:

—Veo que te falta ritmo, deja la boca abierta, te la follaré como si de tu coño se tratara.

—Es que…yo…no…estoy…acostumbrada.

Abrió la boca, cogiole de la nuca y empezó a entrarle la tranca; despacio, pero sin pausas, aumento el ritmo, sólo metía media tranca, empezó a ronronear, era evidente que gozaba. Pasó a un ritmo frenético  y al mismo tiempo se la enchufo casi toda; ella notaba que el glande le había llegado hasta la campanilla, le entraban arcadas, babeaba, sus ojos estaban rojos; la mirada de él se volvió perdida, señal evidente de una descarga; primero noto una leve humedad pasando a una viscosidad abundante entrándole más arcadas, tenía que tragar o sacar la boca, aguanto, el la sacó vaciando también sobre su nariz, boca ojos. Estaba sin aliento, no podía abrir los ojos, se levantó pudiendo llegar al baño y escupir, después se lavó la cara. Él de su parte ya estaba prostrado en el sofá, abierto de piernas con el cipote en fase de semiempalme y fumándose un cigarrillo.

—Es la falta de costumbre, no te preocupes, no estás acostumbrada a tragar.

—No la verdad que no -dijo medio jadeante- nunca me lo habían hecho, para mi es una novedad.

—Jajaja, te he puesto las pilas, hasta ya no estás tan indecisa hablando.

—Bueno acércate y desnúdate toda, anda, siempre me gusta ver a la tía que me voy a follar en pelota picada antes de meterle vergajo.

Así lo hizo ella- sintiéndose realizada a pesar de estar con un tío tan arrogante y de modales chulescos y vulgares, había sufrido una transformación, le habían dado un chute adicional de adrenalina- quitándose el vestido completamente y quedando a la vista de Macario, el cual la observaba con detenimiento, como si valorara y tasara lo que tenía delante.

—Mejor pasemos al dormitorio, allí podré hacerte gozar como te mereces, te lo has ganado.

Una vez allí -ella tumbada de espaldas- le empezó a chupar los pezones, tiro de ellos, paso a sus muslos, le dio chupones sonoros, para terminar en regodearse en su coño abriéndolo con los dedos en forma de pinza como hacen los que saben hacerlo; empezó a lamerlo de arriba abajo, chupando los labios; ella gozaba, suspiraba, gimoteaba; paso a levantarle las piernas hacia arriba, quedándole el coño culo a su altura y empezando un lameteo de coño-culo de arriba abajo y de abajo arriba, incluso usaba sus tobillos a modo de agarraderas para subirla y bajarla no tardando ella en exclamar:

—Fóllame ya, la quiero dentro ya…

—No estás acostumbrada a gozar tanto, supongo que él, o los, que te usan no saben cómo hacerlo.

—Dios, dios, dios…hazlo ya, quiero sentirla dentro.

—Allá voy y a pelo, te lo mereces.

Dicho y hecho, con ella apoyando sus piernas en sus hombros -ya que él sabía que era un coño de considerables dimensiones y podría penetrarla a fondo- empezó el mete saca: se la metió de una tacada sonora pasando a bombearla, en cada mete saca se oía el rebote de los huevos. Ella no tardo en explotar en orgasmo, se movía como un animal decapitado, suspiros hondos, le clavo las uñas en la espalda; de su parte el termino con una clavada a fondo y quedando estático. Ella quedo vaciada, como un ser sin peso, adormilada un buen rato; al reaccionar se encontró abierta de piernas con todo el coño chorreando lefa; de su parte él, estaba absorto mirando y trasteando  su móvil.

—Has gozado bastante, se nota que no te dan lo que te mereces.

—La verdad es que sí, los jóvenes de hoy en día sabéis como hacerlo.

—Jajaja, toma -encendiendo otro porro- chupa de este ahora.

—Me confunde bastante, me bloquea la mente, pero es una sensación placentera.

—Son cosas buenas de la vida, hace que te olvides de todo.

—Veo que vuelves a tener la… dura.

—Sí, soy bastante competente cuando estoy con una morra y más como tú, por cierto, veo que tienes el culo cerrado, no te lo han petado nunca por lo visto.

—No…no…no tengo costumbre.

—Pues un culo no solo debe servir para cagar, también se debe gozar con él.

Acto seguido empezó a besarla y acariciarla, cogiendo un botecito de dentro del cajón de su cómoda, para después abrirlo y sacar la vaselina que contenía para untarle el ano.

—Déjate llevar, ahora te meto un dedo.

—No sé…si…nunca…

—Mira como entra, ahora dos, ves, tranquila.

Era evidente que la estaba dilatando para poder encularla; ella estaba entregada, tenía algún gesto de incomodidad, pero se dejaba llevar hasta que llegó la resolución final:

—Ponte en cuatro y ábrete las nalgas.

Así procedió ella, él en posición trasera se envaselinó su chorra entrándole solo el glande.

—¡Ay, ay, ay! duele algo, cuidado.

—No estés tensa.

La entro poco a poco y la dejó un rato dentro, ella mordía la almohada, le escocia, dolor y placer. Empezó a bombear de menos a más, pasando a rugir como un león, ella gritaba, él la metía más; la cogió del pelo como si montara una yegua, haciendo más intensos sus movimientos; se venía otra vez, mientras ella se friccionaba el clítoris, le gustaba, le dolía; se vinieron los dos juntos, quedando otra vez ella exhausta y rendida, volviéndose a adormilarse. Sin siquiera limpiarse del primer polvo, sucio su coño de lefa la habían poseído por detrás y también terminado dentro. Chorreaba semen por delante y por detrás. Estaba abatida y rendida, los efectos del alcohol y la marihuna se pasaban. Él de su parte, volvía a estar ensimismado trasteando el móvil, su Iphone. Había sido follada por detrás como si de una perra se tratara.

—¿Qué estás haciendo?

—Nada, mirándo un poco de porno, está página me gusta mucho, mira, quédate con la dirección.

—Eres un bestia, aún tienes ganas…

Y aquí termina la historia, solo añadir a modo de posdata, que la Carmen al estar otra vez en su feliz casa, como recuerdo y curiosidad abrió la pagina la cual el Macario le había recomendado viendo lo siguiente: “videos destacados ‘follando una puta en cuatro trasera bar’ y ‘ rompiendo culo a puta y llenándolo de lefa’ 3000 visitas, valoración del video ‘excelente’ “.

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