Fantasías Eróticas

Augusto

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RESUMEN

Por fin había cumplido mi fantasía de follarme a Augusto...

Fui a casa de mi amiga Lina para hacer un proyecto de la facultad.

Hacíamos el trabajo cuando ella tuvo que salir una media hora para ir a buscar los materiales que faltaban. Mientras tanto yo fuí a la cocina a servirme una bebida.

El padre de Lina, Augusto, estaba en casa y justo había bajado de su habitación para ir por botanas.

Era un hombre muy bien parecido, tenía el cabello corto color negro y a los lados se pintaba canas que lo hacían lucir más atractivo; era robusto, muy fuerte. Desde que conozco a Lina su padre siempre me gustó, primero de un modo inocente pero luego me gustó como hombre.

Cuando yo tenía unos 15 años lo veía salir con un montón de chicas hermosas y con cuerpos de modelo, yo me sentía muy mal con mi aspecto a causa de ello; pero ahora las cosas habían cambiado, yo tenía 21 años y logré conseguir un cuerpo hermoso, era el tipo de chica que Augusto deseaba y nada me impedía acercarme a él. Excepto mi amistad con Lina y… su esposa.

Honestamente ella no me preocupaba, era de la misma edad que él y yo sabía que muy en el fondo Augusto siempre buscaba carne fresca…

Él entró a la cocina y me saludó con un beso en la mejilla, yo le sonreí y le ofrecí una bebida. Le pregunté que hacía y me dijo que ordenaba su ático, donde guardaba herramientas y cajas; me ofrecí a ayudarle.

Subimos al tercer piso y entramos al ático. Me pidió que subiera unas cajas pero no había escaleras así que me cargó de tal manera que me senté en su hombro izquierdo. De pronto sentí como las yemas de sus dedos rozaban mis muslos y le lancé una mirada con una sonrisita

-Lo siento, no sé qué pasa conmigo- se disculpó con una risa nerviosa

-No te preocupes

Me bajó de su hombro y quedamos frente a frente.

-Dios, vaya que has cambiado querida.

-Sí, ya no soy una niña…

Lo besé y él me abrazó muy fuerte, luego bajó sus manos y apretó mi trasero. Subió las manos hasta mis senos y también los apretó, luego me besó en cuello.

-Hueles delicioso...apuesto que sabes aún mejor

Se incó y me quito los jeans, hizo a un lado mi ropa interior y comenzó a succionar mi clitoris, mientras tanto me quite el top que llevaba y lo ayude a quitarse la playera. Pude observar sus tatuajes, eso me excito màs.

Me tiró al piso, abrió mis piernas y metió sus dedos a mi coño

-Vaya que estás muy apretada...así me gusta cariño

Acto seguido metió su pene y me dió con todas sus fuerzas. Yo le pedía que me diera más, se lo suplicaba.

Me besaba y me lamía los pezones. Tuve varios orgasmos, tantos que perdí la cuenta. Sacó su pene y se colocó frente a mí

-Enséñame lo que sabes hacer, amor.

Tomé su pene con ambas manos y le escupí un poco luego lo froté. Comencé por lamer la punta muy lento, luego me lo metí entero y chupé de arriba a abajo.

-Joder, ¿por qué no te tome mucho antes?- dijo mientras sonreía

Se recostó en el piso y me senté sobre él, antes de meter su pene en mí, froté mi clítoris contra su pene.

Lo introduje y comencé a moverme como loca, quería llenarme de él.

Trató de hacer que me bajara para correrse fuera pero yo no lo deje:

-Pero ¿qué haces? ¿Acaso quieres…

-Quiero que te corras dentro… vamos! ¡Llename con tu leche! ¡Hazlo por favor!

Aún así trataba de resitirse, yo tome sus manos y las presioné contra el suelo, eso lo inmobilizó un poco; me moví de arriba a abajo. En poco minutos sentí como el líquido caliente me llenaba por completo. Nos besamos un buen rato hasta recuperar el aliento.

 

Por fin había cumplido mi fantasía de follarme a Augusto.

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