Voyerismo - Dominación

Relato erótico

Mi marido saco la putita que vivía en mi

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RESUMEN

Esta es la historia real de Andrea, una esposa consentidora y muy putita.

Hola soy Andrea mi contextura física es delgada, 1,68 de estatura, una cola que llena bien cualquier pantalón, labios gruesos, ojos grandes, pechos de talla 110 y quiero contarles como en una sola noche mi marido saco la PUTA que vivía en mí.

Esta historia real se la he contado a mi nuevo amante FARAONGUS y él se ha encargado de escribirla para ustedes, la misma tiene hoy dos partes, pero les aseguro que hay mucho más.

Eran las 10 de la noche del día 31 de diciembre, nos disponíamos a recibir el año nuevo, estaba toda la familia de mi esposo en casa, yo iba y venía de la cocina al parque , la noche estaba muy calurosa por lo que decidí darme una ducha antes de sentarme a cenar, a mi esposo (Mariano) le gusta mucho que me vea muy sensual por lo que para esa noche tan especial me había comprado un hermoso vestido con un pronunciado escote y bastante corto, lo que dejaba que se vean mis abultados pechos que tanto dinero me habían costado y mis bien torneadas piernas, que aunque no soy muy alta cuando me subo en unos buenos tacones hacen que se vean más esculturales, en perfecta armonía con mi culito bien parado, ya estaba yo bajo la ducha cuando un corte de energía eléctrica se dispuso a arruinarnos la velada, pronto escuche la voz de Mariano que decía:

—Andrea amor, adonde hay velas.

—creo que no tenemos velas.

Le dije mientras a oscuras trataba de encontrar un toallón para envolverme en él, al salir del cuarto de ducha, me dirigí al dormitorio ya que allí había dejado el vestido que pensaba lucir esa noche, el único inconveniente era que no se podía ver mucho y yo trataba de encontrar una ropa interior que me quedase bien con el vestido, porque confiaba en que pronto volveríamos a tener luz y no quería verme con un sostén rojo, debajo de algo de color negro, en eso estaba yo cuando entro Mariano y me pidió que me apurara ya que eran casi las 11 pm y todavía no empezábamos a cenar, que toda la familia me estaba esperando, le comente mi problema y él lo soluciono rápidamente, me sugiero que no me pusiera nada debajo del vestido, por lo que le hice caso a pesar de que nunca lo había hecho, al salir al parque me invadió una excitación ya que me sentía desnuda, lo que era una tontería ya que nadie podía ver más allá de sus narices, la noche siguió sin energía eléctrica, llego la hora del brindis y Mariano me pidió que trajera mas champán, el hermano menor de mi esposo me pidió acompañarme para ayudarme con la bebida, claro que acepte, entramos en la casa en penumbras y el me tomo de la mano con la excusa de que no sabía bien por dónde íbamos, debo aclarar que el hermano de Mariano es un lindo chico de 22 años, muy deportista y esa noche estaba muy lindo y yo un poquito cachonda por lo que la situación me excito aún más, en camino a la cocina muchas veces el toco mis nalgas, al llegar al freezer yo me agache para sacar las bebidas que se hallaban en el fondo, el aprovecho entonces para apoyar su bulto bien en el centro de mi colita en pompa y eso me calentó, Ramiro así se llama, me dijo entonces:

—Perdón cuñada, pero ese vestido te queda fatal.

—Gracias Rami.

—Y así sin ropa interior mucho más aún.

Yo casi me muero de vergüenza, quería meter aún más mi cabeza dentro del freezer, pero lo único que logre fue insinuarme más y levante mi cola, por lo que Ramiro me tomo de la cintura con sus dos manos y apoyo todo su paquete en mí, yo no sé si por el alcohol que llevaba o por lo excitada que estaba me deje hacer y el llevo una de sus manos a mi entrepierna, yo solo atine a decirle:

—Estás loco? ¿Qué haces?

Pero la verdad es que se sentía muy lindo, una mujer de casi 36 años manoseada por un chico de 22, el metió uno de sus dedos en la conchita que chorreaba, y yo deje que su falange entrara en mí, quería más y en mi fingido enojo, no aguante y hasta le regale un gemido que salió de lo más profundo de mi ser, pero en lo mejor que estábamos la voz de mi esposo, diciéndome que nos apuráramos me trajo a la realidad, por lo que le dije a Ramiro:

—esto nunca paso, está claro?

—Está claro, ¿pero … te gusta? No putita.

—No me hables así, por favor.

—Mi hermano está casado con una putita y si no puedo cogerte se lo diré.

—No por favor... Me deje llevar fue tan solo eso.

—Te doy una semana, si pasado ese tiempo no cogemos, se lo cuento todo.

—Ok, no me presiones.

Salimos de la casa llevamos las bebidas y todos brindamos, yo estaba muy nerviosa por lo sucedido con Ramiro, porque si bien me excitaba la situación, nunca se me había ocurrido serie infiel a mi esposo. La noche siguió sin energía eléctrica por lo que pronto y uno a uno los parientes se fueron marchando, hasta que quedamos solos Mariano y yo, mis nervios se fueron apaciguando con mucho champán, el calor era casi insoportable y yo estaba muy caliente en todo sentido, por lo que me acerque a Mariano buscando sexo y comencé a besarlo frenéticamente, el pronto noto mi calentura y comenzó a meter su mano por donde un rato antes había estado su hermano, el morbo me ponía a mil, pero no soporte la situación y me dispuse a contarle lo sucedido, al principio él se enojó mucho pero yo seguí moviendo mis caderas encima de Mariano, en busca del falo que estaba bien erecto y deseaba que me penetre, entonces el me miro a los ojos y me dijo:

—Te excito que mi hermano te tocara, ¿no?

—No te enojes

—No me enojo, te excito, ¿sí o no?

Y mientras decía esto me llevo hacia él y comenzó a besarme frenéticamente, entonces volvió a preguntar.

—Contame Putita, te gusto sentir las manos de Ramiro en tu interior, ¿no?

—Y.…si, un poquito.

—Que putita que sos!!!, me gusta.

—No puedo creer que me digas esto.

—Querés cogértelo?

—NOOO, estás loco!!!

El me abrazo y me beso con muchas más ganas que antes, se notaba que la situación también lo excitaba, comienzo a bajar los breteles de mi vestido mientras me besaba los pezones, repetía

—Querés que te deje coger con mi hermano, Putita.

—Por favor, nnnnooo siii-gas

—Mira cómo te calentás… Putita

—Uhmmm nnnnoooo me- di-gas, asiii

Ya su pene se estaba metiendo en mi interior, yo gemía de pasión...

—Te voy a dejar cogértelo, para que seas mi Putita y la de mi hermano, ¿estamos de acuerdo?

Yo no respondía, solo me dejaba llevar e imaginaba ser montada por ese macho, estábamos que nos prendíamos fuego, cuando el celular de Mariano sonó, era su “hermanito” que había vuelto y ahora con un amigo, por lo que me quede más caliente que antes, cuando Mariano fue hasta la puerta a abrirles yo aproveche para acomodarme el vestido, estaba muy asustada por cómo podía reaccionar mi esposo contra su hermano por lo sucedido, pronto entraron al parque pero muy por el contrario de lo que yo imaginaba, Mariano traía abrazado a Ramiro, en una actitud muy paternal, al llegar los muchachos yo me disponía a levantar algunas cosas que quedaban sobre la mesa, mi esposo me pidió entonces que porque no traía algo más para brindar con los muchachos, yo pronto me encamine para el freezer mientras sentía la mirada penetrante de Ramiro observando mis nalgas, cuando escuche que Mariano le pedía a su hermano que me diera una manito porque estaba muy oscuro, yo adivine sus intenciones y le dije que podía sola, pero el insistió, por lo que pronto tuve pegado detrás mío a Ramiro, que me dijo:

—Otra vez solos putita.

—Rami, tu hermano ya lo sabe todo, no voy a seguir con esto.

—Y si sabe todo, ¿porque me mando?

—No lo sé, está loco.

—Nooo cuñadita, mi hermano prefiere que te coja yo a que andes de putita con otros.

Y cuando dijo esto se abalanzo sobre mí y comenzó a besarme y tocarme las tetas con mucha fuerza, una vez más, Mariano me salvo, pero lamentablemente lo que decía el chico era cierto, mi esposo me estaba entregando, lo peor era que la situación me gustaba mucho. Ya en el parque y después de haber bebido unas 3 o 4 botellas mas champán, el calor se hacía más insoportable, por lo que Mariano tuvo la genial idea de que nos metiéramos en la pileta, los muchachos dijeron que ellos no tenían sus mallas, por lo que él dijo somos todos grandes métanse en bóxer sin dudarlo se metieron y pronto comenzaron a salpicarme con agua, yo no quería participar, pero mi esposo les dijo a los muchachos que me echaran al agua, yo intente correr pero al salir de la pileta a Ramiro se le salió el bóxer que traía puesto y pude ver esa maravillosa verga de 22 cm en todo su esplendor, la excitación mezclada con la risa, fruto del alcohol era tal que pronto me agarraron para tirarme al agua, yo les suplicaba que no lo hicieran porque arruinarían mi vestido nuevo, entonces Mariano les pidió a los muchachos que me bajaran y en ese instante supe que esa noche mi esposo me estaba convirtiendo en una puta, su puta, porque me ordeno que me quitara el vestido y me metiera con ellos, le dije que no, que estaba loco, él le dijo a Ramiro:

—Dale quítale el vestido.

—Pero... No quiere…

—Vos desvestila, ya sabes que no tiene nada abajo... Le va a gustar.

Yo por la borrachera, la risa, o no sé qué extrañas cosas me sucedían, no podía correr, las piernas me temblaban, fruto de la excitación, el juego me estaba gustando y la verdad es que mucho no quería correr tampoco, caí en el césped varias veces, los muchachos en el intento de darme alcance ya me habían manoseado bastante y mi esposo parecía disfrutarlo, Ramiro me alcanzo, me tomo de los hombros, miro a Mariano como buscando su autorización, este con un gesto le dio vía libre y Rami de un solo tirón bajo mi vestido hasta los pies, quede totalmente desnuda, con mis tetas al aire y mostrando mi culito a los tres, no podía creer que mi esposo quisiera esto, pero estaba muy mojada, entonces Mariano le dijo a su hermano:

—Dale tráeme a mi putita a la pileta a ver si se enfría un poco.

—Mariano!!! Basta...- dije yo con una mezcla de excitaron, el corazón me latía muy fuerte, entonces una vez más mi esposo volvió a decir:

—Ramiro, ¿te cogerías a tu cuñada?

—Y... Esta muy linda hermanito, perdón sé que es tu esposa...

—Bueno, dale tráela

Ramiro me llevo delante de mi esposo, mientras me tomaba con una mano suya las mías y con su brazo rodeaba mi cintura, su piel tacaba la mía, yo sentía el pene desnudo de Rami chocando mis nalgas, Mariano entonces me miro y dijo

—Que linda noche para festejar y empezar un nuevo año, ¿no mi amor?

—Si ...- dije yo en plan de complicidad

—Mi hermano y su amiguito te van a hacer feliz. ¿Estas dispuesta a ayudarlos?

—Si es lo que vos querés... Yo me entrego solo a tus placeres.

—MUY BIEN!!! Vas a ser nuestra Putita?

—Lo que vos me pidas, amor. Lo que quieras, soy tuya.

—Bueno ahora te pido que dejes que Rami y su amigo te saquen la calentura. ¿Este año vas a ser nuestra Putita?

—No me digas así...

—Porque no?

—Porque me gusta muchooo, mi amor...

—¿Entonces todo este año vas a ser mi puta y la de mi hermanito, y él va a traerte los amigos que desee, estamos de acuerdo?

—Siii, amor, lo que me pidas.

Solo en el hecho de pensar en convertirme en una puta me gustaba mucho y quizás por la excitación me caí de entre los brazos de Ramiro, me di vuelta y mi cara quedo delante de su tremendo pene, que a esas alturas ya estaba bien parado y mirando al cielo, la oscuridad de la noche parecía dar un vale todo, así que tome la verga de Rami y le di un pequeño besito, el me miro y yo como una buena putita, me la fui metiendo en mi boca, el otro chico se posó detrás mío, yo estaba en cuatro patas saboreando esa hermosa verga cuando escuche a mi esposo que le dijo:

—Dale nene que esperas hace gozar a mi mujer, es toda tuya.

¡En principio pensé que esas palabras eran para Ramiro, pero me equivoqué, el amigo de Ramiro, en un momento me estaba metiendo su lengua hasta mis entrañas y como me gustaba!!! pronto Mariano salió de la pileta, fue a la casa y trajo una manta en donde me tiraron y comenzaron los dos muchachos comenzaron a darme verga, mientras Mariano sentado en una playera nos miraba y se masturbaba, estaba poniéndole los cuernos a mi marido por pedido de él, yo me sentía en el cielo, Ramiro le pidió permiso a su hermano para cogerme y este me dijo

—Andreita mi amor, querés empezar el año nuevo bien cogida?

—Siii, amor lo que vos me pidas.

—Entonces pedile a mi hermanito como buena putita, que te coja, si es eso la que querés?

—Siii quiero.

—No, no, que se dice putita.

—Por favor Ramiro, cuñadito, ¿me coges?

—Muy bien así me gusta, porque nadie te va a hacer nada que vos no pidas.

Entonces yo que ya no aguantaba más grite

—Denme verga por favor...

Fue ahí cuando sentí como la verga de Ramiro se abría paso en mi conchita y comenzó a bombear

Me sentía en el cielo, tenía tres vergas para mí, le pedí al amigo de Rami, que me rompiera el culito ya que el chico no la tenía tan grande, pero si más larga, me salivaron bien el ano y mientras su amigo intentaba ponérmela en mi culito, Ramiro me daba su verga mojada por mis jugos vaginales en la boca, era fantástico yo nunca había estado en una situación como esa, por fin la verga del chico se abrió camino en mi culito, el placer era inmenso, Mariano le pidió a su hermano que le diera su lugar e introdujo el su artefacto en mi boca, mientras me decía:

—te gusta putita?

—Uhmmm, siiiii-

—Desde hoy voy a dejar que mi hermanito y sus amigos vengan a casa a cogerte, ¿sí?

—Siii amor- decía yo en cada momento que podía respirar y sacarme la verga de la boca.

—Quiero que todos sepan lo buena que es mi mujer cogiendo.

Y mientras decía esto unos largos y espesos chorros de semen se metían en mi boca, yo nunca había tragado eso, pero esa noche me sentía loca de placer y lo trague con todas mis ganas, pronto la vergota de Ramiro se introdujo nuevamente en mi boca, el amigo de Rami comenzó a bombear más fuerte y descargo su caliente liquido en mi colita, los chorros inundaban mis entrañas y se sentía muy lindo, fue entonces cuando Ramiro dijo:

—yo no voy a acabar te llevo a bailar conmigo y cuando volvamos, te voy coger en la cama que compartís con mi hermanito, estás de acuerdo Mariano?

—Por mí no hay problemas, ¿si la putita quiere?, yo me voy a dormir al cuarto de huéspedes.

—Ok – dije yo

—Solo dame un ratito para darme una duchita y nos vamos cuñadito.

—Bien, dale, pero ponete el mismo vestido y sin nada abajo.

—Estás loco? Mariano...mira lo que me pide tu hermanito.

—Sos su putita amor, hacele caso, es solo un lindo juego.

—Ok, pero a la vuelta quiero que me cojas...

—Vas a ser mía... Tranquila.

Yo no podía creer como había cambiado mi vida esa noche, me duche y salimos a bailar, pero esa es otra historia...

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