Confesiones - Voyerismo

Relato erótico

Mi marido sacó la putita que vivía en mi − Segunda Parte

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RESUMEN

Esta es la segunda parte de una mujer que se entregó al sexo de su cuñado, quien hace de ella una verdadera puta, con el consentimiento de su marido...

Hola soy Andrea esta es la continuación de la historia “Mi marido sacó la putita que vivía en mí”, pero antes de comenzar paso a detallarles un poco mi figura… mi contextura física es delgada, 1,68 de estatura, una cola que llena bien cualquier pantalón, labios gruesos, ojos grandes, pechos de talla 110 y quiero contarles como en una sola noche mi marido saco la PUTA que vivía en mí.

Esa noche me vestí como Ramiro, mi cuñado me lo había pedido, tan solo con mi vestido ajustado negro, muy corto y sin ropa interior debajo, estaba muy excitada, un poquitín alcoholizada, con muchas ganas de aventuras que me prometía el hermano de mi marido en mi oído. Subimos a su auto y salimos en busca de un boliche bailable, pero debido a que en mi ciudad no había servicio eléctrico decidimos salir a buscar un lugar más alejado, por lo que también le ayudaría a mi cuñadito a tratarme como su novia o amante ya que una ciudad distante nadie nos reconocería, al llegar a un pub bailable, y bajar del auto, el amigo de Ramiro, que venía con nosotros, se me acerco, me dio un hermoso beso y dijo

—los dejo solo para que disfruten la noche, gracias Andrea por entregarte de esa forma, nunca nadie me hizo gozar de esa manera, me gustaría volver a repetirlo.

—Gracias- dije yo bastante sonrojada

—Hey yo soy su proxeneta, la próxima vez me preguntas a mi si podes- dijo mi cuñado.

—esta putita es mi cuñada, pero es solo mía y yo la entrego a quien quiero.

El muchacho se alejó riendo, pero ya me iba a dar cuenta que mi cuñado hablaba muy enserio, antes de entrar el pub, Ramiro me rodeo con su brazo de la cintura y levanto un poquito más mi vestido por lo que el borde del culito se podía ver sin ningún problema, en el lugar había mucha gente feliz y festejando con mucho alcohol encima, nos aceramos a la barra por un champán

Y al sentarme en una banqueta mis nalgas quedaron desnudas tocando el tapizado, pronto mi cuñado se me acerco abrió mis piernas se pozo en medio de ellas, me abrazo y me beso apasionadamente, bajo una de sus manos hacia mi vestido y condujo un dedo en mi mojada vagina, puso sus labios en mi oído y me dijo:

—Andreita, estas dispuesta a ser mi putita esta noche?

—Siii, aunque no lo pudo creer.

—Siempre te guste verdad? Porque yo siempre quise cogerte, pero nunca imaginé que mi hermano te entregase de esta manera.

—Siempre me gustaste, es verdad, pero nunca imagine que querías convertirme en tu puta.

—Y eso te molesta?

—Nooo, me encanta.

—Bueno demostrame que tan putita querés ser... Quiero que te dejes manosear por cualquiera.

—Nooo, no puedo, no me da, yo quiero que vos me cojas.

—Ok si querés mi verga, hace lo que te pido.

—Pero, Rami…

—Si ningún, pero, vas a ser o no mi putita.

—Ok, pero una sola vez.

—Ok.

Dicho esto, levanto un poco más mi vestido, dejando aún más al descubierto mis nalgas y se retiró de mi lado, yo quede sola en la barra por un momento, el champán comenzaba a hacer efecto en mi cuerpo, no paso mucho tiempo en que se apareció un chico como de unos veinte años, muy bonito que me giro asía el, me miro y dijo una belleza como vos no puede estar solita... Las cosas que suelen decir los chicos cuando están un poquitín desinhibidos por el alcohol, yo sonreí, y él se aproximó un poquito más, a los pocos minutos ya lo tenía entre mis piernas ocupando el lugar en donde antes estaba mi cuñado, la verdad era que yo me sentía deseada, excitada, esa noche me habían cogido en casa, a la vista de mi marido y ahora estaba con un muchacho desconocido parado delante mío, entre mis piernas y me calentaba mucho, se me acerco un poquito más y entre palabras y risas me comenzó a besar el cuello, se sentía muy lindo, una mano suya se apoyó en mi pierna desnuda, Ramiro a la distancia me miraba, yo me sentía una autentica puta, el chico comenzó a subir su mano muy lentamente en dirección a mis partes íntimas, la verdad es que hacía mucho tiempo que no me sentía así, por lo que me deje llevar y comencé a besarlo, el respondió inmediatamente y su mano llego a mi monte de venus, al tocar mi desnudes el chico introdujo un dedo y pronto comenzó a jugar con mi clítoris así estuvimos un tiempo considerable, comencé a acariciar su paquete, se notaba que la tenía bien dura, me pidió entonces que saliéramos del lugar, pero me negué, el insistió y yo seguí con mi negativa. El comenzó a retirarse, la verdad era una pena dejarlo ir, por lo que le dije que si lo deseaba podría acompañarnos a Ramiro y a mí a casa, el muchacho me miro asombrando , no entendía nada, pero dijo que por él no había problemas, yo moría por tenerlo dentro mío al igual que a mi cuñado, Ramiro se nos acercó y hablaron un rato entre ellos, en un momento el chico se fue y yo creí que no lo volvería a ver pero me estaba equivocando, ya estaba casi terminando la noche y comenzamos a salir del lugar, en el tumulto de la salida, estando todos apretados sentí como alguien, no se quien metía su mano bien entre mis nalgas y al ver que no oponía resistencia, la mano anónima hasta busco sin demasiada suerte, entrar en mi orificio anal, entonces me frene por un momento, sentí unos labios besar mi cuello y la misma mano que estaba en mis nalgas pasa a introducirse bruscamente en mi vagina, pronto me pude escapar de la situación, una vez afuera y al subir al auto con rumbo a casa, note que un auto parecía seguirnos, un poco asustada rápidamente le comente a Ramiro lo que estaba pasando, él me dijo no te preocupes son unos muchachos que vienen por vos y mientras decía esto metía su mano en mi vagina que estaba muy mojada, pero aun así le dije

—No pretenderás que me acueste con ellos, ¿no?

—Mi amor, cuñadita, si yo no entendí mal, mi hermano dijo que vos ibas a coger con quien yo quisiera, ¿no?

—Si es verdad, pero pensé que era solo un juego, no creo poder hacer esto.

—La estuviste pasando bien hasta este momento?

—Si fantástico!!! Pero fue solo manoseo

—Ok tranquila son solo dos vergas más que te van a coger y luego te daré la mía.

—Pero en mi casa? ¿Y Mariano?

—Mariano no tiene por qué enterarse, o vos le vas a contar que sos más puta de lo que él cree?

—No, no está bien, ¿pero ¿qué arreglaste con esta gente?

Uno es el chico que conociste en el pub, y el otro su amigo, ellos van a pagar por cogerte así que espero que te portes muy bien y hagas lo que te pidan, además por lo mojada que estas veo que te gusta-

—Si me gusta un poquito, pero también me asusta.

—Que te asusta?

—Es que deberías entender que todo esto es nuevo para mí.

—Y para mí también cuñadita, además estaré afuera para cuidarte.

Al llegar a casa, “Mi Casa” la que comparto con mi marido Mariano “su Hermano”, me ordeno que me fuera a mi habitaron, yo entre asustada pero mi esposo dormía muy cómodamente en el sillón del living, a pocos minutos los chicos entraron en la habitación y uno de ellos dijo -sos re putita, tu marido duerme, tu cuñado cobra y te cogemos nosotros- comenzaron a besarme y tocarme luego de tirarme en la cama se quitaron la ropa quedando con sus vergas bien paraditas frente a mi cara, ya la luz del día dejaba vernos las caras y uno de ellos se abalanzo sobre mí y comenzamos a besarnos mientras que el otro introducía su lengua en mi vagina, ya me había olvidado de mi marido, de su hermano, de todo, tan solo deseaba ser la puta de estos chicos que tenían unas hermosas vergas para mi solita, me pusieron en cuatro patas y mientras uno de ellos me decía todas la asquerosidades que se le venían a la cabeza, el otro me penetraba salvajemente, me hacían sentir viva yo estaba como loca solo gemía y rogaba por vergas, se fueron cambiando uno a uno de posición hasta que uno de ellos lleno mi boca con semen caliente y espeso, luego el otro hizo lo propio en mi conchita con su lechita blanca y ahí me dejaron con mis piernas abiertas tendida en mi cama como una buena puta, luego de eso mi cuerpo pedía un descanso, los muchachos se vistieron y se fueron, yo quede casi dormida, totalmente desnuda, exhausta, cuando en un momento entro Ramiro me miro y mientras me acariciaba todo el cuerpo me dijo;

—Como esta mi putita?, ¿la pasaste bien?

—De maravillas!!!

—Te gusto el comienzo del año.

—Va a ser inolvidable.

—Todo el año va a ser inolvidable, porque vas a ser mi putita y vas a coger como nunca, ¿estás de acuerdo?

—Lo que me pidas.

—Ahora te pido que te abras bien, que levantes ese lindo culito que quiero meter mi verga.

—Lo que me pidas…

Introdujo su hermoso pene en mi encharcada vagina llena de semen del chico anterior y mientras bombeaba lentamente decía

—Desde hoy vas a dormir con mi hermano solo si yo te lo pido, ¿está claro?

—Siiii- dije yo, su verga me hacía gozar muchísimo.

—Desde mañana te quiero totalmente depilada y dispuesta a coger porque te voy a traer muchas vergas, para que te hagan gozar, ¿entendiste?

—Siii, Rami.

—No, no yo soy tu jefe, tu amo, tu amor, todo... ¿Y vos que sos?

—Soooyyy, tu pu-ti-taaaaa.

—Te gusta ser sometida, puta...

—Sssiiiiii soy tu puta amo, por favor no pares, cogeme

—Como se piden las cosas?

—Por favor amoooo, cogeme, quiero tu verga

—Y qué más?

—Soy tu puta y voy a coger con quien me ordenes

—Así me gusta, ¿qué quiere mi putita?

—¡Hacer bien cornudo a tu hermano, siiii dame tu vergaaaa, dame amo tu vergaaaa!!!!!

Pronto tuve un gran orgasmo con hacía mucho tiempo no tenia, Rami descargo todo su semen en mi interior y los dos nos quedamos dormidos exhaustos tendidos en la cama.

Al otro día una voz conocida nos despertó, era Mariano que estaba parado a los pies de nuestra cama con una sonrisa inmensa, y dijo

—Buenos días dormilones, ¿parece que la han pasado muy bien anoche?

—La verdad es que si hermano, tu mujer es una verdadera putita

—Te lo dije, le gusta mucho coger

Yo no podía creer que mi marido hablase así de mí y en mi presencia, por lo que atine a hablar y defenderme, cuando Ramiro dijo

—Quien le dio a Ud. Permiso para hablar? Putita.

—Ramiro, esta mi marido presente, no podés seguir con el juego.

—¿Perdón..., va a tener su castigo por hablar sin permiso, no es así Marianito?

—Lo que vos digas hermanito. ¿Ella acepto ser tu puta?

—Si lo tengo grabado.

—Bueno Andreita, mi amor, entonces su cuerpo le pertenece a mi hermano.

—¡Lo ves putita!!!

El momento era humillante, pero me excitaba mucho, me encontraba en la cama que compartía normalmente con mi marido, estaba totalmente desnuda, llena de semen debido a la noche de sexo que había pasado y Mariano, mi marido muy tranquilo me entregaba a los deseos de su hermano, acto seguido Mariano nos pidió que nos levantásemos que debíamos esperar a los familiares que venía a almorzar, rápidamente me metí en la ducha y Ramiro se metió también conmigo y comenzó a pasarme jabón a su gusto, me abrazaba, me besaba, yo había pasado a ser su novia, o algo por el estilo, la verdad es que se sentía muy lindo, en un momento puso sus labios en mi oído y dijo:

—No olvides que hoy tendrás un castigo por haber hablado e interrumpido la charla con mi hermano que tan gentilmente te ha entregado.

—Pero que castigo me impones?

—Todo a su tiempo, ahora quiero que te pongas algo bien provocativo y después hablamos.

—Pero vienen tus familiares? No me hagas mostrarme como una puta.

—Ok, ¿y que sos? ¿Debo castigarte más seguido?

—Bueno, pero por favor no me asustes con los castigos me da miedo.

—Ok a vestirnos que ya van a llegar los invitados.

El día estaba esplendido, hacía mucho calor, por lo que decidí ponerme un short de jean cortito y una remerita muy liviano...

El primo de mi marido también puso los ojos en mi, pero esa es otra historia...

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