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Relato erótico

Carola y el sexólogo

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RESUMEN

Como empezó el desenfreno sexual de mi mujer.

Con Carola, hace 30 años que estamos juntos, nos conocimos en la casa de unos amigos, los primeros tiempos fueron duros.

Porque a ella no le gustaba garchar, lo hacíamos a veces y sentía que lo hacía de compromiso, pero yo estaba enamorado y pensaba que con el tiempo se iba a soltar, mientras tanto me garchaba a mis compañeritas de facultad y con Caro teníamos una relación casi platónica, así fue durante un año, hasta que le sugerí ir de un sexólogo, porque no era normal que fuera tan frígida.

Fuimos a ver un profesional, el Dr. Rodolfo (no voy a dar el apellido), que nos atendió en su consultorio, le contamos lo que nos pasaba,

En realidad, lo que le pasaba a Carola, y acto seguido el Dr. le dijo:

- A ver nena, parate y sacate la ropa.

- usted está loco - dije yo, nervioso.

- Usted no se meta y mire - me dijo el médico.

A continuación, Carola se desnudó sin decir palabra, (me sorprendió que no protestara), el médico se arrodillo y le empezó a chupar la concha.

Yo estaba loco, totalmente sacado, Carola gemía y le pedía más; el médico la dio vuelta y entro a chupar el orto, yo estaba desesperado, además era la primera vez que la veía gozar así, después la hizo arrodillar y le metió la poronga en la boca, yo ya no quería ver más y le dije al Doctor, que quería pasar a otra habitación hasta que terminaran; amablemente me indico una puerta y me quedé solo y triste, escuchando los gemidos de Carola, una media hora después entro el médico y cerró la puerta.

- Y Carola? - le pregunte.

- Está descansando, acabo como 10 veces.

- Como puede ser? Conmigo es frígida, dígame el secreto.

- Le voy a explicar, su novia es voyerista, le excita mirar y que la miren, sino no puede coger.

- ¿Usted me está diciendo Doctor, que para que ella goce tenemos que hacer orgías?

- No exactamente, puede haber una sola persona más, pero ella necesita público,

- Esto es una locura- dije yo, desesperado.

- Haga lo que quiera, pero si no sigue mis recomendaciones, ella lo va a dejar.

- Y usted que me recomienda?

- En primer lugar, quisiera seguir atendiéndola, vengan los dos, por lo menos una vez por semana, y, en segundo lugar, le recomiendo participar de una buena Fiesta, en donde Carola pueda dar rienda suelta a su sexualidad reprimida.

Se escuchaban gemidos, que venían del consultorio, abrí la puerta y la vi a Carola, arrodillada chupando una verga.

- Y esta quién es? - Le pregunte al Doctor.

- Es el plomero, que vino a destapar la cañería y no se quería perder al caramelo de su novia.

Yo estaba como loco.

- ¿Ella no era así, como pudo volverse tan puta, que es lo usted le dio?

-Nada - dijo el Doctor - y no la juzgue, ella goza cuando miran varios.

Así empezó todo, ya van 30 años de sexo y desenfreno, las historia que conté y voy a contar no se ajustan exactamente a la realidad, porque tenemos familia y para ellos Carola es una señora respetable, y no quiero que sospechen nada, (uno nunca sabe si algún familiar cercano lee estos relatos), por eso cambie nombres y puede ser que algunos de los relatos me contradiga, pero la realidad es que mi mujer, pasan los años y está cada vez más trola.

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