Dominación

La monstruosa humillación

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RESUMEN

Éramos adolescentes de un colegio secundario; mujeres y varones que marchábamos hacia un parque a jugar, pero sin saber nadie allí, que aquel juego iba a desembocar en la más impensada locura lujuriosa donde la dominación y la esclavitud... ¡sería!

Diez varones y diez mujeres éramos. Compañeros de clase en aquel colegio secundario, que en aquella tarde de calurosa primavera, aprovecharíamos la tarde libre que se nos había presentado por cierta amenaza de bomba en el colegio, para ir juntos hasta aquel inmenso y solitario parque no muy lejano, donde iríamos a pasar una linda tarde jugando juntos.

Ésa, en principio, había sido la idea que todos, habíamos celebrado juntos mujeres y varones.

En las clases de gimnasia, la profesora que teníamos en esta materia, nos había presentado un original nuevo juego que mucho nos había atrapado tanto a ellas como a nosotros los varones, y decididos a pasar esa tarde jugando ese juego en el parque, hacia allá partimos ellas y nosotros, sin imaginar que esa tarde, y a consecuencias de ese juego, iría a estallar la más monstruosa calentura erótica que desencadenaría una locura lujuriosa que desembocaría en una monstruosa orgía de dominación y esclavitud a consecuencias del resultado del juego y la apuesta perdida.

Sin siquiera imaginar en lo que desembocaría aquél juego, antes de comenzar, surge la discusión en cómo nos organizábamos para conformar los dos grupos contrincantes, a lo que una chica exclamó:

-"¿Y si lo hacemos mujeres contra varones?"

La idea, rápidamente recogió la aprobación entusiasta de todos allí, y prestos a tal acuerdo, nos dispusimos a jugar en total entusiasmo por aquel nuevo juego que combinaba tanto astucia como inteligencia; rapidéz mental, y sentido de juego colectivo.

Cada acierto, significaba la obtención de un punto, como cada error, costaba el aportar al equipo contrario, dos puntos. Y el juego...¡comienza!

Nuestras hermosísimas compañeras, entusiastas y optimistas, no tardan en cosechar el primer punto, a lo que en la alegría de tal conquista, no tardan en sumar otro, y casi de inmediato...otro más.

Cuatro a cero en apenas dos minutos de juego, era como demasiado; y desesperados en tratar de recuperar diferencias, comenzamos a desesperarnos, lo que rápidamente supieron ellas capitalizar sabiendo hacernos caer en errores que ahora...sumaban para su cosecha, doble puntaje en cada error que cometíamos, y así, en cosa de cinco minutos, ya ellas nos estaban sumiendo en una aplastante derrota donde sus puntos eran veintiocho, sin haber nosotros aún, logrado obtener ni uno..!

Ahora, aquello era allí carcajadas estridentemente sonoras en cada una de ellas, que se tornaban en explosiones a coro en el estruendoso reír de todas juntas en cada logro de ellas o error nuestro que para ellas sumaba doble, y comenzando nosotros los chicos varones a sentir como eróticos timbrazos interiores ante aquella humillación de ser así tan gruesamente humillados por mujeres, comenzamos a mostrar en nuestras "reacciones físicas", las manifestaciones que ellas...comenzaron a notar con las consiguientes risitas tan socarronas como gozosas. Y fue cuando una de ellas, pícaramente a gritos exclamó:

-"¡Los estamos poniendo con la verga dura de tan calienteeeeeeees!!!"

El coro de femeninas carcajadas estalló estridentemente mordaz, a lo que nosotros respondíamos defendiéndonos diciendo que el resultado era cosa anormal y que no correspondía así a una realidad, a lo que ellas, riéndose aún más, se burlaban de nosotros diciéndonos que ahí se estaba reflejando la verdadera diferencia existente entre mujeres y varones, y deteniendo el juego, comenzamos aquella discusión acaloradamente de principios...machistas los nuestros, y feministas los de ellas.

-"¡Les estamos haciendo esto que les estamos haciendo, porque éste es un juego donde verdaderamente se ven las cualidades de uno y otro sexo, y ustedes están quedando al desnudo en la verdad de su inferioridad ante nosotras!!!" -Fue el argumento esgrimido por una mujer, a lo que airadamente un varón respondió que si recomenzábamos el juego comenzando nuevamente de cero...las cosas serían de otra manera. Largaron ellas las carcajadas, y comenzando una verdadera andanada de mofas burlonas hacia nosotros, comenzaron a tratarnos de asnos... burros y brutos, caballos y bestias, y aquello desembocó en aquella apuesta que ahí surgió...donde una de ellas audazmente así propuso:

-"¡Para zanjar esto, hagamos lo siguiente... volvemos a jugar recomenzando como proponen ustedes nuevamente el juego desde CERO, pero si vuelven a perder con nosotras... deberán entregarse desnudos a todas nosotras, y tener que... lamernos los pies para comenzar, y luego... esclavizarse todos a nosotras, como pago ante tal demostración!!! ¿A qué no lo aceptan???"

Todas mostraban en sus rostros el rubor por tan gorda proposición, pero reían todas y se miraban riéndose mientras nosotros estábamos allí siendo objeto de tan humillante desafío a lo que, defendiéndonos, contraatacamos diciéndoles que lo aceptábamos, siempre y cuando, si ellas eran por nosotros derrotadas, pues... deberían ellas entregarse desnudas a nosotros, y dejarse hacer por nosotros, lo que hacerles quisiéramos. Aquello, había girado hacia una sorpresiva y muy inimaginable cosa de lujuriosa dirección.

Entonces, ellas y nosotros... ¡ACEPTAMOS! Y el juego, recomenzaría de cero.

Reacomodándonos en nuestras posiciones, tanto nosotros como ellas...nos disponíamos a comenzar un nuevo juego; pero ahora..."era todo diferente". Entre ellas, chocaban sus manos en lo alto alentándose optimistas y ahora dibujando en sus hermosos rostros unas risas cochinamente puercas, mientras en nosotros, el ardor y el deseo de revertir lo que nos estaba pasando, lo canalizaríamos hacia ese deseado desenfreno de poder desahogarnos agarrándolas para el lujurioso deseo de hacer con ellas, la orgía más avasallante haciéndolas centro de nuestros apasionados impulsos lujuriosos.

Y el juego, ¡nuevamente comenzaba a rodar!

Nosotros, sabiéndolas capaces de hacer en nosotros estragos, cuidábamos cada acción con un temor como desesperado, mientras ellas... sonreían silenciosas estudiándonos y buscando la manera de continuar lo que nos habían estado haciendo.

Pronto nos hacen el primer punto que festejan con una moderada gritería, y tratando nosotros de no volver a caer en desesperaciones, volvemos a adoptar esa manera de no caer en errores, pero ellas... nos conocían ya muy bien y... sabían cómo hacer para desesperarnos... ¡consiguiéndolo!

Y ya, todo volvía a repetirse en puntos dobles que ganaban ellas por nuestros errores, o los puntos que ganaban por sus aciertos, y otra vez, sus carcajadas estallaban a estridente coro; pero ahora, con ese nuevo y muy picante ingrediente de la apuesta que estaba en juego.

Nosotros ya éramos volcanes humanos sabiendo lo que nos esperaba, y ellas reían mirándonos y hasta haciéndonos las más cochinas morisquetas burlonas aludiendo con tal cosa... lo que iba a pasarnos con ellas:

¡Íbamos a ser sus esclavos sexuales, comenzando por desnudarnos ante todas, y ahí...comenzar aquello de tener que lamerles los pies completamente desnudos!!!

Sabiéndonos ya vencidos, nos entregamos resignados dejándolas que nos hicieran a gusto de ellas la aplastante derrota que nos hicieron, comenzando como locas a saltar frenéticamente eufóricas y sudadas festejando aquel triunfo harto humillante para nosotros, mientras las veíamos reír con las risas más cochinamente puercas que sus rostros podían mostrar.

-"¡A DESNUDARSE, MACHOS BURROS!!!" Nos gritaron...

Comenzamos a cumplir nuestra primera obligación ésa de desnudarnos en plena calentura monstruosa donde unas erecciones como asnales nos mostraba con nuestras vergas inmensamente erectas, gruesas, duras y calientes, mientras todas ellas iban descalzándose ahí cerca de nosotros, haciéndonos sentir los característicos olores de sus sudadas plantas que en momentos más, nuestras lenguas estarían limpiándoles.

-"¡DE RODILLAS EN EL PASTO, Y EN HILERITA LOS DIEZ!!!" Fue la nueva orden.

Diez chicos completamente desnudos, calientes y empalados como bestias, estábamos ahora lamiéndoles las sudadas y olorosas plantas descalzas a nuestras flamantes dominas, que riéndose burlonas y felices, gozaban aquello de así tenernos de rodillas a sus pies... y lamiéndoselos.

Era… apenas el comienzo. (Continuará)

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