Incesto - Filial

La boda

Tiempo estimado de lectura del relato 10 Número de visitas del relato 60.537 Valoración media del relato 9,47 (62 Val.)

RESUMEN

Salí del salón a fumar, tratando de poner mis pensamientos en orden, pero todo era inútil, la imagen de Vanesa no me dejaba en paz, sobre todo el sensual triangulo blanco, que observé entre sus piernas.

Solos en nuestra habitación, recostados, con la luz apagada, y de pronto, un te quiero surgido de un corazon bondadoso, con mas de veinte años compartiendo mi rutina. Eso era Magaly, el amor de mi vida. La mujer más tierna y dulce que pude haber conocido. Atenta y efusiva, quizá por el mismo hecho de amarme como ella profesaba. De todas formas la vida no me alcanzará para agradecer su amor y atenciones. Cientos de noches dormí arropado por el calor de sus brazos y el delicado y tentador perfume de su cuerpo. ¡Huumm! El delicioso y hechizante aroma de su aliento. Como olvidar nuestras primeras noches de amor.  Horas interminables de grata cópula, cuando nuestros cuerpos no pedían ni daban cuartel. Su húmedo y grato conducto dando alberge mi potente e impetuosa virilidad. Fruto de nuestra pasión, fue el nacimiento de nuestro hijo Darío. Satisfacción de su madre y enorme orgullo mio. -Su muerte fue tan sorprendente y tan injusta. Pero sé que no soy el unico a quien ocurre una desgracia. -Las situaciones en la vida cambian constantemente, a veces para bien, a veces para mal.

Tratamos en todo caso de justificar nuestros actos por lo menos este es mi caso. -mira que despues de vivir una vida apasible, ocurrió algo que vino a trasrtornar todo mi habitat. Todo empezó el día de la boda de Darío. Al ser mi único hijo, y gozando de buena condición ecónomica, me propuse que su boda fuera todo un suceso. Hice todo un derroche, el sitio donde se realizó la recepsión, lo mandé adornar de manera impecable. El movilíario totalmente de lujo, mesas regiamente adornadas con vistosos arreglos florales, sillas acolchadas en elegante combinación, en blánco y víno, lo mismo que manteles y sobremesa. Flores por aquí y por allá, en fin, creo que no cabía una queja. Despues de todo, fue sin el auxilio de Magaly, creo hice un buen trabajo. Conocí a Vanesa, una semana antes de la boda, la verdad no me impresiono gran cosa, sobre todo porque para mi era una niña. Tres meses despues de la boda cumpliria 18 años. todo esto parece intracendente pero no lo es, este detalle la hacia actuar de esa forma, sin idea del compromiso que iba a adquirir, con respuestas fuera de tono, simplezas en una palabra, el dia de la boda me llevé la sorpresa de mi vida, Vanesa, Sufrió una gran transformacion, ¡por dios que increible!

A pesar de sus razgos aniñados, la figura de Vanesa, y me refiero a su cuerpo en particular. Era la tentacion hecha persona. Ante mis ojos estaba expuesto, parte de lo que habia conquistado a mi hijo: ¡y vaya que era hermoso! Vanesa era de piel canela, todo un embrujo, le habian cambiado el tono del cabello, de un oscuro, a un rubio claro cenizo. Su sonrisa me pareció más agradable que el dia que la conoci, su largo y brillante cabello, cai hacia el frente, por su costado derecho, varios centimetros debajo de sus pequeños, pero bien formados pechos, y un collar de perlas adornando su cuello. Tengo que decribir el vestido con todas las verdades y consecuencias. Vanesa tenía un encanto especial, surgido de lo más profundo de sus hermosos ojos castaños, un tanto amielados. Una coquetería que en ella brotaba de forma natural. No usaba gran cosa de maquillaje, ni siquiera rubor en los labios, asi era de bella. ¡Hum el vestido! Despues de todo era un escote enorme, acentuado, porque ella traía los anchos tirantes caidos sobre sus brazos.

La modernidad atacá atropellando a las nuevas generciones. Albo, e innmaculado el vestido, largo como cola de paloma en la parte posterior, y corto como minifalda al frente, festoneado alrededor, con tul blanco, era bonito, pero demasiado atrevido, tratandose de una boda.

Estaba sentada al costado de mi hijo, y frente a mí, alejado de ellos como diez metros, quiza dominando demasiado la estampa de la novia. Sus piernas…lucian bellzimas, con ese toque brillante que les dan las medias, demasiado descubiertas, pues alcanzaba a mostrar la parte donde las medias se tornan más oscuras, tenia sus manitas pegadas a sus piernas, creyendo tal vez, que alcanzaba a cubrir sus blancas pantaletas, pero no era así. Giré mi vista en todas direcciones. Quise descubrir quien mas disfrutba viendo los encantos de mi nuera. Sentí celos porque no era solo yo, quien miraba codicioso, lo que ahora le pertenecía a mi hijo, pero honestamente, era imposible cerrar los ojos ante lo evidente, dediqué un ultimó vistazo a aquel apetitoso bocado, y luego salí del salón a fumar, tratando de poner mis pensamientos en orden.

Pero todo era inutil, la imagen de Vanesa no me dejaba en paz, sobre todo el sensual triangulo blanco, que observe entre sus piernas. Transcurrio la fiesta y Darío bebió más de la cuenta. Mal hecho, pero ya estaba muy borracho, ya ni podía bailar, y por último se sentó, pero aún sin perder el conocimiento. Platicaba con uno de nuestros familiares, que insitió toda la noche en hacerme beber, no se porque insistió tanto, si el sabia que el víno no se había hecho para mi.

Nunca he tomado en mi vida, y no creo que algun dia llegue a hacerlo. Vanesa tampoco bebio, no le gustaba, le molestaba pensar en hacer lo mismo que toda la gente bebida. La vi caminar de frente a hacia mí, con ese paso majestuoso que muestran las mujeres al saberse el centro de atraccion.---¿bailamos suegro?--- la emocion me invadió pero tambien me senti inhíbido, la voz de mi acompañante me rescató de la pena---baila con tu nuera pues, va pensar que eres un vato descortés.--- Tomé su mano y nos dirigimos a la pista, hice el ridiculo, mas por neviosismo. Que por falta de ritmo. Al terminar la música me senti aliviado pero ella insistio en bailar una pieza más, no me quedo mas remedio que complacerla, la realidad es que me perturbaba la cercanía a ella, y quería evitarla lo mas pronto posible. Como dicen por se ahí acabo la boda y mucho víno… el resultado, fue que Darío tuvo que ser auxiliado pára regresar a casa. Darío decidio vivir en la casa que tarde o temprano seria suya, tomó su antiguo cuarto como su habitación conyugal, ya no podía beber más pero no teminaba por dormirse, Le había ayudado a entrar a su dormitorio con ayuda de Vanesa, pero minutos mas tarde salió de ella hacia al baño.

Preocupado, decidí auxiliarlo para que no cayera y se golpeara cabeza, baje la tapa y le ayude a sentarse en la tasa del baño. Estaba tan tomado que se quedo dormido, iba a regresarlo a su cuarto, pero decidí dejarlo hasta que recobrara el sentido. Cerré el cuarto para dirigirme a mi dormitorio, cuando escuche la voz de Vanesa en un tono que me hizo vibrar de emocion, ---Darío, apurate baby estoy ansiosa--- iba a continuar mi camino cuando agrego: ---no hagas esperar tanto a tu tesorito que esta caliente y muy húmeda--- me zumbaron los oidos. Justo lo que estaba deseando desde al muerte de mi Magaly, no pude con mi tentacion, nada tengo que decir en mi defensa, mi descision fue instantanea.

Apague la luz del corredor, y me interné en el cuarto de mi hijo. Las penumbras eran mi mejor aliado. Me quité la bata y mi ropa interior, supe en ese momento que era una locura, pero no me detuve a pensarlo.solo me acosté a su lado, en aquella suave y mullida cama de sabanas nuevas y confortables. La realidad, es que lo llamativo de todo esto, lo provocaba Vanesa. No la estoy culpando, fui yo quien obro de mala leche. Una vez a su lado me quedé quieto, pero ella movio una pierna, quiza tantendo donde me encontraba.---¡me alegra que ya estes aquí! eres cruel juegas con mi deseo.--- podia contestarle en susurro, pero no lo hice. Con algo de timidez, puse una mano en su pierna, parecia primerizo, mi corazon parecia estallar, y sentia que mi explosion estaba a punto de suceder. Vanesa se incorporo, y busco mi boca recien aseada, sus labios eran suaves como la piel del durazno, su lengua era como una cereza dulce y enervante. Detonante, que debía agradecer para asumir mi papel en el inminente agasajo. Correspondí a ese beso que deseé desde el primer instante que la vi ataveada con su atrevido traje de novia, el contacto de nuestros labios, provocó un frenesí sexual que ni ella ni yo hubieramos sido capaces de interrumpir.

Su boca y cuello, fueron los primeros sitios de su cuerpo que visité, aspiré hasta cansarme, el aroma a jardín que despedía su cabello, su cuello fue el lugar más sensitivo que hallé. Vanesa, suspiraba y se contorsionaba, su panochita estaba pegada a una de mis piernas, a pesar de que mis sentidos estaban fijos en el hecho de copular con ella. No dejaba de preocuparme de que quizá, fuese su primera vez. Toda mi preocupacion se vino abajo cuando me dijo; me subo en tí, sabes que así me encanta.

Me acomedé de espalda sobre la almhoada, y pude darme bien cuenta cuando ella se quito sus pantaletas, y con sus manitas las posó en mi rostro.---¡anda ya que tanto te gusta olerme!--- hum, ¡dios cuanto adoro el aroma a guayaba impregnado en las pantaletas! Cerré mis ojos cuando Vanesa se pusó a hórcajadas sobre mí. Mi latido se aceleró al sentir la mano de Vanesa, apoderarse de mi potente dureza, una fuerte descarga electrica sentí cuando mi fusta aparto pliegue a pliegue cada centimetro de su húmedo canal, ¿Vanesa estaba deliciosamente estrecha? o en verdad mi verga estaba muy hinchada, no lo sé, pero que el estuche estaba mas chico que su contenido era cierto.lentamente se movió de arriba a bajo, sus piernas no perdian contacto con las mias, y su puchita frescamente afeitada engullia golosa toda mi virilidad. Si algo debia reconocer, es que Vanesa, a su corta edad, era una extraordinaria amazona, que a punto estuvo de ordeñarme como aun novato. Le palmeeé las nalgas, la recoste con sutileza, y la penetré en posicion de misionero. La besé, hasta que logré que quisiera devorar mi boca, de la misma manera que devoraba mi verga con su apretado biscochito. Separé mi boca y me acomodé para embestirla con más fuerza, ya no la solté, sabia que su orgasmo estaba muy proximo. ¡Ah! que faena logre, despues de algunos segundos, Vanesa, se vino de manera escandalosa, las uñas de sus manos se enterraron en mi espalda, sus pies sumian el colchon, de tanta fuerza que ocupaba para apoyar sus contracciones, hasta quedar totalmente inerte, momento que aproveché para sepultar mi ereccion hasta el fondo y depositar mi ardiente semilla dentro de su delicioso y permeable orificio. Despues de aquel ardiente combate, permanecí varios minutos montado en mí nuera, me zafé de su grata prision y me recoste a su lado: despues de la tempestad, viene la calma. Vanesa dormia profundamente, no podia ser de otra manera, Magaly, lo hacia cada vez que su orgasmo le apremiba de esa forma. Nunca necesite copular mas de una vez por noche, a pesar de que en ocasiones senti ganas de volver a pooserla. A penas comenzaba a recobrar el aliento, me dieron ganas que agarrar su sexo, y confirme que estaba liso y afeitado, ni un solo pelo. Solo su rendija expuesta a mi lascivia, introduje un dedo y percibí su cofrecito empapado de ella, y de mi semen. Ella permanecio quieta, sin mostrar sentir mi atrevimiento. Me dije ¡basta! Me quede quieto sin la más mínima seña de sueño. Entonces comenzarón los remordimientos, hasta ese momento me di cuenta de la magnitud de lo que había hecho.

De lo que no habia calculado. Vanesa se daría cuenta al descubrir que su marido durmió en el baño, eran demasidos detalles lo que debía arreglar. Y tambien sabía que al arreglarlos habría otras consecuencias. La realidad me apubulló. Si contaba con suerte Vanesa, callaría la verdad. Si no, mi hijo querría matarme con justa razón.

La cama me quemaba y no era por la pasion que instantes antes me había consumido. Sentí vergüenza, temor y angustia. Me levante rapidamente recogi mis prendas como pude y me fui a mi recamara, preparé rapidamente mis maletas, y salí de mi casa, antes que sol hiciera su aparicion. Me fui a una finca, que tenia a mucha distancia de aquel sitio. Donde fui feliz y estuve a punto de provocar la desgracia de mi hijo. Días despues, escribí una carta para Darío, decía textualmente; hijo: no quise despedirme de ti, no me gustan las despedidas, quiero que seas muy feliz, sabes que esa casa, junto con todo lo que tengo es tuyo. Algun dia te visitaré, de todas formas siempre estaremos en contacto, saludame a Vanesa. Termino de leer Darío y dijo; que extraño comportamiento de papá no lo entiendo.

Vanesa permanecio en silencio, ella sí sabia la razón, como tambien sabía que el ser que habitaba su vientre era hermano de su marido.

Comparte este relato

3825
Utilizamos cookies propias y de terceros para prestar nuestros servicios. Información. Si sigues navegando, entendemos que las aceptas. Aceptar