Transexuales

Relato erótico

Georgina… 28

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RESUMEN

Toda una vida de travestismo. Cambio de apariencia.

Georgina…  toda una vida de travestismo.

 

 

CAPÍTULO  28. CAMBIO DE APARIENCIA.

Para 1971 yo estaba en completamente concentrada en mis estudios en la escuela de medicina para ese entonces yo había cumplido los 20 años de edad y mi vida parecía estable pero aún había detalles pendientes en mi físico.

En mi trabajo en el hospital conocí a un chico llamado Rubén que trabajaba en intendencia (limpieza), que era realmente muy guapo ¡me encantaba! Realmente era un hombre muy hermoso, tenía unos veinticinco años más o menos y realmente era un placer para mí observarlo detenidamente, por lógica tenía mucho atractivo con las mujeres.

Todo el personal del hospital sabíamos que se andaba cogiendo a varias enfermeras y hasta algunas doctoras, aún así decidí probar suerte con él y en cuánta ocasión que se presentó me le insinué... Pero el chico siempre me ignoró solo sonreía socarronamente ante mis insinuaciones, me sentía realmente frustrada, pero finalmente comprendí que él tenía a su disposición a las mujeres más atractivas del hospital por lógica no se iba a fijar en mi... Aunque ahora yo podía pasar perfectamente como una chica mi aspecto no era gran cosa.

Yo sabía que tenía que hacer algo para mejorar mi apariencia y ser más atractiva, estaba decidida a conquistar al chico de mis sueños.

Yo tenía algunos ahorros así que decidí someterme a una cirugía facial para borrar de mi cara cualquier rastro de masculinidad, acudí a mi amada profesora y ella me recomendó con un cirujano quien me recibió en su consulta y aceptó operarme.

No voy a aburrirles con los detalles pero después de tres meses de consultas y análisis fui internada en una clínica particular y al otro día me operaron, cuando me aplicaron la anestesia yo estaba muy nerviosa pero muy ilusionada.

Cuando desperté al otro día me encontré postrada en una cama de recuperación en la clínica, como ya se estaban disipando los efectos de la anestesia sentía un dolor sordo en mi cara, automáticamente palpé mi rostro y al tocar los vendajes que lo cubrían sentí mucho dolor. Accione el botón para llamar a la enfermera y cuando ella llegó le dije que quería ir al baño, me ayudó a levantarme de la cama y arrastrando el soporte del suero me llevó hasta el baño, me senté a hacer pipí y la enfermera vio mi verga... Yo me sentí avergonzada pero recordé que el personal que me atendía en la clínica sabía de mi condición de travesti, así que terminé y ella me ayudó a levantarme; miré alrededor buscando un espejo la enfermera al notarlo me dijo: tu como enfermera y estudiante de medicina sabes que no se permiten espejos a los convalecientes de cirugía plástica para evitar que toquen los vendajes y causen algún daño, además créeme que no te va a gustar lo que verías aun estás muy hinchada... pero en unos días cuando baje la hinchazón yo misma te traeré un espejo para que puedas ver los cambios.

Me llevó de nuevo a la cama y me aplicó una inyección para el dolor y me dormí casi enseguida, así pasé cinco días a diario me visitaba el cirujano para checar mi estado y después la enfermera retiraba los vendajes y me ponía unos nuevos.

Difícilmente podía aguantar las ganas de ver mi nuevo rostro imaginando mil cosas. En fin... para no alargar demasiado el relato a la semana después tras de la visita del cirujano la enfermera retiró los vendajes y ofreciéndome un espejo me dijo: no te espantes por lo que vas a ver porque estas evolucionando bien.

Cuando me miré al espejo pude notar el cambio mi cara aun estaba hinchada y tenía moretones muy feos como si me hubieran dado una golpiza pude notar que ya se adivinaba un rostro completamente femenino, la enfermera me dijo: no te preocupes en unos días desaparecerán los moretones y la hinchazón, mañana te darán de alta y podrás irte a tu casa.

Al otro día mientras me despedía del médico y las enfermeras la que estuvo más tiempo cuidándome me dijo: ahora solo te falta ponerte implantes en las chiches y nalgas para que estés completa amiga.

Cuando llegué a mi casa no dejaba de mirarme al espejo día tras día pude notar como mi rostro iba adquiriendo una apariencia más sana hasta que al mes aproximadamente ya no quedaron rastros de la operación, ahora ya podía presumir de un rostro de mujer bonita... Realmente el cirujano hizo un trabajo estupendo en mí ¡me dejó preciosa!.

Reanude mi vida retomando mis estudios y mi trabajo ahora más segura de mi misma pues mi nuevo rostro me permitió ligar con más facilidad, es increíble lo que una cara bonita puede lograr.

Sergio el pollo, José mi casero, sus primos y Ernesto estaban encantados con mi nueva apariencia y me daban unas culeadas memorables que me hacían delirar de placer me dejaban el culo abierto y escurriendo leche continuamente... Pero yo quería cumplir mi capricho de que Rubén me cogiera.

Reanude mi conquista de Rubén me propuse seducirlo a toda costa, por supuesto todo el personal del hospital se enteró de mi operación y mi futuro galán no fue la excepción, sin embargo continuó mostrando indiferencia hacia mi yo estaba realmente furiosa. Si bien era muy cortés conmigo no cedía a mis insinuaciones, realmente era un chico muy hermoso yo me había encaprichado con él.

Rubén no estaba enterado de mi condición de travesti si bien muchos de mis compañeros de estudio y trabajo lo sabían él no, eso era algo que tenía que solucionar ya que si creyéndome mujer no me quería coger como travestí ¡menos!

Hasta que por fin se me presentó la oportunidad, ese año íbamos a celebrar el día de la enfermera en un balneario propiedad del IMSS en Morelos. Planeábamos pasar el fin de semana en este lugar varios compañeros de trabajo.

Rentamos un camión y nos fuimos al balneario cuando llegamos al lugar estaba repleto de trabajadores del IMSS provenientes de todo el país, la íbamos a pasar en grande.

Decidí compartir una cabaña con las personas que sabían que soy travestí (para evitar problemas) entre las que nos acompañaron estaba "mi comadre Berta"... En fin, nos instalamos en la cabaña entre bromas y risas, y nos cambiamos de ropa para ir a las albercas para nadar me puse un traje de baño (bañador) entero ya que debajo de este me tuve que poner una pantaleta moldeadora para poder ocultar mi pene, ya que como dije antes sólo mis amigos de confianza sabían mi secreto.

Me hice una coleta me puse una falda para playa de esas que se atan a la cintura y dejan una pierna totalmente descubierta, unas zapatillas de medio tacón que son solo de meter con el talón descubierto y así poder lucir mis uñas pintadas de rojo y mi tobillera de oro, me maquille levemente y salimos hacia la zona de las albercas, el lugar estaba a reventar afortunadamente conseguimos una mesa y pedimos unas bebidas, mientras bebíamos y platicábamos yo miraba a toda esa gente divirtiéndose y los pocos que me miraron solo vieron a una chica con una cara muy bonita pero algo flacucha... Estaba yo de lo más entretenida platicando con mi comadre Berta cuando Fernanda la enfermera que se sentó a mi derecha me dijo: Gina... voltea discretamente hacia el bar, ahí está tu amor platónico.

Miré hacia allá y efectivamente... Ahí estaba el macho que me robaba el sueño, ¡papacito! Se veía guapísimo traía un calzón de baño tipo bóxer blanco, ¡por Petulia se le notaba un paquete muy abultado! seguramente tenía muy buena verga, no traía playera y exhibía orgulloso su musculoso y velludo pecho ¡papacito lindo! Lo quiero para mi aunque sea por una noche... pensé.

Lógicamente mis amigos me empezaron hacer burla me decían: "huy pinche Gina de esas pulgas no brincan en tu petate", " pendeja a ese cabrón le sobran las viejas y ni te pela", Mario uno de los médicos que nos acompañaban y que sabía que soy travestí me dijo: mira Gina si ese cabrón no te quiere coger yo si te meto la verga cuando quieras.

Perdida en mi ensueño le contesté: si mi amor te prometo que pronto te voy a dar chance de que culees... pero mientras déjame soñar despierta, mientras seguíamos bebiendo, fumando y platicando yo no perdía de vista a mi príncipe azul, ahora estaba rodeado por un grupo de mujeres que se le insinuaban ¡malditas perras! Se veía precioso... Ahí me di cuenta que había sido buena idea ponerme pantaleta moldeadora porque la verga se me puso tiesa imaginándome a ese rico macho cogiéndome, cuando me puse la pantaleta metí mi verga entre mis piernas jalándola hacia atrás para ocultarla mejor ahora que estaba excitada pensando en Rubén cogiéndome me lastimaba un poco, decidí ir a la cabaña para masturbarme y evitar que se notara el bulto en mi entrepierna, ya me iba a retirar cuando me fijé en Mario y le dije: Mario me acompañas?

Todos entendieron el mensaje y comenzaron a decirnos burlas ¡pinches cochinos, seguro van a coger!, ¡abusado Mario Gina es de ida y vuelta! y bromas por el estilo, nosotros contestamos bromas similares y tomando a Mario de la mano lo llevé hacia dónde estaba mi príncipe, el cabrón de Rubén vio perfectamente como llevaba yo a Mario de la mano y solo sonrió y siguió exhibiéndose ante las pinches viejas como si nada... ¡grrr... maldito!

Llegamos a la cabaña tiré a Mario sobre la cama y le dije: ahora si papacito prepárate... Vas a recibir la mejor mamada de verga de toda tu vida, él nada más se reía mientras se bajaba los calzones yo quedé completamente encuerada solo me dejé las zapatillas puestas ya estábamos un poco ebrios así que no había inhibiciones entre Mario y yo, me tomé tiempo para preparar un par de tragos y los coloqué en el buró y  sin más me lancé sobre la verga de Mario y empinada en cuatro patas sobre la cama al lado de él comencé a mamarle el pito con mucho esmero, entre jadeos Mario me dijo: por fin pinche Gina desde cuando te traía ganas y ahora si te voy a coger.

Retiré su verga de mi boca y le pregunté: en serio me querías coger... ¿y por qué no me pediste las nalgas papi?

Continué mamándole la verga y me respondió: pinche Gina como andas enculada con Rubén pensé que me mandarías a la chingada cabrona.

Volví a sacar su verga de mi boca para asegurarle: huy papi no me conoces yo ¡jamás! voy a rechazar una verga, y menos una tan linda como la tuya (en realidad su verga es muy bonita) Mario es de piel muy blanca y su verga es de un color rosado de muy buen tamaño y curvada hacia arriba, como un plátano y muy limpia, como buen médico es muy aseado.

Mientras lo masturbaba suavemente continué diciéndole: mira papi si me hubieras pedido las nalgas gustosamente te las habría dado, en primer lugar porque eres un buen amigo y siempre respetaste mi travestismo y a un amigo como tú no se le puede negar ni el culo, y en segundo lugar me habría dejado coger inmediatamente porque soy una puta completa y no se negarme a una ración de verga, de acuerdo? ahora relájate porque te voy a regalar el mejor palo de tu vida papacito.

De ahí en adelante casi no hablamos, me dediqué a mamar verga con mucho placer poniéndome en cuatro patas sobre mi macho ofreciéndole mi culito y le dije: méteme tus dedos en el culo mientras te la mamo papi.

Así estuvimos un largo rato yo mamando verga y Mario metiendo y sacando sus dedos en mi culo, cuando me sentí muy cachonda me corrí hacia sus pies, tomé su verga y me puse en cuclillas sobre él con mis piernas abiertas y le dije: ahora si mi amor viene lo mejor te voy a dar las nalgas... tu solo déjate consentir y poco a poco me fui sentando ensartándome ese rico plátano en el culo... Desde que entró la cabeza sentí algo especial la curva de su verga rosaba muy rico mi intestino y casi de inmediato mi verga reaccionó a la deliciosa fricción.

Realmente esa deliciosa verga curvada me estaba causando mucho placer, mientras cabalgaba a mi macho apoyando mis manos en sus rodillas entre jadeos le dije: ay papito de haber sabido que tienes una verga tan rica yo te hubiera ofrecido las nalgas desde hace tiempo... me encanta tu verga papi la siento muy rico dentro de mi culo... ¡que rico me coges papi lindo!

Después de un buen rato le pedí que cambiáramos de posición y así despacito sin sacar su verga de mi culo me fui girando hasta quedar de frente a él y ahora la curva de su verga hacia cosquillas en mi próstata provocándome un espasmo delicioso haciéndome eyacular abundantemente en su abdomen, me dejé caer sobre su torso comiéndomelo a besos mientras entre jadeos le pedí: no te muevas papi quédate quieto un minuto para reponerme... Quiero sentir tu leche en mi culito.

Así ensartada, con la deliciosa verga de Mario tiesa y firmemente clavada en mi culo poco a poco recuperé el aliento le ofrecí su copa y sentada encima de él bebí la mía casi hasta el fondo, una vez saciada mi sed de licor reanude mis movimientos de nalgas para saciar mi sed de verga.

Mario me dijo: pinche Gina realmente te gusta la verga verdad?

No papi no me gusta la verga... ¡me encanta papi chulo, atibórrame el culo de verga mi amor!

Después de un rato Mario me dijo: bájate mamita ¡quiero cogerte como perrita!

¡Ay... si papi cógeme como perrita! Me desensarte y me puse en cuatro patas sobre la cama y eleve mis nalguitas ofreciéndoselas a mi nuevo macho preguntando: así papi me vas a culear así como perrita?

Si mamacita así te quería tener empinada con las nalgas bien abiertas para meterte mi verga hasta los huevos, diciendo y haciendo... colocó la punta de su deliciosa verga y de un solo empujón me la clavó toda ¡hasta los huevos! yo solo pujé apoyé mi cabeza en el colchón dejando mi culo en pompa para que mi macho me culease a placer, Mario me abrió las nalgas con sus manos para hacer más profundas sus estocadas yo me dejaba coger llena de placer.

Cuando Mario sintió que se iba a vaciar se recostó en mi espalda y acariciando mis tetitas con sus manos y besando mi cuello me susurró: ahora sí mamacita te voy a llenar ése rico culito de leche.

Yo plenamente avasallada le contesté: si mi amor vente en mi culo... lléname el culo de leche papi, mientras con mi mano derecha me masturbaba frenéticamente para venirme junto con él.

Presa de una deliciosa sensación en mi culo dejé de masturbarme y con mis dos manos tomé los cachetes de mis nalgas y los jale para abrir completamente mi culo y permitir que mi dulce picador metiera toda su verga en mi culo... sentía muy rico cuando sus huevos chocaban con los míos al compás de la deliciosa culeada que me estaba dando Mario.

Cuando mi macho tomó mis pezones entre sus dedos masajeándolos sentí que mi calentura llegaba al tope y comencé a eyacular mientras le decía entre sollozos: ¡no dejes de cogerme papi... méteme toda la verga... lléname el culo de leche!, ¡que rico me coges papacito!

Y entonces Mario se vino dentro de mi culo, sentí claramente los espasmos de su deliciosa verga mientras eyaculaba llenando mi culo de leche y en ese momento yo me vine también mientras apretaba mi culo contra su hermosa verga, como si quisiera retenerla ahí para siempre... aunque mi venida no fue tan copiosa como la primera esta fue más intensa.

Nos quedamos así enchufados yo con mi cabeza y torso apoyados en el colchón, abierta de patas y con mi culo en pompa y Mario encima de mí con su sabrosa verga aún rígida dentro de mi culo, yo estaba casi en coma... pero sentí cuando la leche comenzó a escurrir de mi culo, estábamos empapados de sudor y agotados pero muy satisfechos después del rico palito, realmente Mario me dio una culeada memorable.

Cuando Mario sacó su verga de mi culo se tiró de espaldas a mi lado diciendo: que rica culeada te di Gina... te gustó como te metí la verga mamacita?

Respondí: si papacito me hiciste gozar como loca... porque no te habías animado a pedirme las nalgas hasta hoy?

Me dijo: desde que me enteré que no eres mujer sino... hombre... travestí... o... bueno tu me entiendes sentí mucha curiosidad por verte completamente desnuda, porque aunque eres muy delgada tienes cuerpo de mujer y ahora con tu nueva cara imaginaba como te verías, con cuerpo y cara de mujer... pero con verga, me entiendes?, no es que yo tenga tendencia homosexual ni nada por el estilo... simplemente me dio mucho morbo tu situación... y con el tiempo comencé a fantasear con meterte la verga... pero en los dos años que tengo de conocerte tu solo has tenido ojos para Rubén, pensé que yo no tendría oportunidad de cogerte, y preferí conservar tu amistad... comprendes?

Continuó: porque tienes tanto interés en Rubén? sé que es alto, guapo y fornido... en cambio yo soy gordo y chaparro... pero porque estás tan obsesionada con él? ¡ese cabrón ni te pela!

Tienes razón contesté tal vez Rubén solo sea un capricho para mí o... una obsesión como dices, pero no puedo sacarlo de mi mente, creo que nunca voy a estar tranquila hasta que Rubén me coja aunque sea una vez.

En cuanto a tu gordura... continúe sabes que no me gusta la gente gorda, no sé... me desagrada creo que los gordos son gente sucia y descuidada... pero tú eres una excepción, eres limpio y prolijo como todo buen médico... por eso te di las nalgas gustosa.

Pero dejemos ese asunto en paz, vamos a bañarnos y regresemos con el grupo... Seguro han de estar hablando de nosotros jeje.

Mientras nos duchábamos Mario me preguntó: Gina esto va afectar nuestra amistad?

Mientras le lavaba el cuerpo le contesté: si papi ahora eres mi "amigo con derecho"... a partir de hoy tienes derecho a cogerme, basta con que me pidas las nalgas y yo gustosa voy a dejar que me cojas cuantas veces quieras... ok?

Entre besos y manoseos nos vestimos y regresamos al bar con nuestros amigos.

Continuará...

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