Sexo con maduros - Hetero: General

Relato erótico

Clases de inglés pagadas con sexo -1

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RESUMEN

Susana no tenía dinero para pagar las clases de inglés de su hijo y yo amablemente me ofrecí a cobrar en especies.

Hola, comenzare este relato presentándome, soy un hombre de cincuenta años, 1,76 cm, esbelto, con el cabello gris y a decir de mis amigas de sexo, atractivo e interesante.

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Os voy a relatar una aventura que tuve este último mes. Susana es una chica rubia natural, esbelta, de treinta y nueve años que tiene unas tetas no muy grandes pero firmes con unos abultados pezones y un culo prieto que todos los hombres miran, ella mide 1,65, está separada y tiene un hijo.

La conozco del trabajo, yo sabía por los comentarios de un conocido que ella era muy viciosa y le encantaba chupar la polla hasta que se corren en su boca (esto me pone muy caliente).  Además, yo creo que no le era indiferente pues me había fijado que buscaba coincidir conmigo para ir a fumar, disimuladamente miraba mi paquete mientras hablábamos y si estábamos solos, la charla casi siempre incluía algún comentario sobre su vida sexual o la mía.

En una de estas ocasiones, cuando se enteró que yo hablaba inglés, ella me propuso que le diera clase a su hijo, a ver si lo aprobaba puesto que no lo llevaba bien estuvimos hablando de las clases y al final quedamos en su casa al día siguiente para que le diera la primera clase, ella antes de irse me pregunto cuanto le iba a cobrar pues no andaba sobrada de dinero y yo le dije que no se preocupara, que ya encontraríamos la forma de que me las pagara.

Al día siguiente llegue a su casa me abrió la puerta y me condujo hacia una salita, en el pasillo pude deleitarme, contemplando a Susana que llevaba un vestido corto de verano abotonado por delante, hecho con una tela fina y sedosa, que dejaba adivinar el movimiento sensual de sus glúteos, me presento a su hijo y allí me pase la siguiente hora.

Después de terminar la clase, le preparó al chico un bocata y lo mando a casa de una amiga a jugar con sus hijos diciéndole que luego pasaría a por él. Cuando el chico se fue nos sentamos en un sofá y empezamos a hablar de las clases, que como veía a su hijo y tal, yo le dije que estaba bastante atrasado y que necesitaba 10 o 15 clases más mientras admiraba su escote, percatándome que se había quitado el sujetador y sus tetas puntiagudas se marcaban debajo de la suave tela.

Susana entonces me pregunto qué cuanto le iba a cobrar, que ella estaba mal de dinero que no sabía cómo me iba a pagar las clases como no fuera con algún trabajo que ella pudiera hacerme, mientras su mirada se fijaba en mi paquete que, a estas alturas de la conversación, estaba bastante abultado, yo le dije que ella me parecía una mujer preciosa muy sensual y que seguro que podía hacer ahora algo por mí para pagar las clases.

Ella haciéndose la ofendida se levantó y me dijo que ella no era una puta, yo me levante y acercándome le dije que nada más lejos de mi mente pensar eso, pero que ella me gustaba mucho que tenía el cuerpo de una diosa del sexo y yo era un hombre discreto, todo esto mientras la cogía por la cintura y empezaba a besarla en la boca.

Ella hizo un simulacro de resistirse, pero enseguida empezó a corresponderme mientras mi mano izquierda bajaba y se apoderaba de su culo respingón y duro.

Así seguimos un poco más de tiempo, yo quería conseguir quitarle las bragas por lo que, con mi mano derecha, empecé a subirle por detrás la falda de su corto vestido, mientras ella hacia otro simulacro de resistirse hasta que mi mano izquierda tuvo acceso a su prácticamente desnudo culo ya que Susana llevaba unas tangas minúsculas y ya totalmente lanzado con mi mano derecha empecé a tocar sus puntiagudas y turgentes tetas con unos pezones gordezuelos que me hicieron la boca agua.

Así seguimos mientras me las arreglaba para quitarle el vestido con una sola mano mientras con mi otra mano había conseguido bajarle el tanga lo suficiente para tener acceso por su culo a su húmedo chocho y a su ano.

Susana tenía el sexo con los labios un poco prominentes y carnosos (justo como a mí me gustan) que empecé a acariciar masturbándola suavemente. Ella estaba entregada y totalmente excitada y pensé que era el momento idóneo para llevarle su mano a mi polla que pugnaba por romper el slip y el pantalón de lo dura que estaba.

Susana hizo otro amago de resistirse (esto me excitaba muchísimo) pero apenas le tuve que retener su mano sobre mi abultada bragueta y note como empezaba a abrírmela y apoderarse de mi polla, cogiéndola con fuerza y empezando a masturbarme recreándose en recorrerla desde la base al glande lentamente.

Me di cuenta que, si le dejaba seguir con la masturbación, me iba a correr enseguida sin conseguir que me la chupara, por lo que la llevé al sofá sin dejar de acariciar por detrás su excitado sexo, me senté y la puse de rodillas en el sofá a mi lado con su cabeza justo a la altura de mi polla y su culo al alcance de mi mano para seguir masturbándola y así poder seguir disfrutando de su chocho.

La seguí besando con pasión, mientras Susana entre beso y beso sin dejar de masturbarme, con voz entrecortada me decía que era un vicioso pervertido que me estaba aprovechando de ella, la bese una vez más, chupando su sonrosada lengua y labios y empecé a bajarle suavemente la cabeza hacia mi polla mientras ella sin oponer resistencia decía otra vez entrecortadamente -no por favor, no - hasta que sus labios entreabiertos rodearon mi glande y empezó a meterse la polla hasta el fondo de su húmeda y caliente boca.

A partir de este momento, Susana se comportó como la mujer sensual y viciosa que era y siguió chupando mi polla con pasión, mientras me facilitaba todo lo posible el acceso a su sexo, abriendo las piernas todo lo posible, lo cual aproveche para mojar mi dedo gordo en sus jugos e introducírselo en su suave y caliente vagina, mientras seguía acariciando sus labios   y el prominente clítoris.

Intente controlarme para correrme al mismo tiempo que ella y cuando empecé a notar las palpitaciones de su sexo apretando mi dedo gordo, me deje ir corriéndome en su boca.

Susana golosamente se afano en dejar mi polla reluciente y después de esto nos vestimos y me despedí de ella con un beso agradecido, pensando que ella había conseguido su propósito, empezar a pagarme las clases, un orgasmo bastante intenso, una buena ración de polla y además tener a su disposición un esclavo de su sensual y vicioso cuerpo.

Estaría encantado de recibir emails con vuestra opinión sobre el relato, especialmente las opiniones femeninas, para así mejorar mis relatos. Me interesa mucho vuestra forma de ver y sentir el sexo.

javieroro2016@outlook.es

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