Dominación - Primera Vez

Relato erótico

Mi iniciación como sumisa con unos "Vejetes"

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RESUMEN

Un hombre maduro acosaba sexualmente a varias chicas de mi secundaría. Finalmente encontró lo que buscaba; una mascota.

Hola lectores, he venido a contarles los sucesos más depravados que ocurrieron en el transcurso de mi adolescencia. Este es solo el comienzo si quieren saber más avísenme. Me encontraba cursando la secundaría en el turno vespertino, siempre he mantenido buenas notas y me mostraba completamente desinteresada de tener novio. En ese entonces la mayoría de mis amigas ya habían comenzado su vida sexual activa, otras solo eran muy coquetas, sin embargo yo me ponía indiferente ante el tema. 

Ellas se hicieron al propósito de "cambiarme" haciendo que subiera el largo de mi falda y ajustarla un poco más para que resaltara mis caderas, lo interesante comenzó un día de educación física. A mis amigas se les ocurrió que también cambiara mi ropa de deportes, llevaba una blusa con una talla más chica la cual resaltaba mi busto, este era copa 32'C, no eran tan grandes pero si lucían y más al momento de saltar. 

Durante las clases, cerca de la baya de las canchas, se encontraba un hombre que aparentaba entre los 49 y 55 años de edad, muy lejos de ser una persona fuera de sus facultades mentales o un "indigente" que merodeaba la zona, siempre iba muy limpio y bien vestido. Nuestros compañeros decían que solo iba a ver a las chicas mientras hacían los ejercicios, otras comentaban que se le había insinuado a niñas de otros grupos, que a otras incluso había intentado tocarlas y los chismes iban de más en más. Yo solo atinaba a decir y pensar que si fuese cierto lo que dicen el no estaría ahí parado, tal vez estaría detenido o tendría una restricción de acercamiento... aunque tal vez era muy astuto para lavarse las manos.

A veces salíamos muy tarde de la escuela, entre las 7:00 u 8:00 p.m, algunas de mis compañeras debían tomar transporte publico y el camino hasta la parada no estaba muy iluminado. Mi madre iba a diario por mi, hasta que la cambiaron de departamento en su trabajo y mi padre no tenía nada de tiempo, según el. Tenía amigas que vivían cerca de mi casa o al menos por el mismo rumbo y me iba con ellas a tomar el transporte, hasta que una semana me tocó hacer el aseo del aula, no lo hacia yo sola pero quienes se quedaban conmigo vivían cerca de la escuela y mis amigas no se iban a esperar hasta las 8:30 a que yo saliera. 

Me tocaba caminar completamente sola hasta la parada, ya no había nada de gente más que él... el tipo seguidas veces había intentado hacerme platica pero yo solo daba respuestas cortantes. Llegó el día de educación física, a penas terminamos la limpieza del salón salimos rápido, debía caminar sola durante esos días. Sobre la calle que se dirigía hacia la parada había una desviación que iba hacia unas canchas de baseball, pasando de estas había un fraccionamiento pero no había nada de gente por ese rumbo.

Justamente iba pasando por ahí cuando el tipo me habló, intenté seguir mi camino derecho pero antes de avanzar el me tomó del brazo y me jaló contra su pecho, yo estaba a punto de gritar pero el cubrió mi boca y dijo junto a mi oído -Nadie podrá escucharte de todas formas- Me encontraba temblando y sudando del temor de solo pensar lo que fuese a hacer conmigo. -Si no quieres que te lastime me vas a acompañar y harás lo que te diga.- 

Era una completa ingenua, el no llevaba ningún tipo de arma con la cual dañarme, pero el temor me obligó a obedecer. Me llevó hasta las canchas, acercándonos hasta las gradas en donde se sentó -Acércate y ponte de espaldas- Solo atiné a obedecer. Comenzó a tocarme por encima de la falda, mientras con su otra mano tocaba mis tetas sobre la tela de la blusa. Bajó el falda-short de mi uniforme junto con mis pantys de un jalón y comenzó a resbalar sus dedos entre los labios de mi coñito. -¿Ya te estas mojando? Que putita eres-  susurró a mi oído mientras lamia el lóbulo del mismo, seguido de esto alzo mi blusa junto a mi sostén, dejando al descubierto mis pechos -Mira tus pezones ya están bien duritos zorrita- Continuo pellizcando mis pezones a lo que yo retenía varios gemidos y suspiros. Mi cuerpo se estremeció al sentir como uno de sus dedos se introducía -¿Acaso te gustó putita? ¿Y si meto otro?- Dijo antes de introducir no solo uno, sino dos más a mi concha. 

Me dolía mucho, no cabían en mi coñito y aun así continuaba simulando penetraciones y separándolos de vez en cuando, mientras mis gemidos no dejaban de salir -Me estas dejando la mano bien escurrida putita, yo creo que ya estas lista- Me sentó de jalón sobre sus piernas frotándome contra el bulto que ya hacia en sus pantalones -Esta bien durito por ti, ¿lo quieres putita?- Mi cuerpo ya estaba muy caliente -No.. por favor ya suéltame, ya quiero irme- Dije con la voz un poco quebrada y entre suspiros, sacó sus dedos de mi interior empapados de mis jugos y me los metió a la boca jugueteando con mi lengua -Te dije que hicieras caso o te haré daño, ahora ponte en cuatro- Me puso sobre las gradas dejando a la vista mi coñito mojado, se desabrochó el pantalón sacando su miembro ya erecto -Tu cuerpo pegaba gritos de ser cogido, mira que tan caliente estas- Frotaba su pene contra mi entrada aún sin penetrar -Por favor ¡no! aún soy virgen ¡No quiero perder mi virginidad así!-

Al termino de mis palabras sentí como empujaba su verga dentro de mi agujero, a pesar de estar muy mojado dolía mucho, una vez adentro rápidamente comenzó a moverse de forma brusca, sentí la sangre caliente escurrir por mis piernas. Comenzó a darme repetidas nalgadas y tirar de mi cabello -Vamos puta gime más, sé que te encanta, gime para mi- Repetía seguidas veces las mismas palabras, mis gemidos de dolor ponto cambiaron a ser de placer, sus embestidas comenzaron a sentirse muy rico y mi concha hacía unos ruidos raros de tan mojada que estaba -Tu conchita me esta apretando muy rico putita, te voy a dejar toda mi leche adentro- Al oír esto me desespere y comencé a gritar - ¡No, no, no! ¡Por favor! ¡Te ruego que no lo hagas, ¡No quiero quedar embarazada!- Ante esto tiro más fuerte de mi cabello y me clavo más fuerte su polla -¡Cállate, quien manda aquí soy yo perra!- Cada vez que aumentaba su velocidad mis gemidos iban al ritmo -¡Me vengo!- Tiró muy fuerte de mis caderas, sentí su polla llegar más profundo a lo que solté un gran grito, su leche salia muy caliente.

Me soltó, mi culo calló hacia un lado mientras la leche salia y se quedaba sobre las gradas, acababa de ser violada en un campo en donde cualquiera pudo habernos visto. Me perdí en mis pensamientos por un momento hasta que su voz me despertó, me tomó del pelo guiándome hasta quedar frente a su rostro -Mira putita, de ahora en adelante yo seré tu dueño, quieras o no, y solo servirás para satisfacerme ¿entendiste?- No sabia que hacer, me soltó bruscamente y se fue, dejándome casi desnuda y con el culo escurriendo de leche.

Regrese a casa caí a las 10:00 p.m, mis padres aún no llegaba así que no se percataron de mi ausencia, entré a darme una ducha, sentía mi cuerpo sucio y la preocupación de haber quedado embarazada no se iba. Durante la semana continué siendo follada a la salida de la escuela, me tomaba a la fuerza y me humillaba seguidas veces llamándome "puta, perra, zorra", siempre terminaba con su leche dentro de mi. No sabía si contárselo a mis padres, no me prestaban atención y dudo mucho que les llegase a importar, si acaso demandarían a la escuela y no creo que hiciesen algo contra él.

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