Sexo con maduras - Confesiones

Visitando a Estela

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RESUMEN

Al ir a llevar unos papeles del Estudio Contable a una señora de zona norte me imaginé la peor tarde, como me equivoqué.

Cuando me dijeron que debía llevar los papeles de las DDJJ para que firmara Estela al principio proteste. Tenía que ir desde el centro a su casa en la zona Norte. Me demore un poco por el tráfico y le avise, me dijo que no había problema que su marido había viajado por trabajo y tenía tiempo que no tenía que salir. Era jueves y entre una cosa y otra ya eran las 16:00 por lo que avise en el Estudio que iba a llevar los papeles firmados el otro día. Cuando pregunte me dijeron: una mujer madura, unos 65 o más, muy seria, muy secota. Mierda encima que andaba en una mala racha terminar un jueves con una jovata. Yo de impecable traje negro, camisa blanca, en el camino decidí quitarme la corbata porque hacia un poco de calor. Toqué timbre y me recibió, el impacto al verla fue mortal: Alta, con una calza gris súper-ajustada, zapatillas y una remera bastante escotada con una campera entreabierta que mostraba unos pechos muy generosos además de turgentes, más cuando pude visualizar bien que no llevaba corpiño y se mantenían firmes junto a mí. -Adelante, Pablo es tu nombre no?

No podía quitarle la vista de encima, magnética, sensual, que mujer por Dios.

-Me das un minuto recién vengo de correr un poco me doy un baño rápido y estoy contigo.

Me senté y desplegué mis carpetas, mi curiosidad me carcomía. Sentía la ducha abierta, el correr del agua y decidí acercarme. La puerta, accidentalmente entreabierta la exhibía ante mí, pelo mojado, pechos turgentes, muy parados, pezones chicos, muslos firmes y un culo hermoso además mojado y resplandeciente por un furtivo rayo de sol que caía sobre ella en el atardecer.

No pude evitar llevar mi mano hacia mi miembro ya erguido y palpitante, excitado comencé a sentir la calentura, mis manos transpiraban. Pero no podía sacar mis ojos de encima. Mis ojos no podían creer lo que veían, ese cuerpo, como sus manos recorrían su contorno, se detenían en su sexo y me dejaban sentir un pequeño jadeo. Si se estaba masturbando un poco, estaba excitada.

De pronto, mi celular que suena, Estela que gira su cabeza y me ve en la puerta. Intento cortar rápido pero ya había sido descubierto. Encima era para venderme internet.

-Te gusta lo que ves bombón?

Me dijo dejando entrever su lengua entre sus labios y sin sacar su mano izquierda de su sexo jugoso y todo depilado.

-Me encanta

-Vení entonces, ¿me jabonarías la espalda ...?

Prosigo entonces:

Arrojé el celular a un costado y me metí casi temblando en el espacioso baño.

Estela salió y empapada me tomo de la camisa y se arrojó sobre mí. Mientras desprendía mis botones sentía su lengua envolverse en mis pezones erectos, firmes.

Su lengua de un placer infinito bajaba presta hacia mi pantalón que explotaba.

La tomé de los pelos de atrás y tirándole la cabeza para atrás hundí mi lengua en su boca. Nuestras lenguas se enredaban y sus manos ya hábiles habían desabrochado mi pantalón.

Viéndome ya desnudo con mi pija paradisima tome su cabeza con las dos manos y después de volver a besarla la baje hacia mi bajo vientre y se la hundí entre sus labios.

Describir lo que su lengua, sus labios hacían sobre mi tronco era difícil, subiendo, bajando, con la punta, encima arrodillada exhibiendo su hermoso culo mojado ante un gran espejo que note reposaba contra una pared. Mas veía, más sentía más me excitaba.

Entonces te tome por la cintura y girándola deje ante mi todo su culo.

Hundí mi boca inclinándola hacia adelante jugando entre su concha y el agujerito de su culo, con mi lengua y mis dedos largos y agiles, entrando y saliendo.

Sentía sus gemidos apenas ahogados por el sonido de la ducha aún abierta, cada vez más fuerte, su respiración entrecortada y los primeros gritos de goce, seguí más y más con la punta de mi lengua en su clítoris, excitadísima.

Entonces inclinándola hacia adelante tomé mi verga con una mano y la hundí de una en tu concha, mientras la tomaba del pelo con una mano y con la otra aplicaba un fuerte chirlo sobre su nalga derecha.

Así entrando y saliendo, sentía el fuego que abrasaba mi verga cada vez más dura, la cabalgue por unos 5 minutos. Cada embestida era un grito que iba creciendo más y más fuerte. Su cuerpo se exhibía ante mi hermoso, maduro y muy firme, sus tetas bamboleándose al ritmo de la enorme cogida que le estaba pegando. Sentía sus jugos chorrea por mis huevos cuando de pronto, la gire y la tire boca arriba sobre un toallón en el piso y colocando sus piernas sobre mis hombros empecé a cogerla más y más fuerte. Con mi pulgar frotaba su botoncito, durísimo, ella empezó a ayudarme y a estremecerse más y más. Me tomo mi mano y la coloco sobre su boca para poder gritar y siguió ella con la suya masturbándose. La torsión de su espalda hacia atrás me indico que el momento se acercaba, mordía mi mano excitadísima y gemía como loca.

-Acaba en mi mano para que no escuchen los vecinos.

-Mejor en tu boca bombón-me dijo Estela mientras con una mano me tomaba por atrás y me comía la boca de un beso. El empellón derivo en una embestida fuerte que hizo que acabara mientras dejaba descargar toda mi leche dentro suyo.

Seguíamos besándonos y sentía la leche bajar por sus muslos, como animales en celo seguíamos ahí, me beso suave, acariciándome el cabello y mirándome a los ojos me dijo.

 

-Por qué no nos duchamos juntos, el agua está caliente, y yo aun también... me dijo mientras yo tomaba aire (CONTINUARA).

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