Incesto - Filial

Sexo con mi cuñada

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RESUMEN

Nos estacionamos frente a la habitación, dejamos salir más la lujuria que teníamos reprimida desde hace algún tiempo ya, aun sin bajarnos del carro, nos besamos, nos toqueteamos, en fin, fue un delicioso preámbulo antes de finalmente entrar en aquella habitación donde nos despojaríamos de los temore

Hace ya algunos años atrás, la relación con mi pareja de ese momento, la cual duro más de una década, se estaba viendo debilitada una vez más por la rutina, el hastío y la carga de problemas por mejoras independientes por parte de mi pareja. En ese entonces yo estaba en los primeros años de mis treinta, mi novia era contemporánea a mí, solo me llevaba un año de edad, pero, su hermana (mi ardiente cuñada), me llevaba algunos años más, ya estaba cerca de sus cuarenta. Ella estaba recién separada de su esposo (más joven que ella), debido a que le fue infiel con una mujer más joven que ella.

Debo confesar que siempre me llamó la atención, cuando teníamos reuniones familiares, siempre me gustaba lo atenta que era con su marido, era muy especial y se veía complaciente, eso en principio me gustaba, ya que mi pareja en ese sentido era un poco descuidada, pero debo confesar que físicamente comenzó a darme curiosidad y eventualmente cuando conversábamos (al ser un voyerista nato), siempre que se agachaba disimuladamente intentaba ver un poco de esos pequeños pechos que tiempo después, estarían en mi boca, pero aun no me adelantare.

Luego de ese tema de su separación y ese duelo dramático, se acercaba la víspera de mi cumpleaños, mi relación estaba por terminar (como sucedió muchas veces antes), el sexo era casi nulo, había peleas, etc. Mi fiel cuñada paso a ser como una especie de consejera, empezó de alguna forma a lamentar como su hermana no me valoraba y más bien siempre me descuidaba, entre sus consejos y mis confesiones, encontramos que teníamos un tema muy en común (como muchos otros que vimos después) y ese tema era el sexo desenfrenado, prohibido y salvaje. Empezamos por intercambiar gustos y experiencias, que nos gustaba hacer en el sexo, que cosas haríamos y que no, nos encontramos con que no teníamos ningún límite y de allí pasamos al sexo telefónico, ella muchas veces se sentía culpable, ya que estaba puteando de alguna manera con el novio de su "hermanita" como ella le decía, pero, su gusto por la perversión era más profundo que incluso su amor familiar. Pasábamos horas hablando por teléfono, siempre puteando, incluso, nos llegamos a masturbar desde cada uno de los extremos de las líneas telefónicas, era un sueño hecho realidad, ya que esas puterias me encantaron siempre y no las tenía con mi novia que siempre estaba ensimismada con sus intensidades.

Así tuvimos tiempo, pero cada día era más intenso y se estaba haciendo necesario ya un encuentro personal. Por la naturaleza de mi trabajo tenía que viajar mucho, así que ella un día se acercó para darme un obsequio de cumpleaños, algo para que usara en mis múltiples viajes. Al vernos supimos que ya ese encuentro tendría pronta fecha de hacerlo realidad. Todo esto obviamente, en el desconocimiento total de mi novia, su "hermanita".

Días después, luego de una guardia sabatina, decidimos vernos, luego de una jornada de más sexo telefónico, la fui a buscar en mi carro a su casa o cerca, ya que vivía cerca de otra de sus hermanas y debía ser algo discreto, así lo hicimos, nos tomamos una bebida malteada y decidimos alejarnos un poco de la zona para evitar problemas, cuando íbamos ya en el camino (sin destino definido), nuestras miradas decían que ya era el momento de dar rienda suelta a nuestra lujuria prohibida y cohibida por tanto convencionalismo social, solo éramos un hombre y una mujer que se deseaban, pero estaban frenados por el que dirán y bailando en la frontera de la traición, pero era delicioso ese ritmo.

Paramos en un lugar solitario y seguro, apague el carro y nos quedamos conversando dentro de el mismo, sus señales corporales me invitaban a la fiesta, sus mejillas ruborizadas, su lengua humedeciendo sus labios secos por la angustia, el deseo y la pasión, sus pezones erectos, su piel de gallina y su repentina sudoración me hizo que me le abalanzara encima y la besara apasionadamente, lo cual ella no dudo en responder con pasión y lujuria y oh sorpresa, nuestra sincronización en ese beso nos hizo darnos cuenta que éramos 100% compatibles hasta ese punto, luego de ese beso delicioso, ella cayó un poco en conciencia diciendo que no era posible que eso pasara, que estaba mal, etc. Pero, por otro lado estaba ese deseo por ese tan esperado encuentro, nos besamos un par de veces más y cada vez había más calor, más pasión y más lujuria, rozaba sus senos por encima de la ropa y sentía como se estremecía de pasión y fue cuando le propuse irnos a otro lugar a terminar lo que habíamos comenzado, ella con algunas dudas no se negó y me invitó a que decidiera yo, por lo que antes de decir nada, encendí el carro y fui en dirección a un hotel de paso que fuera discreto.

Llegamos al lugar a la caseta del hotel en unos 10 minutos, pagamos y cuando nos estacionamos frente a la habitación, dejamos salir más la lujuria que teníamos reprimida desde hace algún tiempo ya, aun sin bajarnos del carro, nos besamos, nos toqueteamos, en fin, fue un delicioso preámbulo antes de finalmente entrar en aquella habitación donde nos despojaríamos de los temores, la conciencia y la culpa.

Entramos y nos miramos como diciendo, ya estamos acá, somos adultos, con culpa y sin ella, como unos adolescentes, pensando con los genitales, comenzamos a besarnos y desvestirnos mutuamente, cada quien conociendo la anatomía del otro, ame sus pechos inmediatamente, eran pequeños al igual que sus pezones, siempre he amado los pechos así, los besé, los mordisqueaba sin llegar a lo salvaje y oh sorpresa, ella estaba en el cielo, descubrimos que había otra cosa en común, el gusto por algunos dolores producidos por un ligero masoquismo que nos invadía a ambos.

Ella descubrió mi pene y en señal de saludo, comenzó a besarlo, chuparlo y succionarlo de una manera excelsa, no podía esperar menos, era una mujer experimentada y sin ningún tipo de inhibición, fue perfecto, estuvimos largo rato besándonos, explorándonos, conociéndonos, era extasiante sentir el roce de nuestros cuerpos desnudos finalmente, luego de tan larga espera. Luego baje a su vagina húmeda, era necesario beber esos fluidos vaginales producto de la excitación y así comencé a darle una dedicada sesión de sexo oral, lamer su clítoris por primera vez fue una experiencia inolvidable ya que sentí estando allí su primer orgasmo en mi boca, sentí como su cuerpo se estremecía, era muy excitante oírla gemir y retorcerse de placer, allí estuve un rato más, hasta que sus uñas en mi espalda me avisaban que ya me quería dentro de ella, lo cual me propuse a complacer, sentí como mi pene fue arropado por ese calor interno unido a toda esa humedad, una vez más sentí que estaba con una mujer especial y vaya que era especial.

Nuestros cuerpos a un ritmo sincronizado perfecto, se movían, se retorcían, era delicioso, fue allí cuando sentí su segundo orgasmo, que esta vez me sorprendió mas ya que sus gritos de placer eran bastante altos, eso me excitaba, ver ese cuerpo que tanto había estado deseando, siendo penetrado una y otra vez era increíble, era mi deliciosa cuñada dándome uno de los mejores momentos de sexo que tuve hasta ese entonces. Algunos minutos más mi semen no se hizo esperar bañé esos deliciosos pechos pequeños con el licor de la vida. Estuvimos en la cama un rato más acariciándonos y disfrutando de ese momento mágico, olvidándonos de las culpas y los pesares. Ya rato después debíamos volver a la realidad de nuestra relación púbica, éramos cuñados y así debíamos seguir, así fue.

Tiempo después, mi relación con mi pareja finalmente terminó, pero debíamos seguir en la clandestinidad ya que socialmente no sería buen visto nunca, pero seguimos en nuestra atrevida aventura sexual y romántica. Tuvimos sexo en estacionamientos, en su casa donde me metía de forma clandestina, ella iba a los lugares a donde yo viajaba por mi trabajo, tuvimos sexo en lugares públicos, íbamos a hoteles, tuvimos todo tipo de sexo, anal, oral, vaginal, bizarro y loco. Como dije al principio, teníamos muchas cosas en común, tanto así que teníamos el mismo signo zodiacal, pero, luego de un tiempo también nos dimos cuenta que a pesar de tener muchas cosas buenas en común, también descubrimos que éramos muy parecidos en las cosas que no tolerábamos y que ambos teníamos, nos arreglábamos con eso como podíamos, tratando de sopesar con buen sexo esas cosas que empezaron a salir. Desde ese primer día, ya habían transcurrido unos 11 meses, meses en clandestinidad, pasión, lujuria y perdición. Hasta que un día un miembro de su familia nos encontró en una situación que no tenía una explicación muy razonable, pero digamos que salimos en ese momento bien librados, pero la que era en ese entonces mi novia (la "hermanita") comenzó a atar cabos y darse cuenta de algunas cosas que sucedían, hubo problemas en el seno de su familia, separaciones momentáneas, disgustos, etc. y nuestra relación llego a su fin. Tiempo después supe que se arreglaron las cosas en su familia y que todo había vuelto a la "normalidad", pero desde entonces, mas nunca supe nada de mi atrevida y deliciosa cuñada, solo lo que se puede ver en la actualidad en redes sociales, que al verla sonreír allí, recuerdo como en esa linda boca, estuvo tantas veces mi pene explotando y llenándola de placer.

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