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Relato erótico

Un fin de semana con mi suegra. Parte 01

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RESUMEN

En eso momento mis ojos no podían creer lo que veían… ese enorme trasero formando un corazón perfecto… sus piernas marcadas producto de que salía a correr todas las mañanas, daban pauta a querer comérselas a mordidas… me sorprendió viéndole el trasero, lo cual hizo que me sonrojara…

Este relato sucedió hace ya 10 años, en ese entonces yo contaba con 31 años, llevaba un año de  casado con mi esposa, Anabel, ella menor que yo por 10 años, en ese entonces recién había cumplido 21 años, la familia de mi esposa estaba conformada por tres hermanos, dos mujeres y un hombre, la hermana mayor Alejandra de 24 años, La hermana de en medio Jesenia de 23 años y el menor Carlo de 16 años, mis suegros, Don Ricardo de 42 años y mi suegra Doña Vera con 40 años.

Todo comenzó con la llegada de las vacaciones de semana santa, las cuales se celebran aquí en México en el mes de abril, lo que sería el equivalente a las vacaciones de primavera en otros países, mi jefe de trabajo, me comento que tenía una reservación para 8 personas en un hotel de 5 estrellas en Huatulco, México, y que por motivos de salud de la madre de su esposa no la usaría, así que me la ofreció a mi…

—Entonces Fabio, la quieres o no? -pregunto mi jefe.

—Aaaa… no se jefazo, la verdad es que no creo podérsela pagar, esos hoteles son muy caros - respondí.

—Jajajajajajaajaja, Fabio, no te la estoy cobrando, ya está pagada, y prefiero que la uses a que se pierda… -respondió.

—Mmm ok, jefazo, muchas gracias…. -dije sonriente.

Ya que mi esposa y yo no tuvimos luna de miel, dije porque tomar esta oportunidad y tenerla aunque fuera un poco después… llegue a casa y le di la sorpresa ella estaba incrédula al principio y después se alegró muchísimo, no lo podía creer, yo le comente que era para 8 personas, asi que me propuse llevar a su familia y a mi madre con la condición de que ellos pagaran el boleto de avión y sus gastos.

—Como ves bebe que dices? -pregunte a Anabel.

—Si amor, esta padrísimo… -respondió.

—Y cuando salimos mi amor? -pregunto Ana.

—Mañana por la noche amor… -respondí.

Tomo el teléfono y llamo a sus papas, la relación con mi suegro era de los más normal y tranquila, pero mi suegra Doña Vera, no me tragaba ni con whiskey, mi mujer, colgó el teléfono y note que estaba molesta.

—Que pasa..? -pregunte.

—Nada, amor… mi mama ya sabes cómo es… -respondió.

—Ahora que dijo? -volví a preguntar.

—Que ella no va… -respondió.

—Mmmm. Tanto Asi -dije.

—Ya sabes cómo se las gasta, ni modo ella se lo pierde -respondió mi mujer.

Llego el día y partimos a las playas de Huatulco, mi esposa, mi suegro, mis cuñadas, mi cuñado y mi madre…llegamos al hotel, y nos instalamos. La primera semana nos la pasamos de maravilla, como si no hubiera vida en otro lugar…más que ahí…

El lunes de la segunda semana, recibí una llamada de mi jefe, en la cual me avisaba que había problemas en la empresa y que le daba mucha pena pero que si me requería, tendría que volver de mis vacaciones, martes, miércoles transcurrieron sin novedad, el jueves de la última semana la llamada llego, así que regresaría a casa para presentarme el viernes a trabajar… mi mujer lo entendió y les dije que continuaran con las vacaciones como estaba planeado, ellos llegarían a casa hasta el domingo por la noche… llegue a casa el jueves por la noche… descanse y me presente a trabajar al día siguiente… Salí del trabajo como a las 18:30 hrs. Y me dirigí a casa, llegue y me prepare de cenar llame a mi mujer para ver cómo iban las cosas y hablamos un rato… colgué el teléfono y me dispuse a dormir…

De pronto el teléfono sonó, mire el reloj y eran las 22:30 hrs, descolgué el auricular y escuche una voz femenina que decía

 -Fabio, buenas noche, perdón por la molestia, pero hubo un problema en la casa -dijo la voz femenina.

Medio adormilado, no distinguí la voz, por lo que pregunte

—Quien habla, perdón?

—Soy yo Vera… tu suegra… -dijo la voz femenina.

Me levante de la cama y dije que paso, me conto que unos ladrones habían entrado a su casa y que estaba en el ministerio público, levantando una denuncia….

Me vestí y Salí para halla, pese a que la señora me trataba muy mal era mi suegra así que era familia… llegue y la vi, me acerque a ella y de pronto

—Hay que bueno, que llegas… -Doña Vera abrazándome.

Era extraño, pero comprensible estaba asustada… terminamos de hacer los trámites… salimos de ahí y le pregunte -

—Quiere que la lleve con alguna de sus hermanas, suegra?

—No, no Fabio, no quiero dar molestias, llévame a la casa por favor… -respondió.

—Pero suegra, que tal si los tipos regresan y pasa algo malo… -comente.

—Si verdad, pero ahí es que mis hermanas…. Nooo…. -dijo con voz de apremio.

Note que no quería ir con ninguna de sus hermanas, así que dije

—Ahora si usted quiere, puede quedarse en la casa, y estar ahí hasta el domingo que la familia regrese.. que le parece? -dije con vos calmada.

—Ahiii, Fabio, muchas gracias, no sabes cómo te agradezco, después de cómo te e tratado -note que ya era más amable conmigo.

—Ok, entonces ya está vamos a casa…

Volví a casa y la instale en la habitación de huéspedes… me ella y le comente que no llamáramos a su hija y esposo, que solo les echaríamos a perder las vacaciones… ella estuvo de acuerdo y nos fuimos a dormir…

Eran las tres de la mañana y me despertó un ruido en la cocina… rápidamente me puse un pants y baje a ver qué pasaba…

Encendí la luz y pregunte.

—Quien anda aquí?...

Al lanzar la pregunta escuche la voz de mi suegra que decía…

—Fabio, perdón, perdón se me cayó un vaso… con agua…

No podía verla porque estaba agachada detrás de la isla de la estufa.

Lo que paso después cambio mi vida y relación matrimonial para siempre… Doña Vera, era la viva imagen de mi esposa Ana, cara alargada, labios delgados, cejas depiladas nariz respingada y ojos castaños, pelo ondulado hasta la mitad de la espalda de color castaño obscuro. Siempre llevaba ropa holgada, la cual en ocasiones la hacía ver gorda y desalineada… por lo cual nunca le puse la más mínima atención…

Al levantarse note que llevaba una piyama de mi esposa, color rosa, como Dona Vera es más llenita que Anabel, aquel conjunto le apretaba bastante…

De inmediato no pude evitar mirar un par de tetas más grandes que las de Ana que se notaban algo caídas producto de amamantar a cuatro hijos, dos inmensos pezones que saltaban a la vista producto del frio de la noche, una cintura formada, un par de nalgas carnosas y levantadas, unas piernas enormes y bien torneadas, lo que me paso por la mente fue -en donde demonios ocultaba todo eso Doña Vera, y que feliz debería ser Don Ricardo con tanta carne…

Ella intentaba cubrirse los enormes pezones que saltaban de la camiseta de mi suegra… sonrojada y con voz tímida dijo…

—Perdón yerno, te desperté… lo siento… -dijo ella.

—No, no Vera, está bien solo que me asuste un poco…

Ella por su parte miraba de reojo mi torso desnudo… ya que no llevaba camiseta, nunca e sido un tipo musculoso o con cuerpo grande, más bien soy muy delgado, actualmente apenas talla 32, con cuerpo y musculatura pequeña pero bien definida, abdomen plano y piernas largas y bien formadas…producto de la práctica de artes marciales desde muy pequeño…

Note que mi suegra no dejaba de mirarme y le pregunte

—Que suegra, mi suegro no está así? -dije con tono de broma.

—Nooo…!!! Yerno… -respondió.

—Pues póngalo hacer ejercicio -dije riendo.

Ella se sonrojo y dijo

—Déjame levantar este desastre para que puedas dormir tranquilo…

—Le ayudo… -conteste.

Tomo la escoba y el recogedor y comenzó a barrer los pedazos de vidrio del suelo algunos habían quedado debajo de la isla de la estufa y se agacho poniéndose en cuatro patas para sacarlos….

En eso momento mi ojos no podían creer lo que veían… ese enorme trasero formando un corazón perfecto… sus piernas marcadas producto de que salía a correr todas la mañanas, daban pauta a querer comérselas a mordidas… me sorprendió viéndole el trasero, lo cual hizo que me sonrojara…  y dijo

—Que yerno, mi hija no está así? -con tono burlón y cachondo.

Sabía que me estaba regresando la broma así que respondí.

—No suegrita, ella lo tiene más pequeño… -con tono aún más cachondo.

Mi suegra me sostuvo la mirada y note que se había calentado de inmediato… se puso de pie, tiro a la basura los vidrios, seco el piso y me dijo

—Será mejor que nos vayamos a dormir antes de que terminemos arrepintiéndonos de lo que pueda pasar…

Su comentario me pareció… algo inusual y dije

—Muy bien suegrita…. Vayamos a dormir pero cada quien en su cama eee….

Ella me miro y sonrió cachondamente, salió de la cocina y yo detrás de ella, apagando la luz detrás de nosotros se dirijo a las escaleras y subio, yo no dejaba de verle ese trasero contonearse con cada escalón que subía. Llego hasta arriba volteo y dijo

—Espero que te haya gustado el espectáculo, yerno…

—Si suegrita… me encanto -dije.

—Buenas noches, y de nuevo gracias… -mi suegra mandándome un beso.

Cerró la puerta de su habitación y yo me dirigí a la mía.

Más tarde, no podía dormir pensando en ese enorme culo y esas tetas algo flácidas per bastante apetitosas… me comencé a frotar el pene pensando en mi suegra… cuando de pronto escuche que la puerta de su habitación se abrió y camino hasta el baño, en ese momento tuve ganas de alcanzarla en el baño y violarla… ya que los ladrones no lo habían podido hacer… salió del baño y volvió a su habitación.

No escuche al puerta cerrarse, y momentos más tarde comencé a escuchar como si un gato maullara… puse más atención y note que aquello no era un gato, eran gemidos de mi suegra, me lévate y Salí sin hacer ruido de mi habitación… llegue a su puerta y la empuje un poco, al mirar dentro vi a mi suegra con el pantalón de la piyama fuera de una pierna, las piernas abiertas y dándose placer con los dedos de la no derecha… mientras que la izquierda frotaba sus grandes tetas por encima de la camiseta….

Ella solo tenía encendida la luz de la lámpara de noche, así que tenuemente podía ver su vagina, era bastante grande el tamaño de su raja, sus labios vaginales era delgados y color marrón, un clítoris, de tamaño normal, un ano grande y del color de sus labios vaginales, poco vello púbico… nada parecido con su hija, mi esposa….

Note como su cara, se arrugaba, producto del placer que sentía, no lo podía creer, la mujer que trajo al mundo a mi esposa, la cual salió por esa raja enorme, la amantaron esas tetas grandes y me trataba tan mal anteriormente, me estaba excitando con sus gemidos suaves y largos…

—Aaaammmmm… ammmmmmmm… mmmmmmm….

—Ouuuuuuuuu, ooooouuuuuuuu…

Mi pene comenzó a endurecerse y estar listo para la acción, seguía frotándolo con ganas… hasta que no aguante más y baje mis boxers, saque mi pene y me comencé a masturbar, en la puerta de la habitación de mi suegra…

De pronto… paso lo impensable, ella abrió los ojos, los cuales tenia cerrados por el placer, y levanto la mirada, y me sorprendió masturbándome en la puerta de su habitación, yo la mire y no me moví, por un instante, esperando la reacción de ella, note que no la hubo y siguió dándose placer. Yo no me moví de donde estaba y hacia lo mismo… que ella pegándome uno buenos jalones de pene…

Asi estuvimos por al menos 30 minutos, cuando de pronto ella llego al orgasmo… sacudiéndose y arqueando su espalda gimió con fuerza, yo no aguante y termine en el piso del pasillo…

Después de terminar de sacudirnos, producto del placer, nos miramos y sin decir palabra, me marche a mi habitación.

A la mañana siguiente, me levante temprano y me fui a trabajar, sin dejar de pensar en lo que había pasado la madrugada de ese día, no sabía cómo la vería cuando regresara por la tarde a casa… le deje una nota en el desayunador diciendo que había comida en el refrigerador y que las llaves del auto de Ana, están colgadas en la entrada de la casa, por si quería salir…

El día transcurrió sin novedad, por la tarde llamo mi esposa y charlamos un poco, termino el dia laboral a las 16:00 hrs. Y Salí de la empresa y me dirigí a casa… no sabía que hacer… por un momento pensé en no llegar y pasar la noche en un hotel… durante el camino mil cosas pasaban por mi mente…

Llegue finalmente a casa y me detuve fuera, me quede un rato en el coche y fume un cigarrillo, para calmar mis nervios… me arme de valor y decidí entrar…

Lo que pasaría luego, sería algo que podré olvidar nunca…

Continuará…

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