Fantasías Eróticas

Todo empezó como un sueño

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RESUMEN

Era una tarde cálida de verano, el sol estaba iniciando su descenso para ocultarse por el día. Todo alrededor se reflejaba en tonos dorados y anaranjados. Recostada en boca abajo en el camastro. Llevaba ya unos minutos dormida, su piel estaba bronceada, sólo cubierta por su traje de baño...

No supo en qué momento, pero de pronto, sintió la sensación de algo que le recorría la espalda, era algo suave sólo rozando la parte superior de su espalda, haciendo pequeños círculos entre su cuello y sus hombros. No se alarmó, lo dejo seguir, la sensación era muy relajante y suave, la invitaba a relajarse todavía más. La caricia crecía y se hacía cada vez más amplia en la espalda, llego a la parte trasera del top del bikini y suavemente deshizo el nudo que lo sujetaba para dejar al descubierto la espalda en su totalidad.... Al sentir esto, ella dejo salir un pequeño gemido. Sintió como la mano, se convirtió en dos, que ahora le acariciaban firme, pero suavemente la totalidad de su espalda, recorriendo desde la altura de la cadera, por toda la parte central de la espalda hacia arriba, despacio.... y regresando hacia abajo por los costados.... rozando la base de sus pechos. Con cada repetición, su respiración se hacía cada vez más profunda, empezó a despertar, pero no lo quería hacer para no interrumpir la caricia que le hacía sentir un ligero hormigueo desde la punta de los dedos de las manos hasta la punta de los dedos de los pies.

Las manos que gentilmente la acariciaban se detuvieron en la línea de la parte baja de su traje de baño. Las manos recorrieron el contorno del bikini, primero por la parte de la cadera hacia los lados, para luego bajar siguiendo el contorno del bikini hacia la mitad de sus nalgas, que temblaron un poco al sentir el roce de esas manos tan firmes. Al sentir como las manos se reunían de nuevo en su entrepierna dejó salir un gemido, esta vez más fuerte, e instintivamente levantó la cadera un poco para acercar su vagina, que ya podía sentir húmeda y cálida debajo del traje de baño. Las manos subieron despacio por la parte interna de sus nalgas que se mecían al ritmo de su agitada respiración. Las caricias continuaron varios minutos más, y en cada repetición, su humedad crecía.

Sintió como los nudos que sostenían las bragas del traje de baño fueron desatados y este fue retirado dejándola desnuda de la parte posterior de su cuerpo. En ese momento algo cambio, ya no eran dos manos las que la acariciaban, podía sentir varios pares de manos enfocados a recorrer todo su cuerpo; desde los dedos de sus pies hasta los muslos por la parte interna llegando al borde de su entrepierna húmeda y regresando por la parte externa, otros enfocados en apretar sus nalgas, primero suave y luego con más firmeza, y otras en su espalda desde su base hasta el cuello pasando por la base de sus senos, que en este momento ya tenían sus pezones duros y ansiosos de sentir el roce de esos dedos o la calidez de una lengua que los succionara. Intento despertar, pero un par de manos más le acaricio el pelo y comprendió que debía relajar y dejarse llevar.

La humedad en su entrepierna crecía a cada instante, así como su deseo de sentir aquellas deliciosas caricias dentro de ella. Levantó más la cadera para exponer sus labios hinchados a las manos que la recorrían y éstas acudieron al llamado. Recorriendo el húmedo trayecto desde la base se su vagina hasta el clítoris que al recibir el contacto produjo que todo el cuerpo vibrara y ella gimió de placer.... Las caricias crecían en intensidad cada vez más. Las manos que apretaban las firmes nalgas cada vez hacían con más fuerza, la espalda era tocada por cada vez más manos, era como estar sumergida en un mar de manos que rodeaba todo su cuerpo. Los dedos que recorrían su entrepierna se detuvieron en la entrada de su vagina y ella suspiro, entonces entraron a un lugar lleno de calor. Ella levantó la cadera todo lo que pudo hasta quedar recargada en las rodillas y oprimió las nalgas para incrementar la sensación que le provocaba ese placer en su interior.... Le movimiento en su interior era cada vez más intenso, más fuerte, ella movía la cadera hacia adelante y hacia atrás para sentir más profundamente. Todo su cuerpo estaba sensible a aquella oleada de caricias, y se erizaba más a cada momento indicando que el momento de su orgasmo se acercaba. Se movió frenéticamente, todo su cuerpo se estremecía y entonces, sintió como una gran oleada de calor la envolvía, desde su centro hacia cada rincón de su cuerpo. Se remojo los labios con la lengua, jadeaba, sin cesar de mecerse, sintió como sus fluidos salían a chorros de su interior. Se aferró al camastro mientras que todo su cuerpo temblaba sin control y las manos que la habían acariciado por aquellos increíbles instantes se desvanecían como la luz del sol al atardecer...

Despertó y estaba confundida, estaba en su cama, con la respiración agitaba, excitada. Su pijama de blusón estaba levantada hasta el estómago, y las sábanas estaban a un lado de ella. Estaba agitada, su respiración era entrecortada y, sin embargo, su cuerpo hormigueaba, en su entre pierna, sentía la humedad a través de su braga de algodón. Movió su mano hacía ese punto y sintió que estaba empapada en la hendidura entre sus labios. Recorrió ese trayecto con su dedo delicadamente dejándose envolver por la deliciosa sensación que le provocaba. Respiró profundamente y percibió el dulce olor de su sexo. Se le hizo agua la boca y trago saliva para contenerse. Aunque nunca lo había hecho, sintió el deseo de oler ese delicioso aroma más de cerca, por lo que metió su mano por debajo y se tocó, gimió de placer mientras se recorría de arriba a abajo, y pellizcaba su clítoris. Acercó sus dedos empapados y los acercó a su cara, al percibir aquel increíble aroma, instintivamente sacó la lengua para probarlo. Al principio su lengua temblaba de excitación, pero una vez que lo probó, se chupó los dedos con fuerza mientras se retorcía por la sensación de excitación en su entrepierna y sus pechos. Con su otra mano, se levantó el blusón para dejar descubierto su pecho, que tenía sus pezones erectos, se los pellizcó, pero no fue suficiente, quería sentir algo más. Se mojó nuevamente los dedos que hasta hace unos momentos saboreaba y los subió de su entrepierna a su pezón, que parecía explotar en su pecho. Tomó su pecho lo levantó lo suficiente para poder alcanzarlo con su lengua que lo lamió desesperadamente para luego succionarlo con los labios y soltarlo para ver como el pezón crecía más aún. Repitió la operación con su otro pecho, mientras jugaba también con su clítoris. Estaba tan mojada que, al meter dos dedos en su interior, estos resbalaron con facilidad hasta su profundidad. Los metió lo más profundo que pudo al tiempo que gritaba y se arqueaba de placer. “Aaaahhhh!” “Aaahhhh!” repetía.

Abrió el cajón de su buró y sacó un vibrador, le untó un poco de la humedad que tenía en sus dedos, y lo chupo imaginando que fuese un delicioso miembro que estaba por sentir en su interior. El zumbido del vibrador se mezclaba con sus gemidos, “aaaah!”, “Hmmmm,Riiicooo!” se podía escuchar. Se volteó para quedar boca abajo y se recargó en las rodillas, metiendo el vibrador como si la estuviesen penetrando desde atrás, muy fuerte, muy profundo… “aaaaaayyyy!”, fue lo que exclamó cuando de su interior brotó su orgasmo, empapando el vibrador y su mano… Se dejó caer en la cama, estaba exhausta, al tiempo que chupaba el vibrador y sus dedos con suavidad. Eso fue lo último que recordó, se quedó dormida completamente desnuda, chupándose los dedos en medio de una sonrisa traviesa, el vibrador a un lado, y el aroma de su sexo llenando su habitación, boca abajo, justo como había empezado su sueño...

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