Transexuales - Sexo Anal

Relato erótico

Trabajando como puta travesti - Parte 2 - Fin

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RESUMEN

Luego de un buen baño facial nada mejor que una triple penetración.

Ahora que me habían bañado en semen caliente tenía mi huequito estrecho listo para la siguiente sesión; quería complacer a mis clientes pero también gozar cada segundo de placer.  Me ubiqué en la cama, posando en 4, con el trasero elevado, ofreciéndolo a cualquiera de los 3.  Brian tomó la iniciativa: luego de lubricar su mazo ahora duro, me tomó de las caderas y acercó la cabeza dura de su pene a mi ano hasta tocar la entrada de mi “boi-pussy” – “oh si, mételo por favor!” pensaba yo, deseosa de ser penetrada. Y así fue, primero sentí la cabeza ancha y dura entrar con algo de esfuerzo, pero cuando lo hizo me sacó un suspiro por la boca – “ya, está adentro, que rico” – ahora solo empuja, y así lo hice: deseosa de tenerlo adentro lo antes posible empujé mi cuerpo hacia el de Jim, con tanta fuerza que los 25 cm de su verga terminaron totalmente dentro de mi en cuestión de segundos; incluso él se sorprendió. Y una vez penetrada me convertí en una máquina de follar: entra, saca, entra, saca, una y otra y otra vez.  Podía claramente sentir el borde de esa cabeza gorda frotando las paredes internas de mi cuerpo, sentía las venas, cada centímetro de piel; Jim tomó mis caderas más fuertemente ahora y empezó a talarme casi con violencia…y yo lo amaba por eso.  Nuestros cuerpos se movían en sincronía, como una danza; mi cabello se balanceaba al ritmo, cubriendo mi rostro aún con restos de semen; no quería que pare ni por un momento. 

Mientras esto pasaba, Brian y Tom ya tenían las armas listas para entrar en acción. Yo me imaginaba lo que venía: Brian se colocó delante de mí ofreciéndome la verga en la entrada de mi boca. “Abre la boca puta” me dijo, lo cual yo obedecí al instante; de ese modo empezó mi doble cogida: por delante y por detrás…toda una delicia del paraíso.  Por un lado, tenía una verga dura llegando hasta el fondo de mi recto y por delante, otra que tocaba mi garganta; simplemente no podía pedir más.  Tom se aunó al grupo también ofreciéndome su verga para se mamada, así que pasé a chupársela a los dos mientras Jim no dejaba de follarme. 

Al cabo de un rato, y de manera inevitable, Jim lanzó un chorro gigante de semen caliente dentro de mi…podía sentir claramente como ese líquido viscoso me inundaba – era una sensación deliciosa y única; yo estaba gozándolo como una verdadera perra en celo.  Él siguió penetrándome hasta que parte de su esperma empezaba a brotar de mi vagina anal; quiso que limpiara el semen que cubría su pieza con mi lengua así que giré para complacerlo. Luego de eso, aún me faltaba complacer mis otros dos clientes; Tom se echó boca arriba con su pieza erecta como un mástil.  Sabía lo que tenía que hacer: me monté sobre él, y abriendo las piernas, coloqué la entrada de mi huequito sobre su pene duro; solo cerré los ojos y dejé mi cuerpo caer … ¡oh dios!...Tom tenía una verga más corta, quizá 20 cm pero mucho más gorda, casi como una botella, en serio, así que sentí como mi hueco se partía a medida que yo caía sobre él; cuando sentí sus vellos púbicos en mi piel, sabía que había llegado al fondo; entonces, abrí los ojos, y como niña juguetona que salta sobre un trampolín, empecé a moverme de arriba-abajo, una y otra vez, presionando duro hacía su cuerpo, para tenerlo más adentro mío; tenía mis brazos hacía arriba, jugando con mi largo cabello, arqueando mi espalda, gozando, gimiendo, deseando más y más.  Y sí que tuve más aún.

Mientras cogía me tomaba otro trago de ron con coca cola, lo cual me hacía más salvaje y menos consiente de lo que pasaba. Sin darme cuenta, Brian se había colocado detrás de mí con la verga bien lubricada; mientras gozaba a Tom, Brian empujó mi cuerpo ligeramente hacía delante de modo que quedé echada, pero aún penetrada por Tom; entonces lo pude sentir: una segunda cabeza trataba de entrar dentro de mi…” ¡omg qué esta haciendo!” me dije…pero ya lo suponía. Y lo quería con ansias. Recliné más mi cuerpo, quedando casi horizontal para facilitarle el trabajo a Brian; traté de relajar mi esfínter y permitirle así el ingreso a una segunda verga dentro de mí.  Doble penetración anal - era simplemente fantástico. Brian empujó cada vez más fuerte, su mazo estaba encima del de Tom, compitiendo ambos por mi pussy.  Como lo había lubricado bien, primero entró la cabeza; diferencia de los otros dos, Brian tenía una verga especial: una bellísima cabeza en forma de hongo casi perfecta…esas vergas que te hacen mojar con solo mirarlas – una corona rosada, deliciosa, lujuriosa.  Así que al entrar en mí lo primero que sentí fue esa sensación tipo “tapón” –abriéndome más para luego hacer paso al resto de su herramienta. OMG! OMG! OMG! Su verga dura y masiva empezó a entrar, poco a poco, dentro de mi….OMG! no podía creerlo, mi hueco húmedo cedía paso a esa verga hermosa, apretando las paredes, abriéndome cada vez más…so gemía de placer, agarrándome con fuerza de las sábanas, cerrando los ojos en una mezcla de dolor y placer.  Cada vez sentía mi huequito más apretado, expandido, dilatado, incluso violado. Al cabo de unos minutos ambas vergas me habían penetrado hasta lo más profundo y ahora se iniciaba esa danza sincronizada de tres cuerpos: ellos dos empujándome hacia adelante, yo hacia atrás, para tenerlos más dentro de mí.

Mi cuerpo descansaba por completo sobre el cuerpo desnudo de Tom, sintiendo su sudor y calor; quizá por el alcohol, estaba casi inerte, ambos penes parecían pelear por un espacio dentro en mi cuerpo, empujando, perforando, ensanchando mi boy-pussy cada vez más; los dos ya podían entrar con mayor facilidad…estaba completamente abierta, mi hueco, totalmente expuesto. Estaba en el paraíso y no quería que esto acabe nunca.

Mientras tanto, Jim quien se había preparado un trago más se acercaba para unirse al grupo.  ¿Qué agujero quedaba por llenar?...Claro…mi boquita de zorra.  ¡Esto sería como en película porno!  Y así fue. Su verga, ahora dura y con la venas hinchadas, se aproximó a mi boca aún sedienta de carne y leche; la abrí, exponiendo mi lengua, ofreciéndome a chuparla toda; Jim tomó mi cabeza con ambas manos y empezó a forzar la entrada de su mazo dentro de mi…ohhh…de un solo tirón, la glande tocó mi garganta, fuck yeah; de inmediato comenzó a prácticamente violar mi garganta…con toda fuerza, su pene tan rico entraba y salía, una y otra vez, de manera rítmica, y a medida que lo hacía se iba cubriendo de una capa densa de baba, la misma que chorreaba de mi boca.

Ahora se pueden imaginar la escena completa: dos vergas penetrándome sin parar por abajo, como taladros perforando en mi cuerpo, y otra carne dura forzando mi boca.  Era lo mejor que me podía pasar…me sentía la puta más realizada del mundo…podría quedarme en esa escena por horas, sin parar ni tomar un descanso.  Es algo que toda travesti puta debe experimentar alguna vez; simplemente no hay palabras para expresar lo que se siente. Luego de un rato Jim y Brian intercambiaron lugares, y seguimos cogiendo.  Serían casi las 3 AM; en la calle casi no se escuchaba un alma, más bien, estoy segura que los pocos transeúntes podían escuchar mis gemidos y gritos…” ¡cógeme más fuerte, más por favor!” “¡más rápido, más adentro!”  Quizá por el alcohol (me mandé un par de tragos más mientras me cogían), simplemente no me importaba qué hacían ellos con mi cuerpo – con tal de tenerlos dentro de mi de alguna manera, no me preocupaba de nada más.  Mi cuerpo estaba empapado en una mezcla de sudor y semen que empezaba a secarse; todos mis huecos estaban completamente abiertos, expandidos. Quería más. Quería que me violasen, que sean toscos conmigo; ellos se dieron cuenta y cada vez arremetían sus vergas dentro de mi con más fuerza e intensidad – me agarraban de las caderas desnudas y con toda potencia me metían esos pedazos duros de carne hasta la misma base…mi trasero golpeaba la parte baja de su abdomen cada vez que lo hacían; mi pelo era un desastre…Jim me agarraba duro de este para meterme su pene hasta el fondo de mi garganta.

Ahora lo que quería para la gran final era ser inundada interiormente de semen caliente, por los tres; así que les pedí que se las ingeniaran para meter las 3 vergas en mi ano al mismo tiempo (en casa había logrado incluso meterme hasta 4 dildos al mismo tiempo así que sabía que podría ceder para 3); luego de ensayar posiciones, Jim, Tom y Brian habían logrado meterse todos dentro de mi…OMFG!!!!  Una cosa es meterse in montón de dildos, otra cosa es tener 3 vergas dentro, moviéndose, empujando, gozando.  El aliento casi me faltaba, el corazón me palpitaba a mil por hora; sentía como si un bate de béisbol me abría el culo, como si tuviese un espéculo abierto al máximo, estirándome…era una mezcla de doloroso pero al mismo tiempo delicioso e indescriptible. Como perros en celo, los tres se forzaban en entrar más profundo en mi cuerpo, empujándome hacía adelante, mientras yo reaccionaba en dirección opuesta; éramos los cuatro una especie de ballet del sexo dignos de nuestra propia película porno. Finalmente llegó el momento: todos teníamos que vaciarnos (claro, ¡yo también!); apuramos los movimientos: más rápido, más profundo, más rápido, más, más, ¡más!...y lo pude sentir: como un chorro gigantesco de lava caliente, los tres empezaron a eyacular dentro de mi, llenándome de toda su esperma deliciosa, tibia, saladita; sentía un río fluyendo corriendo el interior de mi cuerpo, inundándome; no sé cuánto semen me dieron, pero sentí que nunca dejaban de dispararlo; ahora las tres vergas, lubricadas por toda esa leche, fluían suavemente dentro de mi; al llenarme toda, un chorro empezaba a correr entre mis piernas. Todo había sido completamente mágico, putamente mágico diría.  Era la culminación de tantas fantasías de años anteriores. Era una puta, una verdadera puta.

Lentamente nos separamos.  Nos sentíamos todos aletargados, agotados por completo.  Nos recostamos todos un rato en la cama, mirando el techo, riéndonos.  El semen seguía saliendo de mi “vagina” – realmente me habían inundado estos tipos.

Me preguntaron si quería que me lleven hasta mi auto.  Eran casi las 4 AM.  “No, estoy un asco y no puedo manejar.  Mejor me quedo en el cuarto hasta amanecer” Les dije.  Cada uno de ellos sacó un billete adicional de $100 y lo pusieron sobre mi abdomen.  “Por tus excelentes servicios nena” Me dijeron.  Esa noche hice casi $1000.  Me lo merecía – pues era una buena puta.

Los tres se vistieron y arreglaron; me besaron y me dijeron “ya sabemos dónde encontrarte, para la próxima”.  “Claro amor, para ustedes o para sus amigos, estoy lista”.

Salieron del cuarto.  Yo me quedé en la cama, casi sin poder cerrar aún las piernas.  Mientras miraba el techo, feliz, tomé con mis dedos un chorro de semen que aún quedaba en mi cuello y me lo llevé a la boca, gozándolo como niña que goza un dulce. 

Luego de eso caí en un sueño profundo y delicioso…

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