Incesto - Filial

Relato erótico

Con mi tía en Argentina

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RESUMEN

Unas vacaciones que pasaron de aburridas a bastante interesantes.

Era diciembre de 2014, fui a Buenos Aires para ver a mi madre, ella vive con mis hermanas, mi abuela y mi tía Laura, que es menor que yo.

Pasaban los días, era bastante aburrido, casi no salía y mi mama se iba a trabajar quedándose varios días en su trabajo.

Lo único que me quedaba era ver TV y masturbarme mientras me bañaba.

Siempre hubo cierta tensión entre Laura y yo, varios roces, no más que eso. Una noche cuando mi madrina trabajaba, mi tío Luis, que también es menor que yo, me propuso comprar cerveza para distraernos un poco. La compramos y tomamos con Laura e Isabel, mi hermana.

Luis fue el primero en ir a su habitación, seguido de Isabel, y nos quedamos Laura y yo en la habitación. Ella resistía bien al alcohol.

Hacía frío esa noche, ya era de madrugada, y veíamos TV. Pasaba una película erótica, de esas softcore, y le dije que si quería podía acostarse a mi lado para no tener frío. Ella accedió y nos acostamos juntos, y nos acurrucamos para no tener frío.

En unos instantes la tensión aumentó, y empecé a tener una erección al sentir su cuerpo pegado al mío, al momento ella notó mi erección y empezó a moverse lentamente. Yo empecé a tocar sus pechos, que son bastante grandes, y gemía de excitación.

Comencé a besar su cuello y bajar mi mano a su vagina, la di vuelta y empecé a besarla en la boca mientras la masturbaba.

Ella también me masturbaba y después de unos momentos bajo hasta mi pene para hacerme un estupendo sexo oral.

Luego de eso busqué un preservativo y me lo puse, empecé a penetrar su vagina lentamente mientras ella gemía. Tomé ritmo y me la cogí bien duro hasta que me dijo que quería probar sin el preservativo, cosa que acepté.

Al momento de penetrarla, sentí el enorme calor de su vagina, ya que nunca tuve sexo sin protección, pero ella era virgen y no había peligro. 

La penetré, chupé sus grandes senos y la besé por un largo tiempo, gemía de placer y se venía a chorros, tratamos de no hacer estruendo para que no se nos descubra.

Después de un rato no pude aguantar tanto placer y acabamos en un orgasmo simultáneo. Ella viniéndose a chorros y yo corriéndome dentro de su vagina.

Después de esa noche tuvimos sexo todas las noches que mi madre iba a trabajar, y fue así hasta que volví a casa.

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