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Sexo inesperado en el hotel donde trabajaba

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  • Yo me tumbé boca arriba y los dejé gozar un poco. Se vinieron a por mis tetas, las querían sobar y amasar, les encantaban así de grandes y solo para ellos. Luego mientras unas manos me sobaban las otras bajaban

    Me encontraba una vez trabajando en un hotel. Yo era la camarera del bar de la planta baja. No me iba mal, y conocía bien el trabajo, así que nunca había quejas de mí, y me permitía mantenerme. Conmigo trabajaban Iván y Pedro, el barman y otro camarero que venía por la noche cuando había más trabajo por hacer. El primero era un chico joven, de unos 25 años, guapo, con el pelo castaño peinado hacia atrás, siempre bien perfumado y aseado. Verle daba sensación de bienestar y se podía hablar con él, como yo hacía en los ratos en que no había clientes, sin aburrirse ni desear marcharse, era un chico de los que gustan a las chicas. Tenía buen cuerpo, normal de estatura y atlético. El segundo era más joven, tendría la edad adulta recién cumplida. Era rubio de ojos verdes, tez blanca, y menos hablador. Aunque nos llevábamos bien. Éramos un buen equipo, y los clientes que querían emborracharse a base de bien lo conseguían.

    Un día en el turno de noche nos avisaron de que vendrían de una empresa a limpiar los conductos de ventilación, a causa de que en verano siempre se previene el contagio de enfermedades por ese canal, y en el hotel si algo hacían bien era mantener todo limpio. Cuando fueron las 10, el encargado nos dijo que recogiéramos y que podríamos irnos esa noche antes. Le di las gracias con una amplia sonrisa y me quede hablando con Iván y Pedro de la suerte que teníamos. Comenzamos a comentar nuestros planes. Yo no tenía ninguno ya que pensaba trabajar hasta tarde para luego irme a la cama. Recogía la barra con Iván y Pedro se encargaba de las últimas mesas.

    - Pues yo he quedado con mi novia esta noche -dijo Iván, pero a la vez me puso la mano en el culo.

    -Que pasa -le dije, y él siguió tocándomelo. No sabía que pensar.

    -Es que mi novia de esta noche podrías ser tu Jessy, si quieres claro.- Me sentó mal, había visto a su novia, una chica pelirroja, alta y delgada, todo lo contrario a mí.

    -Pero hombre, y que hay con tu novia de verdad, ya no la quieres eh? -En ese instante su mano bajo hasta el final de la falda de trabajo y rozó mis muslos, sentí un escalofrío de excitación. Pedro entro también a la barra y viniendo por delante me puso las manos en las tetas. De repente volví en mí y se las aparte a los dos.- ¿Qué coño os pasa, es que lo habéis planeado?

    Su mirada me hizo comprender. Pero al tiempo parecían expectantes, como asegurándome que podría irme si quería. La cuestión era, ¿quería? Lo sabía muy bien. Tenía a dos chicos guapos y fuertes enfrente, comiéndome con los ojos, dispuestos a todo, podía irme con ellos en un descanso "pagado", o volver a casa a aburrirme y quedarme dormida.

    Le pase los brazos por el cuello a Iván (me gustaba más que Pedro) y mirándolo con carita inocente dije: -¿entonces tu novia?

    -Que la jodan, es una guarra.

    -No -dije- que me jodan a mí, que soy la guarra.- Sus miradas eran de felicidad y lujuria.

    - Tenemos las llaves de una habitación, si quieres subimos -Yo acepte y fuimos arriba.

    Tras cerrar la puerta empezaron a despelotarse, rápidos y ansiosos. Yo los deje acabar, y comencé a hacer un striptease, de lo más sexy, con el uniforme de trabajo. Era una faldita con una camisa. Yo llevaba siempre desabrochados los botones de arriba, pero entendí que el escote que dejaba no había pasado por alto a los ojos de mis compañeros todo ese tiempo. Me quite los zapatos y las medias, y fui bajando la faldita poco a poco. Llevaba un tanga negro y al quedar al descubierto adivine que se les empalmo del todo –Joder Jessica y parecías tonta- dijo uno. Me quite la camisa dejando ver unas tetas apretadas en el sujetador. Me di la vuelta y me lo quite, de modo que vieran mi espalda desnuda y el tanguita, y así cuando me volví vieron mi delantera en toda su gloria. Me contonee de arriba abajo y fui bajando el tanga hasta los pies, y acabe de quitármelo con estos. Ya estábamos los 3 desnudos.

    La cama era de matrimonio. Sabían lo que hacían, pensé con gusto. Yo me tumbe boca arriba, y los deje gozar un poco. Se vinieron a por mis tetas, las querían sobar y amasar, les encantaban así de grandes y solo para ellos. Luego mientras una mano me sobaba las otras bajaban. Tengo el chocho depilado dejando un triangulito de pelos justo donde lo tapa un tanga, y el resto bien depilado. Me empezaron a meter los deditos en el coño, lo tenía muy húmedo. Iván frotando y metiéndolos más adentro. Yo empezaba a moverme y a retorcerme de placer, gimiendo. Me sobaba las tetas y apretaba los pezones, recibiendo oleadas de gusto. Entre los dos se estorbaban ya ahí abajo, así que decidieron cambiar. Pedro, el rubito, me comería el coñito. Iván se sentó sobre mí, justo delante de mis tetas. Las agarro y puso su polla, bastante grande, entre ellas. La apretaba y comenzó a follarmelas. La punta me llegaba casi hasta la boca, y podía levantar la cabeza un poco y sacar la lengua cuando la embestida era hacia mí. Pedro estaba pasándome la lengua por todas partes, y cada vez estaba más mojada y a punto de correrme. Iván apretaba mucho mis tetas, y el pequeño dolor se convertía en un placer inmenso. Él estaba gozando muchísimo, y cuando la agarre con mi mano, que estaba desatendida, y ayude a la cubana, su cara delataba que iba a correrse. Le había agarrado la punta con mi mano derecha, entre mis tetas, así la tenía cogida. De repente algo me salto a la cara y me cubrió un ojo, los cerré, acto reflejo, y sentí mas jugo caliente en el pecho y la barbilla, en la boca. Iván había acabado. Y yo casi al instante empape la cara de Pedro, tras un fuerte orgasmo y mi clítoris repasado a fondo. Este se levantó y se acercó a mí. Iván seguía encima de mí. Pedro había estado mamándome y pajeándose a la vez. Verme llena de semen le había excitado más y me dijo –Así que te gusta que se te corran putita, aquí tienes mas- Había estado un buen rato tocándose la polla y al instante la enfilo frente a mi cara y estallo. Me puso perdida. 4 oleadas y su corrida era de las más abundantes que había visto. Toda mi cara quedo empapada. Él se apartó un momento y abrió la mesilla. Saco una cámara de fotos. –Eh, no Pedro.- Pero Iván no se había quedado encima por nada. Y me impedía hacer nada. –Anda, se buena, que estas muy guapa llena de lefa zorrita- Sacaron unas fotos, de mi cara y de mi coñito. No me importaba tanto. Sabía lo que significaba, me usarían todo lo que quisieran a partir de ese día. Pero estaba demasiado cachonda. Pose para que me sacaran con semen en la boca, tragando. Luego con la polla en la boca, con la otra, con las dos. Pero les dije que no estábamos allí para hacer putas fotos. Así que lo dejaron. – ¿Ahora qué?

    Iván quería follarme el coñito, pero Pedro se había hartado y me agarro el culito. No hacía falta decir lo que quería el. Lo hicieron por turnos. Iván primero, me levanto las piernas y me penetro a fondo, despacio para luego ir aumentando. –Siempre he querido follarte Jessica, desde que te vi, y esas tetas, mmmm mi novia no tiene comparada contigo-. Gozábamos como perros. Entonces Pedro se sentó cerca y me pidió que se la chupara un poco para ir calentando. La comía con placer, girando la cabeza a un lado, y el la empujaba del pelo para que entrara hasta mi garganta, pero no chupe mucho, lo que quería él era darme por culo. Tras un buen rato siendo follada y mamando, Iván se corrió. Lo hizo dentro de mí, llenándome el coñito de semen calentito. Con ello dentro, yo no me contuve y se mezcló su leche con la mía dentro de mí. Chorreaba en mi rajita y la cama hecha se llenó de flujos y lefa en un trozo de la colcha. Pedro la saco de mi boca. Me dijeron –habrá que limpiar esto ¿no? Yo saque la lengua y chupe la mancha sobre la cama, volviendo a notar el sabor en mi boca.

    -Ahora te voy a reventar- me dijo Iván. Y estaba en su derecho. Me pusieron a cuatro patas en la cama. Pedro cogió la cámara, pero no pude decirle nada, porque me agarraban de las nalgas y me untaban saliva y una crema en el culo. Estaba fría. Me fue abriendo el culito con las manos poco a poco y metiendo un par de dedos suavemente. Luego note su polla a la entrada. La clavo de un golpe, me hizo mucho daño y grite, pero aún más cuando me agarro las tetas y apretó –Calla, que va a gustarte puta.- Fue sacándola y metiéndola, mientras su amigo fotografiaba todo. Yo me iba recuperando y comencé a disfrutar. Estuvo follandome por detrás unos 20 minutos, sin dar mucha fuerza para durar más. Yo gemía, gritaba de placer. Apoyaba en la cama mis manos para seguir en equilibrio mientras Pedro e Iván también me sobaban las tetas y la rajita. Estaba a cien. Y tuve el orgasmo. Me corrí de gusto entera. Revente y grite. –¡Ahhhh! Reviéntame el culo ya!

    Él se corrió también, dejándome todo el culito empapado. La saco y Pedro aprovecho que estaba agotada para meterla un rato. Fue poco, pero me estremecí también. A los dos minutos de follarme como si quisiera metérmela en el estómago se corrió el. No podía más, ni sabía qué hora era. Al cabo de un rato nos vestimos y nos despedimos. Me dijeron:

    -Recuerda que ahora eres nuestra putita.- pero no eran tan mala calaña. –No te preocupes, las fotos son para nosotros, pero ¿qué tal una mamadita después de trabajar cada día? – Un beso en la boca a cada uno los dejo convencidos.

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