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Ella me calienta

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cada sábado espero con ansias locas verla llegar, cuando baja del taxi y corre hacia a mí, con ese pantalón tan justo que se le divide esos labios vaginales y con una blusa escotada que deja ver lo grande y firme de sus chiches que se balancean al correr, gritando papa, papa dame para el taxi, yo encantado le doy, y al regresar al taxi ver esas nalgas que con las zapatillas se levantan más a la hora de empinarse para pagar, ya de vuelta me abraza me da un beso en la mejilla, yo la abrazo de tal forma de pegar y sentir sus pechos y la sujeto por la cintura, al moverse ella se talla, sin querer con mi verga que ya la traigo bien parada desde que llego.

Papa vengo cansada y me duelen los pies de tanto usar zapatillas.

Siéntate en el banco y ahorita que termine si querés te los sobo, le dije.

Papa, ya?

Si ya voy, solo termino unas piezas mas, ella como siempre saca el celular y comienza con el wasap se cruza de piernas y se olvida de todo, mientras tanto yo hago control mental para no regarla. En fin ya voy me acerco lentamente y me agacho, tomo uno de sus pies y le saco la zapatilla empiezo a sobarle los dedos, uno por uno acaricio la planta de su pies el talón, continua con la entrepierna y la rodilla, hago lo mismo con la otra pierna, pero esta vez la estiro y la coloco sobre las mías, recorro desde los dedos hasta la rodilla ella ríe cuando aprieto por debajo de ella, al momento de retirarla a tocado mi verga que ahora está más dura y mojada, ella sigue con el wasap, y cruza las piernas al inclinarse la blusa se cuelga mas y entonces puedo ver ese sostén de media copa que apenas logra cubrir los pezones, entonces me animo más y empiezo a acariciar sus piernas metiendo las manos por en medio y hacia afuera al rededor llegando así hasta sus nalgas imaginando que trae tanga porque no siento alguna costura

¡Ay papa hágase paya! ¡No me había dado cuenta que le estaba rozando mi verga en sus pies!

¡Ay disculpa es que ya me canse de estar hincado! le dije es lo único que se me ocurrió.

En ese momento tocaron en el mostrador y me levante para ir a tenderlo ya que estábamos atrás de él, cuando regrese ella tenía las piernas abiertas ya que el banco mide 40cm de alto, me acerque y comencé a acariciar una vez más pero ahora con la pierna doblada mis manos lograban subir hasta estar a punto de tocar su panocha, pero ella las cerraba en ese momento, y decía ¡YA! aprisionando mi mano lograba sentir el calorcito que salía de su biscocho, inmediatamente me las quitaba, yo haciendo control mental

Volví a acariciar los muslos lentamente, recorrí sus nalgas sin prisa y mientras ella seguía en el wasap abrió lentamente sus piernas momento que aproveche para meter mi mano entre sus piernas y en un movimiento rápido logre tocar su biscocho que estaba húmedo y calentito, y rápidamente seguí con sus nalgas

¡Ya papa, deje de estame tocando las nalgas porque me voy a enojar!

Está bien -dije

Ya nos vamos? pregunto

Si ya nomás termino una cosa, y me dirijo al baño donde me saque la verga y me masturbe pensando en ella me vine, ya más calmado regrese, ella estaba parada de espaldas yo quede hipnotizado viendo esas caderas, en esos pantalones bien pegados, y esas zapatillas, ella volteó de reojo y dijo ahora si nos podemos ir papi.

-si ya vámonos

-¿Puedo venir el próximo sábado por ti?

-Si claro hija. Te espero

Paramos el taxi la lleve a su casa. Que ella es dejada y yo soy viudo.

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