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Con mi padre

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  • Está bien, lo que tú digas.

    Mi padre abusaba de mí. Me insultaba si cometía yo errores. Me golpeaba y me sometía sexualmente sin que yo realmente pudiera entender por qué él se comportaba así conmigo.

    Las circunstancias ahora en la edad adulta nos han alejado, pero ahora que tengo 25 años, nos tenemos hemos tenido que volver a encontrar y a vivir en el mismo departamento.

    Sabía que las cosas iban a suceder nuevamente de un momento a otro y yo me sentía lista para confrontarlo. A los pocos días de que yo llegué él se molestó conmigo porque la comida no tenía suficiente sal, y comenzamos una fuerte discusión en la que el tema central de su agresión era que yo no era lo suficientemente hembra, y se notaba en mi falta de talento como para cocinar.

    El argumento no duró demasiado. Una vez que él me vio lo ligeramente amedrentada comenzó a abofetearme la cara, mientras me insultaba una y otra vez, vejándome y diciendo que si yo no podía cocinar bien, mucho menos iba a saber follar.

    Yo estaba dispuesta a hacer lo que fuese para probar que no era así. Sin querer yo había caído en su juego.

    Me jaló del brazo y me arrancó la blusa. Me exigió que me quitara el sostén y el pantalón. Y concluí que también deseaba que me quitase las bragas. Así que me desnudé completa.

    Él tomó el cinturón y comenzó a azotarme duro las nalgas, mientras me gritaba que él me iba a someter y disciplinar para que yo aprendiera a hacer las cosas bien. Esa parte no me la esperaba, pero accedí, y me sometí.

    El dolor era demasiado. Yo grité que haría lo que quisiera pero que me dejase de golpear más. Suplicaba que se detuviera.

    Cuando se cansó de golpearme, se acercó a mí. Yo corrí a una de las esquinas de la cama, buscando algo de protección, pero me jaló del cabello y me volvió a arrojar en posición de cuatro patas.

    Comenzó a penetrarme agresivamente mientras constantemente me decía: "tu no llegas ni a puta, no sabes follar, te estoy enseñando a recibir verga, tu no llegas a puta! No haces bien eso, por eso te estoy partiendo el culo, inútil".

    De repente, sin dejar de penetrarme, me soltó del cabello para tomar mis tetas. Mi padre comenzó a masajear mis tetas y mis pezones como si quisiera ordeñármelos, y los jalaba violentamente de frustración, al ver que no podía obtener ningún líquido de ellos, entonces los azotaba con las palmas de las manos y me decía: "ves? te dije que no servías para nada! tú no sirves para nada!"

    Yo comencé a mojarme. No pude evitarlo. Lo estaba disfrutando. Disfrutaba sus insultos, y me puse tan cachonda que puse de mi parte y a pesar de la violencia ya recibida, decidí tomar el control.

    En ese instante decidí jalarle yo bruscamente el cabello a mi padre, y comencé a morderle el cuello y dejarle marcas. Su verga en ese momento ha sido la cosa más dura que había visto antes. Me la metí a la panocha, sujeté su cadera con mis pies y piernas, evitando que pudiese lanzarme fácilmente, mientras tenía yo su pene adentro, y comencé a moverme ferozmente.

    Mi padre reaccionó trató de apartarme. Forcejeamos. Mientras yo continuaba jalando su cabello, con su verga adentro, mordiéndolo y rasguñándolo. Observé que él comenzaba a ceder y veía que estaba disfrutando como mi panocha se estaba comiendo su verga.

    Continué moviéndome como una puta, para poder darle placer a mi padre, al final lo logre y eso era lo que yo tanto anhelaba, que se corriera dentro de mí, que me dejara servida: ese es uno de los servicios que ofrecen las putas, y yo sé hacerlo a la perfección.

    Al terminar me quitó de encima un poco sorprendido, y se salió de la habitación sin decir nada, pero desde entonces, diario me ha follado por todos lados, y ya no discutimos tanto.

    Creo que sí, mi padre necesitaba a una puta, y tiene en su casa a la mejor: su hija para complacerlo.

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