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El mejor consuelo lo encuentro en la bragueta de mi tío

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Una de esas noches que necesité consuelo, lo primero que pensé fue ir a los brazos de mi tío y terminé volviendo a mi camita con la cola llena de leche.

Mi tío es mi eje y siempre me hace acordar que soy una chica de familia que me gusta disfrutar de ellos fuertemente y hasta la última gota.

Desde que mi padre se fue, mi tío siempre ha estado conmigo y me a enseñando mucho, lo más lindo fue cuando me permitió entrar a su bragueta, desde que la desprendí por primera vez jamás he dejado de desear abrirla una y otra vez.

La última vez fue el viernes pasado, yo estaba sola en casa, sin nada planificado, era uno esos días que una esta bajón y se replantea cosas como las amistades, la vida aquí, el emigrar en búsqueda de vaya a saber que, el vivir sola, y otras cosas... necesitaba arroparme en los abrazos de alguien, y quien mejor que mi tío.

Le envié un mensaje y al minuto me respondió que estaba listo para recibirme que mis primos ya dormían y la tía cuidaba en el hospital a su madre que hace días se está por ir, la probaré veterana.

Mi tanga, mis jeans y la salera con transparencias estaba lista, a los 10 minutos ya tocaba la puerta de su casa, a tres cuadras de aquí.

Me abrió la puerta y fui sobre sus brazos directamente, llorando y necesitando consuelo, sus manos anchas me apretaron bien fuerte a su pecho he inmediatamente sentí que estaba en el lugar que necesitaba, el me susurraba palabras de aliento.

Fuimos al sofá y me acosté sobre sus piernas mientras hablamos sus manos acariciaban mi pelo y mi cara, yo ya estaba tranquila y la charla se fue de tema recordamos nuestra primera vez juntos.

Fue algo parecido a este viernes que les cuento, sólo que yo entré a su puerta llorando por haber visto a mi novio coquetear con otra, y él me tomó de la mano, me llevó a su cuatro y se puso frente a mí para sin más decirme:

- voy a darte lo que mereces y sé que deseas, lo he visto en tu cara cuando asomas a la puerta y tu tía me la está chupando-.

Era real que lo deseaba, cuando me iba de niñera a cuidar a primo me quedaba a dormir, ellos llegaban de su cena y los sentía tener sexo. Yo me asomaba a la puerta de su dormitorio para ver como mi tío, con su verga hermosa dejaba a mi tía exhausta de tanta matraca, tanto que ella terminaba pidiendo clemencia y buscando que el tío acabará finalmente colgada ella de su verga con la boca llena de carne.

Aquella noche fue como está vez, lentamente comencé a tocarlo por encima de su pantalón, sintiendo como su verga crecía toda para mí.

Sus manos se comenzaron colar en mi solera de transparencias y el comenzaba a jugar con mis pechos, haciéndome olvidar porque estaba ahí, y sólo quería que mi tío se apoderara de mi cuerpo.

Me fui al suelo de rodillas, él en sofá abrí sus piernas quite mi solera, lo mire fijo a los ojos sosteniendo la mirada, su sonrisa y su mano quitándome el pelo de la cara me habilitaron a lentamente abrir su bragueta y descubrir que su verga estaba lista y toda en mi boca.

Con la misma intensidad y deseo que la primera vez, pero con la experiencia de saber lo que más le gusta, le pulía todo su glande con mi lengua, al tiempo que mis manos sujetaban su tronco y jalándole de abajo a arriba, mi concha ya se comenzaba a empapar y provocarme cosquilleos de necesidad.

Baje totalmente su pantalón para poder alcanzar cómodamente con mis labios aquellos testículos pendulosos, que fui comiendo uno por uno, de la manera que tanto me gustan, apretando mi cara sobre ellos y el manejando mi cabeza bruscamente sujetando mi pelo.

Ya completamente dura su verga y gordota estaba pronta para entrar en mi, me quite los jeans poniendo mi colita en su cara la que como siempre supo atender con besitos, mordisquitos y palmaditas mientras se la movía toda para que la disfrutará. Bajaba despacito rozándome con la punta de su miembro erecto sobre mi conchita protegida sólo por mi tanga.

Con dos dedos a un lado corrió la tanga y lentamente disfruté cada centímetro entrar en mi vagina absolutamente hecha un caramelo y necesitada. Sentada sobre él, bajaba y subía al ritmo que marcaba, me llevaba hasta lo más profundo y tanto parecía sentir su verga destrozarme, él tomaba mi boca tapándola para sostener mis gemidos de placer y no despertar a mis primos que dormían arriba en sus habitaciones.

Cuanto me excita la clandestinidad de nuestro sexo es inexplicable, en ese momento el morbo del disfrute me invadió, pensando que en cualquier momento la puerta de entrada se abriría y la tía vería como el tío disfruta de su sobrina preferida en el mismo sofá en el que ella mira su novela todos los días.

El tío parecía nunca terminar y mis orgasmos eran unos tras otros me contorneaba en el sofá, en la posición que me pusiera mi vagina ya no soportaba más verga y mi colita estaba pronta para terminar con todo y recibí cada gota del lechero de mi tío.

Me solté de él, lo tomé de su miembro y desnudos atravesamos la sala, le dije:

- hoy me quiero llevar toda tú en mi cola para irme tranquilita a la cama- me desparrame sobre la mesa dejando mi cola levantada para que me insertara todita.

Acondicionó mi culo con un par de dedos lubricando, para inmediatamente poner todo su miembro como una flecha dentro mi haciendo que se me escape un grito de mezcla de dolor y placer, que hizo detenernos uno segundos.

Al escuchar que nadie se despertó, sin soltar sus manos de mis caderas continuó bombeándome con intensidades mientras yo mordía el mantel conteniendo mis gritos de placer.

Cuando ya iba a venirse su ritmo se aceleró sus manos sostenían fuertemente mis nalgas y de repente el lechero de mi tío dejó todo lo suyo dentro, pude sentir su chorro explotar, placer placer y más placer de sentirme la más sucia colgada de la verga del tío.

Apretando mi cola, que goteaba semen decidí subir hasta el baño pero antes le comí la boca y agradecí por todo lo que hace por mí y conmigo.

Ya limpia tome todo y me fui contenta y bien rellenita a casa a descansar tranquila.

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