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Un cuento de Navidad

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Aquella no era una noche como las demás; como tampoco lo habían sido las últimas semanas y mucho menos ese año.

Papa Noel estaba cansado de las protestas y de las innumerables huelgas organizadas por sus operarios; estos no se habían dado cuenta de que su pequeña empresa no podía competir con el Holding de “Los Tres Reyes Magos”; juntos habían formado un imperio juguetero, pero él era solo uno, además eran reyes de países cuyos ingresos se basaban en la industria juguetera, por si fuera poco eran magos, una ventaja que otorgaba a sus juguetes un halo especial; casi mágico, lo cual hacia que lo niños deseasen esos juguetes antes que los suyos, porque él no podía conseguir ese efecto, y por si fuera poco los tres; aunque esto hacía ya mucho tiempo; se habían asociado, consiguiendo al cabo de los años acaparar prácticamente casi todo el mercado, originando así la perdida de muchos adeptos a Papa Noel. Pero la guinda del pastel la ponía el hecho de que él tenía que desplazarse a los Centros Comerciales a escuchar y recoger las peticiones de los niños, teniendo que soportar durante horas todas y cada una de sus impertinencias y travesuras, porque los niños eran muchas cosas pero no angelicales… Mientras que el Grupo de Los Tres habían firmado un acuerdo con los Servicios Postales de todo el Mundo para recibir las cartas con las peticiones de los niños, sin tener que moverse de sus respectivos palacios.

Papa Noel estaba ya muy cansado de todo lo que le estaba ocurriendo, sus empleados se habían negado a seguir fabricando más juguetes en los últimos meses, muchos de ellos se habían pasado a la competencia, así que la conjunción de todos y cada uno de estos factores daban el resultado de que no tenía los suficientes juguetes para repartir a los niños; por lo que no teniendo más remedio, había ideado un plan o estrategia a seguir: Iría a las casas de los niños de familias pudientes y acérrimas de Los Tres Reyes y sustraería aquellos juguetes abandonados por los niños, es decir, los que después de haber cumplido su función y una vez pasados de moda eran olvidados en un rincón donde ya más se volverían a utilizar, así mataría varios pájaros de un tiro; cumpliría con su objetivo de aquella noche; tendría para repartir juguetes a todos los niños; aunque cada vez menos; que aún confiaban en él, además estos juguetes aunque algo viejos y olvidados nunca perdían la magia que les habían conferido Los Tres Magos, lo cual haría que quizás con suerte esos niños se volviesen ilusionar con él y quién sabe si recuperaría adeptos; y además ayudaría a esas madres abnegadas; que quieren lo mejor para sus retoños, a limpiar a los armarios y hacer sitio a los juguetes nuevos que llegarían el puñetero 6 de Enero; había que joderse les estaba haciendo un favor a esos Tres Tragaldabas haciendo un hueco en el armario para sus inefables juguetes… Sumido en estos pensamientos mientras hacia su labor en el cuarto del niño de una de estas casas cuando oyó un ruido, entreabrió la puerta de la habitación y se asomó al pasillo, afinó el oído y no escucho movimiento, respiro profundamente y quedo más tranquilo, puñetas que susto… ¡Un momento! Otro ruido; esta vez presto más atención, agudizo aún más la vista y descubrió que de una de las habitaciones salía un luz muy tenue, armándose de valor salió al pasillo en dirección a la habitación, conforme se iba acercando escuchaba los ruidos con más nitidez, ¡jadeos! ¡Estaba escuchando jadeos! La curiosidad hizo que se asomase al dormitorio. ¡Increíble; había pillado al matrimonio en plena e íntima cohabitación!. Papa Noel no podía apartar la vista de aquel espectáculo ¡Que posturas! jamás se le habría ocurrido pensar en las increíbles cualidades del cuerpo humano en esos menesteres, que imaginación… en esas estaba cuando empezó a sentir un hormigueo que le bajaba hasta… ¡ejem! hasta su sexo, este había comenzado a enervarse y a endurecerse de una manera que jamás había conseguido que ocurriera; ni siquiera en sus mejores sueños, ¡milagro! a él que solo la utilizaba para mear y eso que Mama Noel era una mujer de bandera además de muy ardiente en la cama, pero nunca supo satisfacerla, y menos este último año cuyos problemas en la fábrica le habían hecho olvidar los placeres de la cama… ¡Uhmm! cuando llegase a casa se iba a enterar su señora de lo que es un verdadero semental, se iba a portar como un campeón, ¡vaya que sí!

Retozón como estaba Papa Noel se dio prisa en terminar su trabajo, termino agotado del esfuerzo, pero aún tenía fuerzas suficientes para darle un alegría a Mamá, entró en casa y se dirigió directamente al dormitorio, estaba hecho un toro abrió la puerta del cuarto… ¡¡¡sooorrpreeesssa!!!… Mamá no estaba sola en la cama, vaya palo más gordo, la Taurina le bajó de golpe, no tenía bastante con la competencia comercial de Los Tres Energúmenos; que aun encima se la hacían también en la cama y con su señora, ¡pero que pedazo de cabrones! No se separaban ni para follar, esto era el colmo de los colmos, ¿No quería caldo? ¡Pues toma Tres Tazas! Ya estaba harto de esos Tres Usurpadores tenía que pensar en algo y rápido. Los Tres Follarines se lo estaban montando con su mujer y aún encima estaba disfrutando la muy… En ese momento tuvo la genial idea, entró de golpe en la habitación sorprendiendo a propios y extraños y se metió en la cama “Si no puedes con tu enemigo, únete a él”, así de simple y claro, se estaban pasando a su mujer por la piedra y mientras los cuatro disfrutaban como locos, a él le tocaba pelársela estando como estaba, más caliente que el mechero de Colombo, de eso nada, por eso en un arrebato de orgullo de macho se unió al Cuarteto formando así un Quinteto…

La sesión sexual acabó varias horas después, terminando todos muy satisfechos y Mamá orgullosa de Papá porque se había comportado como un verdadero semental, claro que el hecho de que estuviese esa noche a la altura se lo debía a la Viagra que había comprado antes de llegar a casa, pero eso era y es un secreto que ni siquiera su mujer nunca conocería.

Aquella noche no solo a cabo en sexo sino que también se gestó el nacimiento de un nuevo Trust financiero “Los Tres Reyes Magos, Santa Klaus e Hijo”, alcanzando gran éxito comercial, un nuevo record de ventas y dejando a todos contentos ya que la competencia había quedado eliminada de un solo plumazo, o mejor habría que decir de un solo “polvazo”, y tanto el 24 de Diciembre como el 6 de Enero eran los cuatro quienes repartían los juguetes, lo cual hacía que terminasen antes su trabajo y les proporcionaba esas dos noches más tiempo para realizar esas sesiones sexuales de las que eran ya muy aficionados, quedando Mamá satisfecha y encantada por este hecho como ustedes podrán discernir en sus calenturientas mentes.

Hago notar a ustedes lectores el hecho de que no les habrá pasado desapercibido el cambio de nombre de Papa Noel por el de Santa Klaus, el motivo de tal circunstancia es que unos nueve meses después, Mama Noel dio a luz un bebe, claro está, que Papá sospechaba que el niño pudiera no ser suyo, sobre todo porque este había nacido con un sospechoso pelo negro azabache rizado y una no menos sospechosa; también, piel morena, con lo cual para evitar que se le relacionase con la paternidad de este niño y que las malas lenguas pudieran atar cabos con lo sucedido aquella noche, ya que esos encuentros eran y son sumamente secretos, decidió cambiarse el nombre por el de Santa Klaus así Baltasarín le llamaría Santa y no Papá evitándose de esta manera malos entendidos…

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