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Cálida bienvenida

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Fernando es un muchacho de 27 años, que regresa a casa después de seguir una maestría en el extranjero, y de haber estado ausente por 2 años, lejos del hogar y de la familia.

A su regreso asiste a la fiesta de cumpleaños de su cuñada Sandra, casada con su hermano mayor Alfonso de 31 años, era una linda oportunidad para poder ver a toda la familia, allí estaban, su hermana Rosa 3 años mayor que él, con su marido y su pequeño hijo de 3 años, así como sus padres, sus primos y toda la parentela, además de los padres y parientes de su cuñada.

La fiesta estuvo bastante animada, y su hermano había hecho gala de gran anfitrión, mucha comida y sobretodo mucha bebida, más de uno se había pasado de tragos.

A eso de las 3 de la mañana, cuando los últimos invitados se retiraban, Fernando fue a despedirse de su hermano y cuñada, pero su hermano lo retuvo, quédate un poco más, le dijo, no hemos tenido mucha oportunidad de hablar, y hace más de dos años que no nos vemos, anda vamos tomarnos un trago junto.

Alfonso fue a sentarse en un rincón de la espaciosa sala donde habían dos cómodos sillones dispuesto uno frente al otro, a un metro de distancia, uno del otro, por lo que hacían un excelente sitio para conversar. Cada uno tenía un largo vaso de vodka con tónica, para amenizar la conversación.

Me da mucho gusto que estés de regreso, dijo Alfonso, como te fue en el extranjero, habrás tirado como loco por allá, cuéntame todo el sexo que hayas tenido en estos dos años.

Fernando reacomodándose en el sillón, bebió un sorbo del trago, y le dijo:

-Con la presión de los estudios, no quedaba mucho tiempo para pensar en eso, y mucho menos para ir buscando aventuras por allí.

-Pero algo tienes que haber hecho en dos años, no solo hacerte la paja, exclamo Alfonso riendo.

-Realmente como te digo no había muchas oportunidades de ligar, pero tuve una que otra fiesta, con los mismos compañeros de estudios, y logre tirarme un par de veces a una de las chicas, pero la verdad, no fue nada muy emocionante, si tuviera que definirlo, diría que fue muy aséptico.

-Como fue eso explícame.

- Solo nos desvestimos, me tendí en la cama, ella se montó encima mío, agarro mi verga se la metió en la concha, hizo unos cuantos movimientos, dio unos grititos señal de que estaba llegando, y yo tuve que apresurarme para darle mi leche, antes de que se aburriera, luego intercambiamos un par de palabras, se vistió y se fue, realmente muy poco satisfactorio, más bien frustrante.

-¿Eso fue todo, en todo este tiempo?

-Pues sí, no hubieron más oportunidades, y como te dije no tenía mucho tiempo.

-¿Entonces no hubo nada excitante?

- Pues no, nada que destacar.

-Vaya no me lo hubiera imaginado, después de todo lo que hacíamos acá, no creía que pudieras estar sin sexo, ¿recuerdas como lo hacíamos todo el tiempo con Rosa?

-Claro que lo recuerdo, pasamos buenos ratos con ella.

- Si, no se puede negar que a nuestra hermana le gustaba la verga, más que nada, y disfrutaba mucho cuando nos la chupaba a los dos juntos, yo creo que lo que más le gustaba era tirar con los dos al mismo tiempo.

-Bueno, pues no hay duda que disfrutaba mucho, y hacia que nos viniésemos varias veces, no recuerdo haberme vaciado tantas veces, como con ella.

- Si es una hembra excepcional, recuerdas esa vez que nuestros padres se fueron por tres días de vacaciones, y nos dejaron con nuestra abuela, que se quedaba dormida a las 7 viendo la tele?

- Ambos rieron ante ese recuerdo.

- Entonces Rosa y yo aprovechamos para meternos en el cuarto de nuestros padres, y cuando me la estaba tirando, me pidió que te llamara a ti, que estabas viendo la tele con la abuela, al principio le dije que estaba loca, que eras muy chico, y que no sabías tirar, entonces ella me dijo, porque no te enseñábamos, y como me vio pensativo, me dijo, ¿has visto el tamaño que ya tiene su verga?

-La verdad yo en ese momento no me animaba a hacerte participar en el disfrute de nuestra hermana, quería todo para mí.

- dijo riendo abiertamente Alfonso.

-¿Qué fue lo que te hizo llamarme entonces? , preguntó Fernando.

-Fue Rosa, que me dijo que no eras tonto, y que ya debías haberte dado cuenta que nos habíamos encerrado en el cuarto de nuestros padres, y que podrías contarles cuando regresaran.

- Eso me dejo pensando, y le replique que si te dejábamos vernos tirando, podrías contárselo igual.

-Pero allí fue donde ella me dijo, que si tú te la tirabas a ella, no podrías decir nunca nada, porque habrías hecho lo mismo, y no podrías delatarnos.

-Eso fue lo que me convenció, y por eso salí a llamarte, y allí empezó todo.

- Te voy a confesar algo que no sabías, dijo Fernando, la verdad que cuando esa vez me uní a ustedes, ya estaba tirando con Rosa hacía varios meses.

- ¿Cómo es eso?

-Rosa y yo empezamos, un día que jugábamos en su cuarto, y ella me preguntó, que había hecho con Paula, lo que hizo que me sonrojara y me pusiera nervioso.

-¿Paula? ,¿Qué Paula?

- Pregunto Alfonso.

-Recuerdas una chica que entro a trabajar en la casa como servicio doméstico? sus padres la habían traído de provincias para que trabajara, y fuera al colegio.

- Sí, creo recordarla, dijo Alfonso.

-Bueno, pues se trataba de ella.

-Pero no entiendo, ¿qué había pasado?, ¿por qué Rosa te preguntaba por ella?

-Bueno aparentemente, Rosa nos había visto jugar a Paula y a mí

-¿Cómo fue eso?

-Lo que sucedió es que un día, yo estaba tratando de colgarme del tubo que sostenía la cortina de la entrada al pasadizo, que daba a la puerta de servicio, pero como estaba muy alto, Paula me ayudo, tratando de cargarme, pero a pesar que era un poco mayor que yo, todavía era chica, y no tenía suficientes fuerzas para mantenerme cargado, entonces hizo que me sentara sobre sus hombros, para de esta forma levantarme, pero no me subió a sus hombros por su espalda, sino por delante, de manera tal que mi entrepierna quedo frente a su cara, y mientras yo trataba de llegar al tubo estirando los brazos, ella empezó a mover su cabeza en mi entrepierna, y esto hizo que se me empezara a parar, cuando ella sintió que mi verga se ponía dura, debajo de mi pantalón, empezó como a presionarla con su boca, eso me gusto, y empecé a moverme yo también, presionando mi verga contra su cara, al instante perdí el interés en el tubo de la cortina, y sostuve su cabeza con mis manos, presionándola contra mi verga, como estábamos en el ingreso al pasadizo de servicio, ella avanzo entrando y como estaba haciendo equilibrios conmigo en sus hombros, y como ya estábamos excitados, me llevo hasta donde estaba la lavadora de ropa, y me sentó encima, luego me abrió la bragueta y saco mi verga que ya estaba completamente parada, se la quedo contemplando con los ojos muy abiertos, y me bajo suavemente el prepucio, descubriendo la roja y brillante cabeza de mi pija, la volvió a cubrir , para descubrirla nuevamente, así me pajeo tres o cuatro veces, para después metérsela en la boca y mamármela en una forma deliciosa, yo la sujete de la cabeza para evitar que dejara de hacerlo, hasta que sentí ese cosquilleo, que partiendo de mi verga llegaba a mi cerebro, hasta que ya no pude resistir que me la siguiera chupando, y le dije que parara retirando su cabeza.

-Ella seguía acariciándome las piernas, y metiendo su mano entre sus piernas, empezó a pajearse, como yo había estado sentado en la lavadora, y ella parada en el suelo, no había podido tocarla de forma alguna, más que su cara y cabeza, así que cuando la vi acariciándose, salte de la lavadora, y metí mi mano debajo de su falda, y ella cogió mi mano y la guio entre sus piernas hasta su conchita, y empezó a sobársela con mi mano.

-Yo empecé a hurgar con mis dedos encontrando una zona húmeda, y allí moví mis dedos hasta que Paula empezó a gemir presionando mi mano, y se estremeció, hasta casi perder el equilibrio y caer al suelo, lo evito apoyándose en la lavadora, hasta que su respiración se normalizo, entonces me arreglo el pantalón, se arregló ella la ropa, y me dijo que saliera del pasadizo yo primero, así lo hice, y me fui a jugar por otro lado.

- Así que te tirabas a la muchacha del servicio y yo no sabía nada, dijo Alfonso, ¿cuántas veces lo hiciste con ella?

-Busque la oportunidad en los siguientes días, pero no se dio, y al poco tiempo, Rosa la acuso ante mi mamá de haberse robado las cucharas de plata, y dijo que la había visto esconderlas en las cortinas del salón, y como encontraron las cucharas en la cortina, la botaron a pesar que ella juraba que no había robado, ni agarrado nada.

-Bueno pero cuéntame ¿cómo fue lo de Rosa?

- Cierto, ya me había desviado del tema, el hecho es que las preguntas de Rosa sobre Paula me hicieron sentir incomodo, porque no pensé que alguien supiera lo que habíamos hecho, Paula y yo.

-Al final me pregunto si le había metido mi pija a Paula, lo que yo negué con un rotundo nooo, yo sé lo que han hecho, me dijo, y yo le confesé que solo me la había chupado.

-Rosa me pregunto si le había visto la conchita, y yo le dije entre avergonzado y divertido, pero sobretodo muy interesado, que no.

- ¿Se la has visto a alguna mujer? Le dije que no, que nunca había visto una.

-¿Te gustaría ver la mía? Me pregunto.

-Que tal puta, exclamo Alfonso. Que paso entonces?

Fernando, se sonrió, por la expresión tan espontanea de su hermano, y continúo con su relato.

-Rosa tenia puesto un short, y jalando hacia un lado el short me dejo ver, su rajita, pero por lo estrecho del short no se podía ver mucho como yo quería, así que le dije, casi no veo nada. Ella me agarro de la mano y me llevo debajo de la escalera de servicio, que a esa hora era poco transitada, allí se bajó el short, y el calzón, dejando a mi vista su conchita, yo estaba alucinado, se había hecho realidad uno de mis sueños, como me vio parado frente a ella sin hacer nada, me dijo.

-Acércate para que puedas verla bien.

-Me acerque muy emocionado, y cuando estaba con la cara pegada a su conchita, me dijo, pasa tu lengua por acá, sobándose con un dedo el clítoris, yo saque la lengua y empecé a lamer esa conchita, que tenía solo unos cuantos pelitos en la parte superior, y muy pocos en los labios vaginales.

Ella me dio indicaciones que pasara mi lengua de abajo para arriba, y que repitiera esa acción, luego hizo que me detuviera en su clítoris, que parecía un frijolito, y me pidió que lamiera más rápido, solo allí.

La muy puta exclamo Alfonso, y luego dijo, continua, continua.

Al poco rato empezó a gemir, pidiéndome que no parara de lamer, y sujetando mi cabeza la aplasto contra su conchita, y empezó a temblar y agitarse, y quedo echada a un lado apoyada en la pared, se resbalo hasta el suelo, y se quedó quieta por unos minutos. Cuando se reanimo, me quedo mirando, yo estaba parado frente a ella, entonces se recompuso, y poniéndose de rodillas jalo mis pantalones hacia abajo, los que arrastraron también mis calzoncillos, por lo que mi verga quedo al descubierto, y que a pesar de estar parada al máximo, por la excitación, aún tenía la cabeza cubierta por la piel del prepucio.

Rosa sonriendo me dijo, mira lo que tenías escondido allí, con razón a Paula le gustaba mamártela, y agarrando mi verga, empezó a bajar el prepucio, dejando al descubierto la roja y brillante cabeza, que palpitaba, dando saltos hacia arriba. Se acercó más y se metió mi verga a la boca , empezando a chuparla, y causándome las más rica de las sensaciones ,continuo haciéndolo hasta que sentí que no podía resistir más ese cosquilleo, y le pedí que parara, pero ella en lugar de hacerlo me sujeto de las nalgas y embutió su cara aún más, impidiendo que yo sacara mi verga de su boca, yo realmente ya no resistía eso, y sentí como que me iba a orinar, finalmente con tanto forcejeo, saque la verga de su boca y me derrumbe a su costado en el suelo, había sido una sensación rara pero que me gusto, ella acerco su mano a mi verga, y yo trate de impedirlo, no soportaba más el cosquilleo, y entonces me dijo, no te voy a hacer nada, solo quiero que veas algo, y agarrando mi verga , la apretó jalando hacia arriba, y salieron unas gotas de un líquido brillante, y me mostro que tenía más a lo largo de mi verga , te has vaciado me dijo, ¿cómo que vaciado?, le respondí, si me dijo, tienes adentro tu leche, que cuando tienes sexo, o te masturbas se te sale y sientes rico ¿no?

Que puta es nuestra hermana, exclamó Alfonso, y a continuación pregunto, ¿pero te la tiraste también?

Si, a partir de ese día tuvimos muchos juegos así, y nos escondíamos en el segundo piso, y nos desnudábamos, yo le lamia la concha , ella me la chupaba, y luego me ponía encima de ella, y con su mano llevaba mi verga hasta su conchita, y se la metía bien adentro, y me agarraba de las nalgas, para que no se le saliera, y empezaba a moverse, y me decía como tenía que moverme, recuerdo que a pesar de eso mi verga se salía de su concha, y ella la agarraba nuevamente y se la metía, y continuábamos, hasta que nos veníamos los dos.

Después aprendí a metérsela solo, sin su ayuda, y ella se ponía en cuatro, y me la tiraba por atrás como perrito, eso, y que se la metiera al culo, le encantaba.

Vaya mira de lo que vengo a enterarme, dijo Alfonso, sobándose la entrepierna, donde ya tenía un gran bulto, mira como me he puesto con tus historias, y levantando la voz dijo, amor nos traes dos vodkas por favor? Ya voy, contesto Sandra.

Alfonso no dejaba de frotarse la bragueta, y con su acción también estaba haciendo que Fernando se excitara, tanto que empezaba a sentir la presión en sus pantalones.

Alfonso hizo algunos comentarios más sobre su hermana, y entonces se apareció Sandra llevando dos vasos con Vodka tonic, que había preparado, se había duchado, y cambiado la ropa que había usado durante la reunión, ahora vestía una bata de un material, como la seda, sumamente suave, era una bata corta, que permitía ver sus bien formados muslos, y la tela era tan suave, que a su paso se veía el contoneo de sus tetas, perfilándolas contra la tela, y Fernando se dio cuenta de que su cuñada tenia, muy buenas tetas, lo que contribuyó aún más a la presión que ya sentía en sus pantalones.

Sandra, se agacho para darle un beso a Alfonso, quien le sostuvo la cabeza con las dos manos mientras la besaba apasionadamente, pero al inclinarse, ella le mostraba a Fernando un excitante panorama, podía ver su culito, redondo, grande y bien formado, Fernando sintió que el trago de vodka le paso con dificultad por la garganta, y pensó que debía irse, para que su hermano pudiera seguir haciendo lo que quería hacer con su mujer, y porque se estaba sintiendo incómodamente excitado con la situación, lo que se estaba haciendo evidente en sus pantalones, presionados por su verga que estaba empezando una gran erección.

Fernando trato de incorporarse del asiento, empezando a balbucear una despedida, y fue cortado por Alfonso que le dijo.

-Que pasa hermano, termina tu trago.

Y a continuación agrego, ¿Qué?  ¿No te gusta el culo de mi mujer acaso? Míralo bien, y diciendo esto, jalo suavemente la bata hacia la cintura de Sandra, dejando completamente descubierto su magnífico culo.

Fernando sintió que se sonrojaba, pero miro el culo de su cuñada, redondo, liso, no se veían esos poros dilatados que normalmente salen en el culo, se veía sin imperfecciones, muy lozano.

-Vamos acaríciaselo, para que veas lo suave que es…

-Pero que dices… balbuceo Fernando, con una voz que evidenciaba que era presa del deseo.

- A ella le encantara, ¿verdad mi amor?, si dijo Sandra, claro que sí.

Fernando se animó a pasar las puntas de los dedos por ese culito que se ofrecía a su vista, sospechando que esto lo llevaría a algo más, y aumentando, aun mas su excitación.

Mientras lo acariciaba, Fernando veía el hermoso culo de su cuñada, separo suavemente las nalgas, para observar mejor ese ojete cerrado, fruncido, y de un color más oscuro, que se ofrecía a su vista, y junto a él, estaban los carnosos labios exteriores de la vagina, adornados a los costados con bellos púbicos, ligeramente recortados, eran tan gruesos que los labios interiores casi ni sobresalían, y enmarcaban la delicia de su clítoris, que se veía grueso y jugoso.

-Puedes lamerlo y besarlo, se acaba de bañar… si dijo Sandra, estoy limpiecita.

Fernando animado por las palabras de su hermano, y sobre todo por el tono en que asentía su cuñada, se adelantó sobre el asiento, para poder acercar más su cara a ese maravilloso culo, y puso la punta de la lengua en el ojete, pasándola en sentido circular, y escuchando los gemidos, que ante esa acción, provocaba en su cuñada, después de un rato, puso su lengua en el centro del agujero, y empezó a presionar, hasta introducir la mitad de su lengua, y empezó a moverla, y decidió meterle su dedo medio de la mano derecha en la concha, al escuchar los gritos, ya no gemidos, de placer que daba su cuñada, se dio cuenta de que lo que le estaba haciendo le encantaba, y decidió meter otro dedo en su concha, sin dejar de meter la lengua en su ojete, se incorporó un poco para aflojar el cinturón de su pantalón, y poderlo bajar para liberar a su enorme verga que en su inicio de erección pugnaba por salir de la presión de su bóxer y pantalón, se quitó el pantalón y el bóxer, como ya había hecho su hermano, al liberarla su verga empezó a distenderse aún más, y él se sintió más cómodo con su verga colgando y dando brincos libremente .

Sandra tenía la verga de su marido metida en la boca, pero no podía ponerle mucha atención, ya que lo que su cuñado, le estaba haciendo en el culo, la tenía completamente descontrolada, no sabía por qué, siempre le había gustado más el sexo por el culo, que por su vagina, siempre lograba tener más orgasmos, y sobretodo más intensos, cuando se la culeaban, eso desde que tenía memoria, siempre fue así, con su padre, y después con su hermano, logro sus primeras experiencias por el culo, y desde allí, fue su forma predilecta de tener sexo, felizmente que los hombres siempre tenían una fijación con el culo, y eso le había permitido tener muchos goces, pues siempre, los hombres con los que había tenido sexo, habían terminado metiéndosela por el culo, y ella había gozado de intensos orgasmos, gracias a esto.

Las sensaciones que la lengua de Fernando le estaba proporcionando eran deliciosas, y sus dedos masajeando su punto G, le hacían dar tales estremecimientos, que no podía concentrarse en la verga de su marido, pero no veía la hora en que su cuñado, le metiera la verga, por el culo.

Alfonso veía a su hermano acariciarle el culo a su mujer, y eso lo excitaba, pero también tenía una sensación extraña al ver como gozaba su mujer, con las caricias de su hermano, pero pensó que eso no tenía sentido, no iba a tener celos a estas alturas, sabía que a su mujer le gustaba el sexo, y las vergas, desde siempre, ella misma le había contado como había disfrutado con su padre y su hermano, desde que tenía uso de razón, y sin embargo siempre desde que se casaron había mantenido una fidelidad hacia él, según le decía muestra de su amor, y si bien es cierto que, para satisfacerla, y porque a él también le causaba mucha excitación, habían compartido sexo con otras parejas, y nunca había sentido celos, porque su mujer gozara de otra verga que no fuera la suya.

Sin embargo, ahora sentía renacer sentimientos y temores que quizás venían de mucho antes cuando ambos se tiraban a su hermana, entonces él se sentía raro, y pensaba que su hermana preferiría a su hermano menor, que ya tenía, a pesar de la diferencia de edades una verga tan grande como la suya, y ahora viéndolo con su mujer, le asaltaban los mismos temores, aunque los rehusara, en forma consciente, no podía dejar de admirar la enorme verga de su hermano, que ahora superaba la suya no solo en tamaño, si no en grosor.

Como su hermano estaba metiéndole la lengua al culo, y los dedos a la concha de su mujer, su verga quedaba a su vista, y podía observarla como se bamboleaba pesadamente, dando brincos de vez en cuando, era una verga grande y gorda, vio como a pesar de estar en erección el prepucio cubría la cabeza casi por completo, ante esa vista se sintió más excitado, y se sorprendió de que se sintiera excitado al observar la verga de otro hombre. Trato de dejar de pensar en eso y dijo a su mujer, no lo desatiendas, chúpasela un poco, a lo que Sandra incorporándose cambio de posición mirando de frente ahora a su cuñado, y dándole el culo a su marido.

Fernando miro el rostro de Sandra y creyó percibir que esta le lanzaba una mirada, insinuante, y que le había hecho un guiño, y a pesar que ya no podían estar más expuestos, se sintió un poco comprometido, como si estuviera ella siéndole infiel a su hermano, lo que era absurdo, dada la situación. Bajo la vista y se concentró en las formidables tetas de su cuñada, que se había agachado para meterse su verga en la boca, vio cómo se bamboleaban sus tetas, mientras ella jugaba con su verga, subiendo y bajando el prepucio, y lamer la cabeza, de su verga, solo un poco, para volverla a cubrir lentamente con el prepucio, y con un suave mordisco lo estiraba, para luego meter la lengua dentro del prepucio y lamerle la roja y brillante cabeza de su verga, que estando erecta, no había llegado todavía a su máxima longitud, mientras Sandra le lamia el grueso tronco de la verga, le dijo coqueteándole, ¿qué me voy a hacer con todo esto?, al escucharla su marido que estaba parado detrás de ella, sobándole la conchita con su verga, se la metió de un solo envión, haciéndole soltar una exclamación, le había dolido, Alfonso solo siguió bombeándola con fuerza, en la pose de perrito, le metía y sacaba su verga de la vagina de su mujer que se encontraba completamente mojada, por el trabajo que su hermano le había hecho con dedos y lengua.

Alfonso después de un rato, pregunto a su hermano, ¿ya la tienes bien parada?, Fernando, que estaba disfrutando de la mamada que le estaba dando su cuñada, abrió los ojos sorprendido, y contesto que sí, ya la tenía parada, mirando su verga que en efecto ya había alcanzado casi su máxima erección. Vamos a la cama, exclamo Alfonso, sacando la verga de la vagina de su mujer, y dándole un palmazo en las nalgas, que la hicieron dar un grito, y le dijo, agárralo de la verga y llévalo a la cama, a lo que Sandra sin hacer comentario alguno, apretó la verga de Fernando jalándolo entre risas al dormitorio, mientras Alfonso iba a recoger unas botellas de vodka y agua tónica, al llegar al dormitorio, y viendo que su marido estaba ocupado en el bar buscando por mas trago, Sandra volteo, y acercándose a su cuñado, le levanto la camiseta que tenía puesta para sacársela, Fernando levanto los brazos para facilitarle la operación, y ella al acercarse, lo sorprendió, acercando su boca, lo empezó a besar apasionadamente, agarrándole la cabeza y metiéndole su lengua, retorciéndola dentro de su boca, cuando en eso ,Sandra sintió el ruido de los vasos y botellas que traía su marido, se alejó un par de pasos de su cuñado, y se hizo como que estaba acomodando la camiseta de Fernando en un sillón que se encontraba al lado de la cama.

Alfonso puso los tres vasos en una mesita auxiliar y sirvió 3 Vodka Tonic, brindemos por este encuentro, que lo disfrutemos totalmente, y dicho esto levanto la copa y tomo un buen trago, siendo imitado por Sandra y Fernando.

Las vergas de los dos habían perdido un poco de dureza con esta pausa, Alfonso le dijo a Sandra que le chupara la verga, mientras tomaba su trago.

Continuará... si les gusta lo escrito hasta aquí...

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