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Cómo dilata mi mujer

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En mi caso al igual que en la mayoría de las parejas, mi mujer le era reticente al sexo anal, pero el cambio que con el tiempo se efectuó en ella es sin lugar a dudas poco usual. El sexo anal era una parte más de nuestras relaciones sexuales, a veces se daba y otras no, pero no era de ninguna manera el protagonista de las mismas, con el correr de los años y con la práctica, mi mujer había adquirido una buena dilatación, la cual le permitía ser penetrada analmente sin el más mínimo dolor, pero a ella no le producía una verdadera pasión.

Hasta aquí todo sería normal, de no ser por una noche en que la casualidad me llevo luego de darle una intensa culeada a continuar, si, acabe en su interior llenándole su hermoso culito de leche, aguarde unos segundos con mi pene en su interior y continúe con mi tarea, mi primer sorpresa fue al poco rato, ya que el ano de mi mujer experimento una dilatación casi violenta, repentinamente su orificio se abrió y tomo una forma redondeada y grande por la cual mi glande pasaba casi sin rozar, yo me sentí fascinado y mi erección se tornó aún más fuerte, al no encontrar la mínima resistencia en su orificio de entrada, mis embistes hacia su interior se tornaron cada vez más fuertes, y a cada uno de ellos mi mujer respondía con un gemido cada vez más potente, de esta forma seguimos un buen rato en el cual su ano no se modificaba, se encontraba totalmente abierto y así seguía, en un momento determinado mi mujer comenzó a sacudirse como no había hecho antes durante el sexo anal, sus gemidos se incrementaron fuertísimamente hasta desencadenar en un furioso orgasmo, yo retire mi pene erecto de su ano totalmente dilatado, en ese momento pude observar perfectamente el interior de su cavidad y para mi sorpresa vi como tenía la vagina chorreando flujo, que descendía por sus piernas totalmente empapadas hasta llegar a lo que se asemejaba a un gran charco en la cama, justo en medio de sus piernas.

Tardo algunos minutos en recuperarse y volver a hablarme, en ese momento vi su rostro de satisfacción, se encontraba totalmente extasiada, no caía de su sorpresa, ya que había tenido el orgasmo más fuerte de su vida teniendo sexo anal, realmente ni ella ni yo sabíamos por que se había dado de esa forma pero a los dos nos pareció de lo mejor que nos había pasado. A la noche del día siguiente volvimos a intentar la misma practica y por suerte encontramos la misma respuesta por parte de mi mujer, nuevamente al continuar luego de mi primer orgasmo, su dilatación anal fue excepcional y nuevamente vivió un orgasmo como pocos había tenido. Sin dudarlo continuamos con esta práctica durante mucho tiempo más y con los mejores resultados que se podían esperar, yo disfrutaba de su culo como nunca y ella tenía orgasmos fuertísimos.

Un día fue ella quien tomo la iniciativa y me propuso de meterle por el culo su vibrador, el cual vale aclarar que tiene seis centímetros de grosor, yo acepte gustoso así que esa misma noche comencé a culearla como de costumbre, pero luego de mi orgasmo y llenar su interior de leche, retire mi pene y comencé a meterle lentamente el vibrador, de a poco lo fui moviendo de manera más rápida, hasta meterlo y sacarlo frenéticamente, su culo que al principio apenas tomaba la forma del vibrador se abrió como nunca, su dilatación fue aún mayor que las otras veces, podía retirar el vibrador de su culo y ver un agujero abierto de dimensiones increíbles, con este juguete sexual su orgasmo fue también impresionante, así que aguarde unos segundos a que se recuperara y le introduje mi pene totalmente erecto, al principio tenía el agujero tan abierto que el pene casi no rozaba en su entrada, recién en la parte interior de su recto podía sentirla, con los minutos su dilatación no disminuyo sino que se mantuvo exactamente igual, yo no paraba de gozar metiéndola y sacándola completamente del agujero y disfrutando su culo como nunca, ella gemía sin parar tuvo un nuevo orgasmo, aunque en ese momento me pidió por favor que la sacara ya que repentinamente se le inflamo toda la zona.

Fue uno de los mejores polvos que habíamos tenido en nuestras vidas, y desde ese momento nunca dejamos de incluir el sexo anal en nuestras relaciones sexuales y habiendo pasado ya más de un año de esto que conté les aseguro que hoy día mi mujer goza de un ano con una elasticidad prodigiosa.

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