A cuatro manos... las tuyas y las mías

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Transcripción de correos intercambiados con una de vosotras, lectoras de esta página, hasta llegar al orgasmo.

YO

He leído tus relatos en cuentorelatos, y me has puesto a mil. Así que recojo el guante que lanzas para tener contacto con gente a través de internet, intercambiar relatos y... más cosas

Me gusta el sexo tranquilo, pausado, excitado a través de correos que enciendan la hierba más húmeda, y que sean capaces de prender el fuego más devastador e intenso en el bosque de nuestras mentes.

Me seduce y enerva imaginar que tus dedos puedan ser mis más serviles esclavos y activar tus deseos más profundos siguiendo el ritmo cadencioso de mis escritos.

Me ilusiona suponer como tiembla tu cuerpo, poseído por el más tremendo de los orgasmos, y que me lo cuentes.

Yo pienso hacer lo propio si me respondes y aceptas.

Y quien sabe, igual en alguna ocasión lo hacemos al unísono delante de una pantalla.

Besos y lametones empapados de mi saliva caliente por donde más los desees...

ELLA

Hola, pues creo que ya me comienza a temblar el cuerpo... jeje. Si quieres cuéntame y yo sigo, así vamos creando una fantasía poco a poco, te parece?

Besos… donde más los desees.

YO

No tiembles; te quiero segura y decidida. Deseosa de lo que quieres... Pero con ese grado de inocencia que sabéis mentir tan bien.

Me gustaría encontrarte en una cafetería de una gran superficie. Tomando un delicioso café con leche.

Aunque quizás deseas mucha más leche... todo a su tiempo

Me sentaré delante, en una mesa vacía y empezaré a observarte con descaro, de forma insistente.

Cuando se crucen nuestras miradas, me colocaré la mano encima de mi miembro, y me tocaré con disimulo, pero con la seguridad de que me ves.

Quiero ver tu reacción y que me regalas como prueba de que parece interesarte que sigamos...

Venga, empieza tu seducción con clase. Hasta llegar a tener un contacto todo lo guarro que te apetezca.

Yo estoy ansioso de lamerte. Ay, perdón, de leerte.

ELLA

Veo cómo te tocas y eso me excita, mis manos temblorosas y sudorosas, calientes por el deseo de acariciar ese miembro que disimuladamente te estás acariciando. Me muerdo el labio inferior de puro deseo, siento que estoy de lo más húmeda, noto mis braguitas empapadas.

Me estoy tomando un café en la mesa de al lado, cojo la cucharilla y me quedo mirándote fijamente a los ojos mientras la chupo, y con disimulo dejo entrever mi lengua mientras la lamo con del deseo de que fuera algo más.

Sé que eso te excita, me miras y siento que tu mirada me desnuda, que me acaricia y sé que quieres que mi lengua recorra tu cuerpo desnudo. Lo sé y quiero hacerte mío, mientras te observo, fantaseo con atarte a una cama y hacerte de todo, dios, estoy cachondísima,

Miro la hora y aún tengo una hora hasta que salga mi vuelo, pago el café y me voy a los servicios, que son muy discretos. Bajo unas pocas escaleras, paso a una cabina y me quedo esperando... temblorosa y muy expectante. ¿Bajara?...

YO

Te he seguido a cierta distancia. Tu andar es exquisito, y esas nalgas danzan el baile del deseo más explícito. De andares elegantes y muy femeninos, tu vestido se mueve al ritmo cadente de tus movimientos, y me enervo hasta el límite.

La siento dura, fuerte, luchando por abrirse camino hacia el exterior, desafiando el bóxer y el pantalón.

Me han entrado ganas de abalanzarme sobre ti en el pasillo, pero el temor a ser interrumpidos me ha frenado. Hay que esperar. No puedo desperdiciar esta ocasión.

Ahora veo salir a la última persona del baño femenino, y sé que estás sola.

Miro a ambos lados y entro presto, tomando posesión de la situación.

Tres cabinas. Ummm. Una está abierta y las otras dos... cerradas? no puede ser. Empujo otra puerta y allí estás. He tenido suerte.

Tus ojos me miran devorándome.

Entro en silencio y cierro la puerta con el pasador. Me gusta entretenerme en esos instantes en que te siento ansiosa y respirando agitadamente. Tal vez haya alguien en la tercera cabina, y no quiero hablar.

Te hago con mis dedos el signo del silencio delante de mi boca. Y tú asientes.

Empezamos el desenfreno.

Nuestras manos se buscan y se enzarzan en desvestir todo lo que podemos.

Tú me desabrochas el pantalón que cae hasta mis pies, y me arrancas de un manotazo los botones de la camisa. Al tiempo que yo te he arrugado la camiseta hasta el cuello, y he levantado tu sujetador para alcanzar esos dos precioso pechos que amaso con fuerza con mis dos manos. Siento tus pezones firmes como chocan contra mis palmas, y los agarro con dos dedos para tirar de ellos. Me agacho un poco y los chupo con mis labios, agarrándolos y estirando para soltarlo cuando se escapan de mi boca. Me gusta ese ruido que se desprende de esa acción.

Entretanto te has bajado las bragas y te sostienes con una mano la falda levantada mostrándome ese sexo, que brilla de humedad con la escasa luz de la cabina.

Con la otra mano me estás masturbando mi polla. Lo haces divino, y me siento tremendamente excitado.

Nos fundimos en un cruce de lenguas que se hurgan mutuamente en el interior de nuestras bocas...

El sexo está servido...

¿Qué quieres, nena? te pregunto en voz baja junto a tu oído. Pídemelo, quiero oírlo...

ELLA

Me arrodillo ante ti, te agarro la polla y me la meto en la boca, la siento muy dentro, golpea con fuerza hasta lo más profundo, te la chupo un buen rato hasta que me pongo de pie, el sitio es pequeño, pero la excitación que tenemos no impide que nuestras manos acaricien nuestros cuerpos.

Siento como tu mano se mete un mi rajita y me metes primero un dedo y luego otro más. Mientras, me besas con gran pasión, siento tu lengua como golpea la mía, y como una de tus manos pellizca con firmeza mis duros pezones...

Me siento en lo que parece un pequeño lavabo, me abro de piernas todo lo que puedo, y mientras me besas la boca y juegas con mi lengua, me introduces tu polla dentro de mi chorreante chochito...

Me envistes una y otra vez, cada sacudida la siento con fuerza bajo mi vientre, la tienes grandísima me siento totalmente llena,

Siento como me aprietas y me encanta, me gusta sentirme poseída, me aprietas a medidas que me la metes, y creo que te vas a correr, tus gemidos te delatan, te muerdo el cuello y noto como te corres, siento tu leche dentro de mí, mi coñito está recibiendo una gran descarga de tu jugo...

Me reincorporo como puedo y me arreglo en un segundo, aun con las bragas a medio poner, te escribo mi teléfono con rímel en la palma de tu mano, entonces te miro a los ojos, te beso y te digo... llámame esta noche, te toca volverme loca.

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El intercambio de correos acabó con un intercambio de números de teléfono. Y a ello le siguió una cita muy morbosa, con un guion preparado y acordado. Pero eso es material para un próximo relato.

Si te gustaría probar, ya sabes, en mi perfil está mi dirección de correo...

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