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La novia de mi compañero de piso

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  • Con sólo decir eso la incorporé, le arranqué la toalla y mientras nos besábamos y jugábamos con nuestras lenguas, mi mano seguía palpando al completo su conejo, aquello le encantaba y movía bien sus caderas para que no hubiese ningún rincón que no obtuviese placer

    Apuraba mi última semana de curso en mi típico piso de estudiante, después de realizar todos los exámenes me quedaba unos días de libertad antes de regresar al hogar familiar.

    Durante esa última semana mi compañero de piso se trajo a su chica al piso; una mala idea ya que a él le quedaba un examen por hacer el viernes y la chica paso toda la semana bastante aburrida, o tal vez no??

    Estaba todo pensado, sabía que mi compañero tenía el examen el viernes por la mañana y que no volvería hasta bien tarde, tal vez hasta depuse de comer, por eso el jueves por la noche prepare de nuevo "mi elixir" para ponerlo en funcionamiento al día siguiente en el desayuno...

    Me levante justo después de que mi compañero marchara al examen y al rato se levantó su chica.

    -Bueno días! Y este? (refiriéndose a su chico)

    -Se marchó ya, quería dar el último repaso en la universidad. ¿Te preparo algo para desayunar?

    -Sí, gracias! Mientras voy a preparar la bañera para relajarme.

    La pobrecita o por qué no decirlo, la agraciada (por lo que sentiría poco después) no se esperaba que en el desayuno iría cierto "complejo vitamínico" que le cargaría las pilas como ningún otro.

    Desayunamos juntos sin mantener una conversación muy particular, pero yo sabía que en poco instantes mi "complemento" surtiría efecto y no podría resistirse...!

    Recogimos y yo me fui a mi habitación sabiendo que aquello daría resultado; al poco entró ella en mi habitación... solamente con una minúscula toalla alrededor de su cuerpo desnudo, con su melenita suelta; en aquel momento me quede un poco perplejo de ver semejante escultura entrando a mi habitación.

    -perdona, es que tengo problemas con el termo del agua y sale fría, que debo hacer?

    -Mi traducción simultánea fue:

    -perdona, pero me encuentro con un calentón de 1.000 demonios y mi novio no está, me quitas tu este calor o tengo que darme una ducha fría?

    Entonces me levante del escritorio y me dispuse junto a ella a ver qué problema tenía, aun sabiendo lo que buscaba, aunque ella no supiera en que podría terminar todo aquello.

    Una vez frente al termo del agua, ella delante de mí intentaba arrancarlo y al inclinarse sobre él la pequeña toalla se subía y dejaba parcialmente al descubierto su espectacular y bien formado trasero del cual yo no quitaba la vista mientras ella insistía en los problemas del termo...

    -¿Has mirado si el paso de la bombona de gas está abierto? Tal vez sea ese el problema!

    -Uy! Pero que estúpida soy no me había dado cuenta de eso!!!

    Se giró hacía la bombona, se agacho de forma bien descarada para comprobar el paso de gas, sabiendo que la minúscula toalla dejaría al descubierto sus encantos, pero, sucumbiría yo a ellos?

    Sin pensarlo impregne un par de dedos con algo de saliva y palme con firmeza su ansioso y calenturiento conejo mientras le decía:

    -Pues tu pareces estar bien calentita por esta parte! Seguro que necesitas agua caliente?

    Entonces ella sin dejar de estar volcada sobre la bombona, giro la cara y sonriendo me dijo:

    -si tú tienes algo más calentito y mejor pues...

    Con sólo decir eso la incorporé, le arranque la toalla y mientras nos besábamos y jugábamos con nuestras lenguas, mi mano seguía palpando al completo su conejo, aquello le encantaba y movía bien sus caderas para que no hubiese ningún rincón que no obtuviese placer, mientras ella por su parte me correspondía igualmente metiendo su mano por mi bañador para despertar con fiereza mi rabo.

    No tardamos mucho en estar con tal calenturón que esos tocamientos nos sabían a poquísimo, estábamos encaminados a terminar en la bañera pero al pasar por la cocina se me ocurrió una idea!!!

    Cogí unos cubitos de hielo, los moje en agua para que se fueran derritiendo, tumbe a mi querida compañera en la mesa de la cocina y dejaba caer frías gotas que se desprendían de los cubitos sobre su desnudo y acalorado cuerpo, fui de arriba abajo, dejando caer las gotas y chupando después la zona, primero por su boca, después por la barbilla, su cuello.... hasta llegar a sus pechos dejando el pezón para el final, era increíble como todo aquello nos excitaba de sobremanera, pero más abajo sería aún mejor!!!

    Llene su gracioso ombligo con la fría agua y después de acariciarle, succione con fuerza, pero ella quería que bajara aún más y se abrió bien de piernas para que mis juegos llegaran hasta donde ella quería, me moje bien las manos y palpé bien su calenturiento conejo, le daba muchísima impresión el cambio de temperatura pero le encantaba, empecé a rozar sus labios con el borde de los cubitos que se derretían por tan altas temperaturas, mis dedos empezaron a sacar de su escondite su botoncito y a jugar con él y como no, también le correspondía su ración de agüita para luego ser bien comido.

    Fue tanta la intensidad que ella sentía que tras jugar un poco con su botoncito su cuerpo no opuso más resistencia y terminó corriéndose con abundancia, pero no me iba a conforma con aquello así que dejé la parte inferior de su cuerpo fuera de la mesa y sin pausa procedí a propinarle con mi rabo sacudidas que abarcaban hasta el fondo de su húmedo conejo; llegado el momento le regale toda mi leche, derramándola por todo su cuero, llegó hasta su barbilla y quedó algo sorprendida, ya con todo su cuerpo cubierto la acariciaba para impregnarla bien del todo.

    Era increíble el olor que a los dos nos rodeaba, un olor a sexo que seguía invitándonos a no dejar todo allí…

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