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Rashid el francés chapero en París

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Me llamo Rashid, pero muchos me conocen por "el francés". Soy lo que se llama un conseguidor, sobre todo en temas de sexo y drogas. Me considero un empresario de los bajos fondos, y digo esto por qué abarco una serie de negocios muy turbios y prohibidos, aunque los que los prohíben, como políticos... Policías... jueces... etc., muchos son clientes míos.

Nací en Marsella en el seno de una familia muy pobre y humilde, tan humilde que muchas veces no había ni para comer. A mi padre nunca lo conocí, ni sé quién fue, solo sé que era un cliente de mi madre, un árabe que la dejó preñada una de tantas veces que se la folló, y que le dejó un regalito, o sea yo, que nació a los nueve meses. Mi madre puta y mi tío proxeneta, con ellos me crie y viví hasta que cumplí los 18 años y me fui a vivir a París. Mi tío Jean era el chulo de mi madre, el que le buscaba los clientes... y no solo a ella porque el muy cabrón empezó a prostituirme desde muy pequeño. Vendía mi cuerpo a tíos asquerosos, a pervertidos que les gustaba tocar a los niños y hacerle guarradas... Y lo más fuerte era que mi madre lo sabía y lo consentía. No voy a hablar de esa etapa de mi vida y prefiero olvidarla por completo, solo os diré que cuando pude, me fui muy lejos de ellos dos.

En París me busqué la vida como pude, trabajé en muchas cosas pero sobre todo de chapero, y la verdad es que tuve mucha suerte. A los dos meses de estar haciendo chapas y follándome a tíos, conocí en un bar de ambiente a Pierre, y esa fue mi salvación. Pierre era hermoso por dentro y por fuera. Siempre estaba contento y tenía una palabra amable que decirte, y en la intimidad follar con él era alucinante. Con Pierre descubrí lo que realmente me gustaba, me mostró los placeres más ocultos, y lo que era gozar y disfrutar de un buen sexo de verdad. Las folladas que había tenido con otros tíos habían estado bien, pero el sexo con Pierre era otra cosa, era magnifico, apoteósico y lleno de puro vicio... un goce que yo jamás antes había experimentado. Me enseñó a comerme bien un culo y gozar, el placer de saborear una polla en mi boca, lo seductor y excitante de unos besos con lengua. Hicimos tríos, me llevó a orgías, organizamos bukakes, hasta nos follamos algún que otro coño, y sobre todo sacó de mi, ese punto sádico y perverso que llevaba dentro.

Pierre era un tiarrón de 35 años, directivo de una gran empresa de coches muy famosa en Francia, y con un poder adquisitivo muy elevado. No se privaba de nada, si quería algo lo conseguía costara lo que costara, y yo solo tenía que abrir la boca para pedir y al momento lo tenía. Siempre iba bien vestido con trajes de Armani, o si no con ropa de marca exclusiva, y por supuesto yo también.

Pierre era mulato de piel, y más que guapo era muy atractivo de cara. Pelo corto rizado, y bastante alto y grande. La primera vez que lo vi en ropa interior se me pasó por la cabeza, "si el cuerpo lo tiene así, no me quiero ni imaginar como tiene que tener la polla el tío". La tenía acorde con el cuerpo, grande, larga, gorda, lo que se dice un buen manubrio negro y monstruoso. La verdad es que lo pude comprobar gustosamente, al igual que su culazo redondo y prieto, con esas nalgas separadas únicamente por un ano aún más delicioso y hermoso.

Yo estaba en el bar, sentado en la barra bebiendo y esperando que me saliera alguna chapa con un tío. Normalmente, a ese bar iban hombres mayores con ganas de pollas jóvenes, y siempre que iba me hacía dos y tres trabajos. Para conseguir esos trabajitos había que hacerse notar, y vestirse lo más provocativo posible. Ese día llevaba unos vaqueros súper ajustados, que me marcaba bastante el paquete y me hacía un culo bien apretado. Una camiseta de tirantas, para que dejara ver mis brazos musculosos y una gorra negra Nike, que me hace un poco macarra y muy varonil.

Pierre entró en el bar con dos hombres más y se sentaron en un reservado al fondo. Me percaté varias veces que no me quitaba el ojo de encima, no paraba de mirarme de arriba abajo como si me estuviera escaneando, así que me dediqué a provocarle sentado en el taburete y abriéndome bien de piernas, para que pudiera ojear la mercancía que yo tenía entre ellas. Al cabo de un rato, se acercó a la barra con la excusa de pedir las copas y así poder hablar conmigo.

PIERRE: Parece que no hay mucha gente hoy... ¿No?

RASHID: Si eso parece, aunque todavía es temprano... y los niñatos suelen venir más tarde, si te refieres a eso.

PIERRE: Bueno, me refería en general... a mi que haya más o menos niñatos como tú dices, me da igual... será porque ya he visto el que me gusta. Veo que tienes la copa vacía... ¿Te puedo invitar a una?... Si me permites.

RASHID: Claro, por que no.

PIERRE: Por favor pide lo que quieras, y espérame solo un momento que voy a despedirme de mis amigos... enseguida vuelvo.

Estuvimos una hora más en el bar bebiendo y hablando de nosotros. Después me llevó a un hotel en el centro de París y cogió una suite. Cuando entramos a la suite descorchó una botella de Dom Perignon, me sirvió una copa y nos sentamos en un pequeño sofá al lado de la cama. Hablábamos de sexo, de folladas, de tíos buenos, y sobre todo me preguntaba cómo me follaba a los tíos y lo que más me gustaba hacerles. Durante un buen rato le estuve contando algunas anécdotas de mi trabajo, los sitios más raro donde había follado, la de tíos casados que me pedían que me los follara por el culo y le diera la polla para chupármela... etc. Él me contó que había estado con muchos tíos y tías, que le gustaba hacer de todo en la cama y no le hacía asco a nada.

Nos reíamos de las cosas que me contaba de sus amigos, como iban de hombres respetables católicamente casados, y después eran los primeros en poner el culo para recibir una buena envergada. Poco a poco nos habíamos quedado en ropa interior, Pierre en eslip blanco tipo bañador, y yo con mis bóxer negro. Él iba a lo que iba, a calentarme la polla, y yo me dejaba llevar, por qué ya a esas alturas de la noche solo quería echar un buen polvo y llevarme la pasta.

La vejiga la tenía llena, estaba a punto de mearme encima y ya no aguantaba más, así que me levanté y le dije que iba al baño. Mientras estaba orinando apareció Pierre, y apoyándose en el marco de la puerta, miraba como me agarraba la polla con la mano, al mismo tiempo que apuntaba con mi capullo hacía el retrete, y soltaba un buen chorro de líquido amarillo. Esperó allí parado hasta que terminé de expulsar la meada, tocándose el paquete por encima del eslip, y después se arrodilló delante de mi polla, la cogió con la mano y se la metió en la boca. Chupaba suavemente, succionando fuerte con su boca, poniéndome el cipote todo duro y gordo. Se lo sacaba de la boca, y lamía la puntita del capullo con la lengua, mientras me agarraba los huevos con la mano y me los estrujaba tiernamente. Yo lo sujetaba por la nuca para que no se despegase de mi polla, metiéndola y sacándola de su boca cada vez más rápido, con energía, y muy... pero que muy cachondo. De vez en cuando, le daba un respiro para que me chupara los huevos, dándome lametones por todo el escroto, y para que pudiera hablar el mamón.

PIERRE: ¿Te gusta cómo te chupo la polla chaval?

RASHID: ¡Uffff, me encanta tío!... ¡Que boca tienes joder!

PIERRE: ¡Que ganas tenía de comerme este pollón!... Desde que te vi en la barra del bar, solo pensaba en esto cabronazo.

RASHID: Ya me di cuenta, que no le quitabas la vista a mi paquete... Y ahora sentados en el sillón hablando de folladas, y de tus viciosos amigos... te has dedicado a calentarme la polla y a ponérmela bien dura... ¡Ufff! ... Vamos a la cama que estoy súper caliente tío.

PIERRE: Espera Rashid, que el váter me da un morbazo increíble... solo unos minutos, y nos vamos a la cama o donde tú quieras chaval.

Se sentó en la taza del retrete, y yo me quedé de pie con mí entre pierna pagada a su cara. Le agarraba con fuerza la cabeza con mis manos, y le restregaba mi pollón por todo el rostro. A Pierre le gustaba y le excitaba muchísimo, olerme la polla intensamente, sentir el calor del tronco y notar la presión de su dureza contra su cara. Él abrió su boca y empezó a comerme el glande con suavidad, dándome lamidas con la lengua, al mismo tiempo que me agarraba los huevos con la mano, estirándolos con fuerza hacía abajo empinándome la polla, y poniéndomela toda tensa por el movimiento. Era un gustazo verle la cara saboreando mi capullo, la forma de su boca apresando la piel, apretando con los labios el inflado cabezón, húmedo de pre-cum y empapado de su saliva.

La mamada se hizo bestial y placentera cuando empezó a penetrarme el boquete del culo con sus dedos. Poco a poco y uno a uno me los metía sin dañarme, produciéndome un calentón incontrolable por todo el cuerpo. El muy cabrón se dio cuenta enseguida cual era mi punto débil, mi ano. Se percató de que cuando jugaba con mi ojete, yo me estremecía y me retorcía de gusto. Así que comenzó a chuparme la polla cada vez más rápido, sin dejar de introducirme sus dedos en el culo, dándome un placer indescriptible, y sacando el animal enjaulado, que yo llevaba dentro. Me salía un vicio pérfido, arremetía golpeado con mi cipote la boca de Pierre sin compasión, y sujetándolo de los pelos fuertemente. Iba desbocado como un caballo, como un pura sangre descontrolado por completo, cabalgando y galopando con mi pollón dentro de su boca hasta su garganta.

Del gusto que me daba el mamón en la polla, estaba a punto de correrme de un momento a otro, y no quería soltar la descarga todavía. Pero aunque yo no quería, Pierre tenía en mente otras intenciones, él si deseaba que le llenara la boca de semen, y estaba ansioso por saborear mi primera lechada allí en el váter. El gozo fue más intenso cuando me subió la pierna y la apoyó en su hombro, dejando mi ojete totalmente abierto y a disposición de su mano. De esta postura, me violaba el ano con cuatro de sus dedos al mismo tiempo que chupaba mi pollón sin cesar, sin detenerse, y sin descansar un momento.

RASHID: ¡Ahhhhhhhhh!... Me corrooo tíoooo... ¡Joder, que gusto de boca tío!… ¡Siiiiiiii!… Toma cabrón, y trágate mi leche… ¡Ohhhhh!

Cuando Pierre se tragó mi lechada y me limpió bien la polla con la boca, solo me miró fijamente a la cara y escuché salir de sus labios un "Gracias nene, lo necesitaba". Después me cogió de la mano y me llevó hasta la cama. Nos tumbamos y me fui directo a coger su enorme polla, agarrándola por el tronco y notándola muy dura en mi mano. Hundí mi cabeza entre sus piernas, metiéndome ese pollón y atrapándolo con mi boca. Su olor a hombre, y su sabor salado tan delicioso me transportaban al paraíso. Solo quería chuparle la polla, darle el mismo placer que él me había dado, y que se revolcara de gusto en la cama mientras eyaculaba en mi boca. Yo lameteaba sin parar, chupando y succionando a conciencia el capullo, y sin dejar de mirarle la expresión de placer que ponía su cara.

PIERRE: Despacio nene, más suave... Saboréala en tu boca y tómate tu tiempo... ¡Siii... Asiiiii!... Disfruta de la mamada, recorre cada palmo del pollón con tu lengua, así despacio... y cuando veas que me retuerzo de gusto, y empiezo a jadear como un animal, acelera con todas tus fuerzas, y verás como sale del capullo tu recompensa... ¡Ohhhh!

Al rato de estar mamando me volteó, y me puso a cuatro patas encima de la cama. Separó mis piernas todo lo que pudo, y apretando con sus manos mis nalgas las apartó, dejando al descubierto mi orificio anal. De pronto sentí su boca pegada a mi culo, y su lengua lamiéndome el ano... y que lamidas colega. La maestría que tenía el tío con la lengua me volvía loco de placer, jamás me habían comido el culo como lo hacía Pierre, era un gozo que me recorría todo el cuerpo, y cada vez deseaba más y más que me metiera la lengua hasta el fondo del boquete. ¡Me cago en la puta... que gustazo!... El mamón empezó chupa que te chupa, mama que te mama, lametones a diestro y siniestro... pero lo mejor llegó, cuando me penetró el ano con la lengua... ¡Joder!... toda entera me la metió dentro.

PIERRE: ¿Te gusta... eh... chaval?... ¡Que culazo tienes nene!... Me encanta chupar un buen culito, pero el tuyo es lo más... es delicioso, delicado y sabroso... ¡Ufff!... Dime, ¿A qué te gusta?

RASHID: ¡Mmmmm!... ¡Siiii!... Me encanta tío... ¡Qué gozada de lengua cabrón!... Sigueeee... Asiiii.

Un buen rato estuvo el mamón, rebañándome el sabor de mi ano con su lengua, palpando cada rincón del agujero, notando cada pliegue de piel, y penetrándome el agujero hasta el fondo incontables veces. Me levanté, y lo puse a cuatro patas en lo alto de la cama. Ahora yo, quería comerle el culo como él me lo había comido, y follarle todo el ano con mi lengua. Le estuve chupando el ojete como un bestia, me gustaba mucho la excitación que me producía, lamiéndolo, salivándolo, aspirando fuerte y haciendo chupón en el agujero. Después fui bajando con la lengua por el escroto que guardaba sus huevos, por la vena hinchada que cruzaba todo el tronco de su pollón, hasta llegar al capullo mojado y pringoso de pre-cum.

Para estar más cómodo me tendí boca arriba en la cama, metiendo la cabeza debajo de su entre pierna, y la boca lista para recibir otra vez una buena follada de su polla. El cabronazo no me hizo esperar, la tensó con la mano apuntando a mi hocico, y me la metió entera dentro. Pierre empujaba su cipote para adentro, una y otra vez con energía, hasta taparme la nariz con los cojones, y dejarme sin respiración por el esfuerzo. El enorme pollón del tío, casi no me cabía entero en la boca de lo gordo y ancho que se le había puesto. ¡Como jadeaba de gusto el colega!... Aquello no era hombre, estaba fuera de si gritando de placer, retorcía su cuerpo al ritmo de las embestidas que me daba en el hocico, y que yo le daba con la boca y la lengua.

Desde mi perspectiva, yo le veía el boquete del culo empapado por mi saliva, mientras le separaba con mis manos esas redondas y deliciosas nalgas. Se las apretaba hundiendo mis dedos en ellas, dejándolos marcados en la piel, al mismo tiempo que el tío no paraba de embestir con su polla en mi mamona boca, a un ritmo salvaje y bestial. Se lo miraba y solo pensaba... "Que culo tiene joder, me pone calentón perdido, a mil por hora y sin freno, solo deseo follármelo, jodérselo y correrme dentro de ese ano."

No pude aguantar más cuando lo escuché decir entre gemidos... "Fóllame el culo nene... fóllamelo." Me puse detrás de él alzándole el culazo, abriéndole los cachetes y apuntando con mi pollón. Se lo clavé en el ano de un solo movimiento, acompañado de un grito de dolor y placer que salió de su boca. Comencé a follarle el ojete como un puto animal, embistiendo como un toro cuando cornea, totalmente descontrolado y sin contemplaciones. Mientras me lo envergaba por el ano, le masturbaba su cipote con mi mano, apretándolo con fuerza y con rapidez, para que gozara de una buena paja al tiempo que le daba por el trasero. Pierre no paraba de gritar de dolor y de gusto como una maricona, aferrándose y mordiendo con los dientes las sábanas.

RASHUD: Te gusta la follada que te estoy dando... ¿Eh?... ¡Uffff!… Claro que si, eso es lo que te gusta cabrón... que los chaperos como yo te metan la polla por el culo... ¡Ohhhh!... Que gusto tío, me vuelves loco, me tienes calientón a tope... estoy como un salvaje... ¡Siiiii!... Toma, y tragaaaa.

PIERRE: ¡Siiiii!... ¡Qué pollón más rico tienes chaval!... ¡Qué gustazo de follada!... ¡Asíííí!… ¡Me corrooooo!… ¡Me corroooo cabrón hijo de putaaaa!

Entre gemidos, jadeos, y fuertes resoplidos de gusto... Pierre se corrió, soltando por la polla varios trallazos de leche, que cayeron en la cama y en mi mano, dejándomela toda pringosa de semen. Le di la vuelta rápidamente, sentándolo encima de mí, dándome la cara, sujetándolo con mis brazos por la espalda y el cuello, y metiéndole de nuevo el pollón por el culo. Quería besarle la boca, comerle la lengua, mezclar nuestras salivas, mientras me lo volvía a follar y me preparaba para llenarle el ano de esperma. Se tragó por el culo todo mi cipotón de una sola embestida, clavándosela hasta el fondo, y comenzando unos movimientos de sube y baja sobre mi miembro, agitados, frenéticos y muy enérgicos, mientras sus nalgas chocaban contra mis huevos.

Al final tuvo un merecido regalo... una tremenda descarga de abundante y generosa lechada, acompañada de gemidos y embestidas de pelvis. Mi polla era una metralleta, disparando semen como nunca, llegándole los tiros de leche hasta su próstata, y anegándole todo el recto. Fue tanta la lechada y tan grande, que se escapaba del ano de Pierre goteando entre mis muslos y manchándome los cojones. No tuve que pedírselo ni obligarle a limpiarme la polla, él mismo, metió su cabeza entre mis piernas y con la lengua empezó a lamer hasta la última gota de esperma que manchaba mi manubrio.

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