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Relato erótico

Mi hermana se casa con él y yo me lo llevo a la cama

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RESUMEN

Mi hermana anuncia en la cena su casamiento para dentro de unos días, al terminar me llevo a mi cuñado directo a mi apartamento, a su fiesta especial de despedida de soltero en mi cama.

Ayer tocó cena familiar en casa de mamá y mi hermana muy emocionada junto a Matías mi cuñado (ver "Noche de sexo como mi cuñado en su apartamento") dieron la noticia que en agosto se casarán y partirán a vivir Chile en septiembre ya que a Matías le salió una oportunidad de trabajo allí.

La cena fue muy agradable mama estaba muy contenta, mi hermana también, pero con Matías no parábamos de cruzar miradas el casi me penetraba con sus ojos, sentía su deseo y eso me calentaba.

Fui a la cocina por el postre, una torta de chocolate, cuando la estoy tomado de la heladera, siento que Matías me arrima su miembro a mi cola, una electricidad me recorrió y con suave movimientos de mi cola le devolví el cariño a su miembro.

Nos reinos y dice:

- "Imagino que harás una despedida especial a este soltero..."

Poniendo mi mano en su pantalón y apretándole los genitales, le respondo:

"- Te espero hoy en mi apartamento, y tendrás un adelantó de tu fiesta en mi cama."

Nos volvimos a la sala riendo en forma cómplice, y mi hermana con cara de puerca le dice:

- "Olvidaste los platillos y cucharas!! Que es esa risita que tienen ustedes?

Matías con una naturalidad asombrosa, le baja humos:

- "Nada sólo me comentaba las fechas para la fiesta de despedida que tu hermana planea en tu honor, perdón voy por las cucharas... "

Mi hermana se tragó todo y dijo:

- "El viernes que viene puedo ya le digo a algunas amigas para que arreglen contigo Manuela les pasó tu número."

Terminado el postre anuncie mi partida, y Matías que estaba sin auto ese día me ofreció compartir el taxi.

Para disfrutar la situación y el sarcasmo, dije al irnos:

- "Hermanita, voy a cuidar de este soltero para que no se distraiga en el camino... ya qué pronto será mi cuñado oficial. Te le cuido, llegó el taxi"

La puerca riéndose y con aire de superada responde:

- "Si si cuídalo... igual él se porta bien por eso lo elegí".- dándole un beso- "Manuela nos vemos el viernes luego me dices donde es fiesta."

- "Ya te digo la fiesta es mi apartamento, ya hoy me pongo en tu piel para ver que sorpresa te armo, tranquila te va a gusta".

Directo el taxi a mi nido, durante el viaje, sus dedos empezaron a explorar disimuladamente mi conchita, con su no dentro de mi falda, me hablaba de pavadas mientras sus dedos me calentaban.

Llegamos y lo invite a pasar a le adelanté que primero iba a ir por mi disfraz de enfermera para su despedida.

Pero abrimos la puerta y mis labios en sus labios, sus manos en mis nalgas inmediatamente apretándome fuerte hacía su pelvis, podía sentir su paquete crecer en lo firme de su cuerpo magro de brazos atrapantes.

Botón por botón fui desalojando lentamente su camisa, era ahí estaba cliente, bajando con mis besos sobre sus pectorales y con caricias fui en busca de su verga para comerla toda.

Ya de rodillas frente a su entrepierna notaba su bulto marcado apretado a su lado derecho, sobre su pantalón lo fui mimando sintiendo como se endurecía para mí.

Liberando su cinturón mordiendo mi labio lo mire fija de deseo, mi sorpresa fue abrir su pantalón para descubrí que no llevaba ropa interior cuando como resorte su pene casi me da un cabezazo con ese gran glande que tiene.

En ese mismo instante sólo con mi boca lo puse dentro para comenzar así devorarlo, igual que una niña con su paleta de dulce, llevando mi lengua desde su base hasta su punta con una intensa y suave degustación.

No había necesidad de sujetar su miembro, sólo chupar y chupar y más chupar ese un mástil duro en una erección al cielo.

Con delicadeza yo en lo profundo de la mamada comencé a caricias sus nalgas, que lucían talladas y apretadas para mantener en una erección absoluta su miembro que no podía soltar y dejar de chupar y chupar más y más, hasta atorarme con esa carne en mi boca.

El ritmo fue aumentando, sus manos dirijan mi cabeza y mis labios los pasaba por sus testículos depilados a cero y su miembro venoso que parecía estar a punto de estallar, y más caliente estaba al sentir sus manos apretarse y sus exclamaciones de absoluto placer, en entre su voz que lo único que decía era:

-"No pares pendeja puta... dale como te gusta perra puta."

Así Matías estaba apuntó de llegar, completamente desnudo en mi estar y yo absolutamente empapada sentía mis juegos fluir y aún no había desabrochado botón alguno de mi ropa, aunque mi escote permitía ver perfectamente mis redondeados pecho contenidos en mi sostén rojo que iba en conjunto con mi tanga. La que sin soltarle la vista de viciosa, me quite por debajo de mi falda blanca que ya tenía arrollada en mi cintura.

Lo tomé de su miembro cabezón y tirando de él lo lleve hasta el sillón donde sentado el me coloque pronta para cabalgar, y si más todo su pene estaba dentro.

Mis gemidos eran intensos, no podía parar de sentirlo, sus abrazos manejaban mi cuerpo arriba y abajo a su antojo, yo sobre él intentaba manejarlo pero él tenía todo el control yo me contorneaba de placer y queriendo escapar pero su fuerza hacia que mi cuerpo fuera penetrado una y otra vez con ese cabezón enormemente duro sintiéndolo todo.

No puede contener mis gemidos, una corriente de placer me atravesó dándome un absoluto orgasmo húmedo que quería prolongar lo más imposible y repetirlo una y otra vez, un minuto más tarde y el continuaba mis orgasmo seguían era mucha mi excitación.

En ese mismísimo instante, me quitó y al suelo tumbó, tomó su miembro diciendo:

- "pone tu boca perra... ponlaaaa!!!!"

Me dejó la cara llena semen, cerré los ojos para así sentir toda su acabada en mi, con mis dedos limpie un poco mi vista para chupetear los uno a uno a mi boca, luego tome su miembro y a terminar de limpiarlo antes que perdiera la firmeza de su erección y aprovechar cada gota.

Me levante quitándome la ropa aún un me quedaba y fui directo a tomar una ducha me sentía y estaba completamente sucia de sexo.

Sentía caer la lluvia de mi ducha en mi cara y por dentro me regocijaba saber que la infeliz seria oficialmente cornuda.

Ya era suficiente ducha y él esperándome en la sala, fui por mi disfraz para continuar con la fiesta de despedida...

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