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Lolita (2)

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Jacobo entró en la habitación, Rosa, al verlo, se tapó con la sábana. Jacobo, le dijo:

-Sabía que volverías a las andadas, pero nunca pensé que fuera con mi hija.

-Yo no la he seducido. Me sedujo ella a mí.

-No me engañas, Rosa. La sedujiste dejándote seducir.

Lolita, tenía mucho que decir.

-Digamos que las dos estábamos deseando hacerlo, papá.

Jacobo la veía venir.

-Pero...

-Ni pero ni pera. Estabas deseando que pasara. Deseabas vernos juntas, pero llegaste tarde.

Rosa, que se sentía culpable, intentó aliarse con su marido.

-No le hables así a tu padre, Lolita. ¡Y tápate!

Lolita, sonrío con picardía, y le dijo a su padre:

-Te gusto más así. ¿Verdad, papa?

Jacobo bajó la cabeza. Rosa, que no era tonta, le preguntó:

-¡¿Te has follado a tu hija, Jacobo?!

Le respondió Lolita.

-Lo follé yo a él un día que estaba de bajonazo.

-¡¿Qué me dices?!

-Dos años llevaba llorando la muerte de mi madre.

-¿Y qué?

-Que tiene 40 años. Es un morenazo que está de muy buen ver...

-Eso ya lo sé. Por eso me casé con él.

-Ya. Lo que no sabes es que el día en que lo follé estaba en la bodega echando una cuerda sobre la viga para ahorcarse.

-¡¿Te lo follaste en la bodega?!

-Allí mismo me lo follé. Le di una razón para vivir.

-Me voy a vestir. Me voy a ir de este manicomio y no voy a volver a mirar atrás.

Jacobo, imploró:

-No te vayas, Rosa. No te vayas, por favor. No te vayas, cariño.

-Tú ya tienes tu cariño. Tu cariño es tu hija.

Lolita, destapó a Rosa, y le dijo:

-Y el tuyo. ¿Hacemos un trío?

Rosa se volvió a tapar.

-¡Estás loca!

Lolita le susurró al oído.

-Mi padre metiéndotela en el culo y yo comiéndotela. ¿Qué dices?

-Encima eres una sádica.

Lolita volvió a hablar normal.

-Te bebería otra corrida.

Lolita se tapó con la sábana. Llevó su mano al chochito de Rosa y comenzó a acariciarle el clítoris. Rosa, como si nada le estuviera haciendo, le dijo:

-No me vas a convencer.

Lolita le volvió a susurrar al oído:

-Me da a mí por el culo y tú me la comes.

-Sueña.

-Se la chupamos juntas y bebemos su leche.

-Estás enferma.

Lolita volvió a hablar en alto.

-Tú tienes la cura.

Rosa, con el morbo que le daba que Lolita la estuviese masturbando delante de su marido, a punto de correrse, le dijo a Jacobo:

-¿No dices nada, Jacobo?

-Yo digo lo que tu quieras, cariño.

-O sea que... ¡Aaaaaah! -Rosa, se comenzó a correr- Esta, esta, esta, esta es una casa de, de, de de, de locos. Y el, el, el, el. ¡Oooooh!. El loco, loco, loco. ¡Oooooooh! El loco jefe sigue empalmado. ¡Ooooooooh!

Jacobo, preocupado, le preguntó a su esposa:

-¿Qué te pasa, cariño? ¿Te dio un síncope?

A Lolita, casi le da la risa.

-Ven, papá, ven que te la chupamos.

Jacobo le preguntó a Rosa:

-¿Qué hago?

-Desnúdate y métete entre las dos

Rosa y Lolita se besaron. Jacobo no hizo preguntas por el giro de la situación.

Poco después. Lolita y Rosa pasaban las lenguas por los huevos de Jacobo. Lamían, chupaba y mamaban sus 22 centímetros. Lo masturbaban a una y dos manos. Se besaban entre ellas y se hacían un dedo.

A punto de correrse. Lolita, le preguntó a Rosa:

-¿Te importa si cabalgo a mi padre un par de minutos?

-No, pero no me lo hagas correr. No me lo hagas correr que después de ti voy yo.

Lolita no tardó ni un minuto en correrse. Fue coger con la mano la polla de su padre. Meterla hasta el fondo. Mover el culo alrededor seis o siete veces y comenzar a salir un torrente de flujo de su chochito. Las contracciones de su vagina en la polla de Jacobo hicieron que tuviera que sacarla de la húmeda cartuchera para no correrse dentro de su hija, que entre gemidos, sacudidas y temblores se moría de placer.

Rosa, al ver como se corría Lolita, sin tocarse, casi se corre.

Poco después, dándole la espalda a Jacobo, que estaba boca arriba en la cama, Rosa, fue metiendo la polla de su marido en el culo. Al tenerla toda dentro. Lolita, que mientras la metía, la besara y le acariciara las tetas, comenzó a comerle el chochito.

Dos o tres minutos más tarde le decía Rosa a Lolita:

-¡Me voy a correr en tu boca!

-Córrete, cariño.

Rosa, al empezar a correrse levantó la pelvis y eyaculó con tanta fuerza que puso perdida la cara de Lolita. Jacobo, al sentir los jadeos y las convulsiones de su esposa, se corrió dentro de su culo.

Fue la primera vez que hicieron un trío, pero no sería la última.

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