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La amiga sobrecargo de mi novia

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La sentí correrse expulsando un violento jeringazo de líquido tibio sobre mis huevos mientras endemoniadamente se abalanzó sobre la concha de su amiga comiéndosela a lamidas

Todo empezó en su cumpleaños cuando iba a medio bachiller. Unos amigos y amigas le organizaron una fiesta que acabó en sexo multitudinario. En plena borrachera se la acabó mamando en el baño al novio de su mejor amiga y al final termino cogiéndose a su amiga mientras le pedía perdón por haberse cogido a su novio.

A partir de allí se abrió en mi chica un nuevo mundo de placer desenfrenado. Habiendo probado y gustado del placer con chicos y chicas por igual me lo dijo de frente y son tapujos: Quiero seguir contigo pero quiero que me dejes coger con quien yo quiera cuando quiera. Obvio, le dije que sí con tal de seguir gozando de sus dulces entrañas, sus frondosas tetas y sus tiernos ojos verdes habidos de comer verga o panocha por igual. Su madre sabía y permitía que su hija y yo nos dábamos placer como conejos. Lo que no sabía es que su hija modelo mantenía sexo con medio bachiller, con chicos y chicas, con maestros y maestras por igual, con conocidos y desconocidas daba siempre igual. Todo transcurría con normalidad y mucho placer, en esa época gozaba de los mejores orgasmos de mi vida, hasta que un día conoció a Ermita, la sobrecargo de Aeroméxico.

Ermita era una chica de muy buen ver que combinaba sus estudios preparatorianos con su trabajo como sobrecargo de Aeroméxico. Del grupo de amigas era por mucho la más liberal y decía acostarse con quien fuera que tuviera una buena verga. Mi chica se enamoró de ella casi a primera vista y bastaba que se la mencionara mientras manteníamos relaciones sexuales para que explotara en intensos orgasmos que la hacían culearme gloriosamente.

Un día mi novia me dijo que ya no aguantaba, que le llegaría a Ermita esa misma semana y que me dejaría si ella decía que sí. Que estaba locamente enamorada no de Ermita en si sino de sus tetas de chupón y sus nalgas de cabuz y que ya no aguantaba las ganas de tijeretearse y amamantarse de ella. El plan sería el siguiente: la semana siguiente a esta declaración de amor de mi chica por aquella persona de su mismo sexo tendrían que hacer un trabajo de biología en equipos de dos. Ella ya había quedado con Ermita de formar equipo juntas y utilizarían mi departamento para poder "trabajar" a sus anchas mientras yo les iría sirviendo micheladas como quien no quiere la cosa fomentando una borrachera entre el estudio. Ya entrada la noche simularía quedarme dormido viendo un vídeo porno lésbico de larga duración previamente seleccionado. Y así fue, sólo que para ponerle más morbo al asunto, decidí fingirme el dormido con el miembro de fuera y media erección a la vista. Minutos más tarde escuché que mi chica entró al baño y un par de minutos después una sombra entró en mi habitación quedándose después petrificada, inerte, apenas escuchaba su respiración. Medio minuto más tarde la sombra dio dos pasos más hacia mi y volvió a detenerse. Estaba justo frente a mi. El morbo me comenzó a invadir y mi miembro inerte empezó a dar signos de vida palpitando y comenzando a moverse. Lentamente sentía cómo involuntariamente mi miembro viril mostraba signos de vida autónoma. En un dos por tres mi virilidad irradiaba vida como estrella brillando en el firmamento.

- Dios, la tengo bien parada - me dije a mi mismo.

La sombra se acercó más a mi y sentí su aliento en la punta de mi verga. Ermita se la metió a la boca de un solo bocado, hasta el fondo. Mis 23 centímetros de carne de pura maciza se alojaron cómodamente en la garganta de la sobrecargo de Aeroméxico con tetas de misil. Se escuchó el agua corriendo del escusado de mi departamento. Mi chica saldría de él en cualquier segundo y lo primero que vería al salir de él sería a su amiga devorándome la verga sin ningún pudor. Escuché el picaporte de la puerta girar y la puerta se abrió. Silencio total. El sonido de los tacones de mi novia se dirigía a mi habitación. Seguros, largos. La sentí detenerse en el marco de la puerta y quedarse allí. Era obvio que veía cómo su amiga me practicaba una felación de profesional.

- Se la estás mamando a mi novio - le oí decir en tono neutral, tranquilo.

- Sabías que eres una putita? - le preguntó a su amiga.

- Lo sé amiga, pero no pude evitarlo, me encanta la verga de tu novio. Pero no te preocupes, sólo es una mamadita, ahorita que le saque la leche te lo regreso completito, no me lo voy a comer.

En un santiamén mi chica saltó sobre Ermita y la empezó a someter a golpes diciéndole "eres una puta eres una puta, cómo te atreves a mamársela a mi novio nomas me distraigo un segundo?" Era increíble, mi hembra se había calibrado de celos y sometía a Ermita a golpes e insultos.

Un segundo después Ermita comenzó a defenderse y empezó también a lanzar golpes y rasguños en contra de mi chica quien, sorprendida ante la dureza de los golpes de su contrincante, aceleró sus movimientos y se le lanzó a mordidas. Totalmente sorprendido intenté ponerme entre las dos tratando de detener la pelea pero lo único que gané fue que entre las dos me agarraran a golpes en cara y abdomen, lo cual me hizo enfurecer y comencé a golpear a las dos arrancándole la camisa a Ermita y mordiéndole una teta a mi novia. Lo siguiente fueron forcejeos en donde la furia dio origen al deseo sexual desenfrenado y de un momento a otro los golpes se convirtieron en arañazos y jalones de ropa. Mi chica y yo nos unimos a sometimos a Ermita entre los dos. Mi chica le arrancó los shorts a Ermita y entonces vi como la furia se convirtió en pasión y vi a mi hembra abrir la boca lo más que pudo y meterse todo el coño de su amiga a la boca agarrándolo, succionándolo, lamiéndole como perra en celo masturbándose con delirio. Ermita reaccionó y se metió la totalidad de mi falo de un bocado y comenzó a gemir como adolescente gozando del mejor orgasmo de su vida.

- Me corro, me corro, me estoy corriendo - gritó alucinadamente mientras veía cómo de entre la boca de mi chica, un abundante y espeso jugo blanco salía a borbotones del sexo de Ermita para escurrirse por sobre el rostro pervertido de mi chica que me decía mirándome fijamente a la cara:

- Cógeme por favor, cógeme por favor, métemela toda.

Me incorporé de un salto y con el miembro tieso como un palo sabía que tenía que penetrarla como nunca antes lo había hecho. En ese momento mi chica no era la chica de la cual me había enamorado, en ese momento mi chica era sólo un pedazo de carne al cual tenía que taladrar hasta hacerla venir como a una puerca. Apunté mis 23 centímetros a la entrada de su empapada concha y se la metí con furia, hasta el fondo de una sola estocada y comencé a culearla como si me estuviera follando a una demonia en el infierno.

- Córrete cabrona, Córrete!

La sentí correrse expulsando un violento jeringazo de líquido tibio sobre mis huevos mientras endemoniadamente se abalanzó sobre la concha de su amiga comiéndosela a lamidas. Mientras la penetraba de espaldas a mi y con su rostro ocupado en el coño de su amiga, le empecé a trabajar el chiquito con un sólo dedo que fui metiendo con delicadeza poco a poco. Fui acelerando el mete saca poco a poco hasta que la vi voltearse a mi y preguntarme: "Qué me estás haciendo cabron?" Saqué el dedo y se lo mostré, "Te estoy sodomizando cariño, te gusta?" le pregunté perversamente.

- Si amor, métemela toda por detrás, hazme gozar como perra hasta perder el sentido.

Ni tardo ni perezoso le saqué la verga de la vagina y apunte a su ano colocando mi glande bien tieso en la entrada de su sediento ano. Se la dejé ir en vuelo directo sin escalas desde México hasta Nueva York. El grito que pegó debió haberse oído en todo el edificio. Le empecé a taladrar el coño violentamente, con saña, sin contemplaciones de ningún tipo. La tenía ñacañon con el culo apuntándome y las piernas recogidas, absorbiendo toda mi carne mientras con la mano derecha le empecé a manoplar la concha a cuatro dedos sintiendo cómo de su vulva salía una cantidad impresionante de líquidos malolientes que embadurnaban la palma de mi mano. Ermita, que veía todo con ojos desaforados, se escurrió hacia abajo de la cama colocando su cara pegada a mi mano y la concha encharcada de mi novia y amiga suya. Ermita comenzó a beber de ella, más que a beber porque prácticamente repasaba con su lengua viperina todos los jugos que salían de la ostra de mi novia.

Un aullido animal que decía "Me Corro" salió de la boca de mi novia justo en el momento en que de mi verga salieron disparados millones de espermas que quedaron adheridos en el orto de mi enamorada dejándola inerte y sin sentido. Me salí de ella como pude y entre Ermita y yo la acomodamos en la cama.

- Qué onda? Se desmayó de placer, nunca había visto algo así - dijo Ermita fijando la vista en mi.

A lo largo de la noche todavía poseí a Ermita un par de veces. Mi chica despertó en varias ocasiones sólo pata volverse a dormir mientras yo sodomizaba a su amiga justo al lado de ella. A la mañana siguiente ninguna de las dos podía sentarse ni caminar propiamente. Me tuve que limitar a cogérmelas sólo por la vagina y por la boca. Desde esa noche somos un trío feliz y llevamos ya dos meses viviendo juntos. Próximamente Ermita invitará a varias otras sobrecargos de Aeroméxico que gustan del bisexualismo en grupo, una práctica totalmente extendida en esa empresa aérea.

Los mantendré informados (as).

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