Infidelidad - Confesiones

Mi dulce maestra de artes (parte II)

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Mi dulce maestra de artes (parte II)

RESUMEN

Regresó a la puerta, observó que no había nadie acercándose y se hincó frente a mi verga, la empezó a mamar, era rico sentir como se tragaba mi trozo de carne una y otra vez

Ya les comente en la primera parte como se inició mi relación con Dulce mi compañera de trabajo, una maestra de artística.

La relación fue creciendo y siendo más íntima, continuamente teníamos platicas por mensaje, recuerdo en una de ellas ambos iniciamos con una fantasía erótica, en donde imaginábamos como seria si incluyéramos en nuestro posible encuentro sexual a una compañera que llamaré Fina, ya que esta era una gordibuena, tenía unas caderas enormes unas nalgas redondeadas, y platicábamos, que me gustaría cogerla, mientas Dulce nos mira, luego permitirles a las dos que me mamen la punta de la verga y los huevos. Era muy caliente la plática y le dije a dulce:

—mañana te voy a esperar en la biblioteca, para que me mames la verga amor —a lo que ella me dijo— estas loquito.

Al día siguiente en la escuela lleve puesto un pantalón deportivo, que permitía bajarlo rápidamente, ella estaba trabajando en la biblioteca con el coro de la escuela, pero sabía que a las 11:30 de la mañana se quedaba sola, porque retiraba a los niños, mientras ella checaba sus materiales y todo sus pendientes, así que me dirigí a la biblioteca, ahí estaba ella, con un pantalón de mezclilla pegadito a sus exuberantes formas, una blusa algo holgada y transparentona, entre a la biblioteca para percatarme que estaba sola, solo quedaba una niña que le ayudaba a acomodar los muebles, así que le di buenos días y fingí que buscaba una material de matemáticas pues, estábamos trabajando cuerpos geométricos, ella inmediatamente retiro a la niña y me dijo –que busca maestro –a lo que le conteste– maestra usted sabe que quiero –se rio y me dijo– lo que quiere no se lo puedo hacer ahora. Me acerque a ella que revisaba unos documentos y le dije –claro que sí, acaso no quieres saborear mi verga cielo –ella miro hacia mi entrepierna y dijo– wau que dura esta, puedo tocarla –le dije– claro amor es tuya. Me empezó a masturbar por encima de la ropa. Era una sensación indescriptible, el éxtasis de sus manos en mi miembro y la adrenalina que provocaba, el ser descubierto. Se levantó de la silla y fue en la puerta a mirar que nadie viniera, regreso y me dijo –estás loco nos van a cachar…

Para ese entonces ya había bajado mi pantalón y sacado mi verga, que la miraba como un ciclope a su presa. Ella exclamo "ay amor mira esa ricura, quisiera sentarme en ella", le dije –hazlo amor quiero que me cabalgues. Con miedo se acercó y bajo su cara hasta mi gruesa y venuda polla, le dio un lengüetazo a la cabeza y dijo –mmmmmm que sabrosa la tienes Perro. Regreso a la puerta observo que no haya nadie acercándose y se hincó frente a mi verga, la empezó a mamar, era rico; sentir como se tragaba mi trozo de carne una y otra vez, su destreza era indescriptible mientras chupaba, me acariciaba los testículos, suavemente con sus uñas y por ratos me los apretaba para que yo sienta un dolor que me excitaba más y más, la escena solo de recordarla me pone dura de nuevo la verga. Me decía –que verga tan rica tienes Perro. Eso me excitaba mucho, casi se la tragaba toda, parecía que veía una película porno, pero que en lugar de pajearme ella con su rica lengua lo hacía todo, no tarde en venirme en su boca, que sensación tan rica, aquella. Ella dijo –que sabrosa leche, solo que te pasaste de culero por qué no avisas. Me pareció que se enojó, pero no fue así; su única molestia fue que pudo haberse manchado de semen, cosa que no fue así. Por último me dijo –ya me voy amor, ya era casi la hora de salida, me voy muy satisfecha tu leche sabe riquísima y no puedo esperar llegar a mi casa para masturbarme, a la próxima te toca mamarme el chochito…

Ese día no podía creerlo había sentido sus labios en mi glande, su lengua húmeda y calientita en mi verga y sabía que las cosas se pondrían aún mejor.

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