Practicando el morbo

Tiempo estimado de lectura del relato 4 Número de visitas del relato 37.012 Valoración media del relato 9,50 (24 Val.)
Practicando el morbo

RESUMEN

Cuando pensé en hacer las prácticas lejos de casa no podía pensar que fueran a ser unas prácticas tan tentadoras, tan viciosas, tan morbosas

Momentos relajantes

Andaba de prácticas esa semana por Madrid, nunca había estado en la capital y mira que tengo una tía lejana por parte de madre allí. La palabra tía a lo mejor no es la correcta ya que mi madre le llamaba prima, pero yo le llamaba tía y a veces no recordaba ni su nombre, para que veáis lo lejana que era. Ni su nombre, ni de que tenía una compañera de piso de unos 28, 30 años que la verdad, no me esperaba que iba provocar en mi tales pensamientos.

Lola se llamaba me preocupe por buscar sus fotos en el Instagram y reconozco que viéndolas me dieron ganas de tocarme. Lola es un bomboncito rellenito, de grandes curvas, y un cuerpo muy apetecible, sus grandes muslos acompañando a un redondito culito, de esos que te gustaría cachetear sutil o salvajemente según el momento.

Su cara era puro morbo, ojos oscuros y profundos como su mirada, labios carnosos y apetitosos como toda ella, y si bajamos del cuello podría dedicarle todo este relato a esos maravillosos y grandiosos pechos. Enormes y bien puestos, morenos por sus grandes escotes que llevaba siempre, e imaginando, imaginaba que tendría una gran aureola que rodeaba unos gorditos y duros pezones morenitos del sol y apetitosos como toda ella.

Paso la tarde, me había hospedado en un cuarto continúo a mi tía y tenía enfrente el de Lola y reconozco que me dio morbo eso. Llegó la hora de la cena, Lola aún no vino, así que haciéndole caso a mi tía, que hay que decir que también estaba muy rica, pues empezamos a cenar. Hablamos un poco de la vida, lo normal, ella me dijo que se iría a la cama nada más terminar de cenar, y que yo me acostara cuando quisiera, Lola vendría de madrugada y que no me preocupara.

Echado en el sofá comencé a ver la tele y nada más quedarme relajado y pasar un rato desde que mi tía se acostara pues no lo dude, e iba a masturbarme. Había acumulado todo el día tensión y calentura, el viaje, mi tía, Lola, y más Lola y pufff no podía mas mi gorda estaba espesante quería salir, quería explotar y sin más preámbulos había llegado mi momento relajante del día, cosa que todo se debe tener, lo dice la ley jejeje.

Agarre mi gordo pene con mi mano derecha y retorciéndolo como si fuera el anuncio nuevo de la botella de Fanta lo deje marcado de venas, tenso, rabioso, una bomba de leche estaba a punto de salir , ya no había sutileza ni en mis palabras, ni actos, estaba cachondo, excitado y era mi momento.

En ese instante escucho el pestillo de la puerta, joder lola no podía creérmelo, me recosté me guarde mi pene como pude y me recosté, haciendo creer que estaba dormido.

Exacto era lola que no se extrañó de que estuviera allí seguro que mi tía, le avisaría por wasshatp, así que entro hasta el salón, la luz estaba encendida y sabía que verme iba hacerlo, lo que no sabía es que se iba quedar delante de mi observándome. Al ser finales de verano principios de otoño, yo iba en calzones y sin ropa interior era costumbre, y claro mi erección era inevitable de esconder. Lola no solo estaba observadme sino que se acercó más al sofá, inclinó la cabeza y se quedó mirando a mi gorda durante unos instantes, después marcho rápida y veloz. No podía creerlo, la compi de piso de mi tía, lola se había quedado mirando mi polla, pufff como me había puesto. Escuche que entraba en el baño y posteriormente abría la ducha, me levante me dirigí hacia la puerta, estaba entre abierta pero no podía hacer nada por abrirla se daría cuenta, así que me dispuse a escuchar, y para mi sorpresa, Lola no tardo ni unos minutos en empezar a pegar primeros leves gemidos y acto seguido gemidos más intensos y largos, pensé en tocarme ya que mi excitación era muy palpable, pero no podía arriesgarme a que me tía saliera y me viera allí, espiando a su compañera, aunque ella me hubiera espiado a mí por así decirlo. Los gemidos de lola eran cada vez más fuertes no podía creer como mi tía no se enteraba y si lo hacía, qué pensaría, ya mi cabeza se hacía películas y no sabía si entrar y cortarle todo el rollo o irme al cuarto a tocarme. Imaginarme a lola frotándose con sus dedos, o dándose con el chorrito en el clítoris pufff no podía más, y lola tampoco, en un gran gemido, lola exploto entre suspiros y fuertes respiraciones, lo que daría por ver sentido ese momento en mi lengua o dentro de ella, no aguante más y iba a marchar para mi cuarto cuando vi sus bragas en el pomo, si las cogía era muy descarado, entonces las deje caer aposta no sé por qué y para qué pero así lo hice. Ya en el cuarto desnudo por completo, puerta cerrada, y mi gorda presionada por mi mano derecha, la retorcí, la masturbe salvajemente y pensando en lola desnuda en esa bañera, mojada, ardiente y corrida puff, yo no fui menos y explote...

Continuará.

Comparte este relato

2754
Utilizamos cookies propias y de terceros para prestar nuestros servicios. Información. Si sigues navegando, entendemos que las aceptas. Aceptar