Giro de vida: mi yerno me hace su puta (II)

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Giro de vida: mi yerno me hace su puta (II)

RESUMEN

Sigo siendo la puta de mi yerno.

Limpié la mesa y el suelo del semen, luego me pasé papel por mis piernas y mi coño y fui a ducharme. Allí, desnuda, me miré al espejo y no me gustó lo que vi, era Yo la que acababa dejarme follar por el novio de mi hija, bueno no solo eso era Yo la que había buscado y deseado que me pasara aquello, como podía haber caído tan bajo

Me duché y me cambié de ropa, pensé que seguramente Diego vendría con mi hija por la tarde, me puse un vestido de botones con bragas y sujetador debajo.

Comí con mi hijo y mi marido y por la tarde vino mi hija con Diego que al entrar me saludo como si nada aunque sus miradas eran demoledoras.

Como otros sábados mi hija acababa estudiando hasta la hora de cenar y Diego venía al salón con mi marido y yo.

Saludó se sentó y hablaba con mi marido, yo me fui a la cocina no quería cruzarme con su mirada.

Vino a la cocina diciendo en voz alta que cogía una cerveza si mi marido quería otra, entró en la cocina

Diego- hola suegrecita, que haces

No le contesté solo le miré y seguí a lo que hacía. Le vi acercarse a mí y puse mi mano en señal de STOP, Él llegó hasta ella y siguió avanzando hasta que estaba pegado a mí, la resistencia de mi mano había sido casi nula, me abrazó y besó metiendo su lengua en mi boca, sus abrazos en mi espalda me pegaron a Él, luego sus manos bajaron a mi culo que sobó, yo puse mis manos en sus hombros y sentí como su polla dura estaba en mi vientre pegada y como su lengua jugaba con la mía, estaba entregada a Él por completo.

Después de besarme me dio la vuelta y pego su verga a mi culo y sus manos me cogieron el pecho

Diego- tu hija acaba de cabalgar en mi polla, moviéndose como una zorra su cuerpo y tetas y solo el verte me la has puesto otra vez dura. Tengo ganas de que cabalgues en mi polla y que tus tetazas se muevan al compás y que pueda agarrarlas con mis manos y llenarte el coño de leche.

Solo el pensar en ello me ponía

Yo- déjame esto es una locura

Diego- una locura sería dejarte, zorra, tócame la verga y nótala dura por ti

Bajé mi mano y la puse entre mi culo y su polla, estaba dura a reventar y podía notar toda su longitud, mientras Él me sobaba con fuerza mi pecho

Diego- que te gusta lo que tocas verdad zorrita.

Me desabrocho un botón más del vestido por arriba

Diego- ahora nos llevas unas cervezas a tu marido y a mí con algo de picar y te agachas para que pueda verte tus tetazas mientras me das la bebida

Yo- pero está mi marido

Diego- exacto quiero que lo hagas delante del cornudo

Se fue al salón esperando que llevara las cosas.

Miré mi pecho con el otro botón desabrochado, así se me veía le sujetador, estuve tentada de abrochármelo pero el morbo de la situación era más fuerte que el no enseñar. Cogí las cervezas y unas patatas y fui al salón con una bandeja

Yo- tomar, beber y comer algo.

Mi marido estaba frente al televisor y Diego en otro sofá a un lateral, el sofá de mi marido estaba en medio del salón, se podía pasar por detrás de él.

Dejé la cerveza de mi marido en la mesa y las patatas, avancé un poco con la cerveza de Diego y me puse en medio de ambos de espaldas a mi marido, me agaché para darle la cerveza mostrándole mi pecho. Él me miró a los ojos y luego a mi pecho, se mordió el labio y me dijo marcando las palabras solo “que puta eres”

Después me fui a la cocina caliente como una perra, metí mi mano por dentro de las bragas y tenía el coño mojado, actuaba como una colegiala, como si fuera la primera vez que deseaba a un hombre

Sentí unos pasos que se acercaban, era Diego que entró en la cocina y vino hacía mí. Metió las manos por dentro del vestido y tiró de mis bragas hasta que estaban en el suelo, luego me hizo levantar los pies y las recogió mirándome a la cara

Diego- coge mi mano y llévatela a tu coño, vamos

Se la cogí la metí por dentro del vestido y se la dejé en mi coño

Diego- estás caliente y mojada, que guarra y puta eres.

No dije nada solo sentía sus dedos por mi mojado coño

Diego- que puta eres con tu marido y tu hija cerca dejándote tocar

Diego- mañana estaré solo en mi casa por la mañana vente sin bragas para que recuperes estas, cabalgarás en mi verga como la puta que eres.

Sacó su mano de mi coño, se los llevó a su boca y los chupó mientras me miraba a los ojos, luego se fue al salón dejándome caliente como una perra

Diego vivía con otros dos chicos en un piso compartido, su familia es de otra ciudad

Durante toda la tarde solo pensaba en el día siguiente en que excusa poner para ir a verle. El resto de la tarde pasó sin mucho más, solo en un par de ocasiones al pasar diego junto a mí me tocó el culo. Después de cenar todos los chicos se fueron y yo me fui a acostar, esa noche no quería sexo con mi marido, para cuando llegara a la cama ya estaría dormida o fingiendo estarlo.

Al día siguiente me levanté, mis hijos aun dormían, desayuné con mi marido y le dije que iría a ver tiendas de rebajas, me puse una falda de punto negra ajustada, una camiseta de pico en V amarilla, un sujetador blanco y sandalias de tacón, sin nada debajo de la falda tal como me dijo Diego. Cogí el coche del garaje de casa y me fui a ver a Diego, esperaba que fuera cierto que estaría solo, no quería toparme con alguno de los otros chicos. Llamé al portero y me abrió, subí por el ascensor con la respiración y el corazón latiendo rápido, me abrió la puerta, solo llevaba una camiseta, su verga apuntaba al frente, toda dura. Se apartó de la puerta para que entrara.

Diego- mi verga y yo te estábamos esperando

Yo- ya lo veo

Diego- saluda nos a los dos, vamos zorra

Le miré la polla sin saber muy bien que hacer

Diego- dame un beso a mí y otro a mi verga

Le di un beso en la boca pero Él me sujetó la cabeza y metió la lengua dentro de mi boca, luego se acercó a mi oído

Diego- así se saluda puta, entiendes.

Entonces me puse de rodillas le cogí la verga con la dos manos y le pasé la lengua por toda ella, luego me la metí en la boca hasta donde pude, repitiendo todo varias veces. Me puse de pie

Yo- así está bien

Diego- traes bragas o tanga?

Yo- no nada de eso, tal como me dijiste

Diego- no te lo dije te lo ordené. Quítate la camiseta

Lo hice

Diego- libera las tetas, quítate el sujetador

Lo hice

Diego- pídeme que te toque las tetazas, suplícame que lo haga

Yo- por favor sóbame el pecho, las tetas, por favor tócamelas

Me empujó contra una pared y me la comenzó a sobar con las dos manos

Diego- que tetazas tienes, puta. Dime de quien son estas tetazas

Yo- tuyas, son tuyas.

Diego- desde ahora nadie te las tocará sin que yo te dé permiso, ni el cornudo de tu marido

Yo- pero si él quiere entonces

Antes de terminar la frase me dio un bofetón en la cara

Diego- no me oyes puta, no me entiendes zorra, nadie te las puede tocar sin que yo te lo autorice, lo entiendes, eres mi puta particular y harás lo que yo te diga

Mientras me decía esto me retorcía los pezones y me amasaba las tetas, a mí, en el fondo, sentirme su zorra, sentir que era dominada por él me ponía, incluso ese bofetón que me dio en señal de mando. Aunque eso no era nada nuevo siempre me pasó eso.

Yo- si, si, si nadie me las tocará sin que tu lo autorices

Diego- y porque es eso

Yo- porque soy tu puta particular, tu zorra, tu guarra tu perra.

Me cogió de la mano y me llevó a su habitación donde se tumbó en la cama

Diego- tienes ganas de polla, verdad, pues cabalga encima

Me fui a quitar la falda

Diego- no puta con falda, cabalga con falda y calzado, que se note tus prisas en tener mi verga dentro de tu cuerpo

Me subí a la cama y me abrí de piernas poniendo mi coño encima de su polla, luego con la mano la dirigí dentro de mi coño, sentí como se abría paso llegado a lo más hondo. Hacía mucho que no sentía una verga tan grande dentro de mi cuerpo, después de la primera vez comencé a ir más rápido y más y más sintiendo como su polla me atravesaba entera. Diego por su parte me sobaba las tetas, los pezones, me metía los dedos en la boca, no tardé en correrme mientras que él aguantaba aún si llegar

Diego- eso es puta, sigue así te gusta sentirla dentro de ti verdad, te gusta correrte gimiendo como una puta, verdad.

Y tanto que disfrutaba como una guarra, me corrí varias veces antes de que me llenara el coño de leche. Acabé con dolor en las piernas y rodillas de la cabalgada que di. Terminé tumbada encima de Él mientras sentía el calor de la leche en mi coño

Diego- que rica puta eres, que bien follas puta! Mejor que tu hija. Va a ser una delicia teneros a las dos comiéndome la verga y follaros a la vez

Levanté mi cabeza y lo miré

Yo- eso no, no quiero que mi hija sepa esto nunca, nunca, me sentiría fatal que lo supiera

Diego- jaja no te creas que tu hija es una mosquita muerta, un día vino a buscarme y no estaba, se tomó unas copas con uno de mis compañeros de piso y acabó follándola como a una perra.

Yo- y como sabes eso, dime. Será mentira

Diego- no es verdad, me lo dijo con detalles para que supiera lo golfa que era mi novia y me contó detalles, como la chupa, se mueve, folla y grita

Me quedé fuera de sitio, pero aun así no quería que ella supiera lo puta y golfa que yo era

Yo- es igual, no quiero que se entere nunca, seré tuya con esa condición.

Diego- serás mía y solo mía verdad, solo obedecerás a lo que yo diga verdad.

Yo- a todo, si, a todo seré obediente en todo, será tuya en todo

Diego- límpiame la polla con tu boca

Me incorporé y se la cogí con las manos y le fui pasando la lengua por toda ella limpiándole los restos de leche de su verga

Diego- que puta eres, como me gustas. Seguro que te has comido muchas vergas

Yo- algunas

Diego- pónmela muy dura par follarte el culo, quiero partirte en dos, seguro que tu marido no te lo folla como yo

Yo- no me lo folla, dice que es una guarrada

Diego- será pendejo el cornudo y tu deseas que te lo folle verdad

Yo- si, si, me pone mucho el que me lo follen, por favor fóllamelo fuerte como la puta perra que soy tuya.

Ya la tenía dura y gorda

Diego- ponte a 4 patas y pídeme que te folle el culo

Me puse y mientras lo hacía se lo decía-suplica. Puso su polla en la entrada de mi culo y l fue metiendo poco a poco, como sentía que su polla ocupaba todo el espacio, como sentí como sus huevos daban en mi culo al tenerla toda dentro. Pero eso fue el inicio luego la sacó y metió más fuerte y luego más y más, en verdad pensaba que me partiría y dos, a la vez me daba azotes en el culo

Diego- dime zorra te gusta mucho, eh, responde putón

Yo- si mucho, mucho, me puso desde la primera vez

Tiro de mi pelo con fuerza hacía Él, poniéndome de rodillas a la vez que me sobaba las tetas, los pezones y me besaba con lengua en la boca. Mis gemidos ahogados por su lengua eran continuos y por lo menos tuve tres orgasmos con su polla en mi culo y sus manos sobándome tetas y coño. Cuando no aguató más soltó su leche espesa y caliente dentro de mi culo, terminado los dos rendidos, tumbados de boca, Él encima de mí.

Después de un rato se levantó y fue al baño, yo mientras solo pensaba en el placer recibido no sentía remordimientos por nada. Diego volvió y su tumbó a mi lado, le cogí y besé en la boca con besos apasionados

Yo- amor tengo que irme, nos vemos esta tarde en casa, verdad

Le llamé amor sabiendo lo que decía

Diego- si nos vemos allí, ya veré que te hago

Yo- sin llamar la atención lo que quieras, soy tuya amor

Me incorporé de la cama para terminar de vestirme pero Él se quedó con el sujetador

Diego- así te quiero esta tarde en tu casa, sin nada debajo

Me terminé de vestir y le di un montón de besos antes de irme

Ya en el coche fui consciente de lo sucedido y de que no me arrepentía de nada.

Llegue a casa me cambié de ropa y preparé la comida. Deseaba verle aparecer por la puerta, el tiempo se me hacía interminable, hasta que a media tarde sonó el timbre, era Diego que llegó y saludó, Yo me fui a la cocina y le dije hola desde allí, me daba la impresión que alguien podía saber lo nuestro, una tontería lo sé. Se fue a la habitación para ver a mi hija y como siempre luego iba al salón donde estaba mi marido y charlaban juntos. Yo seguía en la cocina casi medio escondida, hasta que entró saludando desde l puerta en voz alta para que mi marido lo oyera

Diego- hola suegrecita, cocinando algo rico para cenar

Le dije hola mientras se acercaba y me besaba en la boca mientras me sobaba el pecho, luego bajó la mano para meterla por dentro de la falda que tenía

Diego- que te dije puta, que no quería que llevaras nada debajo, tendré que castigarte por esto

Me había puesto un diminuto tanga. Metió ambas manos y me lo bajó hasta quitármelo, luego lo cogí del suelo y metió la mano en su bolsillo sacando una braga, pensé que me las daría para ponérmelas

Diego- mira puta, las bragas de tu hija, ahora sin nada como buenas zorras, tu hija quería comerme la polla pero lo dije que luego, antes quiero que me la comas tú, busca como hacerlo y donde.

Se guardó mi tanga en el bolsillo con la braga de mi hija, me besó mientras me tocaba el coño que se mojó en seguida y salió dejándome allí caliente como una perra.

A los poco minutos oí a mi marido pedir unas cervezas para los dos, las llevé allí le di una a mi marido y poniéndome entre Él y Diego le di la otra a Diego enseñándole generosamente mis pechos al agacharme luego me iba a ir cuando dijo diego

Diego- espera, quédate mirando la tele un rato, suegrecita, que ya voy yo a por algo de picar

Yo estaba de pie junto a mi marido saliendo de entre los sofás, pero Diego mientras se levantaba me indicó que me pusiera detrás del sofá de mi marido, lo hice y el pasó despacio por detrás de mí metiendo la mano por dentro de mi falda y tocándome el coño con una mano mientras con la otra me empujaba para que me echara hacia adelante casi juntado la cabeza con la de mi marido, casi me corro por el morbo de la situación y los dedos de Diego tocándome con descaro el coño según estaba Yo. Sentí como me levantaba la falda y me tocaba el coño, apenas fueron 5-10 segundos pero me puso perra. Luego él se fue para la cocina y yo me quedé así. Le dije a mi marido que iba a ayudarle y fui a la cocina

Yo- estás loco, nos pueden ver.

Se acercó me empujó contra los azulejos de la pared y metió la mano por dentro de mi falda mientras me besaba.

Diego- estás caliente, puta. Busca como hacerlo para que me comas la verga

Se fue y me dejó más caliente que estaba, tenía que pensar algo y se me ocurrió el decirle a mi marido que fuera conmigo al trastero a por una olla y que seguro que habría que mover cosas, yo sabía que el pondría mala cara y que Diego se ofrecería

Así lo hice y así pasó, fui con Diego abajo al tratero, en el ascensor me fue besando y tocando y en el trastero nada más entrar cerró la puerta me cogió desde atrás apretándome el pecho con su verga en mi culo, me quitó la camiseta que llevaba me dio la vuelta y me cogió los pezones con sus dedos apretándolos fuerte

Diego- te dije que no llevaras nada de ropa interior

Me dio un bofetón con la mano abierta en la cara

Diego- no obedeces o que? Tendré que follarme solo a tu hija

Me besó metiendo su lengua en mi boca mientras me sobaba el pecho y el coño

Diego- estás caliente como una perra, bájame los pantalones.

Lo hice y se sentó encima de unas cajas

Diego- de rodillas puta y comete bien mi verga

Yo- fóllame mejor

Diego- que puta eres, ahora después si me la mamas bien, zorra

Me puse de rodillas y la cogí con las dos manos, le pasé la lengua por toda su polla y por la punta, mirándole a los ojos, luego me la metí en la boca todo lo que pude para después sacarla a la luz, y así repetidas veces combinando comerla con pasarle la lengua por la polla y sobarle bien los huevos

Diego- ponte pie de espaldas y métetela tú mismo en el coño

Lo hice y en pocos segundos sentía su polla dentro de mi coño. Diego me cogió de la cintura moviéndome al ritmo que Él deseaba. Al final me tuvo que tapar la boca por los gritos que daba y las contracciones que tenía por los orgasmos que tuve.

Diego- calla puta nos van a oír, mira que gritas guarra

Me llenó de leche todo el coño que fue bajando por mis piernas según me la sacó y me puse de pie

Diego- vamos, volvamos a tu casa con el cornudo de tu marido, jaja

Me vestí y salimos pro el camino tenía que meter mi mano y coger la leche que me iba cayendo

Diego- chupas tus dedos

Y cada vez que me limpiaba me chupaba los dedos con su leche

Los días siguientes antes de vacaciones fueron siempre en buscar el momento para estar juntos, algunas mañanas en su casa y sobarme en mi casa, siempre con el miedo de que nos pillara alguien.

Unos días antes de irnos de veraneo a la playa, donde tenemos un apartamento, mi hija rompió con Diego por lo que su venidas a casa no sucedieron lo que hizo más difícil en vernos.

Espero les haya gustado que tengan buen fin de semana, besos.

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