Mi vecina Raquel

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Mi vecina Raquel

RESUMEN

Ahí estaba Raquel, dándome la espalda, con las piernas separadas hasta lo que la falda le permitía

Mi vecina Raquel siempre ha sido un icono del deseo para mí, es una madura en un cuerpo de colegiala, su marido un cercano amigo de mi padre y Raquel intima de mi madre, en mi juventud y después de perder la virginidad con mi tía (una madura), las maduras se volvieron mi debilidad, siempre lleva faldas o vaqueros ajustados, unas blusa semitranslucidas, siempre coqueta, cuando me fui de casa de mis padres ella era la razón perfecta para visitar a mis viejos, siempre la veía cuando ella lavaba ropa, se empapaba sus camisas y se traslucían sus tetas.

Más de una vez me pillo viéndola y ella con un guiño cómplice me lo aprobaba, una mujer especial; luego de tanto rollo paso a describirla, esa de tez blanca, pelo lacio rojizo que le llega hasta las caderas, un trasero respingón, unas tetas algo grandes, caderas anchas y una figura delgada para su edad, se cargaba sus 48 años bastante bien; sin hijos, y con el típico marido que prefiere comerse a otras que a su esposa.

Me invitaron mis padres al cumpleaños de mi abuela, como de costumbre invitaban a Raquel y a su esposo, llegue como a las 6:00 pm, ya la fiesta estaba en pleno gozo, llegue cene, tome, baile y me divertí, no me había percatado de la presencia de Raquel, si bien yo sabía que nunca faltan, no la note, y es que estaba sentada casi detrás de su marido y mi padre, ahí solita, apachurradas y seguramente aburrida, me acerque a su esposo y lo salude, le pedí permiso para sacar a bailar a Raquel, él ya se encontraba algo tomado, pues nunca aceptaba que mi padre tomara más que el:

-Pero mira nada más, si es Ferna!!

-Que tal sr, veo que aun compite con mi viejo

-ya ya, pero no logro ganarle a este hombre ja ja

-¿No le molestara que saque a bailar a la señora Raquel no?

-Claro que no hombre, si eres como de mi familia

Luego de unos cuantos intentos, conseguí zafarme de la rutinaria conversación y tomando de la mano a Raquel la saque a la pista, bailamos y tomamos incontables veces, y con el calor del baile, los tragos y el ambiente, me fui desenvolviendo y mis manos tomaron una destreza para recorrer las carnes de Raquel, ella al principio se reía cómplice, después fue agitándose y poco a poco me restregaba su fabuloso culo y sus tetas, estaba que me corría, cuando la canción acabó y habiendo agotado mis energías y las de mi pareja de baile fui a la calle a tomar algo de aire y por una cajetilla de cigarros a mi auto.

Mientras buscaba en la guantera del vehículo mis cigarros sentía una presencia que me vigilaba, cuando me gire ahí se encontraba Raquel, recargada en el auto y mirándome sonriente:

-Vaya Raquel me has asustado

-!!Tan fea estoy!!

-Para nada, sino que no hacías ruido

-Lo siento

-Nada nada, y dime a mi que saliste si la fiesta sigue adentro

-Espero a mi pareja de baile ja ja

-Vale, solo salí a por cigarros, pero na' mas no los encuentro

-Tengo unos en mi casa, ¿quieres ir a por ellos?

-De maravilla

La seguí sin quitarle la mirada de su contoneo, llegamos y abrió la puerta principal, entramos y nos fuimos hacia la cocina donde estaban aquellos cigarrillos, ella se estiro a la alacena y no los encontraba, me pidió ayuda, y tratando de calentarla, me acerque por detrás y pegando mi cuerpo al suyo trate de alcanzar los cigarrillos, pero no los encontraba, mi verga poco a poco se fue poniendo dura, haciendo que mi strech quedara como carpa, me aleje un poco y ella seguía en la misma posición, esa falda negra ajustada le marcaba muy bien aquel culo, me baje la bragueta y haciendo el bóxer a un lado saque mí ya palpitante verga, me acerque a ella y recargue mi verga en su falda, haciendo presión en sus nalgas, ella se quedó quieta, se desabrocho su falda y la bajo, se agarró al mueble y abrió un poco sus piernas, me agache y haciendo sus calzón a un lado empecé a besar la comisura de su vagina, bese, acaricie, lamí y jugué con ella, cuando llego su primer orgasmo me levante, baje su calzón y posicionándome cómodamente empecé a restregarle la punta de mi verga, con mis manos fui desabrochando su blusa, y sacando sus tetas de su prisión, comencé a morderle el cuello, a pellizcar sus pezones y a apuntar su vagina, cuando su respiración volvió a acelerarse, agarre mi verga y la comencé a meter en su estrecha vagina, pude sentir como un escalofrío recorrió su cuerpo, una vez dentro mi verga de su vagina, posicione una mano en su teta derecha, mientras que con la otra jugaba con su clítoris, esa peluda vagina estaba escurriendo, empecé a moverme lentamente, mientras frotaba su clítoris con mi dedo medio, ella jadeaba, acelere mis movimientos y el sonido que emitía sus jugos cada vez que chocaban nuestro cuerpos era una melodía encantadora.

Pasados aquellos 20 min del mejor polvo con maduras que eh vivido un cosquilleo me aviso que el momento se acercaba, así que decidí aumentar mi velocidad y mis caricias, masturbe con furia su clítoris, pellizque y amase con fuerza sus tetas y con cada embestida levantaba unos centímetros a Raquel del suelo, solté su teta y agarrando y tirando hacia atrás con fuerza de su pelo pude ver su rostro de ojos desorbitados y su boca abierta, la bese jugando con su lengua.

Una última embestida y su vagina quedo llena de mi ardiente semen, no me separe de ella, y seguí masturbándola hasta que su cuarto orgasmo llego, me separe y pude admirar la escena, ahí estaba Raquel, dándome la espalda, con las piernas separadas hasta lo que la falda le permitía, sus jugos escurriendo por sus piernas al igual que mi semen, su falda en sus tobillos junto con su calzón y siendo embarradas por semen y jugos, sus manos aun en el mueble, su culo paradito y su cabeza agachada, no se el porqué, pero la comencé a nalguear suavemente y después bruscamente, ella suspiraba y después pegaba grititos "ahhh ahhh ahhh", una vez que sus nalgas estaba rojas me acomode la ropa y la ayude a vestirse.

Al salir note algunas lágrimas en su rostro quizá por el azote, su rímel algo corrido por aquellas lágrimas, pero una sonrisa de oreja a oreja, me tomo del brazo y subiendo a mi auto nos marchamos a mi departamento fuera de la ciudad.

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