Mi mejor pariente

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Mi mejor pariente

RESUMEN

A veces conocer parientes desde un principio es aburrido, pero tenerlos después eso puede ser mejor.

Estaba buscando videos de mujeres en falditas frente al monitor, y mi madre me llama, salí de mi habitación, y fui a la sala, allí estaba mi madre y una hermosa chica en un vestido blanco que le llegaba apenas a cubrir por encima de las rodillas, con unas sandalias romanas hermosas, estaba disfrazada de una diosa griega.

-Te presento a tu prima -dijo mi madre.

-Hola, que tal, te ves hermosa -dije.

-Gracias, que lindo eres-dijo ella avergonzada pero sonriente.

-Acompaña a tu prima a la fiesta de Halloween y luego la recoges, allá ella se verá con su enamorado, sólo quiero que la lleves en el auto. -dijo mi madre.

-No te preocupes, yo la llevo -dije.

-A, por cierto, me tengo que ir a ver a tu hermana, me llamo porque su amiga se accidentó, y quiere que la acompañe, tu prima dormirá en mi cuarto, no te preocupes, pero la recoges de la fiesta a las 3:00am; bueno, yo ya me voy, te cuidas hija, bye cariño -dijo mi madre retirándose.

Mi Hermana estudiaba en otra ciudad, y mi madre tomaría un vuelo, entonces mi prima se quedó mirándome, y me sonrió, se sentó en el sillón, y yo me fui a traer las llaves del carro a mi habitación, quede asombrado de la belleza de mi prima, tenía unas hermosas piernas, pero sus pies me tenían enloquecido, eran súper hermosos, sus laureles en su cabello le daban un toque angelical, no pide aguantarme y me dirigí al baño para masturbarme, estuve en el baño unos 20 minutos imaginando su escote, mi pene entre sus senos, aquellos pies que eran delicados, y alguien toco la puerta del baño.

-¿Estás ahí? es que ya va a ser tarde y mi novio apago el celular pensando que no iré, apurate por favor -me dijo ella.

Salí sin terminar, y salimos, subimos al auto y ella se sentó al lado mío, ella era muy educada, de reojo miraba sus piernas juntas, me mataba las ganas de abrirlas suavemente, se colocó el cinturón y partimos .Había un tráfico de autos increíble, el embotellamiento era tal que los conductores apagaban sus vehículos, ella estaba desesperada, pero no podía hacer nada, tenía que esperar, habían niños por todo lado con sus disfraces pidiendo dulces, y ella al verlos se calmaba soltando pequeñas carcajadas.

Después de una hora llegamos al lugar, ella me dio un beso, y bajo del vehículo, entró despidiéndose, tenía que darme la vuelta pero estaba prohibido darla en U, avance unas cuadras más y en ello la veo a ella corriendo, me asustaba porque estaba en sandalias y podía pisar alguna piedra, pero un hombre la seguía.

-Ayúdame, espera!!! -gritaba ella haciéndome señas.

Baje del auto y vi cuando aquel tipo la tomó del brazo arrastrándola, corrí hacia el con la llave de ruedas, y le di un certero golpe en la nuca, ella entre sollozos se levantó y me abrazo, la lleve al auto y nos retiramos, ella no dejaba de abrazarme, yo conducía, y llegamos a casa.

La subí cargada en mis brazos, ella estaba con la mirada pálida, y la lleve a mi habitación, la recosté en mi cama, y la mire de pies a cabeza.

-¿No tienes nada? ¿Estás bien? ¿Quieres algo? -le pregunté.

-Estoy bien, gracias, me salvaste la vida -dijo ella sentándose en la cama y abrazándome.

-¿Qué sucedió? ¿Quién era ese tipo? -dije sin soltarla acariciando su rostro.

-Era mi novio, lo encontré con mi amiga en el baño, estaba teniendo sexo con él, se supone que él iba a esperarme, tendría mi primera vez con él, y él me dijo que también iba a ser su primera experiencia, me estuvo engañando todo este tiempo, ahora él quería estar con mi amiga y yo -dijo ella.

Me pareció descabellado el pensamiento de su novio, pero me pareció más descabellado de que aquella hermosa chica, mi prima, era virgen, me había excitado escuchar sus últimas palabras.

-Parece que no hay hombres vírgenes hoy en día, y menos fieles, eso me mata de rabia -decía ella abrazándome.

-Yo soy virgen, y aún no he tenido enamoradas -murmuré.

-Pero tú eres menor que yo, tú tienes 19 años, yo tengo 22, además eres mi primo -dijo ella mirándome.

Ella estaba mirándome fijamente y se me acerco lentamente, juntando labios, al sentir sus labios carnosos con los míos, no pude aguantarme, se me paro el miembro como una montaña en el pantalón, ella apoyaba sus manos en mi hombro, y se dio cuento de mis nervios.

-Tu si eres virgen, ¿No? supongo que no habrá otra oportunidad para mí, si me voy a entregar a alguien, quiero que sea alguien que no sepa igual que yo -dijo ella empujándome hacia la cama, y montándose sobre mi, empezó a besarme, metiendo su lengua dentro mi boca, la abracé y me coloqué yo sobre ella.

Ella me abrazaba con sus piernas, mantenía mi miembro sobre su vaginita que estaba cubierta por esa braguita, me mordía los labios, recorrí su boca, y me devore su cuello, estaba teniendo sus senos contra mi pecho, eran lo más maravilloso que sentí, ella estaba totalmente excitada, me abrazaba y me chupaba el cuello también.

-Desnúdate, quiero sentirte más... -me susurró al oído.

Me puse de pie y me quite la camisa y los pantalones, por último mi bóxer y quede totalmente desnudo, ella seguía en falda y sandalias, su braga seguía puesta, pero la notaba húmeda, adoptando la forma de su vaginita; ella tenía las piernas abiertas y me llamaba con las manos, nuevamente me coloque sobre ella, y me abrazo, besaba como una fiera, se comía mis labios, y no paraba de menearse para acariciar mi pene sobre su braguita blanca.

-Empecemos cariño -afirmó ella.

Se puso de pie y se arrodilló, me miraba sonriendo, era cómplice de esta locura sexual, escupió su mano y tomó mi pene, lo masajeaba y manejaba a su condición, junto la otra mano y con ambas empezó a masturbarme, me sonreía y escupía el pene, prendí mi monitor, ella jugaba conmigo, y puse un vídeo porno, allí ella empezó a guiarse, pero soltó mi pene al ver a la actriz llevarse el pene a la boca.

-¿Se pude hacer eso? ¿Puedo chupártelo?, por favor, déjame hacerlo, quiero saber que sabor tiene... -me suplico ella.

-Claro, yo también quiero sentirte, hazlo a tu gusto. -le dije acariciando sus pómulos.

Ella abrió su boca y apoyo su lengüita sobre la cabeza de mi pene, y lo empezó a besar, y a jugar cerrando y abriendo sus labios, luego logró meter la cabeza del pene, dolió un poco sus dientes, era algo doloroso pero excitante, lo manejaba poco a poco, y lograba sentir sus chupadas como si mi pene fuera un dulce, el cual tenía un manjar dentro.

Empezaba a hacerlo mejor, y cada vez más adentro, se esforzaba, y lo conseguía, hasta la garganta, lo metía más y más.

-Cof Cof... -tosió ella, se había atorado con el pene, y tenía el líquido pre-seminal entre sus labios, brillantes -casi me ahogó dijo ella mirándome con los ojos llorosos.

La levante y la recosté al borde de la cama con la piernas abiertas, metí mis manos por detrás de ella, y tome su braguita, y empecé a sacársela, ella se dejó, llevaba puestas las sandalias romanas, y al ver esa rayita que tenía ella como vagina, no tenía pelo alguno, era súper excitante ver esa vaginita que pedía su verga caliente, ella me miraba y esperaba temblando del miedo, y me agache colocándose de rodillas.

-¿Que sucede?, ¿no te gusto? -dijo ella sentándose.

-Me toca a mí degustarte amor -declare.

Ella se quedó impactada, porque ella esperaba su pene, agachado la recosté y recorrí mi lengua por su vaginita, ella tembló como vibrador, su braguita se contrajo y empecé a degustarla, estaba rica su vagina, olía súper bien, ella se estremecía con cada movimiento de mi lengua, y pedía más.

-Ay que rico papi... mmmmm... es lo mejor que he sentido... por favor no paressss... uhmmmm -gemía ella jalando mis cabellos y arañando las sábanas.

Me envolvía mi nuca con sus piernas y no pasó ni cinco minutos y ella se movía como loca.

-Ayayayay... uffff... mmmm... que ricoooo... uuhmmm... cómeme que soy tuya... ahhhh... para allí que no aguantoooo... uuuummm... AAAAyyyy... hahhahaa -logró gritar ella por placer.

Yo no pare, de pronto ella soltó un líquido transparente como pileta, yo me lo tragaba sin parar de sobar su vagina.

Me puse de pie, ella ya sabía lo que venía, abrió las piernas, me miró con dulzura, se mordía los labios mostrando su temor, tome mi pene y lo escupí, lo moje y lo apoyé sobre esa vaginita, ella se movía un poco como para alejarse y no recibirla toda, apoyé la cabeza y trate poco a poco meterla.

-Por favor con cuidado... No me lastimes y seré tuya... -dijo ella temblando.

Estaba estrecha su vaginita, y tuve que moverme un poco más y meter la cabeza de golpe, estuve preparándola y en ello se la meto de una vez la cabeza pero entró hasta la mitad.

-AAAAYYYY... Me quemaaaa... sacamelaaaa que dueleeee... mmmmm... ayyyy... -gritó ella alejándose un poco, me asombró al ver sangre en mi pene, me asusto verla gotear y derramarse al suelo.

-No te preocupes, sólo cálmate, que ya está dentro, sólo déjate llevar. -dije acariciando su tetas, bajándole el escote para librar esos senos redondos y suaves, ella se retorcía, pero al masajear sus tetas ella se dejaba llevar, ya que sus senos la estimulaban.

-Ya duele menos... mmmmm... Ay... Tienes un pene grande... ayyy... mmmm... -decía mientras se empezaba a soltar ella.

Sus ternura era increíble, motivaba a que yo empezara a querer darle más y más, su vagina era tan suave y estrecha que no dejaba yo de llenarla de semen, era como si me estuviera dando la paja diez veces por minuto, ella no se daba cuenta de que fácilmente quedaría embarazada, a mí me valía verga todo, yo quería tenerla a ella para siempre, su interior de ella era lo mejor que sentí en mi vida, aquellas piernas con esas sandalias que decían penétrame más y más, ella quería tenerla más adentro, me pareció masoquista pero a la vez fantástico, ella quería más, pero gritaba más.

-Uhmmmm... ¿Quién es tu diosaaa?... Dame más cariño... soy tuya... hummm... te gusta mi vagina... quiero más... soy tuya bebé... -gemía ella aprisionándome con sus piernas.

Yo le tocaba todo el cuerpo, sentía su erguida espalda, contornearse a mis movimientos, me abrazaba la nuca, y le devoraba el cuello, sin dejar de meterle, le saque su faldita como una blusa, y la deje desnuda, tenía una piel suave, su cuerpo se acopló al mío, aquellos senos eran mejor libres sobre mi pecho, yo me venía dentro de ella, pero eso no le preocupaba.

Se sacó mi pene, me sentó al borde de la cama, y ella se sentó sobre mí, quedando yo como una silla, la penetración fue más profunda, ella tembló un poco al metérsela, le era difícil, pero de un sentonaso se la introdujo.

-Uhmmmm... que ricoo... -gimió sentada sobre mí.

La podía sentir mejor, sus nalgas empezaron a aplaudir por cada bombeada que le daba, le dolía mucho más a ella, yo la tomaba de los pechos para asegurarla, ella saltaba sobre mí y se torturaba.

-Ayyy… ayyy… ayyy… que bien lo haces amor... -dijo metiéndose mis dedos a su boca.

Me vine por doceava vez, su vagina estaba súper mojada, ella seguía pidiendo más, se paró y se puso de perrita en la cama, tenía un culaso, su ano me pedía ser penetrado con la forma de un asterisco, pero eso era para otra oportunidad, hoy ella iba a ser mía, le abrí las piernas, ella agachada, le meto el pene en la vagina, era muy buena con sus movimientos, pero yo ya estaba tan excitado, que empecé a moverme más rápido, ella se retorcía, pero ya era tarde.

-Uhmm... hummm... sácalo... Me orino... -decía ella contrayendo su vagina.

No pare y de pronto sentí un chorro que mojaba a gran presión, se venía ella como catarata, pero no paraba de penetrarla, ella se retorcía tratando de sacarse el pene, pero me era imposible parar al sentirla empapada de su elixir.

-Wao, es lo mejor que he sentido, gracias mi amor, no me importa la gente, tú vas a ser mío cariño -dijo ella al terminar durmiendo conmigo.

Su cuerpo era lo mejor del mundo, su delicadeza, sus deseos, no podía creerlo.

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