El gran secreto de mi hijo (4): Violación (parte 2)

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El gran secreto de mi hijo (4): Violación (parte 2)

RESUMEN

La segunda parte de aquella noche sin control donde mi hijo se convirtió en un animal que probaba por primera vez su libertad.

-Prepárate porque esta noche vas a sentir lo que es una verdadera polla. -Dijo José mientras introducía aquel miembro lleno de sus lubricantes a la fuerza por mi ano. La polla de poco tamaño de Jorge no había ayudado mucho para que mi ano estuviera más dilatado así que la diferencia fue realmente notoria de inmediato.- Así te gusta verdad -dijo José con voz jadeante-. Chingas a tu madre José, me duele bastante, quítate ya de encima cabrón-dije totalmente furiosa y muy adolorida-. No me importa lo que pienses tu cuerpo es mío y no de ese pendejo -dijo José-. Me presiono aun con más fuerza la cabeza con su otra férula y comenzó a cogerme mediante embestidas brutales y salvajes. Cada embestida suya era un torrente de dolor que dejaba mi colon ardiendo y forzado a rendirse y dilatarse ante semejante monstruo que, con violencia y bestialidad, destrozaba todo a su paso por aquel pequeño orificio. Yo gemía, pero lo hacía por el dolor como cuando nosotras gemimos para ayudar a que el dolor de parto sea más llevadero. Mi hijo resoplaba y seguía con sus embestidas frenéticas. Mis ojos estaban en blanco y mi cuerpo se llenaba de sudor debido a la noche tan cálida en la que nos encontrábamos. Mi espíritu se había dado enteramente por vencido y mi cuerpo le pertenecía por completo a él. Yo solo gritaba y gruñía con cada penetración de mi hijo a mi ano. No mostraba ni el más pequeño ápice de misericordia.

-Esto es para que entiendas, quien es el que manda en esta casa.

-Yo no quería que llegáramos a esto, para por favor José, así no.

-Así no? será como yo lo quiera.

-Te lo pido por favor.

-Cállate y gózalo, te he visto coger durante años y se lo que te gusta. Te encanta que te traten como una puta y eso es lo que hare.

-Quítate ya, no quiero lastimarte por favor.

-Hazlo si eso deseas, será bajo tu propio riesgo, puede que mis brazos sufran aún más daño.

-Por eso no quiero quitarte yo, si te deseo pero no así mi amor.

-Entonces cómo?

-Te quiero con amor, que seas tierno.

-Tú tomaste ventaja de la situación la primera vez. Con esto estaremos a mano.

Me aplasto la cabeza con los codos y una oleada de embestidas arribo a mi ano, una tras otra destrozaba cada rincón de mi interior, yo no podía evitar el sentirme mojada, ser violada me estaba excitando y mi hijo seguía sin darse cuenta. Lo único que le importaba era llegar a la plena satisfacción por su ucenta. Su resistencia era tremenda. Yo trate de cerrar mi ano y prohibir la entrada pero solo fue peor. Utilizo más fuerza y entro aun con más poder. Yo grite de nuevo en un intento desesperado de amedrentar un poco el dolor. Si así me gusta que lo sientas entero, todo hasta el fondo -dijo resoplando de lujuria.

-Ya estoy muy cerca, prepárate.

-Vente afuera por favor

-Tú no me vas a decir que hacer.

-Te lo ruego me vas a romper toda.

-Cállate el pinche hocico ma, tómala toda.

Gruño con fuerza y el bombeo en su verga comenzó a dejar fluir una descarga espesa y caliente de esa leche que como combustible llenaba mi tanque por completo. Ya por favor mi amor no más, te lo ruego -dije mientras el saca su pene de mi ano goteando con su espeso y blancoso semen-.Apenas estamos comenzando mamita, no me renuncies ahorita -dijo riéndose. Mira, esta vez fue por lo del pendejo de Jorge, estaba muy molesto por eso pero ya me desahogue -dijo-. Ahora seré un poco más atento contigo y te tratare un poco mejor. Me Puse boca arriba y el dejo caer todo su peso sobre mí. Su cuerpo firme lo sentí encima del mío, su piel tocaba la mía sintiendo su calidez. Lo duro de su abdomen se encontraba con la flacidez del mío y sus duros y enormes pectorales con mis grandes y voluminosos pechos apretándolos al contacto. Me beso introduciendo su gran lengua húmeda y pasional en mi boca. Mi piel se erizo como si una corriente eléctrica la recorriera de rincón a rincón. Su polla aún estaba bañada en su semen pero ya estaba erecto de nuevo. Ábreme esas piernas ya mamita -dijo con decisión-. Yo le obedecí como una fiel y sumisa esclava y el volvió a invadir mi interior con aquel monstruo y su ejército de pasión y desenfreno. Yo gemí un poco de dolor, pero él no le importo, siguió besándome apasionadamente mientras me penetraba. Esta vez lo hacía con más ternura, despacio y sin prisa. Yo confié más en él y le abrí más mi vagina. Él se percató de inmediato y traiciono la confianza que le había otorgado. De nuevo empezó a ser violento y brutal conmigo. Sus embestidas se volvieron completamente instintivas y salvajes. Por favor, para mi amor -dije con voz queda al oído-. El no respondió nada solo seguía martirizándome con esa verga tan agresiva. Estoy en mis días amor, es un día peligroso -dije-. El gruño y una fuente de leche salió de su polla llenando mi interior con toda su pasión. Yo grite -¡No! y permanecí inmóvil mientras mi hijo respiraba con agitación con su cabeza encima de mis senos.

Continuara...

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