Un nuevo vecino en el barrio (8)

Tiempo estimado de lectura del relato 3 Número de visitas del relato 7.715 Valoración media del relato 9,15 (20 Val.)
Un nuevo vecino en el barrio (8)

RESUMEN

Al día siguiente fui directamente desde el colegio a lo del señor Abelardo, como me lo había ordenado. Estaban los dos, él y el señor Genaro me dijo: -Muy bien, putito, llegaste con tiempo suficiente

-Ay, sí, señor Genaro… Tengo muchas ganas…

-¡Qué nene tan putito sos!

-S… sí, soy un… un nene muy putito…

-¿Un nene muy putito o una nena muy putita?...

-Soy lo que… lo que ustedes quieran, señor Genaro…

Soy varón y me gusta serlo, no quiero ser nena, pero sin embargo me calienta mucho que ellos de vez en cuando me traten como a una nena y me llamen Jorgelina…

De pronto el señor Abelardo se puso a mi espalda, me rodeó la cintura con un brazo y con la otra mano empezó a sobarme las nalgas…

-Qué culo tenés, nene… Redondito, carnoso y duro… Nunca vi a un chico con semejante culito…

-Ay, gracias, señor Abelardo…

-Bueno, dale, desnudate y vamos al baño a ponerte la enema…

Una vez en el baño el señor Genaro levantó la tapa del inodoro, para tener todo listo, mientras el señor Abelardo llenaba de agua la pera.

Me ordenaron que me tendiera de costado en el piso con las piernas encogidas… Y casi enseguida sentí que me entraba la punta de la pera y el agua empezaba a entrarme en el culo… ¡Me encantó esa invasión que el señor Genaro acompañaba con caricias en mis nalgas!... El pene se me iba poniendo cada vez más duro… ¡Qué calentura sentía!... Por fin estuve todo inundado y entonces entre los dos me sentaron en el inodoro donde evacué ruidosamente toda el agua…

-Mirá que caliente está Jorgito, mirale la verguita… -dijo el señor Genaro…

El señor Abelardo rió y dijo: -Mmmmhhh, sí… Estás muy caliente, ¿eh, Jorgito?...

-S… Sí, señor Abelardo… -reconocí con las mejillas ardiendo de vergüenza…

-¿Y por qué estás tan caliente, Jorgito?...

-B… bueno, no…

-Estás muy caliente porque sos un nene muy putito… ¡Muuuy putito!... Sos una putita de tan putito… ¿O no?...

Yo estaba muy avergonzado, pero sentí que el señor Abelardo tenía razón… A esa altura yo ya me sentía una perra muy puta…

-Sí… -pude murmurar y los dos rieron satisfechos de la humillación a la que me estaban sometiendo mientras yo empezaba a darme cuenta de que todo lo que me entrara en el culo me ponía muy caliente, vergas, agua, lo que fuere…

El señor Abelardo miró su reloj y le dijo al señor Genaro:

-Che, falta media hora para que llegue el primero…

-Sí, son dos ¿no?

-Dos… Uno de setenta y el otro de setenta y cuatro…

-Bien, y mientras hay tiempo para que el putito nos haga una buena chupada de pija…

Seguíamos en el baño y me arrodillé sin esperar la orden, con un enorme deseo de chupar las dos vergas y tragar hasta la última gota de ese licor delicioso que es el semen…

Primero se la chupé al señor Abelardo mientras el señor Genaro me sobaba las nalgas y cada tanto me metía un dedo en el culito y me besaba apasionadamente en el cuello y los hombros… ¡Me vuelven loco de goce!...

Tenían mucho semen en los huevos, me inundaron la boca y lo tragué todo, hasta emborracharme… Les supliqué que me dejaran masturbarme, pero no me lo permitieron:

-No, Jorgito, nada de pajas, tenés que estar ardiendo para los dos señores que van a venir… -me dijo el señor Abelardo...

-Por favor… -rogué al borde del llanto…

-¡Basta, putito!... –me gritó el señor Genaro después de darme una cachetada tan fuerte que me hizo saltar las lágrimas…

-¡En cuatro patas, perrita!... –me ordenó y le obedecí temblando de miedo y calentura… Él me agarró del pelo y me llevó al dormitorio, donde debí tenderme en la cama…

-Ahora esperás ahí, quieta y con el hocico cerrado, ¿entendido, putita?...

Asentí con la cabeza y él salió de la habitación dejándome ardiendo de excitación…

Poco después escuché el timbre y me estremecí…

Comparte este relato

3689
Utilizamos cookies propias y de terceros para prestar nuestros servicios. Información. Si sigues navegando, entendemos que las aceptas. Aceptar