La inocente panadera

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La inocente panadera

RESUMEN

Le dije que era un pecado desperdiciar, por lo que sería castigada, ahora era mi turno.

Hace unos días paso una señora vendiendo pan era una mujer sencilla vestía humilde y se veía un poco ingenua, le compre algún pan, a decir verdad estaban muy ricos, en los departamentos donde vivo solo pueden entrar si el portero tiene ordenes de dejar pasar, así que le avise que dejase pasar a la señora a mi departamento, empecé a comprarle pan casi todos los días.

La señora era como de unos 36 años, 1.62 de altura, un poco caderona era un buen culo, yo como vivo solo en casa siempre ando en boxers y cada vez que pasaba tocaba mi puerta para avisarme si quería pan, por la fama que le creé algunos vecinos le compraban pan, por lo cual la señora me lo agradecía, todo el tiempo que ella me veía siempre iba en boxers y no me decía nada como sabia la hora en que pasaba empecé a seducirla, por lo que mantenía mi verga dura para cuando llegara mirara en todo su esplendor mi verga dentro de mi boxers, por lo regular nos poníamos a platicar como si nada.

Un día jueves llovía muy fuerte y ya era la hora en que pasaba, cuando llego iba muy mojada debido a la lluvia entonces aproveche el momento para hacerla pasar a mi depa, entro, puso su canasto en una silla, le dije que pasara al baño a secarse un poco, ella me elogiaba mi depa, si bien no es un depa lujoso, tiene su gracias y más porque me gusta mantenerlo ordenado, en lo que ella entro al baño le di unas cuantas palmadas a mi verga para ponerla a full, me acerque a la puerta del baño y le toque, ella me respondí y le dije que saliera pero me dijo que no traía ropa, que le daba vergüenza, entonces fui a la recamara y saque ropa de una vecina que tenía, le dije que se la pusiera mientras se secaba su ropa que traía puesta en la secadora, yo me quede sentado en el sofá esperando verla salir, al salir del baño era increíble ver a esa humilde mujer en unos leggins ajustados y esa camiseta que le quedaba algo ajustada, sus tetas se veían más que ricas, me dijo que nunca se había puesto algo así, reí y le dije que se veía muy linda, que si se vestía así vendería mucho pan, soltó una leve risilla y caminando hacia el sofá se sentó a mi lado y me dijo "hay joven, que cosas dice", le hice la plática un rato, pero verla en ese estado me ponía aún más duro, ella de vez en cuando desviaba la mirada hacia mi entrepierna, me preguntaba si no tenía frio puesto que andaba aun en boxers, le dije que no, pues era bastante cálido el departamento, y que con mujeres como ella se aclimataba aún más.

Supongo que ella estaba también caliente, pues de vez en cuando la miraba se sonrojaba, me decidí a jugármela, le dije que si ella tenía novio:

—ja ja ja, que cosas dice joven, alguien vieja como yo

—vamos que no estas vieja, y háblame de tú

—no joven, bueno Fernán ja ja

—y porque no tiene, seguro que tendrá pretendientes, si está muy buena

Ella con cada pregunta se sonrojaba aún más, y soltaba una risilla nerviosa, cuando vi que ya estaba muy incómoda le pregunte:

—le incomodan mis preguntas o el hecho de que traiga los boxers solamente

—me gusta hablar con usted, y... pues... se ve bien con los boxers joven

—otra vez con lo de joven, pero bueno se lo paso -me acerque a ella- dígame, que le parece si nos ponemos cómodos

Diciendo esto me le acerque aún más y le plante un beso que la dejo con tremendos ojos, ella se quedó quieta como en shock, se levantó y se quiso ir, pero tomándola de sus brazos la senté nuevamente, me quede parado justo enfrente de ella y quitándome los boxers le expuse mi dura verga, la señora se tapaba los ojos y me decía "hay joven, no no, que cosas, por favor joven déjeme ir, esto está mal", la tome de las manos y se las aleje de la cara y trayéndolas hacia mi le dije:

—tranquila, toque, no muerde

Ella roja como tomate poso torpemente sus manos sobre mi verga, le dije que me masturbara, pero ella me dijo que no sabía, que no tenía ninguna experiencia, el morbo de saber que era muy ingenua me llevo al éxtasis, la levante y desnudándola la lleve a mi habitación, le dije que le enseñaría todo lo que se, ella parecía maniquí, ahí parada, morena, desnuda, con mucho bello en su concha, unos pezones negros, una cabellera rizada por debajo de los hombros, ojos marrones, labios rosados, y unas cejas un poco pobladas, ahí estaba justo delante del borde de la cama, me acerque y besándola me di cuenta que no mentía, le dije que abriera los labios y que al contacto con los míos los cerrara y simulara que chupaba una paleta, después le puse una mano sobre mi verga y mostrándole el ritmo comenzó a masajeármela despacito, mientras yo tocaba su húmeda concha, la puse de rodillas y le dije que abriera la boca y que escondiera los dientes detrás de los labios, le metí mi verga, al principio ponía cara de susto pero poco a poco iba cediendo, en ocasiones presionaba su cabeza provocándole arcadas, cuando sentí correrme le dije que probaría algo, que lo tragara y saboreara, cuando explote ella se alejó, brocando de uno de mis chorros le callera en un ojo, le di un paño y se limpió.

Le dije que era un pecado desperdiciar, por lo que sería castigada, ahora era mi turno, la recosté en la cama y me dirigí a su vagina, sus bellos pegajosos por sus jugos, me puse a besar, a lamer los bordes de su vagina, después fui lamiendo sus labios y luego a meter mi lengua dentro de su jugosa vagina, ella se retorcía de placer, cuando mi verga se puso dura, me levante y pose la punta en la entrada de su vagina, ella me decía que era virgen aun, que fuera cuidadoso, la metí poco a poco, y una vez que llegue a su himen, empuje y la desvirgue, ella se quejó, decía que le dolía, que parara, pero una vez que deje pasar unos segundos, le metí toda mi verga de golpe, ella pegó un grito que se fue ahogando, comencé con el mete saca, poco a poco el dolor se iba y comenzó a gozar, cuando tuvo su primer orgasmo causado por mi verga, le dije que se pusiera en 4, y torpemente lo hizo, le volví a penetrar de una, y la hice que se cayera hacia adelante, mientras la embestía, la nalgueaba, era un gozo, cuando sentí acabar, me detuve y con sus jugos lubrique su ano, ella me dijo que eso no, y le dije que se callara, me dijo que no estaba lista, pero no me importo, le metí un dedo y luego dos, pero cuando estaba listo a meterle, su ano de volvió a cerrar, cosa que me enfureció y poniendo la punta de mi verga chorreante comencé a metérsela, solo entro la punta, pues el dolor debió de ser insoportable pues gritaba mucho, por más que empujaba no entraba, ella estaba llorando y se orino manchando mis sabanas, me salí de su ano y ella cayo rendida en la cama, estaba llorando, la tome por los pelos y la puse de rodillas en el suelo, me miraba como asustada, y me decía "joven me dolió mucho, por favor no lo haga otra vez, se lo suplico, déjeme ir ya, ya le entregue mi virginidad", no la deje acabar, le solté una bofetada, supongo que me pase un poco, pues le escurría un poco de sangre del labio, ella lloraba y me decía "joven no me golpee, por favor déjeme ir", me ponía muy caliente la situación, la volví a abofetear, esta vez ella no dijo nada solo lloraba, la tome de los pelos y la levante, le di vuelta y le dije que se recargara en la cabecera, poso sus manos en ella y poniendo una de sus piernas en la cama la comencé a follar fuertemente, nuevamente gimió, y cuando llego al orgasmo, la llene de semen, ahí estaba tendida en la cama, rellena, humillada y llorando, después de un rato se quedó dormida, pero claro que ese no era el final de nuestro juego, ese culo iba a ser mío.

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